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jueves, mayo 26, 2011

G-20: una visión desde China

Jorge Eduardo Navarrete

El 19 y 20 de mayo se celebró, en el SIIS (Shanghai Institute for International Studies), y con el patrocinio de la FES (Friedrich Ebert Stiftung), fundación vinculada al Partido Social Demócrata alemán, un seminario para discutir, entre una docena de ponentes, invitados a título personal y provenientes de no menos de 10 países del G-20 (Grupo de los 20), las expectativas de la cumbre de noviembre próximo en Cannes de este principal foro para la cooperación económica y financiera multilateral, como se autoproclamó en Pittsburg. Dediqué mi anterior artículo a discutir los déficit de representatividad y legitimidad (R&L) que afectan al G-20, tema de la ponencia que presenté y que resultó, quizás, el asunto más controvertido de la reunión. Como más adelante se detalla, la opinión dominante fue que, en efecto, existe para el G-20 –como para el G-7, que se reúne esta semana en Dauville– un claro déficit de R&L.

Sólo tres participantes expusieron puntos de vista oficiales de su país o institución de procedencia: los de Francia, Rusia y la UE (Unión Europea). Un atolondrado funcionario del consulado general de Francia, que sustituyó a última hora a una viceministra del Tesoro, fue encargado de exponer el punto de vista de la presidencia del G-20. Sembró la impresión de que el presidente Sarkozy se aproxima a la cumbre de Cannes convencido de que marcará un hito, un antes y un después en la historia, y no sólo de la cooperación financiera multilateral. Un ejemplo de la desmesura de las expectativas francesas: Alcanzar cuatro objetivos: mejorar la coordinación de las políticas económicas (supervisión, tipos de cambio); reducir la necesidad de acumular reservas; vigilar y comprender mejor las corrientes internacionales de capital, y asegurar la aparición de nuevas monedas internacionales. Al mismo tiempo, la presidencia francesa se propone impedir el retorno a los tipos de cambio fijos; que se ponga en cuestión el papel del dólar, y que se establezcan amplios controles de capital.

Se hizo notar que las muy diversas reacciones nacionales ante la Gran Recesión, que no puede seriamente darse por superada, dificultan en gran medida una coordinación efectiva de políticas entre países que persiguen objetivos de corto y mediano plazo muy diferentes. La supervisión del FMI nunca ha sido simétrica y las acciones de coordinación cambiaria parecen, sobre todo en este momento, en extremo improbables. Muchos países continuarán acumulando reservas mientras no se confíe en los programas multilaterales de ajuste y éstos sigan siendo recesivos e impulsores del desempleo. ¿Cómo va a asegurarse la aparición de nuevas monedas internacionales, es decir, monedas de reserva? El Tesoro francés no puede decretarla. Si surgiesen, ¿cómo impedir que se alterara el papel del dólar? Mientras no se ponga coto a los movimientos especulativos no parece razonable impedir que los afectados, economías emergentes en su mayor parte, adopten medidas defensivas ante sobrevaluaciones excesivas, controlando en la medida necesaria los flujos de capital, como ya lo hace Brasil, entre otros. Igualmente alejados de la realidad se hallan los objetivos en materia de regulación financiera. Mientras el funcionario francés hablaba de que la cumbre del G-20 asegurará una compensación estandarizada en los mercados de derivados, algunos participantes leíamos la nota principal del Financial Times de la fecha, que informaba que semana a semana aumentaban los obstáculos, a ambos lados del Atlántico, para alcanzar un acuerdo efectivo en esta materia.

El participante por Rusia arribó a Shanghai desde Río de Janeiro, donde había acudido a una consulta sobre la actitud que el BRICS asumirá en Cannes. Indicó que los cinco países habían decidido actuar, ante el G-7, como intermediarios de los restantes países del G-20, con el fin de determinar qué políticas y acciones en favor de las economías emergentes resultarían aceptables para las naciones más ricas. Participantes de otros países del G-20 hicieron notar que, aunque podría ser deseable que hubiera propuestas unificadas de los países no desarrollados, no resultaba razonable suponer que éstas debían originarse en el BRICS, aunque, desde luego, sus puntos de vista serían bienvenidos, para discutirse en pie de igualdad de cualquier otra propuesta.

Como arriba señalé, el asunto de la R&L del G-20 resultó el más controvertido. Algunos participantes europeos señalaron que el G-20 es bien visto por naciones no participantes, que se muestran dispuestas a seguir los lineamientos que adopte. Se mencionó el caso del grupo de economías pequeñas que encabezan Singapur, Suiza, Qatar y Chile, así como el de europeos que, a diferencia de España, no se sienten compelidos a participar en forma directa. Se arguyó también que un grupo más representativo y, por tanto, más amplio, sería menos eficaz. Lo esencial, mencionó un parlamentario filipino, es que el G-20 obtenga un mandato formal, sea de la ONU o de los organismos financieros, y que sus integrantes sean, formalmente, representantes de regiones o grupos de países con intereses comunes, los insulares por ejemplo. Sin mandato legal y sin una fórmula clara de representatividad, el G-20 continuará careciendo de autoridad política para hacer valer sus conclusiones. No importa que éstas sean correctas, también deben surgir de un formato acorde al derecho internacional.

Desde Washington en 2008 y hasta ahora, el G-20 ha actuado, de manera informal o, si se prefiere, en forma ad hoc, como comité impulsor de acciones ante la crisis y ha jugado un papel, en general, positivo. Aunque inclinado a privilegiar los intereses de las naciones avanzadas, cuyos puntos de vista predominan en los debates, ha reconocido la creciente interdependencia económica global; aunque más proclive a atender las dificultades financieras que los problemas de la economía real, ha contribuido a una reactivación más o menos generalizada, insuficiente para abatir el desempleo. Después de Cannes, el G-20 deberá convertirse en un comité impulsor de la gobernabilidad global, económica, social y financiera. Para ello deberá subsanar su actual déficit de R&L. Quizá resulte necesario crear una nueva institución, como el propuesto Comité Económico Global.

No se discutió si la presidencia mexicana del G-20 en 2012 estará a la altura de estas exigencias, que reclaman imaginación, capacidad de propuesta y liderazgo. Tres características por completo ausentes de la desdibujada actuación de México en el G-20

lunes, mayo 16, 2011

Contando a los informales

León Bendesky

EI Inegi contó recientemente 13 y medio millones de personas que trabajan en la informalidad, a la que caracteriza como aquellas ocupaciones sin acceso al Seguro Social ni a ninguna prestación.

Esto equivale, según dicho organismo, a 28.5 por ciento de la población en edad y con capacidad para trabajar, o sea, quienes están entre 14 y 65 años. Ésta, que es la llamada población económicamente activa (PEA), suma 47 y medio millones de personas.

Contar a la población que se ocupa en actividades informales es un elemento para aproximarse a una comprensión mejor de la situación laboral y también de las consiguientes condiciones sociales que en general existen en el país.

Forma parte, además, de otro tipo de consideraciones, como el efecto en la gestión fiscal tanto del lado de los ingresos que recibe el erario como de los gastos presupuestales que se hacen para atender las condiciones de vida.

Se trata de una parte de las fuentes y usos de los recursos públicos, así como de la eficiencia con que se administran. Eficiencia que no puede, por cierto, limitarse a los criterios contables y financieros, sino que ha de extenderse a alguna manera de considerar la eficiencia social.

Las formas de contar a los informales son diversas. La medición del Inegi se basa esencialmente en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Esto debería complementarse con la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, que se levanta cada dos años.

Así, los criterios para definir y contar a los informales pueden extenderse y depurarse. Tanto la cobertura de lo que representa la informalidad como su significado cambian y pueden ofrecer una mejor perspectiva de las condiciones sociales.

Con ambas herramientas se llega a una mejor clasificación de las actividades informales y se establece la otra parte relevante de las consideraciones sobre el mercado laboral y que tiene que ver con los ingresos.

En cuanto a los números, pueden contarse como informales de tal forma hasta 30 millones de personas, es decir, el doble de la estimación oficial que provee ahora el Inegi. La proporción de la informalidad en la PEA llega, pues, al orden de 60 por ciento. En cuanto al ingreso, el promedio se ubica en el orden de los 3 mil quinientos pesos al mes.

Otro asunto tiene que ver con el tipo de ocupaciones que se realizan en la informalidad, lo que contribuiría a establecer los patrones del empleo, su relación con las remuneraciones y con la actividad de las empresas: qué producen, para quién y cómo.

Vaya, este es el terreno de la microeconomía, que queda usualmente por debajo (y deforme) de las consideraciones agregadas de la macroeconomía, que son las que se privilegian en la gestión gubernamental y están en el centro de las medidas para alcanzar la estabilidad financiera.

Con las encuestas disponibles se puede avanzar también en otro tipo de consideraciones que giran en torno de un tema asociado con la informalidad y que es la desigualdad.

Los hogares más pobres gastan más de lo que ingresan. Este desahorro se cubre de distintas maneras, pero tienden a confinar a las familias a un estado personal y social que cuesta mucho superar, si es que eso se logra. Pero esta cuestión del desahorro se ha extendido en los últimos años cuando menos a la mitad de los hogares del país, por supuesto que en diversas magnitudes.

El mercado laboral tiene grandes distorsiones. Entre ellas está, por ejemplo, el fenómeno de la emigración. Las cuentas de la informalidad y las historias de sus efectos económicos y sociales deberían hacerse aunadas a la salida de trabajadores a Estados Unidos, lo que reduce la presión sobre el empleo y contribuye con las remesas al aumento de los ingresos de los hogares. Otro asunto es el de la dispersión salarial, primero entre los trabajadores formales y luego entre éstos y los informales.

¿Tendrá el gobierno la intención real de acometer contra la informalidad y contenerla? Desde mediados de la década de 1990, tal parece que incluso desde la definición y la aplicación de la política económica se ha alentado la salida de los trabajadores de la formalidad. Las concepciones sobre la gestión pública necesitaban anclas diversas para alcanzar las metas de la estabilización de los precios y los salarios.

Esta concepción sigue siendo el eje de la administración fiscal en Hacienda y de la monetaria en el Banco de México. Ello a pesar de que no ha creado las condiciones sostenibles de crecimiento de la producción, el empleo y los ingresos. El costo de la informalidad parece estar dentro de los criterios que prevalecen en la política pública. Pero lo barato suele salir más caro.

domingo, mayo 01, 2011

Según datos oficiales, durante los sexenios panistas el débito se ha disparado 219 por ciento.

Endeuda el gobierno al país 150 millones de dólares diariamente.

La deuda pública neta interna y externa llegó a 4 billones 253 mil 250 millones de pesos.


La deuda neta total incluye, además de los pasivos contratados por el sector público federal en el mercado interno y el exterior, los relacionados con los rescates bancario y carretero, así como con proyectos de inversión a cargo de la iniciativa privada en el sector energético, conocidos como Pidiregas. Desde el año pasado, estos últimos se contabilizan en el endeudamiento del gobierno federal.

Nota completa en La Jornada.

domingo, octubre 24, 2010

Arde el Norte y con él nosotros

Rolando Cordera Campos

Hace unos días, Jeffrey Sachs, del Centro de la Tierra de la Universidad de Columbia, registraba el agravamiento de la crisis moral en su país y advertía: "El mundo debe tener cuidado. A no ser que se acabe con las horribles tendencias de los adinerados en política y el consumismo desenfrenado, corremos el riesgo de conseguir la productividad económica a costa de nuestra humanidad" (Reforma, Negocios, p.6, 20/10/10).

Por su parte, Joseph Stiglitz, Nóbel de Economía, en el epílogo a la segunda edición de su libro más reciente (Freefall: free markets and the sinking of the global economy, Londres, octubre 2010, Penguin), describe una crisis enquistada y escribe: “Las verdaderas novedades de los últimos ocho meses han sido la paulatina aceptación por economistas y gobernantes de la triste imagen del futuro contra la que yo previne: una "nueva normalidad" con elevadas tasas de desempleo, menor crecimiento y menos servicios públicos en los países industriales avanzados.

"La prosperidad ha sido sustituida por un malestar a la japonesa sin final divisable". Pero al menos en la "década perdida japonesa", a despecho del bajo crecimiento, el desempleo se mantuvo bajo y la cohesión social, alta.

"En Europa y en Norteamérica, en cambio, algunos economistas hablan ya de una tasa de desempleo de 7.5 por ciento, muy por encima de la de 4.2 por ciento que disfrutamos en los 90. La crisis financiera, en efecto, ha generado daños duraderos a nuestra economía, de los que tardaremos en recuperarnos".

Y agrega: “A falta de recuperación global, cualquier recorte en el gasto o incremento en la recaudación llevarán con toda seguridad a un crecimiento aún más lento, lo que tal vez empujará a las economías a una segunda zambullida en la recesión…

"Todo eso resulta tanto más perturbador si se recuerda que, en el punto culminante de la crisis, hubo un momento de unidad nacional e internacional, cuando los países se enfrentaron de consuno a la calamidad económica." Por vez primera, el G-20 juntó a las naciones desarrolladas con las de mercados emergentes para buscar soluciones al problema global.

Hubo un momento en que todo el mundo era keynesiano y quedó desacreditada la malhadada idea de que los mercados desembridados eran estables y eficientes…

“Esas esperanzas alimentadas en los primeros meses de la crisis pronto quedaron sofocadas.

“Lo que ahora domina es un humor desesperanzado: el camino a la recuperación puede llegar a ser todavía más lento de lo que yo sugería hace ocho meses, y las tensiones sociales, mucho más graves. Los altos ejecutivos bancarios han vuelto a los bonos de siete dígitos, mientras los ciudadanos de a pie no sólo se enfrentan a un desempleo desapoderado, sino a unas tasas de cobertura del mismo que distan por mucho de estar a la altura de los desafíos de la Gran Recesión.

"La crisis ha empujado al mundo hacia una terra incognita preñada de incertidumbres. Pero hay una cosa de la que podemos estar absolutamente seguros: si los países industriales avanzados siguen por el camino que parecen haber emprendido hoy, la probabilidad de que algún día no lejano volvamos a tener una economía robusta es nula" (Tomado de Sin Permiso, 17/10/10)

Poco espacio dejan estos estudiosos para la hipótesis maestra del gobierno mexicano sobre una recuperación amarrada al país del norte. Menos aún para una visión tipo Walt Disney sobre México, preñado de violencia subterránea y a flor de piel, y cruzado por un carnaval de desafane de sus principales actores políticos penosamente coreado por la retracción de sus más conspicuos actores sociales.

Carlos Slim habló en Tijuana de filantropía, pero reiteró sus tesis sobre la centralidad del empleo y el ingreso para superar la pobreza, a las que adosó un reconocimiento de la importancia de una mejora distributiva. Sus conceptos y los vertidos por otros capitanes del dinero y la empresa que se dieron cita en la frontera de cristal para echarle porras a la sufrida sociedad fronteriza, no impiden que el grito de alarma lanzado por Lorenzo Zambrano en la Sultana del Norte se vea opacado por la más ominosa tormenta de violencia y prepotencia criminal de que tengamos memoria, sobre la ciudad que venció al desierto.

Más allá de la significación trágica que tiene lo que ocurre en la frontera, el espejo de México y los mexicanos es Monterrey, donde se superó la adversidad geográfica y económica y hasta se pretendió marcar la pauta de un desarrollo nacional distinto. Ahí se resume el norte que arde y nuestro presente que sangra. Pero desde el Norte, con mayúsculas, también se nos habla de fuego.

Desde estos miradores, no puede sino preocupar, hasta el escándalo, el bochorno o la ira, la levedad de nuestro ser político y, en especial, la del ser priísta. Formar filas con una iniciativa ignominiosa como la presentada por el partido franquicia, el innombrable, sobre las medicinas del IMSS, no implica tratar de proteger a los más débiles de las inclemencias de una burocracia infame, como parece ser la del Seguro Social, sino acompañar a una banda de negociantes con la miseria humana, la de la salud, para abrir la puerta a la privatización de lo que nos queda de sistema público de salud.

Si tanto preocupa a los priístas el desamparo de los enfermos del IMSS, que se aseguren en la ley y el presupuesto de que las medicinas no falten ni por un día y establezcan penas mayores para quienes desde dentro del instituto lucran con la penuria. (Pudieron hacerlo con la guardería ABC, pero les temblaron las corvas).

Para apagar la quemazón que nos viene del Norte, no hay sino la construcción de un Estado social y una democracia constitucional. Pero para hacerlo hay que atreverse a pensar por uno mismo y así hacer honor a la herencia que nos legó el general presidente Cárdenas, cuyas últimas palabras escritas publicara anteayer Cuauhtémoc Cárdenas. Lo demás es liviandad y sólo eso.

viernes, septiembre 24, 2010

La última trampa del Banco Mundial

Raúl Zibechi

La difusión del reciente informe del Banco Mundial, Los recursos naturales en América Latina y el Caribe: ¿más allá de bonanzas y crisis? (13 de septiembre), podría contribuir al necesario y urgente debate sobre las estrategias más adecuadas para salir de la pobreza y la dependencia, afrontar los problemas sociales y ambientales que genera el extractivismo, y aprovechar una coyuntura favorable para conducir al continente hacia una ruptura con el neoliberalismo. No es que el informe del BM no aporte nada interesante, más bien parece una broma de mal gusto. Sin embargo, muchos gobiernos de la región, incluyendo a los llamados progresistas, parecen coincidir con algunas de sus conclusiones más nefastas.

La vicepresidenta para América Latina y el Caribe del BM, Pamela Cox, prologa el informe diciendo que los países de la región llegaron a ser de los más prósperos del mundo gracias a la producción de metales preciosos, azúcar, caucho, granos, café, cobre y petróleo. Rechaza que la explotación de los recursos naturales haya sido una maldición para la región y cree que las perspectivas a corto plazo son halagadoras por los altos precios del mercado. El propio informe asegura que las exportaciones de bienes primarios siempre han activado las economías de la región, llenando las arcas de los gobiernos, y que América Latina puede derivar beneficios significativos por ser la mina y el granero de las economías centrales. Por supuesto, no considera que los principales beneficiarios han sido las grandes multinacionales y los países del norte, nunca los exportadores de materias primas.

El enfoque monetarista del BM lo lleva a proponer que las ganancias extraordinarias que se obtienen por las exportaciones de minerales, hidrocarburos y productos agrícolas, cuyos precios se mantienen muy altos en los mercados globales, sean usadas para realizar ahorros que podrían luego utilizarse para estabilizar el gasto en los tiempos de crisis de esos bienes, como sostiene el informe firmado entre otros por Augusto de la Torre, economista en jefe del banco para América Latina y el Caribe. Censura las nacionalizaciones de las empresas que explotan recursos naturales y dedica parte sustancial de sus conclusiones a indicar los caminos más adecuados para evitar o minimizar los impactos sociales y los conflictos asociados con las industrias de extracción.

De este modo, el principal think tank neoliberal evalúa que es precisamente el alto precio internacional de las commodities lo que permite que la región esté atravesando exitosamente la crisis mundial, y no su creciente distanciamiento de las recetas del propio BM y del FMI. La fuerte dependencia de las exportaciones de materias primas, que suponen 24 por ciento de los ingresos fiscales promedio en la región, con casos que alcanzan hasta 49 por ciento, es causa de honda preocupación. Ya no se discute sobre el deterioro de los términos de intercambio, ni sobre la diversificación de las exportaciones, la industrialización y la soberanía alimentaria, cuestiones estratégicas que están siendo tapadas por la oleada de exportaciones de productos primarios que sobrexplotan los bienes comunes como el agua.

No es la primera vez que el BM hace pronósticos falsos y luego se desentiende cuando llegan resultados desastrosos. A mediados de la década de 1990 el BM promovía la privatización de las pensiones con el argumento de que el envejecimiento de la población llevaría al sistema público a la quiebra. Un reciente informe del diario El País asegura que el Círculo de Empresarios de España, con base en los análisis del BM, aseguraba en 1996 que el sistema público de pensiones tendría un déficit de 10 por ciento del PIB para el año 2000, cuando en realidad acumula ahorros equivalentes a 6 por ciento del PIB; en tanto, las pensiones privadas están al borde del colapso (El País, 19/9/10). En efecto, en Estados Unidos hay 31 estados que pueden quedarse sin dinero para pagar las pensiones privadas, mientras en el Reino Unido perdieron 37 por ciento de su valor.

En América Latina las voces que promueven un debate en profundidad sobre la intensificación de la explotación de la naturaleza siguen siendo minoritarias y, lo que es peor, no suelen ser escuchadas en las esferas oficiales. Ni siquiera en los gobiernos que se proclaman opuestos al capitalismo. En la campaña electoral venezolana, donde el domingo 26 se renueva la Asamblea Nacional, la derecha consiguió polarizar el debate instalando la cuestión de la seguridad ciudadana. Sin embargo, las diversas izquierdas no consiguen poner en cuestión un modelo de desarrollo que sigue siendo dependiente de la exportación de petróleo. Algo que no se modificó desde que en 1999 Hugo Chávez asumió la presidencia.

Es en este punto donde la inercia acerca los hechos concretos a las posiciones tramposas del BM. Mientras el capital mundial elabora propuestas para profundizar el modelo, las propuestas alternativas siguen sin ser escuchadas. Abarcan, empero, un amplio abanico: desde un neodesarrollismo hasta el sumak kawsay o buen vivir estampado en las constituciones de Ecuador y Bolivia. El economista Jorge Katz, inscrito en la primera tendencia, acaba de denunciar en el congreso anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina que el decil más rico en su país tiene un ingreso per cápita mayor que ese mismo sector en los países anglosajones, en tanto la población con menores ingresos es 20 veces más pobre que los estratos más bajos de los países desarrollados.

La fase actual del modelo neoliberal, aunque algunos prefieren hablar de posneoliberalismo cuando se trata de gobiernos progresistas, no puede sino generar polarización económica y social. En este caso, el progresismo interpone políticas sociales que no pueden modificar la distribución de la renta, pero son funcionales a la explotación de la naturaleza. No será sencillo salir del extractivismo. Pero nunca se conseguirá sin un profundo debate que anticipe la imprescindible confrontación con un modelo depredador.

lunes, agosto 16, 2010

Poco crecimiento general

León Bendesky

Entre las limitaciones de la mano invisible y las imperfecciones de los espíritus animales está situada una interpretación convencional de la crisis económica actual en los países más desarrollados. Hay cuestiones relevantes en esa aproximación acerca de cómo funcionan los mercados y el papel de la intervención gubernamental para orientar su operación.

Pero la complejidad de las relaciones sociales va más allá de esa manera de concebir la crisis económica en los países más ricos del capitalismo global. Además de los problemas de gestión que entraña la situación actual, parece haber una recomposición del modo de producción y distribución cuyo alcance no es claro, aunque se advierte como profundo.

La crisis indica que la acumulación por la vía financiera se ha tensado en demasía. Dicha crisis está centrada en los países más ricos, pero tiene, obviamente, repercusiones globales. Hoy se discute si habrá un segunda caída (double dip), es decir, otra fuerte recesión como la de 2009. Los indicadores sobre los que se hacen las proyecciones económicas siguen siendo muy contradictorios.

La semana pasada, en Estados Unidos los datos del consumo y del empleo hicieron que la Reserva Federal reaccionara mediante la adaptación de la política monetaria para inyectar más dinero para estimular la actividad de la economía. La críticas a la FED son fuertes por la insuficiencia de sus acciones en el entorno recesivo que prevalece. El alcance de esas acciones está condicionado por la cada vez más débil posición fiscal.

Los datos del consumo de los hogares siguen mostrando un estancamiento, la tiendas departamentales reportan menos ventas y menores niveles de ganancias. La gente no tiene confianza en la situación que prevalece y en su capacidad para mantenerse empleada, así que limita sus gastos.

Pero al mismo tiempo las noticias de la industria automotriz indican un retorno de las armadoras en mucho mejores condiciones productivas y financieras que las que hace un par de años provocaron la intervención del gobierno de Obama.

Mientras tanto, en Alemania se registraba una tasa de crecimiento del producto más alto que el esperado y que sirvió para jalar el promedio de la Unión Europea, aunque con fuertes diferencias entre los países que la conforman.

En fin, que existe la posibilidad de una nueva recaída, pero en lo que parece haber poca discrepancia es que el ritmo de crecimiento de la producción y del empleo en Estados Unidos y Europa será bastante plano y estará por debajo de la tendencia del periodo anterior a 2008. Además, esta condición podría durar un periodo más bien largo. La cuestión que se desprende es acerca del carácter de un periodo extendido de lento crecimiento y sus manifestaciones a escala global.

Se provoca un reacomodo de las posiciones de las economías en el mundo. Un caso patente es el de China que ha acumulado grandes cantidades de dólares a partir de su expansión exportadora y que es el principal inversionista en títulos del gobierno estadunidense, o sea, que tiene un papel clave en el financiamiento del déficit financiero y fiscal.

Un desequilibrio grande se genera en ese déficit que abre una brecha entre los gastos proyectados, incluyendo el servicio de la deuda pública, y los ingresos proyectados para los años venideros. El FMI estima que esa brecha es del orden de 14 por ciento del producto que hay que cubrir anualmente. Esta cifra equivale prácticamente a los ingresos actuales del gobierno federal.

La pregunta es quién, cómo y cuándo pagará esta deuda. Buena parte del endeudamiento público está situado fuera del balance o, dicho de otro modo, se considera como no oficial. Lo que no hace, por supuesto, que desaparezca. Es la misma práctica que se ha hecho con la deuda en México. Ese es el terreno de las contradicciones sociales y políticas que se crean en medio de la crisis.

Desde la década de 1970 han surgido una serie de crisis económicas de distinta magnitud y de características diversas. Se han superado con costos cada vez más grandes y la capacidad de gestión se ha ido estrechando como se demuestra en la situación actual.

Aunque la memoria social parezca reducida, los desajustes sociales y las distorsiones económicas y financieras se han estado acumulando y la capacidad tecnocrática para enfrentarlos van a la zaga. Las posiciones extremas en política tienden a resurgir en situaciones históricas como ésta, las tentaciones autoritarias y las inclinaciones nacionalistas y xenofóbicas se agrandan.

Aunque hay países que han resistido mejor el embate de la crisis, en el caso de México su impacto es muy directo y decisivo por la dependencia de la economía con la de Estados Unidos y la cada vez más grande rigidez estructural interna para inducir el crecimiento. Ambos aspectos van de la mano, se retroalimentan y la política pública y el poder económico los refuerzan y reproducen.

No puede nada de esto perderse de vista, sobre todo en las condiciones de precariedad de la estructura social que prevalece hoy en México.

martes, enero 19, 2010

Un colado en la OCDE

José Blanco

El 18 de mayo de 1994 México fue aceptado como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE): fue una pifia del comité evaluador, producto de la bola de humo que le pasó Carlos Salinas, el Consenso de Washington y la firma del TLCAN.

Después de tres lustros de pertenecer a la organización, no cumplimos con los requisitos que establecieron los mandones del mundo para ser miembro de la misma; pero echarnos sería reconocer la pifia cometida por la propia OCDE.

Chile acaba de ser aceptado como el miembro número 31. Entre los argumentos que se expresaron para explicar su entrada (antes que Estonia, Israel, Rusia y Eslovenia, que están en espera de respuesta a sus solicitudes de incorporación), se hallan: "la seriedad de sus políticas públicas en las dos últimas décadas, ejemplo para las economías emergentes". "Chile está cada vez mejor conectado con la economía mundial y su producto interno bruto ha crecido a un ritmo medio anual de 5.5 por ciento". Chile "es una demostración palpable de cómo un país pequeño, abierto, sometido a los embates de la crisis igual que todos los demás, puede resistir mejor a lo inesperado si tiene buenas políticas públicas y lleva a cabo un exitoso proceso de reforma". Nada de esto puede decirse de México.

Son miembros de la OCDE: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Corea, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Nueva Zelanda, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, la República Checa, la República Eslovaca, Suecia, Suiza, Turquía y ahora, Chile. ¿Nos parecemos en algo a esos países? Por supuesto que no: en todos los indicadores económicos y sociales de estos miembros de "ligas mayores" (así los llamó Michelle Bachelet), estamos en el último lugar (en algunos rubros rivalizamos con Turquía por alcanzar el fondo del sótano). Es altamente probable que el factor decisivo para ser aceptados entre los ricos, sin serlo, fue una anticipación extrema respecto de lo que los nuevos liberales mexicanos y los del mundo desarrollado pensaban en 1994 que iba a ocurrir con México, después de la firma del TLCAN. Todos se equivocaron.

Diez años después de nuestra entrada triunfal a la OCDE, la propia institución dijo entre otras lindezas: “Las amplias reformas estructurales de los últimos 15 años, incluyendo la entrada al TLCAN, no han generado aún un incremento inequívoco (nótese el retruécano "pudoroso") en la productividad laboral y la productividad total de los factores. Las proyecciones de crecimiento potencial del PIB se modificaron a la baja para alcanzar niveles inferiores a 4 por ciento, ritmo demasiado lento para eliminar el diferencial de niveles de vida con respecto a otros países de la OCDE” (Estudio económico de México, OCDE, enero de 2004). A pesar de la formulación "demasiado lento", la OCDE se estaba haciendo la miope con las cifras. México creció en promedio a 0.5 por ciento entre 1980 y 2005, o a 1.5 por ciento anual, si eliminamos la década perdida. Cifras que comparan muy desfavorablemente con 3.2 por ciento de aumento del producto en los 40 años que van de 1940 a 1981 (cifras de Inegi).

Creamos un enclave exportador: el comercio exterior tenía una de las mayores tasas de crecimiento, acompañado de los pésimos resultados del PIB referidos; y es que el espectacular río de nuestras exportaciones manufactureras no tenía prácticamente ninguna incidencia en el resto de la economía.

El diferencial del PIB per cápita de México en relación con el de Estados Unidos era uno de los más amplios de la zona de la OCDE, pero aumentó debido a que durante la década de 1990 tuvimos una de las más bajas tasas de ese indicador. Los autores del Estudio, creían que "los beneficios de las reformas pasadas podrían tardar en manifestarse, pero no queda claro que exista un gran potencial de mejoría en la productividad". Sí estaba claro: no existe ese potencial, porque el dualismo estructural (enclave exportador y resto de la economía) no lo resuelve el mercado.

Con el falso pudor con el que en general fue escrito el Estudio, se decía que "el capital humano es un factor esencial del crecimiento, tanto de manera directa al mejorar la calidad del trabajo como insumo, como por el hecho de que facilita la adopción de nuevas tecnologías. Mejorar el acceso a la educación ha sido una prioridad de las políticas gubernamentales de México durante las últimas décadas, hecho que resulta apropiado. Sin embargo, aún hay problemas de cobertura y de calidad de los servicios educativos". Falso, no ha sido apropiado en lo absoluto.

Nada ha mejorado desde la fecha de elaboración del Estudio referido (2004) y sí diversos rubros han empeorado. Continuamos sin política de desarrollo a largo plazo y seguimos con una tilica política de corto plazo desplumada como un pavo navideño. Se nos vino la crisis internacional encima, y el único país latinoamericano miembro de la OCDE, socio del autonombrado "Club de los países desarrollados", fue de los más profundamente afectados. Está claro que las reformas llamadas "estructurales" diseñadas en el FMI y en la propia OCDE, y el desmantelamiento de la política de corto plazo con que nos instruyó el Consenso de Washington, requieren de un cambio radical del proyecto económico de México.

jueves, noviembre 26, 2009

Calificación: reprobados

Orlando Delgado Selley

Los economistas del gobierno están de luto. Durante meses se dedicaron a tratar de convencer a las agencias calificadoras de que la economía mexicana se mantenía en condiciones similares a las que tenía antes de la crisis, pero no lo lograron. Fitch Ratings rebajó el grado de calificación debido a la escasa capacidad gubernamental para implementar una política fiscal contracíclica sólida, a la debilidad del perfil fiscal, a un nivel de deuda alto, a una reforma energética insuficiente y a contar con márgenes de maniobra reducidos. Se trata de un diagnóstico claro, tal como el que formularon Stiglitz, Maskin, Engle y Phelps.

El diagnóstico destaca insuficiencias políticas y económicas del grupo que dirige el gobierno, pero también de los actores políticos que han conducido al Legislativo en los últimos años. La mala calificación, en consecuencia, tiene responsables: el gobierno federal y la alianza parlamentaria del PAN y el PRI. Los economistas del gobierno no podrán decir que los técnicos de la agencia calificadora desconocen México. El gobierno les entregó la información que requerían para evaluar el desempeño económico. A esa información puede accederse sin necesidad de ser secretario de Hacienda, de Economía o de cualquier otra dependencia.

El estado que guarda la economía y la administración pública se conoce bien. No sólo porque hemos vivido sus consecuencias, sino porque importantes grupos han analizado esa información cuidadosamente y han llegado a conclusiones similares a las de la calificadora Fitch. El análisis de ganadores del Nobel y también de importantes economistas nacionales es preciso. El gobierno federal ha fallado en el cumplimiento de una responsabilidad, que no puede considerarse de segundo importancia. Esa responsabilidad es contener el deterioro de los niveles de vida que la crisis le impone a la población. Por ello se requería una decidida política fiscal contracíclica.

Evidentemente al utilizar el gasto público como estabilizador y promotor de actividades con altos requerimientos de fuerza de trabajo y aplicar deducciones impositivas que tuvieran esos mismos fines, las finanzas públicas se deteriorarían. El déficit fiscal que resulta no necesariamente es negativo. En casos de una crisis como la actual, se justifica que el déficit crezca y que se financie con deuda pública. Eso es precisamente lo que han hecho la mayoría de los gobiernos. En los años siguientes tendrán que enfrentar el problema de una deuda mayor, pero si se lograron contener los impactos de la crisis sobre los sectores menos favorecidos, le correspondería a los diferentes grupos sociales beneficiados hacerse cargo de ese endeudamiento.

Los economistas del gobierno federal diseñaron una política económica para responder a las agencias calificadoras. Su responsabilidad, asumida explícitamente, era que las finanzas públicas no se deterioraran, para lo cual requerían cubrir el ‘boquete’ abierto por la reducción de los ingresos petroleros con fuentes permanentes de tributación. La prioridad, para ellos, eran las cuentas públicas, no la población. Sus alegatos de que aumentar el gasto hubiera sido irresponsable, sólo tenían una razón: mantener la calificación. El resultado está a la vista. Esos economistas merecen ser calificados con una nota reprobatoria.

Su pésimo desempeño, desafortunadamente, no sólo les afecta a ellos. Al país le costará, ya que la deuda que emita el gobierno, las empresas estatales e incluso las empresas privadas tendrá que pagar un mayor rendimiento. Nos ha costado, ya que sus pobres políticas contracíclicas fueron absolutamente ineficientes. Nos seguirá costando, ya que la población con mayores desafíos tendrá que enfrentar sin apoyo gubernamental la reducción de las remesas y la dificultad para encontrar un empleo decoroso.

Esos economistas tienen jefes. Ellos son los principales responsables del fracaso. Debieran ser despedidos inmediatamente. Sin embargo, para ratificar que la responsabilidad no sólo es gubernamental sino también de la alianza parlamentaria que dirige el Legislativo, pronto podríamos ver que uno de los reprobados deja su puesto, pero no para irse al desempleo, sino para ser gobernador del Banco de México.

o_selley2001@yahoo.com

domingo, agosto 09, 2009

Una crisis que descalifica una política


Antonio Gershenson

No dejan de aparecer discursos optimistas para México sobre la crisis. Pero los hechos no sólo son tercos, sino que señalan el verdadero camino. Empecemos por China, sobre la que han surgido comentarios. Dado que no todas las versiones coinciden, preferí consultar fuentes variadas y, en lo posible, oficiales.

El producto nacional bruto (PNB) de China nunca dejó de crecer. Pero una economía que durante un buen tiempo crecía por arriba del 10 por ciento anual, en el primer trimestre de este año creció sólo 6.1 por ciento. En el segundo trimestre ya creció 7.9 por ciento. O sea, que crece más rápido y, por lo mismo, hay un principio de recuperación, aunque no se pueda saber todavía cuánto va a tardarse en llegar a los niveles anteriores.

Creo que es muy importante la forma como el ritmo de crecimiento se repartió, en lo regional, en China. De las 31 provincias, regiones autónomas y municipalidades, 13 tuvieron un crecimiento del PNB de más de 10 por ciento, en relación con el mismo periodo del año anterior. Y 19 rebasaron el 8 por ciento.

La municipalidad norteña de Tianjin y la región autónoma de Mongolia Interior (está hasta el fondo, colindando con Mongolia, el país) tuvieron el mayor crecimiento en este segundo trimestre, 16 por ciento. En cambio, Shanghai, donde están la Bolsa de Valores, bancos y el eje del trato económico con el exterior, sólo creció 5.6 por ciento. ¿Por qué?

Recordemos que la crisis en China se inició porque las exportaciones se desplomaron. Los países en crisis, empezando por Estados Unidos, redujeron mucho sus compras, incluso a sus propias empresas en China. La franja costera, que en otros momentos era la de mayor crecimiento, tuvo la mayor baja en el empleo, y parte de la población regresó a sus lugares de origen en el interior.

La recuperación se basa ante todo en la producción y el mercado internos. Los nuevos ferrocarriles y otras grandes obras no sólo daban empleo directamente sino que, por ejemplo, las nuevas vías férreas y los renovados trenes daban empleo a la industria siderúrgica y a las que la alimentan. Así, los lugares menos dependientes del comercio exterior tuvieron las mejores condiciones y, al contrario, la capital económica de China y de sus relaciones, Shanghai, fue la de crecimiento más lento.

Es muy importante tomar en cuenta esta experiencia, porque aquí los principales funcionarios esperan que sea la recuperación en Estados Unidos la que nos rescate, o sea que nos devuelva parte del mercado externo perdido. La relativa mejora del PNB del país vecino se tomó como el principio de la recuperación mexicana.

En Estados Unidos el PNB en el primer trimestre de 2009 bajó 6.4 por ciento (antes se había anunciado 5.5 por ciento). Ya en el segundo trimestre, fuentes oficiales estiman una baja, pero sólo de uno por ciento. Aunque Barack Obama dice que falta un buen tiempo para la recuperación, pero que ya están en camino hacia ella.

¿Y México? Mucho peor. No sólo están las afirmaciones de organismos internacionales en el sentido de que nuestro país es el que tiene la peor situación económica de América Latina. Están las cifras de fuentes oficiales, y por ningún lado se ve una medio mejora como en Estados Unidos. En el primer trimestre, ya está incluso registrado en el Inegi que nuestro producto interno bruto (PIB) bajó 8.2 por ciento. La Secretaría de Hacienda, en su comunicado de prensa 041-2009, del 31 de julio, dice que se estima que durante el segundo trimestre de 2009 el valor real del PIB haya caído a una tasa anual cercana a 10.4 por ciento.

Estamos bajando más rápido que el 8.2 por ciento del primer trimestre. No sólo la caída es mayor que la de otros, sino que va más rápido que antes. Y lo peor es el camino, que en China se demuestra que es ante todo estimular la producción y el mercado interno. La política económica oficial ya fracasó. Lo único que se les ocurre a las autoridades es pegarle a ese mercado interno: aumentar impuestos, elevar las tarifas eléctricas y los precios de otros bienes y servicios básicos, etcétera. Claro, otra cosa es que los afectados se dejen, o se sigan dejando.

Ante esta realidad tan cruda y tan irrefutable, ¿cuántos discursos más van a necesitar para convencer a la gente de que ya vamos de salida y que las cosas están a todo dar?

lunes, abril 06, 2009

El fin de los paraísos fiscales


John M. Ackerman

Si Felipe Calderón y Agustín Carstens realmente estuvieran preocupados por reactivar la economía nacional, utilizarían el acuerdo del G-20 del jueves pasado respecto de los paraísos fiscales para emprender una investigación masiva a escala global para enfrentar la evasión fiscal en México.

El diario londinense The Guardian estima que más de 11 trillones de dólares se encuentran depositados en países como Suiza, Leichtenstein, Andorra, Mónaco y una diversidad de islas del Caribe que ofrecen total discreción en el manejo de cuentas bancarias. Esto implica una pérdida de aproximadamente 250 mil millones de dólares de ingresos fiscales para los gobiernos del mundo.

Nadie sabe cuánto de este dinero pertenece a mexicanos y exactamente qué cantidad el gobierno mexicano deja de recaudar cada año por esta causa. Pero no hay duda de que la existencia de estos paraísos implica una fuerte sangría al erario.

Raúl Salinas de Gortari y Paulina Castañon tenían cuentas en Suiza que sumaban 105 millones de dólares. Personajes como Carlos Cabal Peniche, Roberto Hernández, Carlos Slim y El Chapo Guzmán no deben quedar muy atrás. Los bancos que operan en México cuentan con miles de empresas subsidiarias, muchas ubicadas en paraísos fiscales, donde fácilmente pueden canalizar importantes sumas de dinero con el propósito de evadir al fisco.

El banco HSBC tiene nada menos que 2 mil 8 filiales en el mundo, incluyendo empresas en Liechtenstein, las Bahamas y la isla de Jersey. La recuperación de una pequeña fracción de los impuestos evadidos por esta vía bastaría para dar un fuerte estímulo a la economía nacional en estos momentos de crisis. Los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra y Francia ya han dado inicio a una cruzada internacional para abrir las cuentas bancarias del mundo al escrutinio de sus autoridades hacendarias. Actualmente, el banco y casa de bolsa suizo UBS está bajo investigación del gobierno de Barack Obama porque supuestamente auxilió a miles de estadunidenses para evadir el pago de sus impuestos.

El gobierno estadunidense ha solicitado información a Suiza sobre las cuentas de casi 52 mil de sus ciudadanos. Ésta y otras investigaciones similares han preocupado tanto a los bancos suizos que sus directivos ya empiezan a cancelar sus viajes al extranjero para no arriesgarse a ser aprehendidos por fraude fiscal durante sus paseos.

El acuerdo de la más reciente reunión del G-20 en la materia obliga a todos los países del mundo a cumplir con estándares mínimos de transparencia financiera y a cooperar con investigaciones de las autoridades hacendarias extranjeras. Los países que se rebelen recibirán sanciones importantes. Los banqueros que no cumplan serán enjuiciados penalmente.

En anticipación a este acuerdo, durante las más recientes semanas muchos de los países señalados como paraísos fiscales han empezado a firmar convenios bilaterales con las superpotencias para transparentar sus cuentas bancarias.

México no puede permitirse el lujo de quedarse al margen de este proceso. Como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, integrante del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y una de las economías más grandes del mundo, nuestro país cuenta con la presencia internacional para exigir que también tenga acceso a la información bancaria de los paraísos fiscales.

La ley mexicana ya obliga a las personas físicas y morales a pagar impuestos en México por las cuentas e inversiones que tengan en países con una carga tributaria reducida. El año pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ratificó la constitucionalidad de estas disposiciones al obligar a Cemex a regresar millones de pesos al fisco por este concepto. Lo único que falta es la voluntad política del gobierno de Felipe Calderón para hacer valer este tipo de disposiciones. Evidentemente, es poco probable que la actual administración federal se atreva a aprovechar la nueva coyuntura internacional para endilgar en las cuentas extranjeras de los mexicanos, ya que implicaría enfrentarse con los mismos empresarios y empresas que sostienen a Calderón en su cargo.

De todas formas, habría que exigir al gobierno federal que utilice todas las medidas a su alcance para gravar y repatriar los millones de dólares que se escapan al extranjero cada año. Los narcotraficantes no son los únicos que le apuestan al fracaso del Estado mexicano. También lo hacen los empresarios que esconden sus riquezas del fisco y así roban valiosos recursos públicos que nos pertenecen a todos lo mexicanos y podrían ser de gran utilidad para enfrentar la crisis económica actual.

jueves, enero 22, 2009

Les révoltés du travail

Manière de voir

Les invités-surprises
Mona Chollet et Pierre Rimbert

Quand l’économie comprime la société, parfois ça explose. Mais souvent, ça écrase. Des siècles d’expérience et des monceaux de théories n’y ont rien changé : la physique de la révolte obéit à une logique insaisissable. Le piston de la crise qui propulse dans les rues des foules hier encore assoupies agira ailleurs comme un pilon. Au mouvement irrésistible du Front populaire répond le coup d’assommoir des années 1980 ; au soulèvement des Argentins en 2001 contre la politique du Fonds monétaire international réplique l’apathie des salariés japonais englués dans la grande dépression des années 1990.

Nous y revoilà. L’économie américaine détruit les emplois par millions, les entreprises européennes rejettent leurs travailleurs ; le Japon replonge. En une décennie, les peuples des pays les plus industrialisés auront acquitté par trois fois le prix du capitalisme libéral : une première, par le laminage de leurs salaires mis en concurrence internationale ; une deuxième, par le financement public de plans destinés à sauver l’édifice bancaire mondial ; une troisième, en perdant leur poste afin qu’intervienne la restructuration de l’appareil productif et le rétablissement des marges.

Contrairement aux précédentes, la récession entamée en 2008 frappe simultanément – quoique en proportion décroissante – ouvriers et employés, ingénieurs, cadres et professions intellectuelles supérieures ; hier inattentifs aux tourments des salariés, les journalistes, par exemple, se soucient à présent d’une crise qui ne les épargne plus. En France, en Italie, en Grèce, des mouvements de jeunesse ont éclaté. Des échines naguère assouplies par les promesses de la promotion sociale se redressent. Piston ou pilon, de quel côté penchera cette fois le balancier ?

« La soumission du plus grand nombre au plus petit, ce fait fondamental de presque toute organisation sociale, n’a pas fini d’étonner tous ceux qui réfléchissent un peu », notait en 1937 la philosophe Simone Weil dans sa Méditation sur l’obéissance et la liberté. « Comme si, dans la balance sociale, le gramme l’emportait sur le kilo. » Cet apparent défi à la raison se manifeste avec une brutalité particulière au sein des entreprises. Là où le travail, alternativement trop intense et trop rare – surdosé pour les uns, rationné pour les autres –, dévoile sa double vérité. Celle, objective, de l’exploitation, d’autant plus identifiable que la tâche est rude, répétitive, réductible au seul salaire qu’elle rapporte. Celle, subjective, de l’accomplissement professionnel perçu par le salarié qui « s’investit » et trouve à l’atelier ou au bureau un statut, des copains, la trame d’une existence.

Or les deux aspects coexistent, le second masquant le premier. « Les travailleurs peuvent concourir à leur propre exploitation, observait Pierre Bourdieu, par l’effort même qu’ils font pour s’approprier leur travail et qui les attache à lui par l’intermédiaire des libertés, souvent infimes et presque toujours “fonctionnelles”, qui leur sont laissées (1). » Le management le sait. Il en joue. La fierté du travail exaltée par les discours politiques et patronaux n’est pas celle du mouvement ouvrier : l’une isole et fragmente ; l’autre intègre et rassemble.

Et puis il y a la force des fausses évidences. Quand le gramme paraît l’emporter depuis toujours sur le kilo, comment imaginer qu’il devrait un jour en aller autrement ? S’interrogeant sur la passivité des sidérurgistes allemands de la Ruhr qui, au début du XXe siècle, enduraient sans broncher la violence du labeur, le sociologue Barrington Moore notait que la plupart d’entre eux ne percevaient pas leur sort comme le produit d’une injustice. Mais comme une malédiction. Passer de l’obéissance à la possibilité même de la révolte exigeait donc, selon Moore, de « surmonter l’illusion de la fatalité (2) ». Tous les mouvements d’émancipation sont partis de là. Et, pour vaincre, tous durent affronter les marchands de sable qui font souffler partout le même sirocco : l’ordre social est imparfait mais irremplaçable ; l’améliorer passe par des solutions individuelles ; l’action collective conduit à l’uniformisation ou au goulag. Laissez-nous faire, occupez-vous de vous...

Au fond, quoi de commun entre des paysans japonais refusant d’être expropriés de leurs terres ; des cheminots entraînant dans leur sillage un pays entier contre la remise en cause de la sécurité sociale ; des syndicalistes sud-africains payant de leur vie leur engagement contre l’apartheid ; des féministes donnant autant de fil à retordre à leurs camarades grévistes qu’à leur employeur ; des chômeurs allemands passant une annonce dans le journal pour proposer à leurs semblables de s’entraider ; des ouvriers de Chicago occupant leur usine de portes et fenêtres jusqu’à faire plier patronat et banquiers ? Pas grand-chose, si ce n’est que tous ont su au cours des décennies écoulées jouer les invités-surprises dans une histoire qui se serait volontiers écrite sans eux.

(1) Pierre Bourdieu, « La double vérité du travail », dans Méditations pascaliennes, Paris, Seuil, 1997.
(2) Barrington Moore, Injustice : The Social Bases of Obedience and Revolt, Random House, New York, 1978.


I. Résistances improbables

Carotte ou bâton, management par la peur ou par la séduction, culpabilisation, chantage à la survie – relever la tête, c’est s’exposer à perdre son salaire ou ses allocations –, désignation de boucs émissaires – chômeurs, immigrés, fonctionnaires – sur lesquels détourner l’expression de sa colère et de sa rancoeur, abrutissement médiatique... Plus ou moins sophistiqués en fonction du contexte et du rapport de forces, les moyens ne manquent pas pour garantir la docilité des soldats de l’économie.

En général, ces moyens fonctionnent plutôt efficacement. Mais il arrive aussi qu’un grain de sable vienne bloquer les rouages de la machine à exploiter. L’analyse lucide du mécanisme dont on est le jouet, le refus de tolérer plus longtemps les abus que l’on subit déjouent les prévisions et subvertissent les conditions dans lesquelles ils prennent naissance : à propos du mouvement des chômeurs de l’hiver 1997-1998 en France, Pierre Bourdieu parlait de « miracle social ». Aucun système, si désespérant et verrouillé qu’il paraisse, si vulnérables que ses victimes puissent sembler, ne peut se prémunir contre la menace d’un tel surgissement.

Rien d’étonnant si, depuis une bonne trentaine d’années, l’organisation du travail a visé la fragmentation des « ressources humaines » : dès lors que vous le laissez côtoyer de façon durable ses compagnons de galère, l’être humain manifeste une fâcheuse propension à s’entendre avec eux pour démultiplier ses forces et fomenter des révoltes.

L’issue de ces confrontations peut être tragique ; il arrive aussi qu’elle soit heureuse et débouche sur des améliorations tangibles. Dans tous les cas, ces failles dans l’ordre des choses marquent profondément les consciences, au point parfois de passer à la postérité. Le XXIe siècle se souvient encore d’un certain Spartacus et de son armée d’esclaves, dont l’épopée remonte à l’an 73 avant Jésus-Christ...

II. Luttes organisées

Améliorer l’ordinaire des salariés tout en préparant leur émancipation : à cette « double besogne, quotidienne et d’avenir », du syndicalisme révolutionnaire, définie en 1906 à Amiens, s’est peu à peu ajoutée une troisième tâche – celle qui consiste à défendre les conquêtes, et les emplois eux-mêmes. Les révoltés du travail s’étaient organisés, en Europe, aux Etats-Unis, en Afrique du Sud, pour arracher les droits les plus élémentaires ; c’est « tous ensemble » qu’ils refusent qu’on les leur retire.

Décrié par les puissants, boudé par les salariés, le syndicat forme la dernière digue quand la tempête économique dépeuple bureaux et ateliers.

Si elle s’est faite plus discrète ces dernières années, la conflictualité au travail couve comme le feu sous la cendre. Ses formes évoluent, notent les chercheurs ; elle explose au nez de ceux qui diagnostiquent sa fin. Mais ces conflits ne s’inscrivent plus, comme autrefois, dans un système de valeurs largement partagé. La révolte est orpheline du projet de société qui la portait vers l’abolition du salariat.

Reconstruire un mouvement social impliquerait de mettre en lumière les intérêts communs de catégories sociales fragmentées – précaires, chômeurs, femmes, immigrés –, dont beaucoup demeurent les parents pauvres de la culture syndicale.

III. Nouveaux horizons

La grève est une école. On y entre d’abord avec appréhension, comme s’il fallait marcher dans le vide. Et, surprise, le sol ne se dérobe pas sous les pieds. L’ordre hier encore inaltérable se fissure, ses mirages se dissipent. Des idées, des pratiques, des formes d’organisation collectives, une chaleur, un avenir – la vie – s’y réinventent au quotidien : conseils ouvriers, congés payés, autogestion... Quand la puissance du groupe dépasse la somme des forces individuelles, tout paraît possible.

Le rêve d’une société égalitaire, dans laquelle le travail cesserait d’être une malédiction – soit parce qu’il respecterait les aspirations et la dignité de chacun, soit parce qu’il aurait été aboli –, n’a jamais cessé, en particulier depuis la révolution industrielle, de hanter les imaginations.

Que ce soit à l’échelle de quelques dizaines de personnes ou d’un pays entier, il arrive que ce rêve devienne réalité. Il connaît alors des fortunes diverses. Les expériences menées pendant la Commune de Paris en 1871, dans l’Allemagne de 1919, l’Espagne de 1936 ou le Chili du début des années 1970 ont été balayées dans le sang ; le système soviétique a dévoyé le sens du communisme dans le crime de masse.

Plus modestes, des projets alternatifs se développent. L’Ecosse, en 1999, profite de son autonomie vis-à-vis de la libérale Angleterre pour faire sa réforme agraire ; les petites communautés de Longo Maï restent fidèles aux idéaux de l’après-68. Tandis que s’étoffe la revendication d’un « revenu d’existence » découplé du travail.

miércoles, diciembre 10, 2008

México 50 Años con bajo crecimiento

Por Enrique Kato

Un grupo de economistas independientes, muchos de ellos profesores universitarios, en Cambridge, Massachussets, anunciaron que la economía norteamericana lleva 11 meses en recesión. Pese al manejo del ya tan versado tema, la noticia se recibió con sorpresa debido a la fecha que presentan como inicio: es de 2007.

Una definición sencilla de recesión económica es cuando un país reduce su actividad económica en dos o más trimestres, presentándose en forma negativa. Sin embargo este grupo de economistas de Cambridge utilizan un conjunto amplio de indicadores para determinar el inicio y término de una recesión. El criterio que utilizaron en este caso fue el del creciente índice de desempleo, el cual se ha mostrado en forma consistente desde fines del año pasado.

Dan a conocer, además, que será una recesión larga en Estados Unidos y de igual manera podemos asumir que en México será un proceso de contracción de varios meses o incluso años. El momento económico que vivimos no es de una crisis rápida de la que nos recuperaremos en un par de trimestres, el fenómeno de recesión o estancamiento para el caso mexicano y mundial será prolongado, manteniéndose un nivel elevado de desconfianza; lo más grave es que las medidas gubernamentales de reactivación económica seguirán siendo paliativos, sin incidir en forma importante, llevando a que la sociedad actué con cautela.

A diferencia de los últimos tres meses en que había noticias de paros técnicos, en estos últimos días de diciembre las noticias de quiebras o rescates se han venido sucediendo. Se observa una engrandecida incertidumbre: respecto al tipo de cambio, se sigue encareciendo el dólar, el precio del petróleo sigue disminuyendo, y los problemas de bajo crecimiento económico, aumentos del desempleo y de la cartera vencida crediticia, parecen desbordarse.

Pero seamos optimistas, probablemente en 2009 esas incertidumbres y volatilidades que estamos presenciando vayan a la baja y volvamos a una nueva cotidianeidad de nuestra economía, ya que sobre la evolución de largo plazo de la economía mexicana habló recientemente el encargado de la política monetaria en México, el Director del Banco de México, en una conferencia sobre cómo entender lo que determina el éxito económico de las naciones , cuestionando si ¿las economías de más rápido crecimiento logran esto (el crecimiento) a través de un sacrificio de la inclusión? Es decir, si el crecimiento se logra generando o no más pobreza o desigualdad.

Al respecto ofreció una serie de consideraciones de lo que la teoría económica ha argumentado para explicar esos fenómenos. Destacando la parte en donde refiere el caso mexicano afirma que “México no puede ser caracterizado como una economía dinámica. En las últimas cinco décadas ha registrado un desempeño pobre en términos de crecimiento económico si lo comparamos con otras regiones que empezaron el período en niveles similares o de más bajo de desarrollo”. Se refiere a Corea del Sur, Hong Kong, Malasia, Singapur, Tailandia y Taiwán donde el crecimiento económico ha sido mucho más elevado que el nuestro.

Las explicaciones económicas al bajo crecimiento son conocidas: pocas inversiones productivas, baja creación de empleo, ineficacia organizacional y escasa innovación tecnológica. Añadiría la poca importancia que tiene en México la política industrial. Además ofrece un dato de entre 3% y 3.5% sobre el crecimiento potencial de México que califica de bajo, y plantea que el crecimiento debería de ser del doble, es decir, entre 6% y 7% algo que recordamos del sexenio anterior.

Termina comentando sobre la elevada inflación actual con base en el punto de vista de Joel Martínez, que escribe en el diario Reforma, y que precisa que si el crecimiento de precios al mes de noviembre es elevado, la mitad de la responsabilidad es del gobierno federal debido a los precios administrados que son los de gasolina, electricidad y gas.

La gasolina Magna en 2008 ha aumentado 8% y la Premium casi 10%, como resultado de los aumentos semanales.

Como la meta de inflación a inicios de año fue de 3% y ya nos situamos por arriba del 6% entonces escribe Joel, leyendo el pensamiento del gobierno federal, “hay que subir todo antes de que cierre el año, al fin que la inflación de 2008 “ya se fue al caño”.

Compartimos su opinión a excepción de su afirmación sobre que en 2009 ya no habrá tantos incrementos a los precios administrados y qué comparativamente la inflación del próximo año será baja y quizá dentro de las metas de la política monetaria.

Quedará 2008 como un año donde se erosionó fuertemente el poder de compra de la población atribuyendo este hecho a la crisis que provino de Estados Unidos. Pretendiendo que no identifiquemos que una gran parte de la responsabilidad se encuentra en el manejo de la política económica nacional, de un gobierno que irresponsablemente aumenta sus ingresos subiendo precios, sin importar el perjuicio a los trabajadores y a la población de bajos recursos.

* Miembro del Taller de Economía Social y Políticas Públicas, de la Facultad de Economía de la UNAM y Profesor de la Universidad Autónoma de Querétaro.

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miércoles, septiembre 24, 2008

Modificación de la orientación del presupuesto

Celso C. Hernández Rojas*

En noviembre del año pasado, luego de una maratónica sesión de la Cámara de Diputados , se aprobó el presupuesto con la votación unánime de todas las fracciones parlamentarias, obteniendo 446 votos a favor, 6 votos en contra y 3 abstenciones, el presupuesto del año pasado fue de 2 billones 569 mil millones de pesos, 8% mayor que el de 2007. Esto se logro porque los partidos de la oposición lograron, una ampliación del presupuesto, al incrementar el precio de referencia del petróleo y así tener más recursos y en conjunto se reasignaron 70 mil millones de pesos.

La discusión del presupuesto del año pasado estuvo marcada por los problemas del sector agropecuario, ya que al operar en plenitud el libre comercio, en granos y pollo, los productores nacionales quedaban en gran desventaja, y todos los recursos que se orientaron a tratar de minimizar el efecto de la entrada libre de importaciones fueron magros al no poder detener los efectos de la invasión de productos comestibles extranjeros.

Los recursos presupuestados para 2009 son del orden de 2 billones 820 mil millones de pesos, 5% mayor que el presupuesto de 2008. La orientación del presupuesto, en la propuesta de Hacienda, se sitúa en dos direcciones: gasto en seguridad y gasto social , que en realidad es orientar recursos a las elecciones intermedias del 2009 para favorecer al partido en el poder y continuar con la guerra al narco. Y bien vistas las cosas, parte de los recursos que se reorientan son los que el año pasado habían sido asignados al campo y que ahora se reorientan, lo mismo que en comunicaciones ; al parecer al menos en un tema relevante el gobierno ha perdido la discusión y tiene que ver con la reactivación económica, tema que se excluye intencionalmente del gasto público .

En estos días, posteriormente a la quiebra de Fanny Mac y Fredy Mac, las dos más grandes hipotecarias norteamericanas, de la insolvencia de Lehmans Brothers , el cuarto banco más importante de Estados Unidos ; y de la intervención de la aseguradora AIG ; previniendo una crisis financiera de repercusiones impredecibles, el todavía presidente George Bush junto con el Secretario del Tesoro , ha presentado una iniciativa de rescate bancario, por la no menos impresionante cantidad de 700 mil millones de dólares, el mismo caso que el FOBAPROA de 2004 en nuestro país; mientras tanto en México, el Secretario de Hacienda Agustín Cartens primeramente salió a decir que a la economía mexicana no le iba a pasar nada y al otro día corrige señalando que los efectos serían atenuados, cuando el FMI y Banco Mundial, señalan que se esta viviendo una crisis sin precedentes en la economía Norteamericana.

Esto se debe señalar porque, en lo general, el desempeño económico del gobierno federal ha sido muy malo para los mexicanos, pese a tantos ingresos extraordinarios del petróleo; estos, más que en el sexenio pasado, se siguen utilizando discrecionalmente para pivotear problemas, en una especie de apaga fuegos sin fin, o cuando no van al gasto corriente y a manos de la corrupción gubernamental.

De igual manera, se debe señalar que el pronostico económico fijado en las metas macroeconómicas en el año que transcurre, se fueron a la baja; comenzamos con un 3.7% del PIB y se esta pronosticando el cierre del año en 2.4%, que para un año de crisis global, se hablaría de un desempeño adecuado, pero siendo este una acumulación de año tras año, se habla de un desempeño gris, ya que es más tiempo perdido sin crecimiento económico y lleno de padecimientos para la población. En ese mismo sentido se encuentra la inflación: teniendo una meta del 3.8% al cierre del año, se presentará, de continuar esto así, en el 5.6%, lo cual contrasta con lo que en las revisiones salariales lograron los sindicatos, ya que tan sólo alcanzaron el 3.8% en el año, esto es perdida neta del poder de compra de los trabajadores, que evidentemente el gobierno federal no resarcirá.

El gasto en seguridad, e incluso el gasto social, son gastos improductivos, por tanto no tendrán repercusiones en el empleo permanente o en la creación de demanda productiva; si acaso creara empleo temporal o en el consumo final, pero su magnitud es tan limitada que no va a impactar en la demanda, de manera tal que esto sea el detonante de una reactivación económica importante, por ello se habla de que continuará el estancamiento económico en el año siguiente.

Entonces ¿que elementos importantes podemos extraer de esta discusión?, lo importante es el papel que pueda tener en el Congreso la oposición, si es que realmente puede articular un presupuesto con otras prioridades, lo cual en este sentido se ve bastante difícil, luego del efecto mediático de los actos terroristas en Morelia, más bien la derecha los puede utilizar incluso para pedir poderes especiales y que pueda operar el poder judicial y el propio ejercito con las consecuentes perdidas de derechos humanos y del propio marco de derecho, pero no abundemos en este sentido, sino más bien,. Como ha sido en el largo plazo el comportamiento de las sociedades luego de esas turbulencias de la derecha; la situación se juzga por sus resultados económicos, y aquí estos están ausentes.

Señalábamos la capacidad de los grupos parlamentarios para ejercer un real papel de oposición y no lo que se realizo en el pasado, en el que se dieron por satisfechos con la reasignación de 70 mil millones de pesos, cuestión sumamente limitada, ya que la orientación del presupuesto en el año pasado quedo intacta, y ahora este sería el mismo panorama, puesto que, si bien, se pueden reorientar un conjunto de recursos del presupuesto, estos son insuficientes, lo que se requiere son medidas de mayor profundidad, como el de generar dos o tres rubros más en los que se privilegie el presupuesto y a partir de ello reorientar las políticas públicas.

Se requiere que las políticas públicas se reorienten a la inversión productiva y social y no se continué con ese asistencialismo electoral en el que ahora se debate el llamado gasto social, porque como se ha demostrado, esto sólo persigue fines electorales para el partido en el Poder. La sociedad mexicana, espera que las cosas cambien aunque sea un poco, porque la continuidad de las políticas neoliberales acaba con la paciencia y la esperanza, y una de sus expresiones más latentes es la emigración,

*Miembro del Taller de economía Social y Políticas Públicas de la facultad de Economía de la UNAM.

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jueves, junio 21, 2007

¿Prohibir es mejor que legalizar?

Octavio Rodríguez Araujo

Si mañana se prohibiera el aceite de oliva, por ejemplo, en menos de un mes habría mercado negro del producto y junto con este mercado surgirían mafias que controlarían su producción y su comercialización. Millones de personas en el mundo prepararían sus ensaladas clandestinamente y no faltaría el audaz restaurantero que organizaría, para socios especiales y a altos costos, comidas secretas preparadas con aceite de oliva. En muy poco tiempo surgiría, también en el mercado negro, el aceite de oliva adulterado, y miles de personas morirían por consumirlo. No pocos ingenieros químicos ganarían mucho dinero produciendo aceite de oliva alternativo con el sabor y el olor adecuados, como ocurrió con la margarina en vez de la mantequilla, o con los cafés solubles en lugar del natural. Sobra decir que los productores clandestinos y los contrabandistas corromperían a altos funcionarios de gobierno, y que éstos tendrían en sus alacenas cajas con botellas del precioso líquido oleaginoso y millones de dólares en sus cuentas secretas en Suiza.

¿Quieres provocar el surgimiento de mafias? Prohíbe un producto, súbele el precio exageradamente, aumenta su impuesto, hazlo -en pocas palabras- un objeto raro y difícil de conseguir, y si además es adictivo, mejor. Su precio aumentará todavía más, pero no dejará de venderse ni de consumirse. Nada escapa a la ley de la oferta y la demanda, ni siquiera en países de orientación socialista, y si el producto es adictivo sus usuarios robarán y hasta matarán por conseguirlo.

En el siglo XIX el opio, por ejemplo, se vendía en las farmacias como tal o como láudano (un preparado mixto para adormecer y disminuir los dolores en las personas que los padecían). Los británicos, los franceses y los estadunidenses eran los principales comercializadores del opio en el mundo. En 1909, en Shanghai, una docena de países, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y China, acordaron prohibir el tráfico no autorizado de opiáceos. En esa época el opio y sus derivados (morfina y heroína, los más populares) eran las principales drogas adictivas y nocivas para la salud. Después de la Segunda Guerra Mundial, a los productos extraídos de la adormidera siguieron otros: los derivados de las plantas de coca y de cannabis, además de drogas sintéticas y semisintéticas de semejantes consecuencias en la salud (tranquilizantes, alucinógenos, LSD, etcétera, algunas adictivas y otras no, pero sí peligrosas).

Antes de las prohibiciones, generalizadas más que nunca a partir de la Convención Unica sobre Estupefacientes de 1961, no había mafias de narcotráfico como las que conocemos ahora, de la misma manera que antes y después de la llamada ley seca en Estados Unidos (1919-1933) tampoco había mafias de contrabando y producción ilegal de bebidas alcohólicas.

El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías concluyó en 2000 que "una política de tolerancia respecto a las drogas no conduce necesariamente a un mayor consumo" (citado en Radio Nederland, 18/10/00); sin embargo, su prohibición no sólo no ha resuelto el problema del aumento de consumidores de drogas llamadas ilícitas, sino que ha aumentado su producción, distribución y venta, además de otras consecuencias colaterales de gran peligrosidad, como el comercio clandestino de armas, que también ha crecido. En México "cada día ingresan... unas 2 mil armas ilegales", indicó en entrevista con Reforma (17/06/07) Cuauhtémoc Sandoval, de la Comisión de la Defensa Nacional de la Cámara de Diputados. El lavado de dinero es otra de las consecuencias del tráfico ilegal de fármacos.

En determinados países como Holanda, y en cierta medida como Gran Bretaña, no se penaliza el uso de drogas pero sí su producción, tráfico y posesión. En algunos municipios de Holanda (cada vez menos) se tolera, en las llamadas coffee shops, la venta de cannabis en varias de sus presentaciones (hierba y resina), pero se deben cumplir ciertas condiciones: no más de cinco gramos por persona adulta, no anunciar el producto, no vender drogas duras, no alterar el orden público y, desde luego, no vender a menores de 18 años. Aun así, en los últimos años se han cerrado muchas coffee shops, especialmente las ubicadas en las fronteras. Holanda es, por cierto, uno de los países más importantes del planeta en la producción de drogas sintéticas, un país de tránsito de heroína, cannabis y cocaína, uno de los países de Europa donde más se produce mariguana y donde se fabrica la tercera parte del éxtasis que se vende en el mundo. Empero la distribución y consumo de drogas ilegales, duras y blandas, es menor (en proporción a la población) que en Estados Unidos, España, Italia y Gran Bretaña. En la mayoría de los países occidentales de Europa se fuma más droga blanda (mariguana y hachís) que en Holanda, independientemente de si tienen leyes y políticas más tolerantes o más estrictas.

Las restricciones al consumo de productos nocivos para la salud han servido de poca cosa. Su legalización quizá no haga disminuir el número de consumidores, pero lo que sí es seguro es que el crimen organizado en torno de la producción y la distribución de drogas disminuiría hasta desaparecer y, junto con las mafias que controlan estos productos, también el lavado de dinero y en cierta medida el tráfico ilegal de armas. Y, además, las enormes cantidades de dinero (miles de millones de dólares por año) que los gobiernos se gastan en combatir el narcotráfico (o más bien a algunos cárteles de la droga) podrían invertirse en centros de atención y rehabilitación de drogodependientes, como ya ocurre en algunos países europeos. "La prosperidad del negocio se debe a su prohibición", escribió la senadora cristiana y liberal Viviane Morales en la exposición de motivos de su atendible proyecto de ley sobre los cultivos de coca que presentó al Congreso de la República de Colombia en agosto de 2001. Y tenía razón, pero no le hicieron caso, pues su proyecto de ley atentaba contra los grandes negocios relacionados con la droga en su país y contra el intervencionista Plan Colombia de Estados Unidos.

martes, marzo 20, 2007

Rechaza el SME propuesta de Cárdenas sobre Pemex y CFE

Rosalía vergara

México, D.F., 19 de marzo (apro).- El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se pronunciaron en contra de los diez puntos propuestos por Cuauhtémoc Cárdenas para reactivar la industria petrolera del país, que incluso prevén la participación de la iniciativa privada en el sector.

El vocero del SME, Fernando Amezcua, consideró que el trasfondo de la propuesta de Cárdenas es posicionarse de manera personal en la vida pública nacional. No obstante, reiteró que el sindicato de electricistas rechaza cualquier intento de privatización del sector.

La idea de la privatización, dijo, es un pretexto oficial para convencer a la sociedad de que carece de recursos para sostener a la industria. No obstante, destacó que si se canalizan adecuadamente los dineros del erario, entonces Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) serían autosuficientes.

Sin embargo, las opiniones al interior del PRD están divididas, pues mientras el secretario general del PRD, Guadalupe Acosta, consideró que la idea de incorporar a la IP a un consejo de planeación de la política petrolera en México podría ser “una novedad que podría sacar a Pemex de la crisis que se encuentra”, el secretario de Comunicación, Gerardo Fernández Noroña, rechazó tajante la propuesta cardenista.

“Debería valorarse con cuidado esta iniciativa”, observó Acosta Naranjo. “Nos educaron a todos bajo la gran gesta de la expropiación petrolera, hecha por el general Lázaro Cárdenas; nos plantearon que es una de las cosas más importantes que haya hecho el Estado mexicano, y hoy nos quieren decir que eso no va así”, atajó por su parte Fernández Noroña.

Incluso las divergencias llegaron hasta la Cámara de Diputados.

Así, el legislador perredista Francisco Santos respaldó la postura de Cárdenas, al asegurar que “no podemos cerrar los ojos y rehuir un tema crucial, como es modernizar Pemex, sin que ello signifique que el Estado abandone su rectoría en el sector”.

No obstante, su similar José Antonio Almazán, exsecretario del Exterior del SME, ratificó que la postura del PRD ha sido clara en no permitir la apertura del sector a la inversión privada.

“Ni en Pemex ni en la CFE se debe permitir la participación de inversionistas privados, pues ello sólo terminará en la pérdida de rectoría del Estado mexicano” en el sector.

Cabe recordar que ayer domingo 18 de marzo, en la ceremonia del 69 aniversario de la expropiación petrolera, Cárdenas expuso diez puntos, en los que propuso la apertura del sector energético a la iniciativa privada.

Incluso exhortó a especialistas, académicos, ciudadanos y legisladores a discutir este planteamiento, para echar andar opciones de aprovechamiento de la riqueza de hidrocarburos en el país.

PEMEX

Solo algunos ejemplos de diferentes posturas y opiniones en torno a Pemex: Un verdadero desmadre y putazos por todos lados, pero lo cierto es que Pemex seguirá siendo botín de los que tienen secuestrado el poder mientras los mexicanos seguimos desangrándonos.

Cuauhtemoc (El hijo del GENERAL y padre del gobernador Ahumado): Privatización a medias o Estatismo ligth
Di Constanzo (Secretario de Hacienda del Viajero Permanente AMLO): Privatización innecesaria
Julio Hdz: Todo contra el del estatismo ligth u hombre Vicentenario
Marco Rascon: Todo contra los que esten contra el hombre Vicentenario.
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¿Es un honor?
Marco Rascón

No debe quedar la menor duda de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) justificará, como ya es un hábito, los insultos contra Cuauhtémoc Cárdenas en el acto convocado, el pasado 18 de marzo, para conmemorar el aniversario de la expropiación petrolera. Dirá que la "gente está indignada" y repetirá que "respeta" a Cárdenas; lo hará con el mismo ladinismo de fajador con que insulta a diestra y siniestra desde el anonimato, y por medio de grupos fanatizados que consideran que de esa manera defienden la "dignidad" de su causa y luego llama a "treguas". Es el modo de operar de un movimiento que fue un artificio para conducir al precipicio y que de manera acelerada se reduce, debido a su propio sectarismo, a un grupo que ya se conduce como una banda de provocadores al servicio de lo peor de este país.

Como "presidente legítimo", López Obrador consideró que la fecha de conmemoración sólo merecía una declaración ocasional, pues calculó que las "masas se destagastan" -esto es, su aparato clientelar y corporativo-, por lo que el músculo sólo está preparado para actuar el 25 de marzo, ratificando su movimiento unipersonal y sectario. La voz chillona, los lugares comunes, los insultos, los manoteos, las deslealtades y la intolerancia determinan la estatura de López Obrador.

Y para ello, nada mejor que la idea de reventar cualquier acto que no esté bajo su control. Prueba de esto son los llamados que circulan en Internet, desde donde se promueve que "los que no asistan (a sus actos) son panistas o de Nueva Izquierda" (corriente del PRD), lógica según la cual los miles que no asisten a sus actos pertenecen de tajo a lo que se considera adversario y enemigo. ¿Qué opinión le merece al fanatismo lopezobradorista que el Partido del Trabajo y Convergencia apoyen a la ultraderecha en Yucatán? Ninguna, porque la provocación se alimenta de la incoherencia y la irracionalidad.

Con estos llamados contra sus propios correligionarios de Nueva Izquierda, que hasta ahora siguen subordinados, haciendo fe pública de sumisión a AMLO, de apoyo a su "gobierno legítimo" y de respaldo a la Convención Nacional Democrática, el lopezobradorismo continúa liquidando aliados y desprestigiando su fuerza. Del resentimiento y la ineptitud para el debate nace la actitud de la provocación para reventar actos como el de este 18 de marzo, adonde llegaron a insultar.

Ojalá que este hecho formara parte del análisis de las corrientes del PRD que hablaron de la "profunda descomposición" que sufre el partido, sometido al pragmatismo y la corrupción, pues una fuente de esa descomposición ha sido el lopezobradorismo, caracterizado por la intolerancia, la persecución de la crítica y el debate que debían distinguir a toda formación de izquierda.

No habrá recomposición verdadera del PRD si en la autocrítica no se reconoce la sumisión y condescendencia hacia la intolerancia del lopezobradorismo, organizador de rechiflas y actitudes porriles en presentaciones de libros, debates y cualquier acto público al que se llega con ánimo no de presentar posiciones, sino de reventar e insultar.

En función de la posición de los dirigentes y los objetivos, los participantes y los activistas de 1968 y 1988 identificaban la manifestación de ideas y los abiertos actos de provocación. En el lopezobradorismo, tras cada acto cuestionable, el líder adopta una posición de justificación, que siguen Leonel Cota, impuesto en el PRD, y los grupos más cuestionados por su conducta política y su atraso. ¿Este hubiera sido el gobierno alternativo para acabar con la derecha? ¿O es el que abrió el camino a Felipe Calderón y pretende dominar a la izquierda?

Bajo la justificación de "la lucha contra el fraude", la ética del lopezobradorismo se cae a pedazos. Calderón llegó a la Presidencia por los errores ampliamente documentado que hacen que López Obrador se parezca, más que a los dirigentes democráticos, a Diego Fernández de Cevallos por su actuación en 1994, cuando "ganó el debate", estuvo arriba en las encuestas, y luego se tiró al piso, desapareciendo de la escena y conduciendo a sus correligionarios panistas a la derrota concertada con el poder.

Para la izquierda, el expediente de las causas lopezobradoristas de la derrota está abierto, y si no se asume la necesidad de llevar a cabo un diagnóstico cabal, faltará poco para que la situación reviente por todas partes. Ya en el Distrito Federal hay un acercamiento con el gobierno federal, esto es un hecho y una realidad inminente ante la alternativa liquidadora del llamado "gobierno legítimo", el error más protegido y menos aceptado por las corrientes y burocracias.

Cabe decir que llenar el Zócalo no es un asunto que revierta esta descomposición, al contrario, la profundiza. Asimismo, crece la idea de que "fue un honor no haber sido engañados por AMLO", mientras la intolerancia aleja de la izquierda y acerca al fascismo, según hemos visto desde hace años en que el lopezobradorismo se ha enfilado contra Cuauhtémoc Cárdenas. Este 18 de marzo pretendió reventar un acto de convicción.

Evasión fiscal, gastos superfluos y monopolios sangran a Pemex
Combatiendo estos aspectos puede sanearse a esa empresa, sugiere el ''gobierno legítimo''
Innecesaria cualquier privatización; nueve millonarios mexicanos no pagan impuestos: Di Constanzo

ALMA E. MUÑOZ

El ''gobierno legítimo'' de Andrés Manuel López Obrador sostuvo que el Ejecutivo federal puede sanear la carga financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) y restituir la credibilidad de la economía, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de privatización, si hace cambios en el régimen de recaudación fiscal, ataca los monopolios y reduce su gasto superfluo en al menos 100 mil millones de pesos.

Según el análisis de la ''secretaría de la hacienda pública'', a cargo de Mario di Constanzo, Pemex tiene una carga de impuestos de aproximadamente 70 por ciento de sus ingresos y una deuda de 554 mil millones de pesos; este año deberá pagar por concepto de intereses 38 mil millones, y el próximo una cantidad similar por la misma circunstancia, más otro tanto por amortización.

Di Constanzo se mostró convencido de que los nueve principales millonarios mexicanos -según la revista Forbes- se amparan bajo el régimen de consolidación fiscal para no pagar impuestos. Con base en las publicaciones de la mencionada revista, el analista sumó la fortuna que durante 2005 obtuvieron nueve millonarios mexicanos -como Carlos Slim, Roberto Hernández, Isaac Saba, Ricardo Salinas Pliego, Emilio Azcárraga, Lorenzo Zambrano y María Asunción Arámburuzabala. ''Nos dimos cuenta que ascendió a 48 mil 800 millones de dólares, y para 2006 tuvieron un incremento de 48 por ciento, al alcanzar 72 mil millones de dólares''.

Preguntó: ''¿Cómo en un país que creció 4 por ciento, que tiene desempleo y pobreza (estos personajes) incrementan su fortuna de un año a otro en 50 por ciento? Es decir, tuvieron ganancias con un porcentaje equivalente a 23 mil 500 millones de dólares''. Si pagaron 18 por ciento de impuestos que corresponde, entonces erogaron unos 66 mil millones de pesos. El año pasado, subrayó, la recaudación total del impuesto sobre la renta fue de 439 mil millones de pesos. Si las empresas en general pagaron entre 165 mil y 170 mil millones de pesos, de un total de 488 mil firmas, ''quiere decir que nueve ilustres personajes aportaron 43 por ciento de toda la recaudación, o todo el pago de las empresas, y o son unos héroes o la Secretaría de Hacienda es muy ineficiente para cobrarles al restante medio millón de empresas, puesto que pagaron un porcentaje muy pequeño''.

Ante ello, continuó Di Constanzo, la única explicación que se viene a la cabeza es que esos grupos utilizaron el ''régimen de consolidación fiscal y no pagaron impuestos''. Señaló que el ''gobierno legítimo'' no está en contra de las reformas fiscal y energética, pero sí se opone a entregar bienes nacionales al capital privado. Para el equipo calderonista, indicó, ''Pemex es una empresa inviable y la única solución aparente es la privatización''. Sin embargo, enfatizó, esa no es la única alternativa.

Lo cierto es que, dijo, la carga financiera para la paraestatal es muy fuerte y el Estado no hace uso de los recursos con que cuenta para hacerle frente. Recordó que la crisis financiera de Petróleos Mexicanos se produjo por el mal manejo de Proyectos de Infraestructura Productiva de Largo Plazo (Pidiregas), porque fue ''pervertido por la corrupción y gente que se quiere pasar de lista''.

El Estado mexicano, dijo, ''se convirtió en aval de crédito para quienes en un principio se encargarían de la construcción de la infraestructura petrolera, consiguiendo que la deuda ascienda, según nuestros cálculos, a 554 mil millones de pesos''. Aunado a ello está la carga financiera que le impone Hacienda, y que representa 70 por ciento de los ingresos de la empresa paraestatal.

Para nosotros, insistió el economista, se requiere de una ''solución integral que no desligue a la reforma fiscal de la energética. Debemos aprender a recaudar, terminar con las exenciones que plantea la ley para los grandes empresarios y ser transparentes con este mecanismo''.

Es inaceptable, enfatizó, que en 2000 los créditos fiscales irrecuperables fueran de 65 mil millones de pesos y que a diciembre de 2006 ascendieran a 160 mil millones. Además, a la fecha el Servicio de Administración Tributaria tiene 165 mil millones de créditos irrecuperables -lo mismo que el equipo calderonista pretende obtener si aplican el IVA en alimentos y medicinas-, y 200 mil millones en créditos fiscales controvertidos, es decir, que están en algún tipo de litigio, y lo preocupante es que según las estadísticas que reporta el organismo éste gana cuatro de cada 10 juicios en los que participa.

Buches de petróleo
Julio Hernandez


El guión de los acuerdos secretos con Estados Unidos sobre la privatización del petróleo mexicano sigue adelante. Ayer, Felipe Calderón pegó el oportuno grito en el cielo porque, según eso, sólo nos queda petróleo para unos nueve años más, así es que urgen fórmulas novedosas, modernas, audaces e inteligentes para evitar la catástrofe inminente como, por ejemplo, ejem... abrir el camino legislativo para que capitales extranjeros y nativos puedan sacrificarse al invertir, con gran riesgo, en un negocio que presuntamente va de caída. Pero, eso sí, ¡sin privatizar Pemex, faltaba más

La piadosa y patriótica preocupación calderónica es tan creíble como el momento de días atrás en que George W. Bush contestó a periodistas que no había hablado con Felipe Calderón del petróleo mexicano porque éste (y se quiso poner muy serio el mal histrión texano) forma parte de la soberanía mexicana. O tan creíble como las exhortaciones contra la corrupción que hizo el presidente formal de México al lado del compendio de carísimas trácalas que es el charro sindical petrolero Carlos Romero Deschamps; un presidente formal de México, en lucha contra las pillerías, que nombró a uno de quienes le beneficiaron electoralmente con encuestas truqueadas, Jesús Reyes Heroles, al frente de Pemex, y a uno de los partícipes de actos de tráfico de influencias, César Nava, como secretario particular de Los Pinos (se puede consultar el Desfiladero de Jaime Avilés de este sábado, en La Jornada, para leer sobre la información que el propio Jaime había publicado el año pasado y este martes retomó el programa televisivo del lopezobradorismo, La verdad sea dicha).

Otro prócer preocupado por modernizar el changarro petrolero es el Hombre del Vicentenario, Cuauhtémoc Cárdenas, que ya no es el comisionado foxista para organizar festejos revolucionarios e independistas, pero sigue en la línea (altamente grata para los propósitos del calderonismo) de promover ciertas formas de participación privada en el negocio de los energéticos, como si las leyes de verdad fueran valladar a ambiciones desbordadas y como si abrir parcialmente la puerta a los apetitos externos, aprovechando vacíos o permisividades jurídicas, no fuese una oportunidad que la voracidad empresarial extenderá e incrementará. Por cierto, el papá del gobernador de Michoacán fue impugnado por un pequeño grupo de personas que reivindicaba la figura de Andrés Manuel López Obrador en contraposición con el entreguismo y las traiciones que adjudican al hijo del general que fue presidente de México. Defensores del papá, e hijo (que también fue gobernador de Michoacán y que ayer presentó su decálogo del buen contratismo rescatista) acusaron a los manifestantes de ser "agentes del pelele", en una extraña adopción de lenguaje ajeno al del propio Cuauhtémoc que suele tener expresiones de respeto y colaboración política (no criticar al felipismo, desde una posición como la del ingenioso ingeniero, es una gran ayuda) para su paisano panista (Felipe, pues).

El viajero permanente, Andrés Manuel López Obrador, repitió sus rutinas discursivas por Oaxaca, aunque adelantó que el próximo 25, en el cierre de la Convención Nacional Democrática, anunciará un plan para enfrentar la pretensión calderónica de privatizar el petróleo mexicano. El futuro papá ha asegurado que movilizará a los ciudadanos opuestos a las anunciadas maniobras en terrenos petroleros.

Participación estatal y privada en Pemex, plantea Cárdenas
Ello, dentro del marco constitucional, acota
Presenta un decálogo de propuestas para la paraestatal

ALMA E. MUÑOZ

Guardia en el Monumento a la Revolución en memoria de Lázaro Cárdenas Foto: Marco Peláez Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano propuso un sistema de planeación energética, con participación estatal y privada dentro del marco constitucional, para revertir la ''insuficiencia y la crisis'' de la industria petrolera y así brindar seguridad al país. Para ello, convocó a las fuerzas políticas y sociales a establecer acuerdos con base en un decálogo de propuestas que ayer presentó.

Destacó la conformación de una comisión nacional de energía, como instancia de concertación y definición de metas y políticas industriales de largo aliento, además de una ''gran reforma institucional'' que libere de trabas la operación de Petróleos Mexicanos (Pemex) y ''lo sustraiga de la confiscación presupuestal que le realiza Hacienda''.

En el 69 aniversario de la Expropiación Petrolera, el fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) realizó una fuerte crítica al manejo que las autoridades federales han hecho del sistema petrolífero mexicano. Sostuvo, tras visitar la tumba de su padre, Lázaro Cárdenas, en el Monumento a la Revolución, que el modelo institucional provocó la ''crisis de operación'' del sector y se ''apartó del impulso al crecimiento económico del país'', sólo para obtener beneficios fiscales, pero ''desdeñando'' otros objetivos de desarrollo industrial.

Mencionó la ''declinación'' de las reservas probadas de hidrocarburos, la ''insuficiencia en la refinación'' y los riegos que esto representa para el suministro interno de petróleo. También la ''obsolescencia de ductos'', la ''dualidad'' en la estrategia de suministro de gas natural, la ''indefinición'' en las líneas del desarrollo de la petroquímica y el ''pesado e insuficiente'' funcionamiento corporativo. Lo cierto es que, insistió Cárdenas, ''la industria petrolera ha entrado en una situación de rápido deterioro que requiere de acuerdos nacionales de largo alcance para recuperarse''. La ''declinación de la producción de crudo está conduciendo a situaciones económicas y fiscales de extrema gravedad, por lo que es indispensable que fuerzas políticas con representación en el Congreso, académicos, especialistas y ciudadanos nos comprometamos a dialogar, analizar, discutir las alternativas y acordar las soluciones''.

En su decálogo de propuestas, el ex candidato presidencial incluyó la creación de un sistema de planeación energética, que ''dote al Estado de una política industrial moderna, priorizando la transformación industrial de los hidrocarburos dentro del territorio nacional'', y abrir ese esquema a ''la participación no sólo de entes gubernamentales y legislativos, sino también de las empresas que contribuyen en el esfuerzo productivo y en el consumo intermedio y final de los insumos y bienes liberados por las empresas públicas de energía''.

Aclaró en este punto que la Constitución define las limitaciones y posibilidades de participación ''de todo mundo'', y se manifestó por integrar una comisión nacional de energía. Planteó, como parte de la ''gran reforma institucional'' para Pemex, un ''cambio en la estrategia de inversión a través de Pidiregas (Proyectos de Infraestructura Productiva de Largo Plazo)'', porque, sostuvo, este mecanismo resulta ''excesivamente oneroso'' para conseguir que el organismo obtenga financiamientos directos.

Subrayó que es indispensable transformar a la paraestatal en ''una verdadera entidad pública productiva, con suficiente autonomía presupuestal y de gestión'', e incluir en su órgano de gobierno la presencia ciudadana, así como impedir ''privilegios políticos o el beneficio de intereses particulares''. Los cambios institucionales, afirmó, también deben permitir al Estado ''establecer una administración eficiente de sus derechos sobre los recursos naturales'', además de contar con un nuevo régimen fiscal que permita, entre otras transformaciones, separar la actividad extractiva de la industrial.

Cárdenas afirmó que es necesario establecer criterios que permitan extraer los volúmenes de hidrocarburos, respetando los niveles de reserva que garanticen al país ''seguridad energética'', sin dejar de lado un mantenimiento adecuado y de expansión de la planta industrial de Petróleos Mexicanos, e invitó a examinar la creación de una empresa pública que se encargue del manejo de la cadena de gas natural y, finalmente, contar con un programa que se ocupe de las actividades jurídicas y diplomáticas que ''garanticen el ejercicio de la soberanía en los casos de yacimientos transfronterizos''.

Al final, un grupo de mujeres de la organización Ciudadanos en Libertad se manifestaron en favor de Andrés Manuel López Obrador, con frases como ''mueran los traidores''. Simpatizantes de Cárdenas lanzaron algunas monedas al piso. Las mujeres no dejaban de gritar que durante el pasado proceso electoral Cárdenas ''había traicionado al PRD''. El ingeniero ignoró los gritos y se retiró del Monumento a la Revolución.