JORGE CARRASCO ARAIZAGA La historia no ha absuelto a Luis Echeverría y, sin duda, no lo absolverá. En cambio, el expresidente ya cuenta con la exoneración de las autoridades judiciales que han creado para él, según lo dijo el fiscal Ignacio Carrillo Prieto, un “nicho de impunidad” al liberarlo de toda responsabilidad en la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968. En ello coincide la subdirectora de Amnistía Internacional para las Américas, Kerrie Howard, quien critica al Estado mexicano porque, arguye, no sólo incumple sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos, sino que garantiza la impunidad de aquellos que los violan. Exonerado la semana pasada por la justicia mexicana, el expresidente Luis Echeverría Álvarez quedó juzgado para la historia apenas ocurrida la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968. El Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, con sede en el Distrito Federal, ratificó el jueves 26 el argumento con el que la justicia federal llevó las acusaciones contra Echeverría: hubo genocidio aquella noche de Tlatelolco, pero él no fue responsable. El colegiado confirmó el amparo obtenido por el exmandatario desde el 12 de julio de 2007, cuando el magistrado José Guadalupe Luna Altamirano, como titular del Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal, aseguró que en las casi 59 mil fojas del expediente no encontró “ni una sola prueba” sobre su responsabilidad, pese a sostener que en la plaza de las Tres Culturas sí ocurrió ese delito de lesa humanidad y que éste aún no había prescrito. El criterio predominante en la justicia mexicana fue que no pudo procesar a ningún responsable de aquellos hechos sangrientos porque los acusados estaban muertos –empezando por el expresidente Gustavo Díaz Ordaz– o la acción penal había prescrito. Más aún, que Echeverría, ahora de 87 años y en ese entonces secretario de Gobernación, “no tuvo nada que ver” en la matanza. Con esta determinación no sólo concluye la prisión domiciliaria a la que Echeverría estuvo sometido desde el 28 de noviembre de 2006, por su probable responsabilidad en esos hechos, sino que prácticamente se terminan las acciones judiciales en su contra. En junio de 2005, la justicia federal también exoneró al exmandatario en definitiva de la matanza estudiantil del 10 de junio de 1971, perpetrada en San Cosme por el grupo paramilitar Los Halcones cuando él era presidente. Con el juicio de la historia a cuestas –ante la que Echeverría pasó como responsable de ambas matanzas–, la ratificación del amparo fue criticada por la oficina de Amnistía Internacional (AI) en México, que hizo ver al gobierno de Felipe Calderón que la impunidad por los delitos del pasado se agrava con el clima de violencia e inseguridad que prevalece en el país. En un comunicado difundido el viernes 27 por la subdirectora para las Américas, Kerrie Howard, AI señaló que el Estado mexicano incumple sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos y garantiza la impunidad. La organización humanitaria, que tiene su sede en Londres, responsabiliza por igual a los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial: La exoneración es un síntoma de la incapacidad de los sucesivos gobiernos y procuradores, legislaturas y tribunales de mantener y cumplir los compromisos humanitarios de México. Sin rodeos, Howard estableció: “Los graves abusos cometidos a los derechos humanos en el pasado reciente en México continúan ensombreciendo el presente”. Añadió: “La negación de la justicia, verdad y reparaciones a las víctimas se repite diariamente, al tiempo que la impunidad por estas violaciones sigue siendo el principal obstáculo para el establecimiento de instituciones de justicia confiables y capaces de mantener los estándares de derechos humanos y de proteger a los ciudadanos”. Howard hizo ver que ese “legado de impunidad e injusticia” florece en el actual clima de violencia e inseguridad que se vive en México. Y responsabilizó al gobierno de Felipe Calderón de no haber “reconocido ni tratado el legado de violaciones a los derechos humanos. Es tiempo de que esto cambie y haya un esfuerzo concertado de los poderes del Estado para garantizar la verdad, la justicia y las reparaciones a las víctimas y sus familias”. Las críticas de la representante de AI aludieron a la desaparecida Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), cuyo extitular, Ignacio Carrillo Prieto, recientemente se deslindó del fracaso de esa instancia creada ex profeso para investigar y establecer las responsabilidades sobre las graves violaciones a los derechos humanos –torturas, desapariciones y ejecuciones– ocurridas entre los años sesenta y parte de los ochenta, durante el régimen del PRI. Decisión extrajudicial Cuestionado por su actuación al frente de esa oficina, Carrillo Prieto alegó que la protección judicial a Echeverría es una “impunidad construida en algunas arcaicas sedes del Poder Judicial de la Federación”, a las que acusa de “evidente y funesta ignorancia”. En un texto fechado el 6 de enero pasado, el exfiscal -adscrito ahora al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM como investigador - asegura que con sus “deshilvanadas y manidas resoluciones” esas instancias “han construido el nicho judicial de la impunidad”. En su escrito, que presenta como un caso de “justicia transicional” para ser publicado en la Universidad de Harvard, Carrillo Prieto asegura que pesaron más las decisiones extrajudiciales. Y acusa directamente a Echeverría, “quien –arguye– llegó al extremo de amenazar, mediante uno de sus voceros, al fiscal y al presidente (Vicente) Fox, asegurándole que de intentar acciones ante la justicia que le fueran adversas… no concluiría su mandato constitucional”. Pese a la gravedad de la imputación, Carrillo Prieto evita dar detalles de la amenaza que alega. Sólo agrega: “No había duda de la soberbia de aquellas fatídicas palabras, que luego obtuvieron algún efecto en el círculo presidencial más estrecho (angustiado por escándalos familiares mediáticos) que apremió a cerrar en falso la fiscalía, en excepcional concordia con el gobierno que inició en 2006, en medio de una grave fractura de credibilidad”. Esa versión contradice lo que él mismo declaró a este semanario en abril de 2007, cuando aseguró que la fiscalía fue víctima de “desaparición forzada”, porque su cierre obedeció a un acuerdo de Fox y Calderón con el PRI para permitir la toma de posesión del actual presidente, el 1 de diciembre de 2006 (Proceso 1590). El expediente por la matanza de Tlatelolco, en la que de acuerdo con Carrillo Prieto sólo murieron 21 estudiantes, regresará al Segundo Tribunal Unitario en Materia Penal para que su titular, el magistrado Ricardo Paredes Calderón, valore si hay nuevas pruebas contra el expresidente. Pero de acuerdo con Juan Velázquez, abogado de Echeverría, “después de cinco años, entre la revisión exhaustiva del Quinto Colegiado y las actuaciones del Tercer Tribunal Unitario y de la Fiscalía Especial, difícilmente se podrán aportar nuevas pruebas de su probable responsabilidad”. En declaraciones a este semanario hechas el mismo día de la resolución, el abogado desestimó el juicio popular contra Echeverría: “Desde hoy –dijo–, uno será el dicho de la gente y otro, absolutamente distinto, el fallo del tribunal”. La exoneración de Echeverría fue señalada con claridad por el Consejo de la Judicatura Federal: “Los magistrados Rosa Guadalupe Malvina Carmona Roig, María Eugenia Estela Martínez Cardiel y Manuel Bárcena Villanueva, al resolver el recurso de revisión 132/2007 interpuesto por el agente del Ministerio Público de la federación y el quejoso Luis Echeverría Álvarez contra la sentencia dictada por el Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal del Primer Circuito, confirmó la resolución impugnada en la que se consideró que la acción penal no había prescrito, que se acreditó el cuerpo del delito de genocidio, no así la probable responsabilidad de Luis Echeverría Álvarez en su comisión.” Echeverría evitó ser procesado penalmente, pero su defensa fracasó en su intento de desacreditar el delito de genocidio en la matanza del 2 de octubre, consignado por la Fiscalía Especial, pues sostiene que lo ocurrido en Tlatelolco fue “un enfrentamiento” entre grupos armados. El Quinto Tribunal Colegiado, que también tuvo que ver con la exoneración a Echeverría por el halconazo, confirmó la no responsabilidad del expresidente, como lo estableció el magistrado Luna Altamirano el 12 de julio de 2007. La exculpación En tres años y medio Echeverría se deshizo de la acusación por los hechos del 2 de octubre. El 18 de septiembre de 2005, la Femospp ejerció acción penal en su contra y contra otros ocho exfuncionarios civiles y militares, aunque las indagatorias de la fiscalía en su contra comenzaron desde 2002. El 2 de julio de ese año, compareció ante la fiscalía en una actuación que fue criticada por el Centro Internacional para la Justicia Transicional, con sede en Nueva York, por la falta de rigor en el interrogatorio. Además de Echeverría y el exjefe del Estado Mayor Presidencial con Díaz Ordaz, el general Luis Gutiérrez Oropeza, Carrillo Prieto consignó a los extitulares de la Dirección Federal de Seguridad Luis de la Barreda y Miguel Nazar Haro, y al exprocurador general de la República Julio Sánchez Vargas, por los delitos de genocidio y privación ilegal de la libertad en la modalidad de plagio o secuestro. También consignó al exsubjefe de la Policía Preventiva del Distrito Federal, el general Raúl Mendiolea Cerecero, así como al excomandante del 43 Batallón de Infantería Javier Vázquez Félix; al exjefe de grupo de comando del 29 Batallón de Infantería Alberto Quintanar López, y al exagente del Ministerio Público Salvador del Toro Rosales (Proceso 1509). El juez Décimo Quinto de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal, Ranulfo Castillo Mendoza, negó el 21 de septiembre de 2005 las órdenes de aprehensión por considerar que no se comprobó el genocidio. La fiscalía apeló y el caso pasó al Segundo Tribunal Unitario. Antes de que éste resolviera, el 11 de noviembre de ese año, la fiscalía solicitó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación atraer el caso. Dos meses después, por tres votos contra dos, la Primera Sala del máximo tribunal rechazó la solicitud y el caso se quedó en el Tribunal Unitario. Su entonces titular, el magistrado José Ángel Mattar Oliva, concedió la orden de aprehensión el 30 de junio de 2006, dos días antes de la elección presidencial, sólo contra Echeverría. Su argumento fue que por haber gozado de fuero constitucional como secretario de Gobernación y presidente de la República, el delito aún estaba vigente en su contra. Sin embargo, el 8 de julio de 2006, el juez Ranulfo Castillo sobreseyó la causa penal al considerar que el delito sí había prescrito. La fiscalía apeló esa determinación y logró que el Segundo Tribunal Unitario ordenara la formal prisión domiciliaria de Echeverría. La defensa apeló y el 12 de junio de 2007 el magistrado Luna Altamirano resolvió que, a pesar de haber existido genocidio, Echeverría no era culpable, por lo que le concedió el amparo contra el encarcelamiento domiciliario. La parte acusadora se inconformó, pero el Quinto Tribunal Colegiado ratificó su exculpación el jueves 26. Velázquez dijo que el amparo “no significa que no haya habido responsables; sí los hubo, pero Luis Echeverría no lo fue”. Explicó que no se trata de una sentencia absolutoria, porque nunca fue sentencia, sino que nunca se pudo demostrar su probable responsabilidad. Ufano, señaló: “Fue el asunto penal más importante en la historia moderna de México, porque difícilmente habrá otro caso en el que un expresidente de la República se encuentre preso y por genocidio”. |
“México es paradisíaco e indudablemente infernal”, le escribe Malcolm Lowry a Jonathan Cape. A un amigo le confiesa: “México es el sitio más apartado de Dios en el que uno pueda encontrarse si se padece alguna forma de congoja; es una especie de Moloch que se alimenta de almas sufrientes”. JV.
martes, marzo 31, 2009
La historia no lo deja impune
jueves, octubre 02, 2008
El criminal sobreviviente
Gustavo Díaz Ordaz murió el 15 de julio de 1979, Marcelino García Barragán el 3 de septiembre siguiente, Alfonso Corona del Rosal el 7 de enero de 2001. Luis Echeverría, subordinado del primero, compañero de gabinete de los dos restantes, los ha sobrevivido. Es el único miembro del gobierno que asesinó a cientos de jóvenes el 2 de octubre de 1968, hace 40 años, que vive aún.
Con gran sentido escenográfico, Echeverría se preparó una coartada que le permitiera aparecer ajeno a lo que después llamaríamos la matanza de Tlatelolco. Por supuesto que no sólo estaba al tanto de lo que haría el equipo de Díaz Ordaz para descabezar al movimiento estudiantil y popular sino que por interpósita persona participaba en la planeación y puesta en práctica de la estrategia presidencial.
El capitán Fernando Gutiérrez Barrios, director federal de Seguridad y enlace de Gobernación con el Ejército, entregó directamente al secretario de la Defensa, general Marcelino García Barragán, las llaves de los departamentos del edificio Chihuahua, en la Unidad Nonoalco Tlatelolco en que militares vestidos de civil se ocultarían para aprehender a los miembros del Consejo Nacional de Huelga (ver Parte de guerra, de Julio Scherer García y Carlos Monsiváis).
En presencia de Gutiérrez Barrios, en la mañana de aquel miércoles funesto García Barragán dijo a los generales de su plana mayor que el secretario de Gobernación le había informado que el Comité de Huelga "tiene convocado para hoy un mitin en la plaza de Tlatelolco y que al terminar éste se dirigirán a las instalaciones del Politécnico para tomarlas, quitándoselas a los soldados que las custodian... para hacer abortar esta acción se ha decidido, por el mando del ejército, disolver el mitin de Tlatelolco, capturando al Comité de Huelga..."
O sea que Echeverría no sólo estaba al tanto de los acontecimientos, sino que él mismo ofrecía información a la Defensa, y la DFS, bajo su dependencia, aportaba los elementos materiales para aplicar la estrategia militar. Y sin embargo, montó una escenografía para mostrarse ignorante de la tragedia que estaba ocurriendo no lejos de su despacho en Bucareli, en la Plaza de las Tres Culturas. Invitó a tomar café, y a conversar tranquilamente al pintor David Alfaro Siqueiros y a su esposa Angélica. Era una pareja conspicua en todas partes, sobre todo en Gobernación. El muralista había salido recientemente de la cárcel, a que lo condujo una represalia política del presidente Adolfo López Mateos, instrumentada por su secretario Díaz Ordaz, para castigar el activismo del artista que precedió a López Mateos durante su viaje a Sudamérica en una campaña de denuncia que desdoró la imagen que el mandatario mexicano buscaba proyectar.
Echeverría era un funcionario extremadamente cauteloso. No hubiera dado un paso como recibir a Siqueiros en su oficina sin notificarlo a Díaz Ordaz. Lo contrario hubiera significado una deslealtad, pecado supremo en deificación presidencial que el secretario de Gobernación no se hubiera atrevido a cometer. Tampoco se hubiera permitido dar la apariencia de frivolidad -hacer vida social, relaciones públicas- mientras una porción de los habitantes de la capital vivía en vilo por las movilizaciones juveniles, que generaron una represión cuyo tono iba en aumento hasta llegar a la ocupación militar de los predios del Politécnico y la Universidad Nacional.
En todo ello participaba Echeverría, cuidadoso siempre de mostrar fidelidad a su jefe, intuyendo o averiguando hacia dónde quería éste dirigirse para coincidir con él, para hacerle saber que en su reemplazante en Bucareli el presidente no sólo tenía un eficaz colaborador sino también, y sobre todo, un sucesor que continuaría su política de firmeza frente a la agitación comunista y quien le evitaría cualquier intento futuro de revisar sus actos. En esa identificación plena con Díaz Ordaz fincó Echeverría el trabajo político que lo condujo a sucederlo. Por eso puede decirse que su triunfo al ser ungido candidato presidencial se erigió sobre las tumbas de las víctimas de Tlatelolco.
En Los presidentes, el propio Julio Scherer ofreció otra prueba de la participación central de Echeverría en la noche de Tlatelolco. Cuando el estruendo de las balas no había cesado aún, el secretario de Gobernación se aseguraba de que la información sobre el suceso funesto correspondería a los intereses del gobierno y los suyos propios. En un "telefonema urgente", mintió al flamante director de Excélsior (elegido apenas un mes atrás) al informarle que había una batalla entre militares y estudiantes, en la que "caían sobre todo soldados, y a punto de colgar el teléfono había dejado al aire la frase amenazante: ¿Queda claro, no?".
A pesar de que en el otoño de 1968 faltaba un año entero para que Díaz Ordaz resolviera su sucesión, es seguro que el presidente la tuviera en la cabeza al encarar la crisis que su paranoia achacaba a la conspiración comunista destinada a desprestigiar a México en las vísperas de su debut internacional como nación potente, capaz de organizar unos juegos olímpicos. Ganó el premio quien supo sintonizarse con el temperamento presidencial. Lo intentaban todos, cada uno a su modo. Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia, simulando que creía en las ofertas de diálogo que Díaz Ordaz formulaba de dientes para afuera y mostrándose por ello conciliador y cercano a intelectuales que hubieran podido bendecir al gobernante feroz una vez concluido su sexenio. Alfonso Corona del Rosal, por su parte, suponía acaso que su doble vertiente de militar y político podía servir como bisagra, que asegurara el acercamiento con los universitarios basado en la intransigencia que era grata al Presidente, consustancial a él mismo.
El escogido fue Echeverría. Corona del Rosal quedó retirado de la política concluida su gestión en el gobierno de la ciudad de México. Después de ser senador y gobernador de su estado, ocupante de dos carteras en el gabinete presidencial, su jubilación llegó a tiempo. No así la de Martínez Manautou, que había saltado casi de la nada (un puesto en la política provinciana) a la Secretaría de la Presidencia. Alejado de la vida pública mientras gobernó Echeverría, resucitó para ocupar, impulsado por el José López Portillo que había sido su colaborador, la secretaría de Salubridad y el gobierno de Tamaulipas.
A su vez, Echeverría trocó su mutismo en verborrea y la sumisión en altanería, que desafió a un cada vez más perplejo Díaz Ordaz, a quien resultó difícil entender que se había equivocado y escogido para sucederlo a quien fingió ser lo que no era. Se sabe que por lo menos una vez, en noviembre de 1969, cuando el candidato que él había ungido le formuló un reproche no por indirecto menos corrosivo (el minuto de silencio en Morelia por la muerte de estudiantes y soldados en Tlatelolco), Díaz Ordaz pensó en revisar su decisión y desposeerlo de la candidatura. Lo que son las cosas: el hombre que ordenó la matanza del 2 de octubre no tuvo ánimos para disponer de la vida de quien sería su sucesor, como ocurriría años más tarde.
Muertos cada uno de los otros protagonistas del crimen de Tlatelolco, sólo sobrevive Echeverría. Resiste aún los afanes, que le resultan inconcebibles, de juzgarlo por el genocidio que cometió entonces y prolongó en los años de su propia presidencia. No irá nunca a la cárcel, pero la historia no lo ha absuelto, no lo absolverá.
La noche más larga
LUIS PABLO BEAUREGARD
Los jóvenes se amontonan en la Plaza de las Tres Culturas. Esperan a que comience a hablar el primero de los cuatro oradores programados para esa noche. Algunos se encuentran allí para protestar contra la ocupación de Ciudad Universitaria por parte del Ejército mexicano. Otros asisten imantados por esa fuerza que ha surgido en el Mayo Francés. Eran las 18.10 cuando una bengala surcó el cielo de ese dos de octubre de 1968. La atención sobre esa luz brillante en el cielo la rompió el sonido de un disparo, luego otro más. Comenzaba la noche más larga.

Hoy se cumplen 40 años de aquel atardecer. Un aniversario doloroso por las jóvenes vidas que fueron truncadas en un mitin pacífico. Pero la fecha aún escuece porque aún tras la caída del PRI (Partido Revolucionario Institucional), que gobernó el país por más de 70 años, no se ha encontrado autor o responsable de esa matanza. La impunidad forma parte de esta conmemoración.
Faltaban 10 días para que México comenzara a vivir su sueño olímpico. La organización de los Juegos mantenía los ojos del mundo sobre el Distrito Federal, pero entre la juventud se despertaban inquietudes largamente acalladas. "No queremos olimpiadas, queremos revolución", llegó a oírse entre los 8.000 asistentes al mitin. El Gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz mantenía una política poco tolerante con los jóvenes de "ideas extravagantes" a los que acusaba de delitos rocambolescos como disolución social y ataques a las vías públicas.
Era una época en la que se escuchaba "de modo obsesivo" el rock de The Beatles y The Rolling Stones. Las canciones de protesta de Joan Baez y Pete Seeger eran recitadas. "Se leía el Boom con énfasis en García Márquez, Borges y Juan Carlos Onetti, además de José Revueltas", rememora el escritor Carlos Monsiváis.
"Llegué tarde, cuando ya no se podía entrar a la plaza", recuerda el autor vía telefónica. La señal que caía en el cielo era la orden que esperaban los integrantes de la Operación Galeana, para comenzar a accionar sus armas de fuego. Había francotiradores sobre los edificios -algunos de ellos de viviendas, otro, la sede de la Secretaría (ministerio) de Relaciones Exteriores- que comenzaron a abrir fuego sobre la muchedumbre despavorida.
"A estas alturas, no pensaba en otra cosa más que en salvar la vida", señala Raúl Álvarez Garín, uno de los líderes del movimiento, que se vieron acorralados por el plomo. Muchos de los disparos de esa noche fueron hechos desde el corazón de la multitud. Vestidos de paisano, los pistoleros del Batallón Olimpia -que se distinguían entre ellos con un guante blanco- reprimían el mitin. Esa madrugada llegaron a los hospitales muchos heridos con impactos en la espalda, las nalgas y las piernas. Les habían disparado mientras huían.
"Todo era confusión, el sentimiento del aplastamiento". Tanto para Monsiváis como para Álvarez Garín la noche derivó en un "delirante uso del teléfono" para encontrar a los amigos. Cerca de 2.500 jóvenes fueron detenidos esa noche y la mañana siguiente, cerca de un centenar de los arrestados formaba parte del CGH, los organizadores del mitin.
Cuarenta años después, no se sabe con exactitud el número de fallecidos de esa noche. "[La cifra] se han dado de un modo que no se puede explicar. Había curiosos, simpatizantes y amas de casas, pero no líderes del movimiento" entre los muertos, indica. El baile de números no ayuda a cerrar las heridas. Las instancias oficiales cifraron en 33 las muertes ocurridas esa noche. Varios testimonios, sin embargo, señalaron que el Servicio Médico Forense recibió al menos 40 cuerpos. En un informe desclasificado hace once años, la embajada de Estados Unidos señaló que entre 150 y 200 personas perdieron la vida. Hasta la fecha sólo se han podido documentar 44 muertes. Organizaciones como Eureka!, que agrupa a los familiares de los desaparecidos han llegado a afirmar que el número de muertes asciende a 300.
Cuatro décadas de impunidad
El silencio incómodo que encierra la plaza de las tres culturas -situada al norte de la ciudad- obedece, en parte, a la impunidad de los crímenes a cuatro décadas de esa noche. Las ruinas de templos aztecas sobresalen flanqueadas por una iglesia del siglo XVII, el monasterio de Santiago Tlatelolco. Los altos bloques de viviendas unifamiliares se encargan de cerrar el cuadro. Hoy en día el centro de esa plaza luce un monumento que recuerda a los inocentes abatidos.
"No hay duda de que los derrotados de esa noche fueron los golpeados, los detenidos, los muertos. Los que creyeron en la democracia y en los derechos civiles", dice Monsiváis. Y agrega, "pero el derrotado mayor ha sido el autoritarismo del PRI (Partido Revolucionario Institucional)".
Gustavo Díaz Ordaz tardó en quebrar el mutis sobre la actuación de su gobierno en aquel entonces. En 1977, como embajador de México en España, defendió acaloradamente sus acciones. "De lo que estoy más orgulloso de mi seis años de Gobierno, es del año 1968, porque me permitió servir y salvar al país", dijo el ex presidente en unas célebres declaraciones. "Con algo más que horas de trabajo burocrático, poniendo vida, integridad física, la vida de mi familia, mi honor y el paso de mi nombre a la Historia. Todo se puso en la balanza, afortunadamente salimos adelante. Y si no fuera por eso usted no tendría la oportunidad -muchachito- de estar aquí preguntando" concluyó.
En México se reconoce que "no hay mucho que hacer" con los responsables de la matanza. La muerte en marzo de 2007 de Luis Gutiérrez Oropeza, a la sazón jefe del Estado Mayor Presidencial, y uno de los oficiales que dieron la orden de abrir fuego, esfuma las posibilidades de sentar a alguna autoridad en el banquillo.
Toda la presión -y la impotencia- provocada por los hechos de Tlatelolco alcanzan ahora a Luis Echeverría Álvarez. El ministro del Interior durante el Gobierno de Díaz Ordaz y ex presidente de la República es el centro de todas las asociaciones civiles y organizaciones de familiares de desaparecidos. Durante su mandato, un grupo paramilitar conocido como Los Halcones reprimieron a grupos juveniles en junio de 1971.
En 2001 el Gobierno de Vicente Fox creó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado con el objetivo de esclarecer la autoría de los asesinatos. El esfuerzo se sumó a uno de los repetidos fracasos de la autodenominada administración del cambio. El informe final de la Fiscalía, presentado antes de la salida del mandatario del conservador PAN fue un fiasco. No contó con el respaldo gubernamental y fue desacreditado por los propios autores, que denunciaron cambios en los textos.
"Fox no se enteró del 68 y le han de estar informando sobre la existencia de Miguel Hidalgo y Costilla (padre del México independiente)", ironiza Monsiváis.
Tres de octubreSoldados mexicanos conducen a un estudiante detenido tras la noche del dos de octubre. Muchos de los asistentes a la manifestación buscaron refugio en los apartamentos del bloque de viviendas que rodea la plaza. Gracias al cobijo que obtuvieron esa noche pueden contar su historia.
AP - 2008-10-01
Fusiles y guantes blancosAdemás de los soldados del Ejército, un grupo de agentes vestidos de paisano estaban entre los estudiantes. Los integrantes del batallón Olimpia se distinguían por el guante blanco enfundado en sus manos. Una bengala surcó el aire, poco después comenzaron los disparos.
AP - 2008-10-01
Jóvenes de "ideas exóticas"En 'La noche de Tlatelolco', Elena Poniatowska señala que los estudiantes que acudieron a la manifestación eran vistos por las autoridades como jóvenes de "ideas exóticas". Entre las consignas que se escucharon ese dos de octubre estaba "¡No queremos olimpiadas, queremos revolución!".
AP - 2008-10-01
33 fallecidosEl Gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz señaló que 33 muertes ocurrieron durante la manifestación de aquella noche. En 1995, tras la desclasificación de documentos de alto secreto de la embajada de Estados Unidos, se supo que por lo menos 150 cadáveres fueron contabilizados. No existe una cifra real de las vidas perdidas en la Plaza de las Tres Culturas.
REUTERS - 2008-10-01
La noche más largaMás de 2.500 jóvenes fueron detenidos en el mitin. Algunos de ellos fueron condenados a tres años de cárcel, muchos fueron liberados al día siguiente tras horas de maltratos, a otros no se les volvió a ver.
AP - 2008-10-01
domingo, septiembre 28, 2008
Apoyo popular previo al 2 de Octubre de 1968
“Después de la sangrienta ocupación del Casco de Santo Tomás, las palomas blancas que anunciaban en toda la ciudad la próxima celebración de los Juegos Olímpicos fueron manchadas en el pecho con pintura roja. La “V ”, también roja, se encontraba en todas partes, surgía en el momento menos esperado: la levantaban sorpresivamente, durante las ceremonias olímpicas, los jóvenes que integran el Pentatlón Militar; la madre de un compañero muerto en el Casco la formaba con la mano en alto. Si los politécnicos se unieron inmediatamente a los universitarios para sostener al rector Barros Sierra, ahora conocidos los detalles de la invasión al Casco de Santo Tomás, las brigadas de escuelas universitarias se encargaban de hacerlo saber al pueblo por sobre la información distorsionada de la prensa” Luís González de Alba, miembro del CNH [1]
“Las mujeres le dieron al Movimiento muchas de sus características de combatividad… En la toma del Casco, las compañeras de enfermería se portaron como verdaderas valientes. Lo Adelita les salió espontáneamente, del corazón curaron a los compañeros heridos, los sacaron del Casco, los atendieron sin importarles el peligro. Todas ellas se han ganado, a base de valor y compañerismo, un lugar preponderante en el Movimiento…Eduardo Valle Espinoza ‘el Búho', del CNH. [2]
“La ciudad estaba custodiada por el ejército sin que se hubiera decretado previamente el estado de sitio con todos los requisitos, señalamientos y precauciones que establece la Constitución para el caso. Ya no era posible ni siquiera guardar las apariencias…En otras circunstancias este hubiera sido el fin del Consejo, pero la falta de organización fue suplida por un elemento decisivo: el apoyo popular… En uno de los encuentros más violentos sostenidos contra los granaderos en Zacatenco, a los pocos días de haber sido ocupada la Ciudad Universitaria , los estudiantes que se veían perseguidos por granaderos encontraban que, en todas las casas de los alrededores, las puertas estaban misteriosamente entreabiertas. En cuanto entraban los estudiantes los dueños cerraban y montaban vigilancia. Después pasaba algún vecino, quién distraídamente informaba donde estaban los granaderos y seguía de largo. Cuando ya no había ningún peligro salían los compañeros, pero no sin antes haber sido invitados a comer y haber platicado largamente con los señores de la casa.” Luís González de Alba, del CNH. [1]
La Unidad Nonolao-Tlatelolco
“No es casual la elección de la Plaza de las Tres Culturas como escenario de los mítines. Se elige por la simpatía probada de los vecinos y, muy especialmente de la vecinas, hacia los estudiantes. Como se detalla (en los Partes de guerra del ejército) en una ocasión se envía a Tlatelolco a un General, dos jefes, 26 oficiales y 320 elementos de tropa en 13 vehículos. Al llegar, el General les ordena a los presentes que se disuelvan y no efectúen el mitin “y por toda respuesta las familias que habitan los edificios contiguos a dicha plaza, así como estudiantes que se encontraban refugiados en esos edificios, lanzaron insultos y botellas de refresco vacíos sobre el personal de esta Unidad” . Se arrojan también piedras. Carlos Monsivaís, escritor [3]
“Los habitantes de Tlatelolco estaban predispuestos contra el Gobierno, en primer lugar por las repetidas veces que terroristas habían ametrallado la Vocacional 7, poniendo en peligro la vida de los habitantes de dicha unidad. Estos terroristas eran oficiales del Estado Mayor Presidencial, que recibieron entrenamiento para este tipo de actos, concebidos y ordenados por el entonces jefe del Estado Mayor Presidencial”. Marcelino García Barragán, Secretario de la Defensa Nacional. [3]
26 de septiembre
La junta de gobierno de la UNAM rechazó la renuncia del Rector que fue retirada por Barros Sierra. El CNH declaró: “la gravedad de los últimos acontecimientos demanda una conducta totalmente firme, las presiones externas y el lenguaje injurioso que se ha utilizado para conminar a que el Rector de la UNAM renuncie, constituye un verdadero atentado contra la existencia misma de un centro cultural.”
En Mérida se efectuó una marcha silenciosa de apoyo.
En Jalapa, Veracruz se llevó a cabo una marcha estudiantil en protesta por la “acción” de la policía y el ejército en contra de los estudiantes capitalinos”; la manifestación fue reprimida con macanazos y gases lacrimógenos. Fueron detenidos varios estudiantes y la acción policíaca continuó horas después persiguiendo, deteniendo, golpeando a los estudiantes, hasta que desalojaron las Facultades en huelga e implantaron el patrullaje de la ciudad.
En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana) los estudiantes apedrearon la embajada de México en repudio a la represión.
La Federación de Estudiantes de Panamá citó a una manifestación para el 28 de septiembre frente a la embajada mexicana para demostrar su repudio a la política represiva y criminal del Gobierno mexicano.
En Helsinki (Finlandia) varias organizaciones estudiantiles y el pueblo exigieron que su equipo olímpico no asistiera a la olimpiada en solidaridad con el pueblo mexicano. [4]
27 de septiembre
... Más de 5 mil personas asistieron al mitin convocado por el CNH (en la Unidad Tlatelolco ) donde se hizo hincapié en la necesidad de la unidad de obreros y estudiantes… Finalmente informaron que el miércoles 2 de octubre se llevaría a cabo un mitin en la Plaza de las Tres Culturas a las 5 p.m.
El PCM afirmó que el rechazo de la Junta de Gobierno a la renuncia del Rector “constituye sin duda un hecho de elevada trascendencia por su significado positivo en defensa de los intereses fundamentales de la universidad”, además consideró que aun existe la posibilidad de “solucionar democráticamente el agudo y creciente conflicto que mueve al país”.
En Santiago de Chile se realizó un paro y una manifestación estudiantil como muestra de solidaridad a sus compañeros de México y Uruguay.
En Río de Janeiro (Brasil) se efectuó una manifestación estudiantil “en señal de protesta por la represión militar contra los estudiantes mexicanos. [4]
29 de septiembre
En Jalapa, Veracruz un estudiante fue asesinado a tiros por un policía, cuando un grupo de estudiantes pretendían rescatar a un compañero que era conducido a la cárcel. El hecho provocó gran agitación en la ciudad y los estudiantes realizaron inmediatamente mítines en el parque Juárez (lugar de los hechos). [4]
[1] Los Días y los Años , Planeta, Luis González de Alba
[2] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[3] Parte de Guerra , Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
www.machetearte.com
Revela documental injerencia de Estados Unidos en el conflicto estudiantil del 68

miércoles, septiembre 24, 2008
Como fue el 68 mexicano
El Rector Renuncia
"Sin necesidad de profundizar en la ciencia jurídica, es obvio que la autonomía ha sido violada (...) Me parece importante añadir que, de las ocupaciones militares de nuestros edificios y terrenos, no recibí notificación oficial alguna, ni antes ni después de que se efectuaron (...) Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción (...) Estoy siendo objeto de toda una campaña de ataques personales, de calumnias, de injurias y de difamación. Es bien cierto que hasta hoy proceden de gentes menores, sin autoridad moral; pero en México todos sabemos a que dictados obedecen. La conclusión inescapable es que, quienes no entienden el conflicto, ni han logrado solucionarlo, decidieron a toda costa señalar supuestos culpables de lo que pasa, y entre ellos me han escogido a mí (...) Por ello es insostenible mi posición como rector, ante el enfrentamiento agresivo y abierto de un grupo gubernamental. (...) En virtud de las consideraciones anteriores, me veo en la imperiosa necesidad de presentar mi renuncia irrevocable". Javier Barros Sierra, Rector de la UNAM. [1]
La Defensa Heroica del Politécnico
“El ataque al Casco de Santo Tomás, el martes 24 [que se inició el lunes 23] de septiembre, no nos halló completamente desprevenidos, como a los universitarios, porque muchos días antes habíamos tomado precauciones. Almacenamos bombas molotov, resorteras, piedras, palos, cohetones, cohetes, petardos –realmente logramos juntar una buena cantidad de bombas- y accionábamos los cohetones por medio de una especie de cerbatanas, un carrizo o un tubo largo, haga de cuenta una pequeña bazuka. No hacían daño, no podían herir a nadie, pero si estallaban muy fuerte en el aire; su estampido desconcertaba a los granaderos y los asustó durante varias horas. Así pudimos mantenerlos a raya, por lo menos hasta la llegada del ejército. El enfrentamiento con los granaderos se produjo a las seis de la tarde; a esa hora comenzamos y se prolongó hasta el anochecer cuando entró el ejército. Llegó la policía montada; trajeron armas de fuego y pronto se oyeron los disparos contra los edificios. Los edificios cercanos fueron bombardeados con gases lacrimógenos y de ellos salieron hombres, mujeres, niños que fueron aprehendidos. ¿Qué culpa tenían ellos? Lo que fue muy dramático y nos indignó a todos es que llevamos a nuestros heridos a la Escuela Superior de Medicina y poco después la ocuparon los granaderos”. Felix Lucio Hernández Gamundi, del CNH. [2]
“Los enfrentamientos en el Casco de Santo Tomás el lunes 23 de septiembre fueron más violentos y prolongados. El asedio policiaco, con la intención de ocupar las instalaciones centrales del Politécnico, se prolongó desde las 11 de la mañana, hasta pasada la medianoche cuando intervino el ejército. La policía estuvo agrediendo todo el día y los estudiantes respondiendo en la medida de sus recursos. Al principio y por acciones de contragolpe, el incendio de jeeps, motocicletas o de transportes mayores contenía temporalmente las agresiones. En la tarde, la policía fue ocupando una a una las escuelas, empujando a quienes resistían hacia Canal 11, Enfermería y los edificios de la Escuela de Ciencias Biológicas. En esa escuela se ofreció la última resistencia antes de que las fuerzas del ejército definieran totalmente la situación. En los combates del Casco se registraron numerosos heridos graves y la prensa del día siguiente reportó que se encontraron estudiantes muertos en los sótanos de Ciencias Biológicas, pero solo se dieron dos nombres… y nunca más se volvió a mencionar y menos a investigar el caso. Raúl Alvarez Garín, del CNH. [3]
Directiva de Operaciones del Ejército
“El día 23-SEP-68 continuaron los disturbios estudiantiles y en le área del Casco de Santo Tomás los alborotadores se enfrentaron a la policía atacándolos con armas de fuego, por los que posteriormente se generalizó la balacera.”
Misión del Destacamento Militar “Restauración”
• Ocupación de instalaciones del I.P.N. en Zacatenco y Santo Tomás, punto
• Captura de elementos subversivos que se encuentren dentro de las instalaciones y su consignación a las autoridades civiles correspondientes, punto
Idea de Maniobra
• En un primer tiempo el Destacamento Militar íntegro ocupará las instalaciones localizadas en Zacatenco, por medio de una acción simultanea de ocupación de puntos críticos (edificios y áreas más importantes) por parte del Ejército y con patrullas de la Policía , taponear los accesos al área tanto de entrada como de salida, punto
• En un segundo tiempo y con los elementos disponibles del Destacamento Militar, efectuar similar maniobra en el Casco de Santo Tomás, punto.
S.D.N. (Secretaría de la Defensa Nacional ), EMP (Estado Mayor Presidencial). [4]
23 de septiembre
El CNH repartió volantes en Tlatelolco en los que se agradeció a los vecinos por su solidaridad y los citó a las 5 p.m. a una asamblea. Hubo un asalto en la Voca 7 y un intenso tiroteo de parte de los provocadores, además los granaderos golpearon y detuvieron a los que estaban de guardia.
Ese día se desarrolló una de las más importantes y violentas batallas del movimiento estudiantil del 68': los choques en el Casco de Santo Tomás que demostraron el avance cualitativo en las técnicas de enfrentamiento por parte de los estudiantes pues con una amplia visión se alistaron los pertrechos y se definieron los puntos estratégicos de la defensa.
Hacia las 6 de la tarde una hora antes de la llegada de los granaderos secuestraron 30 vehículos para formar las barricadas, se hicieron zanjas y derribaron postes con el fin de impedir el acceso de los carros policíacos. Cuando mil quinientos granaderos rodearon el Casco de Santo Tomás fueron quemados los autobuses y a las 8:30 de la noche los estudiantes procedieron a la defensa con bombas molotov (que son de fabricación muy sencilla pues solo se requiere una botella, gasolina, un pedazo de trapo y cerillos). El tiroteo se hizo más tupido hacia las 9:30, cayendo heridos por los dos bandos; los granaderos lanzaban gases lacrimógenos pero eran replegados por las bombas molotov.
A las 11:30 cienos de granaderos apoyados por tiros de fusilería tomaron el Casco y detuvieron a 350 estudiantes. El ejército intervino y los disparos siguieron aunque espaciados, hasta la madrugada; la zona fue declarada de peligro.
El Rector de la UNAM presentó su renuncia, entre otras cosas calificó de irracional a los jóvenes y dijo haber hecho lo posible por llevar la razón al movimiento. En síntesis renunció por que lo querían culpar de ser el causante del movimiento estudiantil… y desde luego que el movimiento fue mucho más que la acción de una sola persona. [5]
24 de septiembre
El centro de operaciones se redujo a Tlatelolco puesto que estaban tomadas las escuelas. Se realizó un mitin y se suscitó un enfrentamiento con los granaderos que fue sofocado por los gases lacrimógenos; a las 6 de la tarde se organizó un segundo mitin al que asistieron cerca de 2 mil personas entre estudiantes, habitantes de Tlatelolco y pueblo en general; tomaron la palabra 5 oradores que pidieron al pueblo ayuda moral y económica, entre ellos una mujer en representación de inquilinos de la unidad y anunció que no pagarían sus departamentos mientras que no se solucionara el conflicto citando a sus representados a un mitin frente a la Cámara de diputados. El CNH hizo un llamado para realizar otro mitin de protesta el 27 de septiembre en la Plaza de las Tres Culturas, ahí en Tlatelolco.
Profesores de la UNAM dijeron que si se aceptaba la renuncia del Rector ellos también dimitirían en masa; gran número de organizaciones universitarias pidieron que no se aceptara la renuncia.
Los estudiantes de Chihuahua acordaron realizar el 26 de ese mes una marcha silenciosa por la ciudad, portando listones negros en señal de protesta por la represión y opresión militar.
El Rector de la Universidad Autónoma de Oaxaca protestó por la ocupación militar de la UNAM e instó a los alumnos (en paro de solidaridad) a que abandonaran las instalaciones para evitar que fueran ocupadas por el ejército.
En Veracruz fue cesado el profesor que participaba en la huelga.
Avanzaba también la solidaridad internacional: en las universidades de Nueva York y Columbia (E.U.), se acordó llevar adelante manifestaciones en apoyo a los estudiantes mexicanos el 28 de septiembre. La asociación de estudiantes guatemaltecos protestó por la ocupación militar de la UNAM y por la represión sufrida por el movimiento estudiantil mexicano. [5]
Continuará en próximos Macheteartes
[1] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968 , Consuelo Sánchez.
[2] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[3] La Estela de Ttatelolco , Itaca, Raúl Alvares Garín.
[4] Parte de Guerra , Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
[5] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
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lunes, septiembre 15, 2008
Así fue el 68 Mexicano
“La escuela de Físico-Matemáticas (del IPN) propuso al CNH una gran manifestación en absoluto silencio para demostrar nuestra capacidad de disciplina y control. Los delegados de Humanidades y Chapingo querían intentar una movilización obrera, pero era difícil conseguirla dentro de las circunstancias actuales. Sin embargo, yo insistí. Siempre alego”. Siempre insisto. Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, agrónomo, delegado ante el CNH, por Chapingo. [1]
“El helicóptero seguía volando casi al ras de las copas de los árboles. Finalmente a la hora señalada, a las cuatro, se inició la marcha en absoluto silencio… Salíamos apenas del bosque, habíamos caminado solo unas cuadras cuando las filas comenzaron a engrosarse. Todo el Paseo de la Reforma, baquetas, camellones, monumentos y hasta los árboles estaban cubiertos por una multitud que a lo largo de cien metros duplicaba el contingente inicial. Y de aquellas decenas y después cientos de miles solo se oían los pasos… Pasos, pasos sobre el asfalto, pasos, el ruido de muchos pies que marchan, el ruido de miles de pies que avanzan. El silencio era más impresionante que la multitud. Parecía que íbamos pisoteando toda la verborrea de los políticos, todos sus discursos, siempre los mismos, toda la demagogia, la retórica, el montonal de palabras que los hechos jamás respaldan, el chorro de mentiras; las íbamos barriendo bajo nuestros pies… Ninguna manifestación me ha llegado tanto. Sentí un nudo en la garganta y apreté fuertemente los dientes. Con nuestros pasos vengábamos en cierta forma a Jaramillo, a su mujer embarazada, asesinados, a sus hijos muertos, vengábamos tantos años de crímenes a mansalva, silenciados, tipo gángster. Si los gritos, porras y cantos de otras manifestaciones les daban un aspecto de fiesta popular, la austeridad de la Silenciosa me dio la sensación de estar dentro de una catedral. Ante la imposibilidad de hablar y gritar como en otras ocasiones, al oír por primera vez claramente los aplausos y voces de aliento de las gruesas vallas humanas que se nos unían, surgió el símbolo que pronto cubrió la ciudad y aún se colocó a los actos públicos, a la televisión, a las ceremonias oficiales: la V de ‘Venceremos' hecha con los dedos, formada por los muchachos al marchar en las manifestaciones, pintada después en casetas de teléfonos, autobuses, bardas. En los lugares más insólitos brotaba el símbolo de la voluntad inquebrantable, incorruptible, resistente a todo, hasta a la masacre que llegó después. Aún reciente Tlatelolco, la V continuó apareciendo hasta en las ceremonias olímpicas, en las manos del pueblo”. Luis Gonzáles de Alba, del CNH. [1]
“La decisión política que marcó el climax de enfrentamiento político con el gobierno fue la manifestación silenciosa. El 13 de septiembre se dio una respuesta cualitativamente diferente a la campaña de intimidaciones y de amenazas extremas que había desatado el gobierno de Díaz Ordaz. La Manifestación Silenciosa fue el factor que decidió la trayectoria del Movimiento hasta el 2 de octubre y creó el estado de ánimo que hicieron posibles las fiestas del 15 de septiembre, la defensa del Casco de Santo Tomás y la reacción de repudio que siguió a la ocupación militar de CU.” Raúl Alvarez Garín, del CNH. [2]
San Miguel Canoa
“En los días más álgidos sucede la tragedia de San Miguel Canoa, un poblado indígena de Puebla. El relato es macabro: en la tarde del 14 de septiembre un grupo de excursionistas, empleados de la Universidad Autónoma del Puebla, llega a Canos en busca de hospedaje, ya que al día siguiente escalarán la montaña [sic] de la Malinche. Un campesino los aloja. Alertado el Cura (y capitalista principal) del pueblo, Enrique Meza Pérez, un convencido de la maldad intrínseca de los estudiantes, delibera su [propia] teoría de la conjura, manda colocar en el pueblo altoparlantes que difunden su obsesión: “Tenemos que estar alertas, porque un día de éstos llegará el diablo para implantar el comunismo”. Cerca de la media noche, el cura Meza ordena o autoriza el llamado a la acción: han venido a matar al sacerdote, a robarse nuestros santos. No creen en Dios. Son comunistas. Tenemos que defendernos, antes de que degüellen a nuestro hijos.
La turba se precipita en pos de los jóvenes, y al linchamiento acude la mayoría de los seis mil habitantes del pueblo, con todo y viejos, mujeres y niños. Con hachas, machetes, palos pistolas y escopetas ejecutan a tres excursionistas y al campesino que los hospedó. Los que se salvan le deben la vida [paradójicamente] a la llegada del ejército y la policía”. Carlos Monsiváis, escritor. [3]
“Los comunistas han colocado una bandera en la casa del señor: ¡roja como el infierno, negra como el pecado!”. Enrique Meza Perez, Cura de San Miguel Canoa (en alusión a la bandera dejada en la catedral por los estudiantes). [4]
13 de septiembre
Se llevó a cabo la Gran Manifestación Silenciosa. Cerca de 250 mil personas marcharon en orden hasta la Plaza de la Constitución. Contingentes de obreros, amas de casa, empleados públicos, manifestaron su apoyo al movimiento.
Esta marcha mostró la gran cohesión y combatividad del movimiento, fue una de las marchas más impresionantes que se habían visto en las últimas décadas.
En un desplegado el CNH declaró: “ha llegado el día en que el silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas”.
Había numerosas mantas: “Libros sí, granaderos no”, “Estos son los agitadores: ignorancia, hambre y miseria”. Al llegar al Zócalo se hizo un mitin en el que se dijo: “nuestra primera responsabilidad es saber ser mexicanos y cumplir con la obligación de luchar al lado del Pueblo, por encima del interés mezquino de obtener un título para enriquecernos. Volveremos a la normalidad , si, pero sin democracia no, y tampoco sin libertad…” “Esta marcha del silencio es la respuesta a la injusticia. Pueden todavía desatar la más brutal represión, pero ya no nos doblegarán; no nos pondrán de rodillas. Hemos comenzado a hacer un México justo por que la libertad la estamos ganando todos los días… Estamos demostrando que millones de mexicanos están dispuestos a llegar al sacrificio. Estamos dispuestos a entablar pláticas públicas porque al pueblo no se le engañará más”. [5]
…En los alrededores del Museo de Antropología, personas vestidas de blanco y con ametralladoras realizan atentados contra los automóviles dejados por los manifestantes. Los daños ocasionados, a 123 vehículos, son valuados en más de 300 mil pesos, sin contar 9 vehículos más que han desaparecido. [6]
15 de septiembre
Hubo diferentes actos en conmemoración de la Independencia por parte de los estudiantes y el pueblo que los apoyaba (se realizaron en CU y Zacatenco; en Tlatelolco hubo un festival popular. [5]
El Ingeniero Heberto Castillo da el Grito de conmemoración de la Independencia en la explanada de la ciudad Universitaria. [1]
16 de septiembre
Mientras se realiza el desfile militar tradicional, se efectúan asambleas en todas las escuelas superiores y facultades para aclarar el falso rumor de que las clases se reanudarán. [6]
17 de septiembre
Se realizan asambleas en los diversos planteles de la UNAM, en las que se acuerda mantener la huelga. Y se efectúa una marcha en Ciudad Universitaria, con el propósito de hacer patente la determinación de los estudiantes de continuar la huelga. La marcha concluye en un mitin frente al edificio de la Rectoría. En este acto se señala la necesidad de "continuar e intensificar las brigadas informativas, ya que constituyen el medio más eficaz de ampliar los vínculos del movimiento estudiantil con los diferentes sectores del pueblo."
Alumnos de la Preparatoria 1 son atacados sorpresivamente por un grupo de estudiantes, identificados como pertenecientes al MURO y a las porras de las preparatorias 2 y 7. Por la tarde, son agredidos estudiantes de las escuelas y facultades de Economía, Derecho, Medicina, Ciencias y Artes Plásticas en el momento en que se dirigían a la Preparatoria 2. "Uno de los estudiantes de la Facultad de Ciencias, Hugo Alvarado Monterrubio, recibió un balazo en la pierna." [6]
[1] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[2] La Estela de Ttatelolco , Itaca, Raúl Alvares Garín.
[3] Parte de Guerra , Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
[4] Canoa , Felipe Cazals, cine, 1975
[5] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
[6] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968 , Consuelo Sánchez.
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lunes, agosto 18, 2008
Como Fue el 68 Mexicano
“…En el Politécnico teníamos una significativa experiencia: en el año anterior, en 1967, habíamos desarrollado, con buenos resultados, un movimiento de huelga solidaria con los estudiantes de Agricultura de ciudad Juárez, y para el caso habíamos construido un organismo dirigente que se llamó Comité General de Huelga, en 68 repetimos el esquema desde el primer momento… Los primeros días de Agosto publicamos un desplegado firmado como ‘Comisión Organizadora de la Manifestación', haciendo público el pliego petitorio de los 6 puntos, estableciendo las bases de lo que posteriormente fue el Consejo Nacional de Huelga.”
“…También decidimos lanzar un desafío de mucho riesgo… emplazaríamos al gobierno a dar una respuesta satisfactoria a todas nuestras demandas en un plazo perentorio de 72 horas, o en caso contrario los estudiantes haríamos estallar una huelga nacional indefinida… En esos tres días las escuelas designaron sus representantes ante el CNH y se estabilizó de manera completa una huelga nacional que incluyó a todas las instituciones de enseñanza superior del centro del país y numerosas universidades de provincia”. Raúl Alvarez Garín, del CNH. [1]
“Cuando empezó el Movimiento, las cinco escuelas en apariencia más radicales eran: Ciencia Políticas, Economía, Filosofía, Colegio de México y Chapingo… En el CNH los llamábamos ‘los acelerados'… Pero todos los del Poli, esos si, estaban aceleradazos”. Gustavo Gordillo, del CNH [2]
Ganar la Calle
Ahora -en está tercera manifestación- teníamos que llegar al corazón mismo de la vida del país: al Zócalo. Teníamos que entrar a una de las plazas más imponentes del mundo (¡hasta De Gaulle se emocionó!) y gritar bajo los balcones, ese balcón al que se asoma el presidente y se expone a la pública veneración solo en fechas históricas. Teníamos que gritarle a la figura paternalista, al dador de la vida, al gran Tlatoani, a ‘nuestro papacito', a Dios, todas nuestras exigencias, toda nuestra indignación, todos los insultos que se nos venían a la cabeza. ¿Por qué no? No en balde habían destrozado la puerta de San Ildefonso de un bazukazo -400 años de madera viva, tallada, hermosa- no en balde habían ocupado esuelas, golpeado estudiantes, maestros y transeúntes al parejo, no en balde habían tomado las universidades de Michoacán, de Puebla, de Sonora, de Tabasco, y aplastado las demandas de Sinaloa, Durango, nuevo León… Por primera vez una multitud indignada, una multitud de ciudadanos consientes de sus derechos, se hacía oír”. Luís Gonzáles de Alba, del CNH. [2]
“Ante los estudiantes Díaz Ordaz no duda. Lo aborrecen (ellos, los de las penumbras) por encarnar los valores del decoro y el derecho, y seria afrentoso considerar siquiera el pliego petitorio del consejo Nacional de huelga. Si libera a los presos políticos sindicales (Vallejo, Campa y los demás), fortalece el sindicalismo independiente. Si reconoce (así sea por omisión) la mínima injusticia, y cesa la jefe de la policía o indemniza a las víctimas, daña el principio de autoridad. Si castiga a los culpables de la represión, admite la autocrítica… Y la solución al conflicto es la inflexibilidad. Para el autócrata, lo que no es alabanza es ruiderío amenazante o ininteligible”. Carlos Monsiváis. Escritor. [3]
12 de agosto
La Coalición de Profesores declaró: “…hemos comprendido que todos los ciudadanos pueden y deben de participar en la vida política del país… hemos comprendido que no se puede permanecer al margen de una situación que ha puesto de manifiesto que con nuestra forma de gobierno, pueden desarrollarse… la represión y la violencia, comprendimos… que la indiferencia y el silencio son cómplices”. [4]
13 de agosto
Se realizó la primera gran marcha convocada por el Movimiento estudiantil organizado en el CNH, que culminó en el Zócalo. Entre 250 a 300 mil personas desfilaron en completo orden y las fuerzas represivas no agredieron. Los contingentes llevaban carteles y mantas con consignas como: “Los profesores reprobamos al gobierno por su política de terror”; “Libros si, bayonetas no”; “al hambre no se le doma, se le educa”. Entre las consignas coreadas estaban: ¡Liberad presos políticos! ¡Che, Che, Che Guevara! ¡Unete pueblo…! ¡México libertad! ¡Diálogo, diálogo!... ¡Sal al balcón hocicón! El Colegio de México se unió al Movimiento exigiendo la solución al pliego petitorio. [4]
15 de agosto
El Consejo Universitario de la UNAM apoyó los 6 pontos del pliego petitorio y expresó la exigencia de libertad a los presos políticos. La Universidad Iberoamericana y el Colegio de México decretaron un paro indefinido en apoyo a sus compañeros e inmediatamente reiteraron la demanda de solución al pliego petitorio. Se constituyó la Asamblea de Escritores y Artistas que también exigían la solución a las demandas del movimiento Estudiantil. [4]
[1] La Estela de Tlatelolco, Ed. Itaca. Raúl Alvarez Garín
[2] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska
[3] Parte de Guerra, Tlatelolco 1968, Ed. Nuevo Siglo, Julio Scherer / Carlos Monsiváis
[4] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA
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lunes, agosto 11, 2008
Como Fue el 68 Mexicano
El Lenguaje, la Comunicación y la Formación del CNH
“En el Poli yo nunca oí términos como ‘momiza’, ‘fresiza’, ‘onderos’ y demás monerías. Nunca se nos habló de la generación ‘sandwich’, la de los padres aplastados entre sus hijos y sus propios padres como una rebanada de queso de puerco. Quizá en la UNAM se emplee este lenguaje, pero a mi me parecen más bien términos de intelectuales o de pequeños grupos que quisieron acercarse al movimiento, estar ‘in’. Nosotros hablábamos a puras groserías, eso si, empleamos más bien el lenguaje de los albañiles cuando discutimos entre nosotros”. Raúl Alvarez Garín, del CNH. [1]
“Yo soy de la UNAM y allá se maneja un lenguaje académico, de grupo. Aquí la educación es clasista… muy pronto noté que los muchachos de Ciencias Políticas, por ejemplo, al entrar en contacto con la gente del pueblo, sobre todo al principio, hablaban de lucha de clases, de bienes de producción en manos de la burguesía, la clase en el poder y otras madres, y nadie los entendía. No había comunicación. Al contrario se levantaba un muro de desconfianza… Yo fui testigo de que el lenguaje fue cambiando, o mejor dicho, de que fuimos encontrando un lenguaje común, y esta es la experiencia más bonita que saqué del Movimiento… Poco a poco el pueblo nos empezó a enseñar su modo de hablar y los aplausos nos indicaban que nos entendíamos. Empezamos a conocer México y su triste realidad. Todo esto lo vivimos diariamente en la brigada”. Salvador Martínez de la Roca, del CNH. [1]
“Sin ánimo de exagerar (en aquella movilización se dirimía) no sólo los destinos de la Universidad y el Politécnico, sino las causas más importantes, más entrañables para el pueblo de México. Por primera vez, universitarios y politécnicos, hermanados, defienden la vigencia de las libertades democráticas en México”. Javier Barros Sierra, rector del la UNAM [2]
8 de agosto
El Comité Coordinador de Huelga del IPN declaró que cualquier plática tendiente a solucionar el pliego petitorio debería ser pública y utilizando los medios masivos de comunicación.
En la UNAM, en diferentes escuelas, las aulas, los auditorios y demás lugares de reunión fueron rebautizados con nombres de revolucionarios. Así por ejemplo, las diferentes aulas de la Facultad de Ciencias Políticas llevaron los nombres de Lenin, Mao Tse Tung, Camilo Torres, Camilo Cienfuegos, etc. El auditorio Justo Sierra fue bautizado como Che Guevara, paralelamente a esto, los baños y otros lugares por el estilo fueron llamados Gustavo Díaz Ordaz, Cueto Mendiolea, etc.
Se construyó la Coalición de Profesores de enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, que reunió a profesores del IPN, UNAM, Escuela Normal Superior y Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
Tratando de darle fin al Movimiento las autoridades gubernamentales como Corona del Rosal, se dirigieron al director del IPN, Massieu, sugiriéndole se formara una Comisión integrada por representantes del gobierno, profesores y estudiantes con otros sectores de la ‘opinión pública’ para buscar una solución pacífica al conflicto y así desconocer a los órganos dirigentes surgidos en la lucha.
También se dieron luchas en varios Estados del país en apoyo al movimiento, como por ejemplo, en Villahermosa donde los estudiantes hicieron una manifestación donde exigían la destitución de funcionarios, la marcha fue agredida por los cuerpos represivos del Estado y fueron asesinados dos estudiantes, además de que hubo cincuenta heridos y varios detenidos. Para entonces se habían sumado ya a la huelga la Universidad de Sinaloa, la Universidad Autónoma de Baja California Sur, la Universidad de Tabasco, el Tecnológico de Veracruz y las Normales Rurales. [3]
9 de agosto
Se formó el Consejo Nacional de Huelga (CNH) en una enorme Asamblea Estudiantil en la que participaron 38 Comités de Lucha de las Asambleas de la UNAM, IPN, Chapingo, Normal Superior, así como el apoyo que para estos momentos brindaron los estudiantes de Bellas Artes, la Universidad Iberoamericana, la Escuela Nacional de Antropología e Historia y algunos de secundaria. [3]
10 de agosto
El CNH declaró: “cualquier solución que se intente (para el pliego petitorio) deberá ser aprobada por el CNH y desconocemos y desaprobamos cualquier arreglo el margen de este Consejo…”. Respecto al diálogo público: “para iniciar el diálogo público es preciso que se contemple la necesidad de abrir perspectivas de libertad sindical, gestionar la instauración de la semana laboral de 40 horas, establecer el control de precios y salarios a través de Comités de Lucha Populares y supervisar el reparto agrario mediante Comités de Luchas Campesinos”. [3]
[1] La Noche de Tlatelolco, Ediciones Era, Elena Poniatowska
[2] Periódico Excélsior 1º de agosto de 1968
[3] Por un 68 Vivo y Combativo, Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA
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viernes, agosto 08, 2008
Como Fue el 68 Mexicano
Recopilación por Millán
Las Brigadas
“Sabes? las brigadas eran la vida del Movimiento. La gente iba a las manifestaciones por las brigadas. ¿Por qué seguía toda la gente a los estudiantes? Por las brigadas, porque antes habíamos ‘volanteado' en los camiones, los trolebuses, los mercados, los grandes almacenes, los talleres, las esquinas en las que hacíamos mítines relámpago y nos pelábamos hechos la mocha apenas olíamos un granadero… ¡Jijos! Como me acuerdo yo de las brigadas”. Salvador Martínez Della Roca, del CNH. [1]
“Yo empecé a trabajar en el Movimiento a partir de agosto. Me hice amigo del representante de la Vocacional 7 ante el CNH y me nombraron jefe de una brigada de dieciséis chavos: diez hombres y seis mujeres: la brigada ‘Che Guevera', ¡una brigada a toda madre! Hacíamos pintas, mítines relámpago, recolectábamos dinero en los camiones, en la calle, en los mercados. Yo pocas veces estaba en la Vocacional 7, siempre fuera, de brigada. No, yo no soy estudiante, pero soy joven; era yo comerciante, vendía ropa, pero me atrajo mucho el Movimiento estudiantil, su pliego petitorio, la posibilidad de que cesara la represión policíaca y la arbitrariedad en que vivimos todos. La primera vez que hicimos un mitin fue en el mercado grande de Tacuba. Logramos juntar tres mil personas y como enfrente está la 9ª Delegación fuimos atacados por los policías y todos los comerciantes se encargaron de repeler el ataque con palos y piedras, jitomatazos y romanicazos. Esto nos emocionó un chorro”. Antonio Careaga García, vendedor. [1]
“Nosotros decidimos recurrir a lo único que sabemos hace: actuar. Dijimos: “Vamos a tratar de hacerle comprender a la gente que es el Movimiento, que quieren los estudiantes, cuales son los seis puntos, vamos a demostrar que no son vándalos ni salvajes”. ¿Cómo?: actuando. Desde el primer momento el Grupo de Teatro de Bellas Artes decidió: “No nos podemos quedar con los brazos cruzados. Hay que hacerle publicidad al Movimiento”. Entonces fuimos a la Lagunilla , a la Merced , a Jamaica, a todo ese tipo de mercados, además de organizar brigadas a plazas, parques públicos, dos o tres fábricas, cafés, fondas, y allí sin más ni más nos soltábamos hablando con la gente. También en los camiones de pasajeros, en los tranvías, en los trolebuses, comenzábamos a hablar en voz alta, de modo que la gente nos oyera. Hacíamos ‘encuentros', ¿ves?, happenings . Por ejemplo yo llegaba a un puesto de periódicos y pedía un periódico y al instante llegaba una señora muy nice , muy burguesa con sus aretitos, su collarcito de perlitas, de esas que hacen su mercado cada quince días, y que no era sino otra compañera actriz. Ella tomaba un periódico del estante y decía en voz alta como tanta gente que comenta algo al comprar un periódico:
-Estos locos estudiantes toda la vida haciendo nada más borlotes, miren nada más, y una que vive tan tranquila y tan pacíficamente en México sin meterse con nadie. ¿A ver, que es lo que quieren? Molestar, nada más. Mo-les-tar, eso es. Para mi que son comunistas, eso es lo que han de ser.
Entonces yo, con mis botas y mi minifalda, me le ponía al brinco:
-Señora, me va usted a tener que aclarar que es lo que está diciendo porque está diciendo estupideces, fíjese, ¿Cómo la ve?
Y yo alzaba la voz. Entonces ella me la alzaba más. Y yo la alzaba más aún hasta que acabábamos a gritos. Se empezaba a juntar la gente porque un pleito a todo mundo le interesa, ¿no?, y además se ponía la cosa tan al rojo vivo que parecía que iba a haber cachetadas y de hecho llegó a haberlas. Siempre al principio cundía el silencio en nuestro público, hasta que de repente, cuando menos lo sentían, empezaban a tomar parte y un señor decía:
-Oiga señora, esta muchacha tiene razón, fíjese, tiene razón porque usted no conoce ni los seis puntos que están pidiendo los estudiantes. Son estos y estos y estos…
Y este señor no era actor ni nada. Pasaba por allí y se detuvo porque seguramente estaba también sufriendo en carne viva el problema estudiantil por equis razón. Entonces dejábamos de hablar al compañero, que no sabía que era nuestro compañero, y muchas veces los espontáneos que intervinieron estaban mucho más politizados que nosotros y hacían una labor mucho más eficaz. Casi siempre todo el mundo acababa a favor mío y a la ‘catrina' le iba de la patada; la corrían, pinche vieja rota, sáquese de aquí, usted que sabe, pinche rota, y la pobre actriz salía por piernas siempre. Resulta que en realidad ella pensaba como nosotros pero era la mártir del happening ”. Margarita Isabel, actriz del INBA. [1]
5 de agosto
Se llevó a cabo una de las primeras grandes manifestaciones del Movimiento, convocada por el Comité Coordinador de Huelga del IPN; la marcha reunió alrededor de mil estudiantes. Es estos momentos las consignas contra la represión no se referían a la defensa de la autonomía universitaria, sino que hacían un llamado a que se uniera el pueblo al Movimiento (únete pueblo…) y se lanzaron consignas contra la represión y el gobierno. En una asamblea anterior a la marcha, se formó el Comité de Profesores del IPN Pro Libertades Democráticas. Se le pidió al director del Politécnico, Massieu, que encabezara la marcha pero se negó.
Es muy importante recordar que del 4 de agosto en adelante no dejarían de actuar las brigadas estudiantiles de información y vinculación, las asambleas estudiantiles posteriormente las asambleas generales, que fueron el motor de las decisiones y acciones durante el movimiento, así como los Comités de Lucha. Las brigadas estudiantiles realizaban el boteo, el reparto de volantes y los mítines relámpago, estos últimos con el fin de evitar la represión policíaca y de agitar y agrupar a la población. Durante los mítines relámpago habían numerosos casos en que los que ahí congregados defendían al orador cuando atacaban los granaderos.
La gran simpatía que el Movimiento había logrado también se demostraba con el actuar de los sectores populares, por ejemplo, en los mítines relámpago que realizaban en mercados les regalaban todo tipo de mercaderías; en las marchas se unían espontáneamente vendedores ambulantes, boleros y niños periodiqueros, además de algunos trabajadores organizados. Al paso de las marchas se oían atronadores aplausos y gritos de apoyo a los estudiantes formándose enormes vallas a las orillas de las manifestaciones. [2]
[1] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska
[2] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA
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miércoles, agosto 06, 2008
Cómo Fue el 68 Mexicano
“Yo no entré al Movimiento; ya estaba yo adentro creo desde que nací. Ese es mi medio, es el aire que respiro y para mi el Movimiento significaba defender mi casa, mi mujer, mis hijos, mis compañeros”. Ernesto Olvera, profesor de matemáticas de la Prepa 1. [1]
“No es que yo me ‘metiera' al Movimiento estudiantil; ya estaba adentro desde hace mucho. Entiéndeme, yo soy del Poli; allá tengo mi casa: allá están mis cuates, los vecinos, el trabajo… Allá nacieron mis hijos. Mi mujer también es del Poli. El Movimiento lo traemos dentro desde hace muchos años. ¡Aquí no hay improvisación, ni ‘puntada', ni ‘buena onda', ni nada! No se trata de eso. Se trata de defender todo aquello en que creemos, por lo que siempre hemos luchado y antes de nosotros nuestros padres y los padres de nuestros padres… Provenimos de familias de obreros, de gente que siempre ha trabajado duro”. Raúl Alvarez Garín, representante de Físico Matemáticas del IPN, ante el CNH. [1]
“Yo le entré al Movimiento estudiantil porque un día, sin más llegaron los granaderos a la Escuela de Bellas Artes con perros policía y cadenas y se llevaron a todo mundo preso, así, fíjate con la mano en la cintura. ¡Y el INBA ni siquiera había dicho abiertamente si apoyaba o no al movimiento! (Yo creo más bien que no ¿he?). A muchos actores, esta invasión arbitraria nos hizo tomar conciencia y resolvimos unirnos a los estudiantes y ayudarlos, pero de veras, no solo yendo a las manifestaciones agarrados del brazo o gritando en los mítines… Entonces constituimos una brigada de actores de teatro”. Margarita Isabel, actriz del INBA. [1]
“La decisión que podíamos tomar no era meternos dentro del Movimiento sino quedarnos o salirnos. Desde un principio tuvimos una conciencia más o menos clara de lo que iba a suceder –la represión, las detenciones masivas, las macanizas no se hicieron esperar-, entonces se presentó la alternativa. O le haces al ‘clandestino', que significa tomar un boleto de avión, o de tren o de lo que sea y largarte, o te quedas en la ciudad a ver de a como te toca… Todos estábamos en nuestras escuelas. Por ejemplo, los problemas concretos de mi escuela eran: la Prepa Popular , los rechazados, la libertad de Vallejo, los planes de estudio y otros de tipo académico, la independencia del Colegio de Psicología, etc”. Luís González de Alba, representante de la Facultad de Filosofía de la UNAM ante el CNH. [1]
31 de julio
Se celebró un mitin en CU convocado por las autoridades universitarias. El rector anunció su disposición a encabezar una manifestación en la que dijo, presentaría la demanda de respeto absoluto a la autonomía universitaria. [2]
1º de agosto
El rector encabezó la manifestación de duelo con un contingente de 100 mil estudiantes y directores de facultades y escuelas. Al mismo tiempo en Guadalajara Gustavo Díaz Ordaz (GDO) hizo declaraciones aparentemente conciliatorias: “He aquí mi mano tendida”. Esto cuando la represión al movimiento no había dejado de darse mediante secuestros, detenciones y cateos sin orden legal. [2]
2 de agosto
En algunas asambleas estudiantiles, especialmente en las escuelas más politizadas de la UNAM , se desató una reacción contra la manifestación de la víspera, calificándola como una farsa oficialista. En Ciencias Políticas se habló de que fue una abierta traición y que se intentó mediatizar al movimiento a través de la consigna abstracta de autonomía universitaria, además de que constituyó un gran golpe al movimiento y fue el éxito de las manobras de Barros Sierra que ya en ese entonces resultaban mediatizadotas. [2]
3 de agosto
La FNET se identificó ampliamente con el gobierno y a la vez quedó aislada al declarar: “el gobierno de México es víctima de una conspiración nacional e internacional”. [2]
4 de agosto
Hicieron su aparición en forma vigorosa y en gran parte de la ciudad las brigadas estudiantiles, como una forma de lucha paralela a las manifestaciones y mítines, cumpliendo con el doble objetivo de informar de la causa estudiantil y contrarrestar la campaña de falsedades y mentiras de la prensa.
En aquel día los estudiantes dieron a conocer el pliego petitorio definitivo de los 6 puntos:
• Libertad de los presos políticos.
• Destitución de los generales Luís Cueto y Raúl Mendiolea, así como del teniente coronel Armando Frías.
• Extinción del cuerpo de granaderos.
• Derogación del Art. 145 y 145 bis del Código penal.
• Indemnización de los familiares de los muertos por la represión.
• Deslindamiento de responsabilidades por parte de las autoridades a través de la policía, granaderos y ejército. [2]
Intervención del Ejército el Día 30-jul-68
“El General y Licenciado Alfonso corona del Rosal. Regente del distrito Federal, y el Licenciado Luís Echevarría [sic], Secretario de Gobernación, tomando en consideración la agresividad de los estudiantes y la incapacidad de los Granaderos, en dos días de luchas consecutivas, me pidieron que mandara un Oficial de Estado Mayor, para que en auxilio del General Luís Cueto Ramírez, ayudara a planear la intervención de la Policía Preventiva en los disturbios estudiantiles. Designé a los CC. General Brigadier DEM. Mario Ballesteros Prieto, Jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional y al Coronel de Artillería DEM. Raúl Flores Romero, Jefe de la sección Quinta del propio Estado Mayor, acompañados del C. Capitán 1º de Caballería Juan Manuel Rojas Hisi, Ayudante del suscrito. Tan Pronto me informó el General Ballesteros que se encontraba en la oficina del General Cueto Ramírez para iniciar la planeación, cuando el General Corona del Rosal y el Lic. Echevarría [sic] me volvieron a llamar, indicando que había aumentado considerablemente el número de estudiantes por las calles de Brasil y Argentina que trataban de abrir una armería y a la vez invadir el Zócalo; por lo que estimaban apremiante la intervención del Ejército sin los planes que se habían pedido”. General Marcelino García Barragán, Secretario de la Defensa Nacional. [3]
[1] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[2] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
[3] Parte de Guerra, Tlatelolco 1968, Editorial Nuevo Siglo, Julio Scherer / Carlos Monsiváis.
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