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domingo, junio 13, 2010

Pourquoi Anakin Skywalker est-il devenu Dark Vador?

Par SYLVAIN MOUILLARD

Comment expliquer le passage d'Anakin Skywalker du côté obscur de la Force? Eric Bui, médecin psychiatre au CHU de Toulouse, a une explication: le jeune Jedi est victime d'un trouble de la personnalité «borderline» («BPD» en anglais), aussi appelé trouble de la personnalité limite. Une maladie référencée dans le Manuel diagnostique et statistique des troubles mentaux et qui pourrait toucher 2% de la population mondiale, selon Eric Bui.

Le médecin a scrupuleusement observé Anakin dans les épisodes II (L'Attaque des clones) et III, (La revanche des Sith) de Star Wars. Ses conclusions sont sans appel: le Jedi rassemble six des neuf critères du BPD. Cinq suffisent pour poser un diagnostic. Les travaux d'Eric Bui viennent d'être présentés dans un article publié par la revue Psychiatry Research (à lire ici). De quoi alimenter encore davantage l'imposante réflexion autour d'une série mythique.

Article complet
http://www.liberation.fr/cinema/06012066-pourquoi-anakin-skywalker-est-il-devenu-dark-vador

Article publié
http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&_udi=B6TBV-505G2BJ-2&_user=10&_coverDate=05%2F26%2F2010&_alid=1366675074&_rdoc=2&_fmt=high&_orig=search&_cdi=5152&_sort=r&_docanchor=&view=c&_ct=2&_acct=C000050221&_version=1&_urlVersion=0&_userid=10&md5=12e0d5d760e85e0da5ec195eabbfc97d

jueves, febrero 26, 2009

La fusión de mente y máquina está aquí

Los implantes tecnológicos ya ayudan a paralíticos y sordos - La posibilidad de que puedan ampliar en el futuro la capacidad cerebral reabre el debate ético

JAVIER SAMPEDRO

Si la historia universal o la mecánica cuántica ya cabe en un pen drive, ¿por qué no podemos enchufarnos el pen drive directamente al cerebro? Así podríamos adquirir esos conocimientos de forma instantánea. Con conexiones directas similares, quizá podríamos insertarnos una especie de Google en la cabeza para buscar en nuestra memoria, o ampliar nuestra inteligencia acoplándola a las modernas redes neurales y demás programas que aprenden de la experiencia.

Esos casos concretos de interfase mente/máquina pertenecen aún al campo de la ciencia-ficción. Pero hay otros que caminan entre nosotros, y que ya sirven para examinar muchos de los problemas -técnicos y éticos- que previsiblemente se derivarán del desarrollo futuro de estas técnicas. Jens Clausen, del Instituto de Ética e Historia de la Medicina de la Universidad de Tübingen, analiza hoy la cuestión en Nature y atendió ayer las preguntas de este diario.

"Discutir el acoplamiento entre mente y máquina es tan viejo como la película Metrópolis", dice Clausen. "Lo que es nuevo es que la conexión de un cerebro humano a un ordenador mediante microelectrodos implantables es ahora una opción científica real".

La forma más extendida de estas interfases directas son los implantes cocleares en el oído interno, que se usan para ayudar a las personas sordas. Un micrófono recoge los sonidos y los envía a un pequeño ordenador, que contiene un sistema procesador del habla. La señal procesada se manda a un receptor en la cóclea, en el oído interno, que estimula directamente las neuronas del nervio auditivo que se comunican con el cerebro.

Si eso no parece todavía una interfase mente/máquina, lo empezará a parecer dentro de poco. "Las personas que tienen el nervio auditivo dañado no pueden beneficiarse de este sistema", dice Clausen, "y ya han entrado en ensayos clínicos unos dispositivos similares que, en vez de en la cóclea, se implantan directamente en las áreas acústicamente relevantes del cerebro". En el fondo, la diferencia son unos pocos centímetros.

Otro caso son los implantes de paneles de microelectrodos en la retina de los ciegos. Los sistemas que se han probado tienen una resolución muy parcial, pero aun así les bastan a los pacientes para evitar la rama de un árbol cuando van por la calle, por ejemplo, y también para distinguir entre un plato o una taza, o para saber hacia dónde se están moviendo los objetos que tienen delante.

Estos electrodos suelen recibir las señales, de modo inalámbrico, desde unas cámaras acopladas a las gafas, y luego las transmiten directamente a las neuronas del nervio óptico. Desde allí llegan al córtex visual primario, situado junto a la nuca. Su principal objetivo han sido hasta ahora los pacientes de retinitis pigmentosa, un conjunto de enfermedades congénitas que causan ceguera mediante la degeneración de las células fotorreceptoras de la retina.

Pero, al igual que con los implantes cocleares, los científicos ya están ensayando versiones que se conectan directamente a las áreas visuales del córtex cerebral. Sólo estas variantes podrán ayudar a las personas que, a diferencia de los pacientes de retinitis pigmentosa, tengan dañado el propio nervio óptico.

La estimulación profunda del cerebro (deep brain stimulation, DBS) se ha usado ya en unos 30.000 pacientes de párkinson en el mundo. Un pequeño ordenador subcutáneo manda señales eléctricas a unos electrodos implantados profundamente en el cerebro, para estimular los núcleos subtalámicos afectados por el párkinson.

La técnica se está empezando a extender a las fases más tempranas del párkinson, y sus variantes se están examinando para el tratamiento de otras enfermedades neurológicas.

Quizá las aplicaciones que más se acercan al futuro son las que permiten a un animal de experimentación -y ocasionalmente a un voluntario humano- mover objetos, miembros mecánicos o el cursor de un ordenador con la mente: es decir, con sólo pensar, o imaginar alguna acción dentro de su cabeza.

En humanos se ha probado con técnicas no invasivas, como un casco electroencefalográfico que recoja las grandes ondas cerebrales, pero la precisión que se logra es mucho mayor con electrodos implantados en el cerebro.

La implantación de electrodos en las áreas motoras del córtex (las que normalmente dirigen los movimientos del cuerpo) lleva tiempo ensayándose en macacos, e incluso en pacientes humanos paralizados. En algunos experimentos avanzados con monos, los movimientos son casi tan rápidos y precisos como los de un brazo normal.

Un aspecto importante de estas últimas investigaciones es que las neuronas exactas pinchadas por los electrodos (entre 18 y 64, según el experimento) se seleccionan al azar. Ello implica que, si el experimento funciona, no es porque los científicos hayan logrado conectar a un ordenador el circuito neuronal exacto que normalmente dirige esos movimientos (que, entre otras cosas, no se conoce, y probablemente incluye a varios millones de neuronas, no a 18). Simplemente, el mono aprende a modular la actividad de las 18 neuronas que le han pinchado más o menos al azar.

"Los avances recientes en neurociencias, junto a la progresiva miniaturización de los sistemas electrónicos, están haciendo posible la conexión de componentes técnicos a las estructuras cerebrales", dice Clausen. "Es una gran promesa para la gente paralizada, porque plantea la posibilidad de puentear la lesión neurológica, donde la transmisión de las señales del cerebro a los músculos se interrumpe".

La idea por el momento es que las señales cerebrales se puedan usar para mover piernas o brazos mecánicos. Pero el científico de Tübingen no descarta la posibilidad de que, "algún día, en el futuro, estos avances puedan restaurar el control motor de los propios miembros naturales".

Nadie plantea objeciones éticas a la conexión entre cerebro y máquina si lo que se pretende es tratar una enfermedad, o mejorar las condiciones de vida de las personas ciegas, sordas o paralizadas por un accidente. Cuestión distinta es aplicar estas técnicas a la mejora de las capacidades naturales de la mente humana, como en los ejemplos futuristas del primer párrafo.

Un primer problema, por trivial que parezca, es que sería preciso experimentar con personas sanas. Esto es común en los ensayos clínicos de fase 1 (donde no se pone a prueba la eficacia de un fármaco, sino su seguridad), pero los riesgos de algunas intervenciones cerebrales son demasiado altos para justificar su uso en un voluntario sano, al menos en la actualidad.

Además, como estas tecnologías son bastante novedosas, sus efectos a largo plazo son una incógnita. El riesgo de sufrir un daño cerebral causado por la intervención quirúrgica no compensaría los beneficios hipotéticos que podría sacar una persona sana de una investigación de este tipo.

"Utilizar una técnica con el propósito explícito de mejorar las cualidades humanas conlleva mayores exigencias de seguridad que su aplicación médica", explica Clausen. "En el segundo caso, los riesgos se aceptan a cambio de mejorar la salud, o incluso de salvar la vida; pero esos mismos riesgos serían inaceptables en el primer supuesto".

En los dispositivos controlados por el cerebro -como las actuales prótesis mecánicas-, las señales emitidas por las neuronas deben ser interpretadas, o descodificadas, por un ordenador antes de poder ser leídas por el miembro artificial. La función del ordenador es predecir los movimientos que el usuario quiere ejecutar. Y todo sistema de predicción tiene sus fallos.

"Eso conducirá a situaciones peligrosas, o como mínimo embarazosas", prevé el científico alemán. "¿Quién es responsable de un acto involuntario? ¿Ha sido culpa del ordenador o del cerebro? ¿Necesitará el usuario un carné de conducir y un seguro obligatorio para manejar una prótesis?".

Estos problemas son, en realidad, similares a los que se plantea la industria del automóvil respecto a los dispositivos automáticos de conducción. También recuerdan a las discusiones jurídicas suscitadas por la genética y las neurociencias. Pero los intentos de adjudicar la responsabilidad penal por un comportamiento delictivo a los genes del acusado, o a sus circuitos cerebrales, no han tenido éxito en ningún tribunal.

"Los humanos suelen manejar herramientas tan peligrosas e impredecibles como los coches y las pistolas", dice Clausen. "La interfase entre cerebro y máquina es un caso altamente sofisticado de uso de herramientas, pero no deja de ser un caso. A los ojos de la ley, la responsabilidad no debería ser mucho más difícil de esclarecer".

Otro campo de preocupación es que las máquinas puedan cambiar el cerebro. Por ejemplo, aunque la estimulación con electrodos ayuda a pacientes de párkinson que no responden a los tratamientos farmacológicos, también presenta una incidencia mayor de efectos secundarios psiquiátricos, cambios de personalidad y suicidios.

Pero tampoco esto es una peculiaridad de estas tecnologías. En 2004, por ejemplo, la Agencia Norteamericana del Medicamento (FDA) hizo que los prospectos de algunos antidepresivos hicieran constar cierto aumento del riesgo de suicidio en adolescentes y en las primeras fases del tratamiento, asociado al uso de estos fármacos. Lo usual en estos casos no es renunciar a los tratamientos, sino sopesar los riesgos y beneficios, informar, prevenir y respetar las decisiones autónomas que toma el paciente.

Hay otras fuentes de conflicto ético que resultan más inesperadas, como el de las personas de la comunidad sorda que rechazan los trasplantes de cóclea. Estas personas no ven la sordera como una discapacidad, sino como una especie de "identidad cultural". Para ellos, por lo tanto, los implantes son un caso de tecnología al servicio de la mejora de las cualidades humanas naturales.

Un caso extremo de ese concepto del mundo saltó a la luz en 2006, cuando Sharon Duchesnau y Candace McCullough, dos mujeres homosexuales y sordas de nacimiento, seleccionaron el semen de un donante sordo para que sus hijos lo fueran también, aduciendo que la sordera es sólo una forma distinta de normalidad.

El filósofo Peter Singer comentó sobre aquel caso: "Los adultos pueden, si ése es su deseo, optar por taparse los oídos y utilizar el lenguaje de signos, pero esas madres están eligiendo deliberadamente reducir unas posibilidades que estarían abiertas a sus hijos". Y añadía: "Han privado a sus hijos de una capacidad, la de oír, que casi todo el mundo valora. Ellas aducen que la sordera es sólo una forma distinta de normalidad, pero decir que la capacidad de oír es neutral parece equivocado, puesto que es mejor tener más sentidos que vivir sin ellos. Sin ese sentido, no podemos oír cantar a los pájaros en el bosque, ni la música de Beethoven, ni un grito avisándonos de un peligro".

La polémica sobre aquella sorprendente decisión de la pareja desencadenó un debate ético en todo el mundo que todavía parece estar muy lejos de finalizar.

miércoles, julio 09, 2008

Cómo hacer gasolina con basura

Se llama Ecofa y es una alternativa al petróleo, un eco-combustible producido a partir de la basura orgánica. Dice Francisco Angulo, su inventor, que valoró la patente en 9.000 millones de euros para no venderla, pero que ha recibido tres ofertas

ESPAÑA.- Quien dijo que la necesidad agudiza el ingenio pensaba en Francisco Angulo. Vivía a 25 kilómetros de la gasolinera más cercana, demasiado lejos para su viejo cliclomotor: si iba y llenaba el depósito, cuando volvía lo tenía que volver a llenar. Así que si la moto no va a la gasolinera, que la gasolinera vaya a la moto. Se puso a estudiar cuáles son los componentes de la gasolina, cómo y por qué funciona, y a buscar un producto similar, más barato, no contaminante y orgánico; es decir, que no tuviera que ver con el petróleo. Doce años después presenta su propio combustible, el Ecofa –el nombre viene de ecológico y de las iniciales de su inventor–, un eco-combustible que se logra a partir de basura orgánica. “Cuando sabes los componentes de la gasolina, te das cuenta de que no es nada mágico y que se puede producir con otros componentes. Para producir combustible hacen falta hidrógeno y carbono, y el carbono más barato es el de la basura”, explica con seguridad, aunque no sea químico, sino informático, y todo lo que sabe se lo han enseñado los libros. “Éste es mi ‘hobby’. No soy superdotado; me gusta esto y no el fútbol. Soy raro, pero de ahí a que sea un genio... –asegura, modesto–. Me han llamado loco continuamente porque hay quien no entiende el concepto de todo el proyecto y porque las petroleras se han gastado mucho dinero para que viéramos la gasolina como algo único, indispensable e insustituible”.

VALE LA PENA EL ESFUERZO

Tanto esfuerzo le ha merecido la pena: hace apenas 15 días que ha presentado el invento y la petrolera Repsol se ha mostrado interesada en él. Además, una empresa murciana le va a financiar el desarrollo industrial de un proyecto hasta el momento totalmente artesanal. “Ahora obtenemos entre un litro y litro y medio de Ecofa por cada diez kilos de basura, y hemos calculado los costes en 15 céntimos el litro de combustible, aunque el precio se puede mejorar al producirlo industrialmente”, asegura encantado ahora que ve luz al final del túnel. “Todos los días he pensado en tirar la toalla. He tenido tres tiendas de informática y las he tenido que cerrar para dedicarme a esto. Los últimos años los he pasado bastante mal económicamente –asegura este joven de 31 años que aún vive en casa de sus padres–. He invertido todo en este proyecto. Los últimos cuatro coches los he dedicado a hacer pruebas. En vez de comprarme uno nuevo como la gente de mi edad, me los compraba de segunda mano y hacía pruebas con él hasta que no podía más”.

MULTIMILLONARIO EN POTENCIA

Sin embargo, Angulo es un multimillonario en potencia. Ha valorado su patente en 9.000 millones de euros, “con la idea de que no se vendiese, pero hemos recibido tres ofertas por este dinero. Me parece ciencia ficción, no lo veo real. Yo empecé esto por afición, para demostrar que había alternativas al petróleo, pero nunca pensé que pudiera enriquecerme”, dice, aunque aún se muestra incrédulo: “No sé si algún día ganaré dinero con esto. Es muy complicado. Los coches eléctricos, por ejemplo, se inventaron a la vez que los de gasolina y todavía no se han desarrollado”. A pesar de todo, este quijote sigue con los pies en el suelo y ni siquiera teme que alguna poderosa petrolera le compre la patente para meterla en un cajón: “Si lo hacen, con ese dinero voy a invertir en cuatro o cinco proyectos similares que tengo en mente”, advierte.

LA SOLUCIÓN PARA LOS CAMIONEROS

La crisis de la basura que viven en Nápoles por falta de vertederos donde tirar los desperdicios se acabaría con una planta de producción de Ecofa. “Se solucionaría un problema cada vez más preocupante, que es el de qué hacemos con la basura, por lo que además los ayuntamientos tendrían que pagar por este servicio, lo que abarataría aún más el coste”. Es una de las ventajas que explica Angulo, pero hay más: “Es un proceso biológico, se obtiene sin usar energía y se puede usar en todo tipo de vehículos”.Incluso, asegura que lo ha probado en tractores, que necesitan potencia, y ha funcionado.

NO SOLUCIONA EL MUNDO PERO AYUDA

“No sería la solución perfecta, pero sí una de las que se podían implantar con más rapidez para acabar con problemas como los de los camioneros o pescadores –afirma–. Y no hay que plantar cereales, como con los biocombustibles”. Angulo presenta su invento como una alternativa no sólo al petróleo, sino también a los biocombustibles, un sector que en España está al borde de la quiebra. “La situación actual de los biocarburantes habría que calificarla como crítica. Y no exagero –asegura Manuel Bustos, director general del área de Biocarburantes de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA)–. Estamos en un momento que, de no solucionarse, puede ser un fiasco industrial y económico para todas las empresas que, en función de los planes del Gobierno, se han decidido a hacer cuantiosas inversiones (entre 1.000 y 4.000 millones por empresa)”. Según datos de APPA, la media de producción de las 24 plantas de biodiésel en enero y febrero de 2008 ha sido tan sólo del 20 por ciento. “Y de las cuatro de bioetanol (sustitutivo de la gasolina), una está totalmente parada, aunque lleva meses pagando los sueldos. Estamos en números rojos, tarde o temprano tendremos que hacer suspensión de pagos”, advierte Bustos. Para la producción de biodiésel se usan, entre otros, aceite de colza, soja y palma, pero también aceites de cocina usados, como los de los restaurantes McDonald’s.

QUE CONTIENE ESTE NUEVO COMBUSTIBLE

El bioetanol es una mezcla de cereales y alcohol en la que se emplean incluso los restos y excedentes del vino. El Plan de Energías Renovables 2005-2010 aprobado por el Gobierno establecía un objetivo de sustitución del 5,83 por ciento del gasóleo por el biodiésel para el año 2010. Sin embargo, su implantación en 2007 era sólo del 1 por ciento. “Hace un año y medio, viendo la situación, hicimos una propuesta al Gobierno para que, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, Brasil, Alemania o el Reino Unido, hiciera obligatorio el consumo. La propuesta cayó bien en el Gobierno y hace un año el Ministerio de Industria hizo una modi_ cación de la ley para obligar el 1 de enero de 2009 a un 3,4 por ciento y el 5,83 para el 2010”, explican en APPA, donde se quejan de que pasan los meses y el Gobierno aún no ha preparado el reglamento para que se pueda aplicar esa modificación, cuando quedan seis meses para la fecha en la que tendría que entrar en vigor. “El poder político de las petroleras en España es enorme y el ministerio no se ha atrevido a sacarlo por sus presiones. Hay que ver si el Gobierno sigue adelante o sucumbe a las presiones para no incentivar el uso de los biocarburantes”, añade Bustos.

BIOCOMBUSTIBLES A LA ALZA

España es uno de los países de la Unión Europea que más fuerte apostaron desde el principio por el uso de biocarburantes como forma de lucha contra el cambio climático y para reducir la dependencia energética del petróleo, que en España es del 99 por ciento. El proyecto que los productores de energías renovables reclaman al Gobierno obligaba también a sustituir la gasolina por bioetanol. “Esto es lo que las petroleras se niegan a aceptar –asegura Bustos–, porque en España cada vez se vende menos gasolina (sólo el 30 por ciento del parque automovilístico la utiliza), por lo que si se incentiva el bioetanol, la gasolina está abocada a la muerte”. Y pone el ejemplo de Brasil, donde el consumo de bioetanol ya es mayor que el de gasolina. “El problema es que en España el 70 por ciento de las gasolineras las controlan tres empresas: Repsol, Cepsa y BP”, se lamenta. “Nosotros vendemos cuatro veces más cantidad de gasóleo que de biodiésel. Diez mil litros diarios frente a 2.500”, asegura José Antonio Fraile, encargado de la estación de servicio Valdebernardo, de la compañía Star Petrolium, una de las pocas que venden biodiésel en Madrid. En España apenas hay una decena de gasolineras que sirvan bioetanol. “La gente está muy poco informada: unos lo ven bueno porque creen que lleva más aditivos para que el coche ande más kilómetros; otros dicen: «Ponme de la del trigo y la cebada»”, añade Fraile. El precio de ambos combustibles en esta gasolinera es el mismo (1,299 euros el litro). “Si fuera más barato, se vendería más, seguro. Los taxistas lo usan mucho, pero la gente mayor es muy reticente”, explica Fraile, que asegura: “Como tiene aceite vegetal y es más espesa, el motor trabaja mejor, aunque también ensucia los filtros”. Una de sus clientas, Jehnny Sevilla, prefiere “el diésel de toda la vida porque creo que es mejor”. Sin embargo, Samuel Martín descuelga la manguera amarilla (color del biodiésel) de la gasolinera: “La echo porque es más limpia y la furgoneta tira más.

No es por ecología, sino por el coche”.

martes, abril 22, 2008

Hawking: "Si la raza humana sigue otro millón de años, tendremos que ir donde nadie ha ido jamás"

El prestigioso astrofísico inglés insta a conquistar el espacio con el mismo espíritu que Colón a finales del siglo XV

AGENCIAS

El astrofísico inglés Stephen Hawking, conocido por sus prestigiosos estudios sobre el universo y la gravedad, ha abogado hoy en Washington por que el hombre se lance a la conquista del espacio con el mismo espíritu y ambición con que Cristóbal Colón partió a la exploración del Nuevo Mundo en 1492.

"Si la raza humana va a continuar otro millón de años, tendremos que ir donde nadie ha ido jamás", ha recalcado el científico, de 66 años, en una conferencia en la Universidad de Georgetown, para celebrar los 50 años de la NASA.

"Nos encontramos en la misma situación que Europa en 1492. Es posible que hayan argumentado que era una pérdida de tiempo enviar a Colón a buscar algo que no existía. Pero el descubrimiento de América ha cambiado profundamente la antigüedad. Pensad: no tendríamos el Big Mac", ha declarado.

Para Hawking, la exploración espacial debería incluir la creación de una base permanente en la Luna en el curso de los próximos 30 años, así como el desarrollo de un nuevo sistema de propulsión para llevar al hombre más allá del sistema solar.

Hawking, quien sufre esclerosis lateral amiotrópica y tiene que utilizar un sintetizador de voz, ha destacado que "partir a la conquista del espacio tendrá un efecto todavía más grande. Va a cambiar completamente el futuro de la raza humana, e incluso podría determinar si tenemos un futuro", ha destacado.

Los viajes espaciales "nos permitirán tener una mejor perspectiva sobre esos problemas, y ojalá nos unan para enfrentarnos a un desafío común", ha añadido.

¿Estamos solos? "Probablemente, no"

A la gran pregunta de si estamos solos en el universo, el astrofísico británico responde que "probablemente no".

Si existe vida, "¿por qué no hemos detectado señales alienígenas en el espacio, algo así como concursos televisivos extraterrestres?", se pregunta el científico, quien cree que una de las opciones es que no haya más vida. Según Hawking, si existe algo o alguien lo suficientemente inteligente para enviar señales al espacio, lo es también para fabricar armas nucleares.

"La vida primitiva es muy común y la vida inteligente es más bien rara (...). Algunos dirían que aún no existe en la Tierra", ha señalado, para después señalar con humor: "Tened cuidado si os topáis con un extraterrestre porque podríais contraer una enfermedad para la que no tendréis defensas".

martes, noviembre 13, 2007

Scanner les cerveaux pour mieux vendre

En partie imputables à la baisse de leurs recettes publicitaires, les difficultés économiques d’un grand nombre de médias les conduisent à tout faire pour séduire les annonceurs. Les responsables de la « nouvelle formule » de Libération, par exemple, ont admis que cet objectif figurait dans leur projet. Mais les publicitaires veulent davantage que des pages de journaux et du temps d’antenne : ils aspirent à entrer dans les cerveaux de leurs cibles. Et pensent que la science le leur permet.

Par Marie Bénilde

En octobre 1919, la légende raconte que Vladimir Ilitch Oulianov, dit Lénine, aurait rendu visite au physiologiste Ivan Pavlov pour savoir en quoi ses travaux sur les réflexes conditionnés pouvaient contribuer à la conception de l’« homme nouveau » que les bolcheviks s’employaient alors à façonner. Le savant aurait pu servir la propagande du régime en associant, par voie de stimuli extérieurs, des pulsions instinctives à des automatismes de transformation collective. Pavlov ne fut en réalité d’aucun secours aux bolcheviks, mais cette anecdote, vraie ou fausse, illustre un fantasme qui a habité le XXe siècle : celui d’une prise de possession des esprits par la manipulation de l’inconscient. Ce qui permettrait de venir à bout de toutes les résistances que le simple usage de la raison critique peut entraîner. Depuis, une propagande est jugée efficace quand elle comprend qu’un message est d’autant mieux assimilé que son récepteur est psychologiquement conditionné à l’ingérer – et à le faire sien.

Les sociétés démocratiques ont banni de leur langue commune ce mot de « propagande », assigné aux seuls régimes totalitaires. Pourtant, l’exploration du cerveau à des fins mercantiles et la manipulation des masses qui en découle montrent que la société de consommation n’en est pas si éloignée. On se souvient de la fameuse phrase de M. Patrick Le Lay, président de TF1, qui admettait en 2004 que sa chaîne cherchait à vendre à Coca-Cola du « temps de cerveau humain disponible ». Le choix de cette marque – partenaire privilégié de TF1, comme l’atteste la diffusion un an plus tôt d’une bande-vidéo promotionnelle reprise plus de deux cents fois sur son antenne – ne doit rien au hasard. A l’été 2003, Read Montague, un neurologue de l’université de médecine Baylor, à Houston, a mis en évidence que, si un test gustatif à l’aveugle était plus favorable au concurrent Pepsi, il en allait autrement sitôt que la boisson se voyait clairement identifiée comme étant du Coca-Cola. Les participants à l’expérience déclaraient alors préférer le soda aux couleurs rouge et blanc.

La démonstration fut ainsi faite de la supériorité de la marque considérée comme un as du branding, cette technique qui vise à décliner un logotype sur un maximum de supports, voire à s’immiscer dans les contenus (films, séries). Pour établir la connexion entre l’image de la marque et la stimulation du cerveau, le scientifique a eu recours à une machine jusqu’alors utilisée à des fins médicales, pour la détection des tumeurs ou des accidents cérébraux par exemple : l’imagerie à résonance magnétique (IRM). En suivant l’activité cérébrale de ses patients, Montague a observé que la région précise du cerveau qui était sollicitée à la vue d’une marque, le cortex préfrontal, faisait appel à la mémoire et jouait un rôle important dans les processus cognitifs. A l’inverse, le test gustatif à l’aveugle impliquait l’aire cérébrale dite du « putamen ventral », liée à la notion de plaisir. Dès avril 2004, l’université de médecine Baylor organisait à Houston le premier symposium mondial consacré aux applications de l’imagerie neuronale au marketing.

Désir sexuel et pulsion d’achat

Trois ans auparavant, à Atlanta, siège de Coca-Cola, l’institut Brighthouse, fondé par le publicitaire Joey Reiman, donnait naissance à un groupe d’expertise chargé de commercialiser pour le marketing les enseignements tirés des neurosciences. Son directeur scientifique, M. Clint Kilts, parvenait aux mêmes conclusions que son confrère de Houston, en localisant dans le cortex préfrontal la zone cérébrale réactive aux images publicitaires. Mais il observait que cette réaction est d’autant plus significative que le sujet s’identifie à l’image du produit, qu’il est tenté de dire « c’est exactement moi » (1). La fameuse région-clé du neuromarketing est en effet associée à l’image de soi et à la connaissance intime que l’on a de soi-même (ainsi, les patients dont le cortex préfrontal est endommagé à la suite d’un accident souffrent souvent de troubles de la personnalité). Comme l’explique Annette Schäfer, dans la revue Cerveau & Psycho, « voici donc le moteur du commerce. Ce cortex préfrontal nous fait aimer ce qu’aiment les autres. Arriver à le stimuler pourrait donc être un objectif majeur d’une parfaite campagne publicitaire (2) ». C’est aussi, pour les « neuromarketers », l’or blanc d’une alchimie parfaite : l’opération qui consiste à transformer tout amour de soi en tant que soi – le narcissisme – en amour de soi en tant qu’autre : une cible publicitaire.

Selon Olivier Oullier, chercheur en neurosciences à l’université Florida Atlantic, il existe à ce jour une centaine d’entreprises dans le monde qui utilisent les techniques du neuromarketing (3). Elles restent néanmoins très discrètes sur les expériences réalisées, par crainte de soulever une vague de réprobation dans l’opinion publique. En 2003, l’une d’elles, DaimlerChrysler, a confié au centre hospitalier d’Ulm, en Allemagne, le soin de scanner les cerveaux d’une douzaine d’hommes visionnant des images de voitures haut de gamme.

C’est alors l’importance du « noyau accumbens », zone liée au sentiment de récompense, qui est apparue. Il en est ressorti que l’objet de consommation peut être assimilé à un objet de désir à travers un véritable processus de personnification. « Quand ils regardaient les voitures, cela leur rappelait des visages, les phares ressemblaient un peu à des yeux », décrit Henrik Walter, psychiatre du centre hospitalier d’Ulm, à propos de ces « patients » d’un genre un peu particulier (4). Les publicitaires y ont vu la confirmation d’une intuition : il faut renforcer dans les spots la corrélation instinctive entre désir sexuel et pulsion d’achat. « Le consommateur doit pouvoir sentir la marque, s’y agripper comme un amant », affirme, sans rire, le président-directeur général de Saatchi & Saatchi, M. Kevin Roberts (5).

Faut-il prendre au sérieux de telles entreprises de validation scientifique de la publicité ? Le fait est qu’elles ont le mérite, aux yeux des professionnels, de cautionner davantage la diffusion de messages publicitaires sur les médias, à l’heure où Internet permet, clic après clic, de suivre à la trace le comportement du consommateur. Le neuromarketing naît ainsi de la rencontre entre des industriels soucieux de légitimer en interne leurs dépenses de communication, des agences de publicité désireuses de valoriser leur apport (l’agence BBDO de Düsseldorf travaille ainsi sur le concept de brainbranding, qui entreprend de déterminer comment certaines marques entrent dans la mémoire épisodique du cerveau) et des grands médias inquiets de la montée en puissance des nouveaux vecteurs de communication.

TF1 ne mène pas encore d’expériences de laboratoire à base de scanner. Mais le Syndicat national de la publicité télévisée, que préside Mme Claude Cohen, par ailleurs présidente de TF1 Publicité, s’intéresse depuis peu à ce qu’il nomme les « mécanismes mémoriels non conscients ». Via l’institut privé Impact Mémoire, qui s’ingénie à tirer parti des « techniques d’imagerie fonctionnelle cérébrale », il a mené une expérimentation auprès de cent vingt personnes sous prétexte de tester leur vivacité visuelle. Pendant que les cobayes s’employaient à détecter des petits carrés verts sur leurs écrans d’ordinateur, des publicités étaient diffusées de façon ininterrompue sur un poste placé en évidence. Parallèlement, la même expérience était réalisée avec des spots de radio et des affiches.

Fort logiquement, c’est le média associant le son et l’image qui obtint le meilleur score de mémorisation inconsciente des messages publicitaires. Un test qu’aurait pu réaliser La Palice et qui prêterait à sourire s’il n’était assorti d’un discours pseudoscientifique lourd de conséquences. En novembre 2003, au cours d’une « Semaine de la publicité », le cofondateur d’Impact Mémoire, M. Bruno Poyet, en a résumé le propos. Selon lui, « l’attention est nécessaire à une bonne rétention mnésique. Or une forte connotation émotionnelle accentue l’attention. Une importante charge émotionnelle génère la sécrétion de certaines substances par l’amygdale, lesquelles favorisent la mémorisation (6) ».

C’est ce contexte « émotionnel », propice à la publicité destinée à la ménagère de moins de 50 ans, que TF1 cherche à élaborer à travers ses programmes. En novembre 2003 encore, la chaîne faisait paraître dans la presse spécialisée une annonce vantant ses tunnels publicitaires où figurait un cerveau entouré d’une bande-vidéo accompagnée d’un commentaire éloquent : « Un écran placé au milieu d’un programme de TF1 obtient 23 % de mémorisation supplémentaire. » Le neurologue Bernard Croisile, également cofondateur d’Impact Mémoire, rappelle que, s’il « n’existe aucune étude permettant de prouver que le contenu d’une émission conditionne la réponse aux publicités qui vont suivre (...), ce que l’on peut dire c’est que lorsqu’on est dans une situation émotionnellement positive, on va mieux retenir les éléments positifs, de même que les dépressifs vont mieux assimiler les informations négatives (7) ». Il s’agit donc d’offrir au téléspectateur sa dose d’émotion plaisante, avant un spectacle de divertissement pur ou après un journal télévisé où l’emporte la charge émotionnelle de l’expérience vécue, plutôt que la trame « déprimante » d’un discours critique.

L’implication des neurosciences – ou de ses avatars – dans les industries de la publicité a ainsi de beaux jours devant elle. En mars 2007, le leader mondial de la publicité, Omnicom, a lancé en France l’agence de conseil en média PHD. Ce réseau, né au Royaume-Uni, s’appuie sur un logiciel de neuroplanning mis au point à partir d’études réalisées grâce à l’IRM par la société Neurosense. Il prétend indiquer aux marques les zones du cerveau à stimuler en fonction des objectifs de leurs campagnes et des médias utilisés. De son côté, Impact Mémoire est intervenu cette même année pour le compte de la régie publicitaire du groupe Lagardère afin de permettre aux annonceurs d’optimiser la mémorisation de leurs campagnes en fonction de la combinaison de plusieurs médias et de la répétition des messages.

La connaissance intime du cerveau du consommateur ne peut qu’inciter les entreprises, et leurs mandants publicitaires, à déborder des espaces qui leur sont habituellement dévolus pour communiquer. Les conditions de réceptivité d’une marque sont en effet jugées d’autant plus optimales que la « cible » n’a pas vraiment conscience d’être visée. C’est ce qui explique l’essor de l’advertainment, ce croisement hybride de publicité et de divertissement dont le match France-Argentine, au Stade de France, lors de la Coupe du monde de rugby, a donné un exemple récent. De jeunes mannequins en sous-vêtements se sont mises à danser dans les gradins sous l’œil attentif des caméras de TF1 : il s’agissait d’une « création » de l’agence de publicité Fred-Farid-Lambert, affiliée au groupe Bolloré, pour la marque Dim.

Dans la création audiovisuelle, le placement de produits au cœur des contenus fait également florès, comme en témoigne l’apparition de contrats globaux liant producteurs, diffuseurs et annonceurs. En 2001, le lessivier Procter & Gamble a conclu un accord de 500 millions de dollars avec le groupe Viacom et sa chaîne CBS pour introduire ses produits dans les scénarios. Quatre ans plus tard, c’était au tour de Volkswagen d’investir 200 millions de dollars pour placer ses véhicules dans les films des studios Universal et de la chaîne du même groupe NBC. En 2005, la filiale française de la centrale d’achat d’espace Aegis a également créé Carat Sponsorship Entertainment afin d’intégrer la publicité dans les programmes et de la faire mieux accepter par le consommateur. Elle a été imitée en 2007 par la filiale Havas Entertainment.

Si le Conseil supérieur de l’audiovisuel est encore censé veiller à bannir toute publicité clandestine, la transposition dans la loi française de la directive européenne « Télévision sans frontières », annoncée pour 2008, promet d’autoriser définitivement le placement de produits sur le petit écran, comme aux Etats-Unis. La limite quotidienne de douze minutes de publicité sur une durée d’une heure devrait être par la même occasion assouplie, de façon à permettre la diffusion de davantage d’écrans publicitaires pendant les périodes de forte écoute. Parallèlement, des émissions fleurissent – comme « Question maison » (France 5) ou « Du côté de chez vous » (TF1) – qui ne doivent leur existence qu’à l’arrivée de la marque Leroy Merlin dans la production de contenus. Bien sûr, l’inconscient du téléspectateur n’est pas ouvertement revendiqué. Mais, derrière le téléspectateur, c’est encore et toujours le consommateur qui est visé. Pour stimuler des automatismes pavloviens de transformation collective ? Non, il ne s’agirait que d’une banale stimulation des ventes...

(1) Cf. « There is a sucker born in every medial prefrontal cortex », The New York Times Magazine, 26 octobre 2003.
(2) « Vous avez dit neuromarketing ? », Cerveau & Psycho, n° 7, Paris, septembre-novembre 2004.
(3) Cf. « Neuromarketing : les bases d’une discipline nouvelle », 20 février 2007, www.journaldunet.com
(4) The New York Times Magazine, op. cit.
(5) Stratégies, Issy-les-Moulineaux, 11 novembre 2004.
(6) Voir le site de l’association des agences- conseils en communication : www.aacc.fr
(7) Stratégies, Issy-les-Moulineaux, 7 octobre 2004.

miércoles, agosto 29, 2007

Los cuentos de Philip K. Dick

JOSÉ AGUSTÍN

Philip K. Dick, californiano aunque nació en Chicago, pertenece a la generación de los beats, de Salinger, Charlie Schultz y Joseph Heller, y comparte con ellos varios rasgos generacionales. Pero él fue un escritor de ciencia ficción. Alucinado natural, se alimentó del género desde niño y después las drogas activaron zonas insólitas de su imaginación. Esas experiencias, combinadas con lecturas de psicología, filosofía, religiones, ocultismo y ciencia dura, lo llevaron a concebir historias pasmantes. Varias de ellas se adaptan al cine últimamente, y el interés por este vato loco sigue aumentando pues en muchísimos aspectos se adelantó a su tiempo y apenas ahora, con la fetichización de la tecnología y la exploración de la mente, se le entiende mejor.

Dick produjo muchos relatos a partir de los veinte años, cuando decidió vivir de escribir; sin embargo, un autor desconocido y desconectado como él, sólo tenía un acceso relativo a las revistas pulp, como Galaxy, Fantastic Universe, Planet Stories, Amazing, Astounding, Fantasy and Science Fiction o Imagination. En la actualidad los ejemplares de esas publicaciones pueden costar fortunas, pero en los 1950 constituían un inframundo en el que los editores esquilmaban, imponían temas y estilos, manipulaban los textos a su capricho y pagaban poquísimo. A fin de cuentas Dick se defendió como pudo, y durante esa década publicó la mayor parte de sus más de cien relatos negociando tenazmente con algunos editores. En los 1960 le fue mejor y se concentró en escribir novelas, entre las que destacan Tiempo desarticulado, El hombre en el alto castillo, Tiempo de Marte, Los tres enigmas de Palmer Eldritch, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Ubik, Fluyen mis lágrimas, dijo el policía; VALIS y Una mirada en la oscuridad. Por desgracia, estas y las demás novelas que escribió desplazaron casi enteramente su inclinación por los cuentos.

Dick utilizó el género corto como cancha de entrenamiento y para dar salida a su pasmante imaginación. Pensaba que el cuento debía presentar situaciones, historias o temas, y no tanto personajes (la novela trata del asesino; el cuento, del asesinato, decía) o refinamientos literarios. Por tanto, sus historias no podían ser comunes y corrientes. En los relatos incubó y preparó muchas de las ideas de sus grandes novelas, y estableció sus principales señas de identidad literaria: un estilo conciso, directo y sobrio, sin artificios, melodramatismos, efectos, trampas u otras concesiones a lectores perezosos; le gustaba empezar a la mitad del tema, o en plena acción, y después dosificaba los antecedentes. Si había varios personajes importantes entonces alternaba distintos planos narrados desde el punto de vista de cada uno. Los finales, usualmente muy buenos y noqueadores, solían ser pesimistas, crueles o de humor negro. Además, Dick tendía a emplear personajes ordinarios y hasta sus “héroes” son sumamente falibles. Esta extrema desmitificación se debe a la teoría del relato como campo de historias y no de personajes, pero también a que, con todo y su imaginación, fantasía y locura, Dick era profundamente realista, y por tanto escéptico. A diferencia de muchos de sus personajes, al escribir no cedía a lo ilusorio y a lo virtual. Lo peor que le podía pasar era que la prosa le saliera un tanto plana.

En su primer cuento publicado, “Roog”, a un perro le gustan los botes de basura, fuente de olores enervantes y alimentos en deliciosa descomposición. De hecho, les llama “urnas de ofrendas”, pues para él la basura es sagrada. Por tanto, el perro detesta a los “roogs”, los que la recogen, sacrílegos que vacían los botes en los contenedores de sus camiones y se llevan los tesoros. El perro, desquiciado, ladra y avisa, pero nadie le hace caso, porque para hacerlo es necesario ver las cosas como él, como un perro. “Roog” le hubiera gustado a Jung, quien con frecuencia recordaba lo recompensante de ponerse en el lugar de los demás y que el tema del tesoro en la basura es arquetípico. Como se ve, el concepto de ciencia ficción de Dick, muy elástico, rebasaba los temas comunes de los viajes espaciales, la colonización de planetas o las guerras intergalácticas, y admitía numerosas historias que rebasaban los límites usuales del género. Se trataba de una fantasía muy peculiar, profética más que moderna o posmoderna. Eso sí, escribía sus alucinadas invenciones con un gran realismo, pues partía del principio de que lo inverosímil debe contarse como algo común y corriente.

Por eso, además del perro con nociones de lo sagrado, en “La máquina que preserva”, un melómano decide conservar las obras maestras de la música mediante un invento que convierte partituras en animales, un poco como cuando Rimbaud atribuyó colores a las vocales. En “Más allá yace el wub”, un gordísimo y peludo animal telépata, filósofo, experto en ciencias y artes, es encantador, pero de cualquier manera se lo comen por su sabor exquisito. En “La corta y feliz vida del zapato marrón”, los clones de unos zapatos se enamoran. En “El constructor”, un hombre crea obsesivamente un barco sin motor ni velas en el patio de su casa, muy lejos del mar; todos lo creen loco hasta que empieza a llover muy fuerte y sin parar. En “El abonado”, cuento hermano de “El guardagujas”, la gente viaja todos los días a una ciudad que no existe. En “Estabilidad” otra ciudad, ésta maléfica, se comprime y se le encarcela en una pequeña esfera de cristal. O, en “El reporte de la minoría”, tres retrasados mentales con el don de la precognición dan pie a arrestos preventivos, antes de que ocurran los delitos. En “La viejecita de las galletas”, una anciana le extrae a un joven toda su vitalidad mediante deliciosas galletas caseras. Abundan los textos de este tipo, historias que son legítima ciencia ficción, pero que también se hermanan con la “fantasía” de Kafka o de Borges.

Dick encontraba sus temas en algo tan trivial y cotidiano como encender un foco o ver un anuncio de las muñecas Barbie, pues sus ideas más fantasiosas siempre se anclaban en la realidad, el presente que le tocó vivir. Sin perder lo original y lo insólito, gran parte de esos textos también son metáfora de Estados Unidos a mitad del siglo XX, la época del furor fanático anticomunista y de la paranoia nuclear disfrazados de Mundo Feliz, porque fachada de Disneylandia vemos, Show de Horrores no sabemos.

En los cuentos, Dick empezó a explorar el tema de la identidad al llevar a niveles de maestría la idea de los robots y de la inteligencia artificial. Las máquinas no sólo se rebelan sino que dominan y oprimen a los hombres (“Llamada de servicio”). Y hay androides tan bien hechos que ignoran serlo, como en “La segunda variedad”, “El impostor” o “Garras”. Si no, se borra la memoria de una persona y se le reprograma para modificar su conducta, como en “Nosotros recordamos por usted a precios de ganga”, que se filmó como Total Recall; o, de plano, para que sea otro. En “Desayuno en el crepúsculo”, por otra parte, el tiempo se retuerce de tal modo que al cenar en paz en casa con la familia de pronto la violentísima Tercera Guerra Mundial irrumpe en la intimidad.

Cuando el androide se cree humano, los hombres también empiezan a dudar de su condición: ¿qué tanto en mí es mío y qué tanto me han impuesto? ¿Soy el sueño, la ficción creada o imaginada por otro? En Dick la realidad y el tiempo siempre son relativos, una cuestión de percepción, y la libertad por lo general se limita o francamente se suprime a través de lo ilusorio, de realidades virtuales, mentiras y huecos mitos que se imponen. Este mundo y los demás son una ilusión, una sombra, una ficción. De hecho, en gran parte de los relatos la incertidumbre domina, y Dick así asienta sus bases taoístas, budistas, platónicas, cristianas, nietzscheanas y junguianas. Un gran ejemplo de todo esto se halla en “Humano es” o en el cruel “Una incursión en la superficie”.

Philip K. Dick escribió tantos cuentos que en verdad sació los apetitos de su imaginación y pudo explorar sus temas favoritos, como los viajes. De los espaciales hay numerosas muestras, pero a mí me parece magnífico “El señor nave espacial”, donde un viejo dona su cerebro para integrarlo en la computadora de un gran vehículo experimental y así vive a través de la máquina, que por supuesto maneja como quiere y no como se había programado. De los viajes en el tiempo me entusiasma “El hombre variable”, sobre un milusos muy inventivo de principios del siglo XX que arregla lo que sea. Por un error lo trasladan al siglo XXII, en medio de una guerra contra Centauro, en la cual la Tierra confía triunfar con un proyectil que al rebasar la velocidad de la luz virtualmente desaparece, se vuelve indetectable, y al llegar a su destino reaparece en el plano físico, entra en colisión con la materia ahí existente y explota con una fuerza devastadora. Por desgracia, esta arma aún no se perfecciona y, mientras, las computadoras son clave para indicar las posibilidades de triunfo; sin embargo, las máquinas se desquician pues no tenían programada la aparición de alguien del siglo XX, a quien entonces se considera como “el hombre variable” y que mostrará cómo el pasado tiene mucho que enseñar al futuro.

Dick observa la guerra, otro gran tema de la ciencia ficción, especialmente en los 1950, desde distintos ángulos, pero siempre, como buen miembro de su generación, con un espíritu pacifista y antibélico. Varios cuentos ofrecen escenarios apocalípticos después de una guerra nuclear. Además del tema, ya muy manido, del viaje al pasado para modificar la dictadura de las máquinas del presente, como en “El molde de Yancy”, que resultó boceto de la novela La penúltima verdad, también surge la posibilidad de los mutantes, como en “El hombre dorado” o “Llamada de servicio”.

Dick escribió todo esto en los años 1950, mucho antes que Asimov, Arthur C. Clark o Stan Lee. También, como Bester, se adelantó mucho en el tema de la telepatía y, antes de William Gibson exploró las computadoras y la realidad virtual. Sin embargo, en los relatos, Phil K. Dick apenas esbozó la cuestión de la locura, la esquizofrenia, las enfermedades y peculiaridades mentales, o las deficiencias y deformaciones físicas, al igual que la invención de todo tipo de drogas o religiones insólitas. Eso vendría después, en las novelas de las dos décadas siguientes.

Entre tantos relatos los altibajos son inevitables. Algunos textos fallan o se logran a medias, pero, de cualquier manera, los 120 de los cinco volúmenes se leen con gran interés y, por supuesto, muchos son excelentes y varios excepcionales, además de que contienen el fervor, entusiasmo y la maravillosa intuición de la juventud. A los ya mencionados hay que añadir “Autofac”, texto pionero en la literatura ecológica; “Lo irreconstruido”, sobre lo falso y las falsificaciones, otra variedad del tema de lo ilusorio; “El último de los maestros”, en donde un robot es una especie de Jesucristo; otro muy bueno, también de robots, “Intento de venta”, es ultradark, desolador y parecería escrito ahora, cincuenta años después. Más cuentazos: “Pueblo chico”, texto muy extraño en el cual un fracasado se transforma en vehículo de la muerte. “Prescindible”, sobre la deshumanización que no respeta la vida humana; dice Dick que se le ocurrió “cuando una mosca me zumbaba por la cabeza y yo imaginé que se reía de mí”. En “Entrometido” la curiosidad mata; es un relato pesadillesco, intenso y febril, de final contundente. “Colonia”, a su vez, muestra objetos con vida propia que se confabulan para exterminar a los humanos. “Es el colmo de la paranoia”, comentaba Dick.

Casi todos sus textos son parabólicos, y si bien la fachada atrae, incluso impacta, lo decisivo nunca es visible. En el fondo, el gran tema de Phil K. Dick es la exploración del alma. Como se sabe, Dick iba y venía de la locura, constituía un caso borderline que vivía entre conflictos reales y “virtuales” con las mujeres, las drogas y las autoridades. Sin embargo, para fines prácticos, reales y no virtuales, esto encontró una via regia de salida a través de grandes novelas y relatos magistrales que se acomodan muy bien entre los mejores del género en el siglo XX. Por suerte, Minotauro finalmente publicó los cinco volúmenes de los cuentos completos de Philip K. Dick tal como los editó en Estados Unidos Citadel Twilight Books a fines de los 1980, con los mismos aciertos y las mismas deficiencias. Hasta el momento, en México sólo han aparecido los dos primeros tomos que, en lo que llegan de España los restantes, son una buena vía para penetrar en estos relatos extraordinarios.

martes, julio 24, 2007

La alianza fiscal (del FAP)

Marco Rascón

Bajo el mismo criterio maniqueo de que los "enemigos de mis enemigos son mis amigos", la fuerza legislativa del lopezobradorismo no sólo dio inicio a un proceso de negociación de la reforma fiscal, sino que lanzó a la derecha empresarial una propuesta de reforma fiscal que a cambio de aislar a Felipe Calderón -llamado "el espurio"- sacrifica toda congruencia programática de izquierda que pretendería un Estado fuerte, capaz de imponerle a esta caricatura de burguesía y empresariado subsidiado, controles para que pagaran sus impuestos, resultado de ganancias extraordinarias, gracias al proteccionismo y el subsidio estatal.

El Frente Amplio Progresista (FAP) sale en defensa de ese sector privilegiado y se suma al coro contra una medida que impactaría a los grupos económicos que se benefician de la exención fiscal, como los Teletones, los redondeos, las donaciones, la educación privada, la filantropía y el altruismo.

Los legisladores del FAP rechazan la llamada contribución empresarial de tasa única (CETU), hecha por Felipe Calderón, y con ello coinciden -más con el hígado que con los principios- con las cúpulas empresariales de la Coparmex, Canacintra, Consejo Coordinador Empresarial, Grupo Monterrey, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, las trasnacionales, los empresarios españoles y el puñado de familias que constituyen la cerrada y monopólica oligarquía mexicana.

El pasado 12 de julio se publicaron desplegados de las llamadas organizaciones de la sociedad civil (OSC), defendiendo a sus donadores contra la llamada CETU que, dicen, "provocará que los pobres sufran más de lo que ya sufren" ante el hecho de que las personas altruistas del país "dejen de dar donativos a nuestras instituciones".

O sea, lo que el FAP defiende es que la política social se siga haciendo a través de las empresas privadas y la estructura filantrópica, en vez de que sea por conducto del Estado. Bueno sería que toda la estructura teletonaria (del Teletón y sus derivados) hicieran filantropía y ejercitaran su altruismo con el dinero de sus ganancias netas y no con recursos públicos mediante la exención fiscal.

Ello explica por qué surgieron como hongos las Instituciones de Asistencia Privada y asociaciones civiles que son el parapeto empresarial para la evasión fiscal de las grandes empresas que con donativos y atendiendo pobres o discapacitados resuelven sus preocupaciones religiosas a cambio de negarle al César lo que es del César.

Bajo esta estructura rapaz, de cada pobre "que atienden", fabrican cientos más sin empleo y cierran cualquier alternativa para mejorar las condiciones alimentarias, de educación y salud.

En el fondo del debate y las alianzas está el rechazo a lograr una recaudación eficiente, producto de una visión profundamente reaccionaria. Oponerse por oponerse, sin ver el fondo de la necesidad de un Estado económicamente fuerte, es coincidir con las más radicalizadas posiciones neoliberales que buscan recortar los ingresos del Estado y achicar su capacidad de gasto e inversión.

La actitud del FAP al sumarse a la ola empresarial derechista con tal de combatir "al espurio" constituye una traición programática a la izquierda que dicen representar en el Congreso y significa un populismo oportunista coincidente con la derecha.

Vea el lector los desplegados y declaraciones, de estos agrupamientos, incluyendo los de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares que no pagan ISR, que viven de los donativos privados que se exentan del pago de impuestos y cuyas colegiaturas aumentaron más que la inflación. Razonamiento corto: la evasión y la hacienda pública pagan la educación privada a manera de subsidio fiscal.

Cuando el FAP asegura que la CETU es una reforma laboral oculta, no se dice que fue en la pasada administración del Gobierno del Distrito Federal cuando más se contrató por honorarios.

Si la Revolución Francesa tuvo un origen fiscal que generó las causas para la convocatoria de los Estados Generales (nobleza, clero y los comunes), esto fue posible cuando sectores de la nobleza liberal y el bajo clero se unieron a los comunes y cambiaron el carácter de la Asamblea a una constituyente que derrumbó el Estado monárquico y su estructura fiscal. Acá pareciera todo al revés: los liberales se unen a la monarquía y los intereses del clero y lo apoyan en su objetivo de defender sus privilegios de casta.

Es claro que la llamada "propuesta alternativa hacendaria" del FAP es una vergüenza para la izquierda y para la congruencia, porque al final ha sido inventada en el último momento para defender su derecho a negociar privilegios de clase política, ante la orden "¡cero negociación!" Sin embargo, fueron más allá y, pretendiendo engañar a todos, hicieron una propuesta que es un canto a la oligarquía y a la derecha empresarial mexicana para mantener sus privilegios.

martes, mayo 15, 2007

¿Quién es responsable?

René Drucker Colín

Manuel cumplió 45 años de edad al mes de haber llegado a México después de una ausencia de 20 años; lo regresó el fallecimiento de una hermana, la tercera de entre siete hijos que tuvo su padre carpintero.

No es que Manuel no hubiera regresado a México por falta de ganas, sino de oportunidades. Su padre, con mucho esfuerzo, lo había impulsado hacia el estudio. Las escuelas y la universidad públicas le permitieron hacer la carrera de físico. Mediante una convocatoria del Conacyt pudo obtener una beca y se doctoró en Londres. Había estudiado una combinación de carrera doctoral en el área de la física de materiales y biología y le había atraído enormemente aplicar sus conocimientos en desarrollos relacionados con prótesis biológicas, por lo cual supuso en su tiempo que habría en su México un cúmulo de posibilidades de desarrollo. Desde luego, no hubo ninguna, pues al terminar su doctorado había iniciado el nefasto gobierno del partido de la derecha, con un conjunto de políticos advenedizos y por demás miopes hacia cualquier cosa que implicara desarrollo verdadero.

Sentado en la cocina de la casa que lo vio nacer, en la colonia Portales, sintió cierta nostalgia por los años pasados y coraje por los que hubieran podido ser los años de su ausencia. Siendo inteligente y trabajador, había logrado obtener un puesto científico-técnico en una compañía londinense que se dedicaba a crear nuevos modelos de prótesis para diversos problemas de tipo médico. Manuel se había insertado en un área oportuna y muy solicitada.

Recordó cómo añoraba a su patria estando en el extranjero; nunca se casó, siempre pensando en que regresaría algún día y que difícilmente una familia formada en Inglaterra se adaptaría a México. Las noticias que veía por Internet o a través de cartas y telefonemas le presentaban un escenario cada vez más desolador para el país. Sentía que su México tenía políticos cada vez más rapaces, cada vez menos capaces de generar empleos y generando problemas sociales de enormes dimensiones. Las posibilidades para su retorno se veían cada vez más lejanas y por eso había decidido finalmente no regresar ni de visita, para evitar deprimirse.

Manuel pensó que cómo había sido posible que el gobierno mexicano invirtiera los miles de pesos en su formación, para después pintar su raya y no darle ninguna oportunidad para desarrollar lo que con tanto esfuerzo había logrado. Pensó en cómo era posible que un gobierno como el de México no tuviera el más mínimo plan, ya no digamos de largo, sino de mediano plazo, para aprovechar los recursos humanos en que el propio Estado mexicano había invertido. ¿Qué concepción de desarrollo tiene el país? Y llegó a la conclusión de que en realidad no tenía ninguna.

A Manuel ya le correspondía regresar a su trabajo en Londres, donde había obtenido un puesto importante de dirección; la compañía donde trabajaba se había hecho más grande y se había internacionalizado. Se le consideraba a ésta entre las cinco mejores compañías dedicadas al desarrollo de prótesis.

A lo largo de los 20 años que llevaba trabajando en esa empresa, la vio crecer y momentáneamente se sintió importante por haber sido parte del esfuerzo que ahí se había generado, pero luego se entristeció porque pensó ¿y por qué en México no se hacen estas cosas?

Creo que nadie podría contestarle adecuadamente esta pregunta fundamental, pero sí se podría concluir que probablemente en el México actual hay una ceguera total hacia lo que podrían ser las estrategias fundamentales para el desarrollo de la nación.

Me pregunto: ¿a cuántos Manueles tenemos fuera de México y cuántos tienen su misma historia?, de seguro varias docenas. ¿Qué no habrá alguien en el gobierno que se despierte?

¡Felicidades a todos los maestros!

jueves, marzo 08, 2007

complot en Venezuela

Ahora, con la nueva "política bolivariana" de bush, quizás alguien sobre en el tablero:
Nota, aquí.

lunes, enero 29, 2007