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jueves, agosto 26, 2010

Contextos binacionales

Los impactos socio-políticos y de seguridad, acumulados por las políticas económicas en vigor desde los años 70 para amainar los efectos de la crisis capitalista (una guerra de clase encabezada por Reagan/Thatcher y sus sucesores, para frenar la caída de la tasa de ganancias) se hacen sentir en México y Estados Unidos con fuerza en la primera década del siglo XXI, por la guerrade Calderón al narco y el manejo de Bush-Obama de la gran crisis financiera que estalló en 2008, resultando en mayor concentración de privilegios y riqueza a favor de ambas clases gobernantes; de los sectores bancario, financiero, agregándose, en Estados Unidos, un magno subsidio a la industria bélico-industrial y a entes públicos y privados de seguridad.

La conflictividad social se acentuó: sólo por la guerra al narco se registran 28 mil bajas, sin perspectivas de cambio con el Prian y tampoco en la persistencia de la explotación de campesinos, trabajadores y sectores medios en México, mientras en Estados Unidos se desploma el aparato productivo, el empleo y las condiciones de vida de una población que sufre un prolongado colapso y despojo económico.

Aquí la ofensiva de clase la desplegó la Casa Blanca, con aval de Los Pinos y de una depredadora oligarquía, utilizando al Departamento del Tesoro y sus unidades subrogadas (FMI, Banco Mundial –BM– y BID). Esto se realiza con préstamos cuyas condiciones son a favor de la inversión externa, desmantelando procesos de transformación, a veces incipientes y otros avanzados, como en la petroquímica, traspasando actividades sustantivas de Pemex a contratistas extranjeros, registrándose un desplome en la producción de crudo por el sometimiento a la política de máxima extracción impuesta por Estados Unidos: un acatamiento derivado del papel de sobornización de las jugosas comisiones por el manejo de los préstamos del BM, cuya condicionalidad sigue definiendo, a pesar de las consecuencias, el accionar de las secretarías del ramo que así han desmontado agricultura, la industria de bienes de capital, los astilleros del país y un largo etcétera, agrediendo a sindicatos y contratos colectivos, precarizando al trabajo y preparando los fundamentos, bajo la modernización gerencial, del desmembramiento y subasta de Ferrocarriles Nacionales de México, con mira a lo mismo en Pemex, CFE y LFC, ya liquidada.

Para sostener el esquema anti-popular y anti-nacional se aplicaron préstamos y programas en áreas de administración de justicia y seguridad, los últimos para mutar la función de defensa nacional en policial, con programas que facilitarían la adopción de esquemas de intervención y ocupación del tipo ensayado por Estados Unidos en Colombia: en la base de la Iniciativa Mérida está la binacionalización de la seguridad interna. Se somete la política exterior a Estados Unidos y la guerra de Calderón desgasta las bases logísticas de las Fuerzas Armadas. Y la defensa nacional, ¿la asume el Comando Norte? ¿Transitamos al protectorado de facto? Además de la capitulación económica y jurisdiccional, ¿no se preparan procesos de absorción paulatina separatistas, como con la homologación de la administración de justicia (juicios orales)?

Desde los años 90 aumenta la presión sobre los estados norteño: con el TLCAN se agudiza la integración silenciosa, es decir de vínculos económicos, sociales, culturales e industriales creados a través de los años como parte de la interacción normal de intereses de los estados del sur de Estados Unidos con la economía y la sociedad norteñas de México. Es una fusión sui géneris, explosiva, con muros, militarización fronteriza y racismo anti-mexicano y procesos que tienden a desvincular el norte de México del resto del país en lo económico y en la administración pública, tales como los patrocinados por el BM en 37 municipalidades mexicanas que lindan con Estados Unidos. Se trata de la restructuración de la administración municipal mexicana, siguiendo el patrón de funcionamiento de los condados típicos de Estados Unidos.

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jueves, agosto 12, 2010

EU: mendacidad de Estado

La colisión entre la retórica del gobierno de Estados Unidos para encubrir sus diseños de intervención y ocupación en América Latina (guerra al terrorismo, al crimen organizado o al narco) y los eventos que se observan día a día, es tan incontrovertible y pública que sólo la noción de esquizofrenia permite analizar lo que a todas luces es una criminal mendacidad de Estado.

Con la intensidad de la crisis estructural y hegemónica aumentan las contradicciones entre las proclamas oficiales por fortalecer el estado de derecho frente a la criminalidad y los hechos derivados de la codicia empresarial, del masivo desvío de fondos públicos al complejo bélico-industrial, a los órganos de espionaje y a la oligarquía financiera, mientras se recorta el gasto federal, estatal y de condados, con incontable pérdida de plazas y de partidas para obra pública, salud, servicios sociales, etc.

Esto ocurre junto a una inusitada y costosa militarización, paramilitarización y mercenarización de la política exterior, mientras se agudiza en lo interno el dilema entre cañones y mantequilla, y en lo externo la esquizofrenia imperial, con fuerte inclinación genocida (Irak, Afganistán, etc). Estados Unidos es el mayor exportador de armas –domina el comercio mundial–, por lo que no es difícil percibir el fondo del choque entre la guerra antiterrorista y antinarco y la reticencia del presidente Barack Obama por controlar el monumental flujo de armas de bajo y alto calibre a los cárteles al sur del Bravo.

Ante ese negocio y el fabuloso manejo bancario/financiero de la droga, los 28 mil mexicanos muertos en la guerra antinarco no son relevantes para Estados Unidos. Menos para una Casa Blanca que, al contrario, promueve la flexibilización de normas para agilizar las exportaciones armamentistas, según Obama, con miras a duplicar las ventas en 2015. Así, dice el diputado D. Manzullo (R) de Illinois, podremos salir de esta recesión.

La siniestra mendacidad es palpable en el informe anual de la Oficina para el Contraterrorismo del Departamento de Estado (DE) conocido la semana pasada. Ahí se señala que “la cooperación de Venezuela con Estados Unidos en materia de terrorismo ha sido reducida a un mínimo absoluto, y se censura que Caracas realice sus esquemas de seguridad sin guía de Estados Unidos –como corresponde a una nación soberana–, por lo que no es un socio fiable en el antiterrorismo y, en anacrónico arranque monroista, el DE se queja, como hizo Clinton en persona, de que Caracas, Brasilia y otras naciones del sur ¡mantengan relaciones con Irán! A esta arrogancia se agrega la hipocresía de un Estados Unidos practicante, como pocos, del terrorismo de Estado: en abril pasado se difundió un video suprimido, clasificado como secreto del Departamento de Defensa (DdD), en el que desde sus helicópteros Apache se matan civiles y dos camarógrafos de Reuters en Bagdad. Son asesinatos colaterales que el lector puede presenciar en Wikileaks.

A la hipocresía se agrega la infamia, evidente en la devastadora masa de más de 90 mil archivos top secret de la guerra en Afganistán (la mayor fuga de seguridad en la historia militar), obtenidos y diseminados por Wikileaks, que muestran, entre otros horrores, cómo el DdD, la OTAN, sus aliados británicos y decenas de miles de contratistas y fuerzas especiales han eliminado cientos de civiles en acciones no reportadas. En un programa de asesinatos del gobierno Bush/Cheney se documentan múltiples ejecuciones extrajudiciales del liderato talibán, realizadas por unidades secretas bajo la instrucción de matar o capturar. Toda la documentación, que The Guardian publica en su edición electrónica, muestra cómo las fuerzas de la coalición usan, con mayor frecuencia, aviones no tripulados Reaper para cazar y matar a los talibanes, a control remoto desde una base en Nevada, actividad que según la prensa persiste y se acentúa con Obama/Clinton, con cientos de bajas, en quebranto abierto y cotidiano al Derecho Penal Internacional.

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jueves, julio 15, 2010

Ocupación benevolente

"Es preferible que transiten por el país soldados de Estados Unidos antes que sicarios o traficantes de drogas", señaló Mauricio Bo- raschi, el zar antidrogas del gobierno de Costa Rica, encabezado por Laura Chinchilla (La Nación (N) 3/7/10), ratificando así la intención de fondo de la "cruzada antidrogas" (Iniciativa Mérida) estadunidense: la intervención y ocupación militar de América Latina, que percibe como "su" reserva estratégica (petróleo, gas, minerales, forestas, etc).

Esta meta fue avalada por Calderón en la junta del alto mando de seguridad nacional EU-México el 23 de marzo pasado. Al día siguiente de esa junta, Janet Napolitano, de la Seguridad Interior de Estados Unidos, "en pretendida indiscreción" reveló a la National Public Radio que Calderón dijo a Robert Gates y a Michael Mullen, jefe del Estado Mayor, “que estaba abierto a la posibilidad de aceptar la presencia en México de soldados (de Estados Unidos) …se sugirió que él la habría pedido” (Universal 5/4/10). Poco después, el subsecretario de Defensa estadunidense para el hemisferio confirmó el envío a México de asesores militares. El acato de Calderón a esos diseños de seguridad está presente en su fallida guerra contra el narco y en su intento por derogar (en 2007) la Ley de Neutralidad de 1939, que obstaculiza la presencia de buques, submarinos y aeronaves de guerra en puertos, fondeaderos o aguas territoriales mexicanos.

En Chinchilla la capitulación es por igual, nítida y patética: se da en medio de informes de la complicidad de grandes bancos y firmas de inversión de Estados Unidos (Wachovia de Wells Fargo, Citigroup, Western Union, etc) en el lavado de dinero y la notoria laxitud oficial; de la ineptitud del gobierno estadunidense en el control de la demanda de drogas y de su extraña reticencia para abatir el colosal flujo de armas de alto poder hacia los cárteles al sur del Bravo.

La presidenta tica niega la militarización de la lucha antidrogas, pero solicita y logra de la Asamblea Legislativa (bajo un Convenio de Patrullaje Conjunto) autorización para el ingreso al país de más de 7 mil marines en los próximos seis meses, a bordo de 46 naves de la Armada, "para combatir al narcotráfico" y como no vienen de paseo filantrópico, pide, a decir de José M. Villalta, diputado del Frente Amplio, que el gobierno de Costa Rica renuncie "a presentar cualquier reclamo por daño, pérdida o destrucción de la propiedad de otro, lesiones o muerte del personal de ambos que surgieran de las actividades".

Luis Fishman, de la Unidad Social Cristiana, quien firmó ese convenio cuando fue ministro de Seguridad Pública hace 10 años, consideró que la actual solicitud lo viola por ilegal e inconstitucional y demandó "respeto a la soberanía nacional". El convenio, aclaró, "permite el ingreso de naves del Servicio de Guardacostas (SG) pero no de la Marina de Guerra, que no están preparadas para combatir el narcotráfico sino para otro tipo de conflictos y enfrentamientos militares".

Una vez abierta una rendija, Estados Unidos la interpreta como convenga a su interés empresarial y necesidad geoestratégica, por ejemplo, el control de la principal reserva petrolera del hemisferio, localizada en Venezuela.

Juan L. Sánchez B (Royal Military College), ejemplifica: “el USS Makin Island es un portaviones de asalto anfibio, portador de lanchas de desembarco, helicópteros y aviones de ataque y 1024 marines, y el USS Freedom es nave portamisiles, con capacidad antibuque y antisubmarina… ¿Será que se intentan operaciones encubiertas de inserción de tropas en naciones vecinas para neutralización de objetivos del narco?” (N.7/7/10).

La embajada de Estados Unidos y el gobierno alegan que las naves "vienen bajo el mando del Servicio de Guardacotas y responden a esas autoridades, no a la Armada". Según su vocero, los motivos del vasto despliegue son humanitarios, médicos y educacionales. Los helicópteros, dijo, "vendrán esta vez" con "ropa y sistemas de filtración de agua para donarlos a las comunidades" y con "mil ositos de peluche". Menos mal.

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jueves, marzo 25, 2010

¿Hacia una calamidad global?

En medio de los desastrosos efectos socioeconómicos de la crisis de 2008, considerada el peor descalabro económico de EU desde la gran depresión, en criterio de prominentes estudiosos, financieros, ex reguladores federales y economistas, se está incubando otra crisis, "peor que la actual". En un informe realizado para el Instituto Roosevelt por un panel de alto nivel que incluye a Rob Johnson, de la Comisión de Expertos de la ONU sobre finanzas y a Elizabeth Warren, analista del mega-rescate bancario de Bush-Obama y coordinadora del Panel Legislativo de Vigilancia del mismo, se advierte que las reformas y regulaciones propuestas por el gobierno y el poder legislativo son insuficientes para evitar que "los grandes bancos persistan en realizar grandes inversiones de alto riesgo como las que precipitaron el casi-colapso de la economía en 2008" (Mathew Jaffe, ABC News).

Los expertos plantean que esa economía –y con ella la del mundo– podría estar ya inmersa en un "ciclo terminal" ("Doomsday Cycle") en el que los bancos usan el rescate (cercano al billón –millón de millones– de dólares) para pagar jugosos dividendos a los accionistas y multimillonarias compensaciones a la cúpula gerencial bancaria. Bajo los efectos de un masivo subsidio al principio de privatización de las ganancias y socialización de los riesgos, el informe advierte que "la toma de riesgos por parte de los bancos pronto será mayor que nunca". Sin el tipo de regulaciones como las planteadas por Warren et al, queda claro que, como indica Johnson, "será inevitable otra crisis", más amplia y aguda "que debilitará tanto a nuestro sector financiero como a la economía como un todo". El mismo Joseph Stiglitz, jefe de economistas del mencionado Instituto, califica el informe como "un importante punto de arranque del debate para saber dónde estamos en torno a la reforma regulatoria". Más que un comentario, ésta es una elocuente advertencia si se tiene presente que según el informe, "los líderes de nuestro gobierno han mostrado poca capacidad para solucionar las fallas de nuestro sistema de mercado", una reprimenda ante el hecho de que librecambistas como Ben Bernanke, actual jefe de la Reserva Federal y Tim Geithner, el secretario del Tesoro de Obama, "supervisaban la política mientras se inflaba la burbuja". Esta crítica fue endosada por panelitas como Simon Johnson, del MIT, y Peter Boone, del Centre for Economic Performance. Fue unánime la percepción de los panelistas de que “en 2008-2009 estuvimos muy cerca de otra gran depresión. La próxima vez quizá no tengamos tanta suerte. La amenaza del ciclo terminal permanece fuerte y sigue creciendo”.

La frágil estabilidad social en Estados Unidos de posguerra se fundó en 70 años en que su economía creció a un ritmo continuo, generando ingresos y riqueza, aunque de manera decreciente y cada vez más inequitativa. Desde diciembre de 1999 se registró un aumento neto del cero por ciento en la creación de empleo: como destacamos desde estas páginas nunca desde 1940, se tuvo un aumento del empleo menor a 20 por ciento (Neil Irwin, WP 2/I/10, p A01).

Peor aún: la producción creció al promedio más bajo registrado en cualquier década desde 1930 y la Oficina de Impuestos (IRS) indica que el desempleo, subempleo y la polarización social se agravan. En medio de brutales desalojos y subasta de millones de casas, el ingreso promedio de las 400 familias más ricas pasó de 17 a 87 millones de dólares anuales, triplicando su tajada del ingreso total, mientras los impuestos a los privilegiados cayeron 16.6 por ciento. En paralelo se consolida el estado de excepción policial/militar, una línea que se instala dentro y fuera del país.

Cuando los panelistas se plantearon “¿qué pasará cuando nos pegue el próximo shock?”, la advertencia fue tajante: “…nos estamos acercando a la etapa en que la respuesta a este interrogante (justo como ocurrió durante la gran depresión) será: un calamitoso colapso global”.

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jueves, febrero 25, 2010

El "abrazo simbiótico"

En "The Great Financial Crisis" (Monthly Review, 2009), John Bellamy Foster y Fred Magdoff arrojan luz sobre las causas y consecuencias del grave trance que enfrenta la economía de Estados Unidos y del mundo. Los autores actualizan líneas de análisis e interpretación ofrecidas por Paul Sweezy, Harry Maggdof y Paul Baran. Lo hacen de manera concisa y sugerente, permitiéndoles captar las tendencias de fondo de las vicisitudes que a diario informa la prensa, como "el abrazo simbiótico" entre estancamiento y explosión financiera, reconocido aún en medios empresariales.

Como la gama de temas presentados es amplia y compleja me centraré un algunos asuntos de interés inmediato, como el problema clave del crédito que los autores retoman, y la especulación en el proceso de absorción de excedentes recordando cómo, en vena autocrítica, décadas después de publicado El capital monopolista, Sweezy enfatizó (en 1994) que lo único que podía afirmar con confianza “…es que sólo será posible lograr una mejor compresión de la sociedad del capitalismo monopólico de hoy, sobre la base de una teoría más adecuada de la acumulación capitalista, con énfasis especial en la interacción entre la dimensión real y financiera que ahora posee”. De aquí que se traiga a la memoria que ha sido la coexistencia entre la perceptible tendencia al estancamiento que caracteriza la evolución del capital monopólico desde finales del siglo XIX y la hipertrofia financiera, centrada en la especulación, resultado de las decrecientes oportunidades para la apropiación de excedentes en el aparato productivo, que gesta lo que se conoce como "la hipótesis de la inestabilidad financiera".

Planteada por Hyman Minsky, resulta de la tendencia de las economías centrales hacia estructuras financieras cada vez más frágiles que, sin apoyos en el aparato productivo, generan crisis cuya extensión e intensidad se va incrementando.

En criterio de Harry Magdoff, ya desde la reaparición del estancamiento a mediados de los sesenta, resultaba crucial aclarar no sólo el papel del crédito y la especulación en la expansión y contracción de los excedentes, sino también la interrelación entre Estados Unidos como banquero mundial, el dólar como moneda internacional, las dificultades en la balanza de pagos y la naturaleza internacional de la economía de Estados Unidos. "No hay duda", dicen los autores, de "que el capital monopólico-financiero requiere de más intervención en la vida económica y social de los países pobres, para extraer aún más excedentes de la periferia. El tercer mundo ha vivido por largo tiempo una enorme transferencia neta de excedentes."

Ese fenómeno fue estudiado y calibrado por Pablo González Casanova (PGC), autor de un índice compuesto de transferencia neta de excedentes de la periferia a los países capitalistas centrales. Demostró que el neoliberalismo aceleró "las transferencias a favor del centro y en detrimento de la periferia" y lo sustentó en fuentes estadísticas oficiales. En La Explotación Global (Ceiich/UNAM 1999) además propuso y analizó los efectos de las transferencias de excedentes de los asalariados a los no asalariados, "fenómeno que originalmente afectó a los trabajadores de la periferia y cada vez más afecta a los del propio centro".

Hasta 1995 las pérdidas acumuladas –en 23 años– por los países pobres fueron poco más de 4.5 billones de dólares, una proeza oligárquico-imperial a base de bayonetas y reformas estructurales. Se pone de manifiesto, con Marx, que "la acumulación de la miseria es una condición necesaria que corresponde con la acumulación de la riqueza": y también la relación entre las crisis del capital monopólico-financiero, el imperialismo, el estado de excepción y de guerra.

Como el abrazo simbiótico ahoga la capacidad del sistema para superar sus contradicciones, resulta imposible plantear una alternativa, como dice PGC, sin afrontar "las relaciones de dominación y apropiación, depredación y explotación".

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jueves, enero 28, 2010

La espesa nube colonial

La regresión hacia lo que Pedro Henríquez Ureña llamó "la espesa nube colonial" es el meollo del esquema oligárquico-imperial para América Latina y el Caribe, encabezado por Washington, sus cipayos locales y los instrumentos económicos, militares e interamericanos, al inicio de la segunda década del Siglo XXI: algo inadmisible para las grandes mayorías de Latinoamérica que desde las gestas emancipadoras de los Siglos XIX y XX siguen peleando por cimentar su señorío sobre el futuro: 1910 y 1938 en México; desde 1959 en Cuba, Centroamérica, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil.

Hoy la embestida, desde Honduras hasta Haití, también ocurre en medio de magnos cambios en la ecuación mundial de poder y en gran medida es la respuesta imperial a la grave crisis político-económica y hegemónica que abate a la pax americana: la Casa Blanca aprovecha cualquier oportunidad, sea algo tan solemne como la gran tragedia y dolor ocasionados por el terremoto que devastó Haití, para poner en marcha lo que Ángel Guerra considera “la primera ocupación militar del poder ‘inteligente’”(La Jornada, 17-I-10 p17).

El Departamento de Estado dice que es una operación humanitaria "por tiempo indefinido" pero las tropas y el equipo desplegado indican que se realiza en función de sus intereses geopolíticos y geoeconómicos en el estratégico Caribe, con Cuba y Venezuela en la mira. Según comunicado oficial se incluyen efectivos de una unidad de intervención anfibia estacionada en Nassau, islas Bahamas, y del 24 cuerpo expedicionario de los marines.

Son días de "preocupación imperial" ante la creciente relación comercial entre Asia, Europa y Brasil. De ahí el interés de Estados Unidos por un mayor dominio sobre las líneas de comunicación marítima hacia el Atlántico norte y sur. Aunque Estados Unidos aprovecha la tragedia haitiana para remozar al sistema interamericano y a las "instituciones financieras internacionales" (Ifis) –Banco Mundial, FMI, BID– conocidos instrumentos de la Casa Blanca, muy vinculados con sus operaciones con el aparato policial-militar y de inteligencia, el énfasis mayor, como lo indican las iniciativas del presupuesto del gobierno de Obama, en estricta continuidad con su antecesor, se centra en fortalecer la fuerza naval, aérea y terrestre del Comando Sur.

La militar es la carta fuerte que también se usa en puntos clave (Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen, etcétera); presente en las 4 mil bases en Estados Unidos y 800 más en ultramar. Es una militarización y "sobre extensión" que caracteriza a las hegemonías en declive. Así lo ilustran los 33 mil millones de dólares (mmdd) solicitados por Obama, además de los 708 mmdd para el gasto militar de 2011: un récord según informa la Ap, en medio de notas sobre la "presencia humanitaria" de Estados Unidos en Haití. Los 33 mmdd extra se usarán en 2010 para ampliar la guerra en Afganistán donde la Casa Blanca, bajo el Nóbel de la Paz 2009, decidió un aumento de 30 mil tropas.

En el programa militar hasta 2015, conocido como "Quadrennial Defense Review", se plantean como misiones clave el antiterrorismo, la contrainsurgencia y el fortalecimiento presupuestal de las Fuerzas Especiales, así como de vuelos de aviones no-tripulados (Predator y Reaper) para más ejecuciones extrajudiciales contra terroristas o insurgentes en Irak, Afganistán, Pakistán y Yemen.

Éstas son abiertas violaciones al derecho humanitario e internacional ordenadas por la Casa Blanca y realizadas por la CIA, de las que a diario da cuenta la prensa. Desde 2009 van más de 600 bajas civiles por lo que el 13 de enero pasado la Unión por las Libertades Civiles (ACLU) presentó petición formal al Pentágono, los Departamentos de Estado y Justicia y la CIA, bajo la Ley de Libertad de Información, sobre la legalidad de "estas matanzas": "el público tiene derecho a saber si esas operaciones son consistentes con el derecho internacional. El gobierno de Obama amplió ese programa, pero no ha explicado al público su base legal".

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jueves, diciembre 17, 2009

Obama: regresión y respuesta


En el primer año de Barack Obama la población latinoamericana fue objeto de agresiones y regresiones militaristas: fue la continuidad de una ofensiva imperial que desde la reactivación de la cuarta flota por Bush, Obama prolonga, recién iniciado su mandato, articulando un artero golpe de Estado en Honduras, país integrante de la Alba; en el acuerdo sobre bases con la Colombia de Álvaro Uribe, así como de aumentos a erogaciones militares en áreas tan sensibles como las asignaciones para las fuerzas especiales; el refuerzo de efectivos y equipo para despliegues simultáneos de las tres armas y más contratos para fortalecer la flota de aguas profundas y de litorales.

A la proyección de la marina sobre las comunicaciones oceánicas del orbe, donde transita la tajada mayor del comercio mundial y de los recursos naturales estratégicos –minerales, combustibles fósiles, etcétera–, se agrega la cuarta flota, un dispositivo para mayor vigilancia y capacidad de interdicción marítima y por lo tanto, del comercio internacional de una región en que todavía prevalece, y se incrementa, la extracción y exportación de grandes volúmenes de recursos naturales.

De paso por el DF en ruta a Puerto España, Obama endosó la Iniciativa Mérida para México y Centroamérica. Su par, el Plan Colombia, es un sangriento esquema contrainsurgente para la intervención y ocupación, que opera bajo la cubierta de la guerra anti-narcóticos y contra el crimen. Estados Unidos abre nuestras comunicaciones terrestres y aéreas y el transporte marítimo intra y extra-regional con la mira en el Amazonas, Orinoco, La Plata, etcétera, y persiste en la disposición de fuerzas militares, para-militares y de ejércitos mercenarios: como en Irak y Afganistán, bajo impulso de guerras de agresión por recursos, condenadas en Núremberg.

En Honduras creció la resistencia al golpe, en medio de ejecuciones extra-judiciales: volvió la democracia de los escuadrones de la muerte. La Casa Blanca apoyó las elecciones bajo la bota militar en contraste notable, cuando agonizaba 2009, con la victoria de la izquierda uruguaya y la relección de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, ese paisito pobre al que se refirió un conocido político, aunque la Alemania unificada cabe tres veces en su casi millón de kilómetros cuadrados, repletos de recursos naturales de alto valor estratégico y con una población movilizada a defender y ejercer soberanía sobre cada milímetro de su territorio. Ese proceso no sólo marcó otro hito en Bolivia porque, como dijo Morales, “dejará de existir la denominada media luna para convertirse en luna llena de unidad entre todos los bolivianos”. También mostró a los pueblos que lo que está en marcha va con el paso firme de las fuerzas sociales desatadas por el poder y las contradicciones de la expoliación y represión oligárquico-imperial: fueron decenios de brutal guerra de clase a la que se responde con un ¡basta! por movimientos sociales que andan con ritmo y dirección propios y son gobierno para más de 85 por ciento de la población y territorio de la región. Desde Ecuador dicen: si nosotros no tenemos bases en la Florida, ¿por qué EU va a tener Manta?

En Honduras es la regresión. En Bolivia es un jalón histórico que cimbra por el peso, como dice Alejandro Moreano (eltelegrafo.com) de la permanente movilización social de los pueblos indios, aymaras y quechuas, de las centrales campesinas, de la COB, de los sectores populares de El Alto y las grandes ciudades, y la solidaridad internacional, que en una reunión de UNASUR hizo saber…”que no aceptaría la desintegración de Bolivia”.

En Uruguay y Bolivia la población se anticipó a las arrogantes e insolentes amenazas de Clinton a la Alba y Mercosur. Bien señala Moreano que “el contundente triunfo de Evo Morales pronunciará la fortaleza de la Alba y la alternativa radical y aislará aún más el espurio régimen hondureño y sus ‘reconocedores’ Panamá, Colombia, Perú y el inefable Mr Obama”.

jueves, diciembre 03, 2009

EU: insuficiencia peligrosa

En medio de gran desempleo y penurias económico-financieras como en la gran depresión, Obama envía 30 mil tropas más a Afganistán. Toma riesgos de guerra general ampliando de hecho la agresión y el gasto, de Medio Oriente a Asia central y del sur. Reduce en 16 por ciento los efectivos para atenuar el rechazo a seguir en Irak, pero en silencio añade 52 por ciento de mercenarios con empresas de seguridad rebasando a la tropa.

En África y América Latina EU se prepara como en tiempos de guerra para controlar población, recursos y líneas marítimas de comunicación, en caso de que se desboque la intensificación bélica de Irak y Afganistán a Pakistán, Irán, Israel, Rusia, etcétera.

El déficit fiscal de 2009, el mayor desde 1942, es de 1.4 billones (trillions) de dólares, cerca de 11.2 por ciento del PNB. A decir de N. Ferguson, "es una política fiscal de guerra mundial sin guerra". En ese rumbo el Consejo de Seguridad de Obama dio luz verde al golpe en Honduras y apoya ahí comicios bajo la bota de quienes respiran por las narices de sus asesores en la CIA y en la base de Palmerola. Se acabó el respeto a la autoridad civil y a la Carta Democrática. El estado de excepción sigue por encima del derecho internacional: la Casa Blanca continúa las ejecuciones extrajudiciales en Afganistán/Pakistán utilizando aviones no tripulados; ya las bajas civiles sobrepasan las pilas de cadáveres de Bush mientras se lanzan más efectivos al pantano mesopotámico y a un mundo hecho campo minado.

Para dar impulso a una recomposición hegemónica las tres armas ocupan nuevas super-bases en Irak a fin de "custodiar", con el puño imperial, la explotación de su inmensa reserva petrolera. Al tiempo que se agudiza el acoso contra Rusia en el Cáucaso, se alientan fricciones navales en el Mar Negro y desde la OTAN, EU las lleva al Ártico y al Pacífico. En el Índico realiza rutinas bélicas que incitan el conflicto entre India y China, potenciales rivales suyos.

Junto a hondos cambios en la ecuación mundial de poder 2009 deja un legado de riesgos de guerra general y osadías estratégicas; aflicciones económicas no vistas desde hace 80 años y una caída del Tío Sam que algunos equiparan a la de la URSS. La fuerza militar y el estado de excepción, lejos de superar el trance hegemónico y la agonía del dólar como moneda mundial decisiva, los profundizan: la debacle en bienes raíces residenciales y comerciales; la prolongación de la crisis y una nula recuperación del empleo anuncian más conflicto y violencia de clase en centro y periferia capitalista, mientras se dificulta acceder a recursos naturales estratégicos: hidrocarburos, metales y minerales críticos. La Agencia Internacional de Energía dice que el crudo convencional llegó a su techo y la producción baja a tasas mayores a las esperadas: ya que EU importa 70 por ciento y ante el pánico de parálisis general, se gestan soluciones potencialmente ruinosas: más asaltos e intensificación bélica y un democidio global en ausencia de medidas de mitigación que faciliten una transición energética no-bélica calibrada tanto al orden de magnitud de la crisis como al ritmo del agotamiento petrolero.

Obama debe evitar una guerra general por el petróleo (en curso en Irak y Afganistán): en poco tiempo devastaría EU y aI planeta. La cautela mostrada por los socios clave de EU en la OTAN, en torno a Irak y los planes anti-balísticos, indican que está presente el trauma de dos guerras mundiales. La experiencia de EU es diferente: con la protección del Atlántico y el Pacífico y sin amenazas continentales, desde 1814 su territorio y población nunca fueron atacados y arrasados por otra potencia. Quizá por eso, desde Reagan su cúpula cívico-militar carece de la mesura necesaria para la alarma y freno antes de que el límite máximo de seguridad se confunda con el instante sin regreso.

Es una insuficiencia peligrosa en tiempos de multipolaridad nuclear y balística de alcance corto, mediano e inter-continental.

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jueves, noviembre 19, 2009

Ocupación y guerra interna

Es aleccionador revisar los documentos y los sucesos recientes que muestran que el Plan Colombia (PC) y su par, la Iniciativa Mérida (IM), forman parte de un diseño mayor de invasión y ocupación imperial en América Latina. Máxime si la indagación se realiza desde el vórtice histórico-geográfico del despojo territorial formalizado en el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) y de la actual colindancia de México con EU, donde ahora, alrededor de la IM, se despliegan operaciones de espectro completo, es decir maniobras simultáneas aéreas, navales, y terrestres de EU, que dañan la soberanía nacional y conllevan una grave degradación de la función de defensa nacional.

En el PC y la IM el narcotráfico es la pantalla para el intervencionismo y la apropiación territorial, por medio de la fuerza policial-militar, para-militar, mercenaria y de inteligencia, sobre naciones donde se localizan recursos naturales estratégicos. Son plazas que EU utiliza para intervenir y agredir a toda la región. En un trabajo del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de EU (2009) se plantea que por su énfasis en el lado de la oferta del mercado de los narcóticos, tanto el PC como la IM desatienden nada menos que las raíces socioeconómicas –el caldo de cultivo– y la estructura financiera del fenómeno; la corrupción oficial; el consumo en gran escala en EU y el inusitado suministro de armas de alto poder desde allá hacia México: "ponen poca atención a los problemas estructurales más profundos que alimentan el tráfico de drogas y la violencia que conlleva".

Una apreciación avalada por expertos nacionales y extranjeros que, entre otros puntos, indican que como no se ataca “…la estructura financiera de los cárteles, es predecible que aumente el número de víctimas y los casos de corrupción”. Sobre eso Jorge A. Medellín informa que según un alto oficial militar las dos preocupaciones cardinales del Ejército mexicano son "la guerrilla y el narcotráfico, en ese orden", cuando se esperaba que el narcotráfico fuera mencionado como la principal amenaza a la paz y la estabilidad. (Msemanal 16-11-09). Sin duda ese también es el orden de prioridades de los más de mil 400 agentes de EU –unos 700 son mexicanos-, que ya operan en territorio nacional, muchos mercenarios y ex integrantes de cuerpos de inteligencia de EU según informó La Jornada (8-11-09).

Estas no son contradicciones casuales, como lo ilustran documentos del Programa de Construcción de la Fuerza Aérea de EU para el año fiscal 2010 entregados al Congreso en mayo 2009 y recabados por Eva Golinger (axisoflogic.com) que muestran la intención de EU de utilizar las bases en Colombia –Palanquero, Malambo, Tolemaida, Larandia, Apiay, Cartagena y Málaga–, contra los países vecinos. Sobre Palanquero se estipula que “…garantiza la oportunidad de conducir operaciones del espectro completo por toda América del Sur”…"una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante por las insurgencias terroristas financiadas con el narcotráfico, los gobiernos anti-estadunidenses, la pobreza endémica y los desastres naturales", evidenciándose que la "cruzada anti-narco" , además de algo secundario, es "cubierta" para las operaciones de espectro completo que, con las tres armas, incluyen apoyos a las capacidades para, el espionaje, la vigilancia, la agresión bélica y los operativos satelitales y encubiertos en tiempo real que incluyen tecnología aérea similar a la usada en Afganistán. La prensa mexicana informó que ya la Fuerza Aérea de EU, bajo la IM, "vigilará la frontera" con México aplicando "una estrategia como la usada en Afganistán".

Es en este contexto en que los intereses oligárquico-imperiales lanzan el escenario electoral 2010-2012: asaltando al sindicalismo independiente y propiciando, por medio de una política económica pro-cíclica, anti-popular y anti-nacional, los precipitantes de guerra interna.

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jueves, septiembre 24, 2009

El riesgo de guerra

“La lucha global por la distribución de los recursos naturales ya está en marcha… La guerra ha sido el medio favorito usado por las grandes potencias para satisfacer sus necesidades de recursos. Si se gesta otra guerra mundial el conflicto más probable que enfrentará a las potencias será sobre los elementos de la sobrevivencia. El petróleo, desde luego, pero también el hierro, cobre, uranio, cobalto, trigo y agua”. Esta fina percepción de Richard Barnet (The Lean Years, Simon & Schuster 1980) es de peso cuando crece el agotamiento del petróleo convencional (peak oil), fundamento de la economía capitalista hasta nuestros días. La meta sería transitar hacia otro orden económico y socio-energético, sin una guerra general termonuclear (GGT): las guerras por los recursos pueden ocasionar incontrolables procesos de intensificación con empuje bélico terminal. Ya la carnicería por el petróleo de Irak lleva más de millón 300 mil bajas civiles, mientras Estados Unidos persiste en ampliar las guerras transfronterizas, desde Afganistán/Pakistán hasta Colombia/Ecuador (2008).

A primera vista la desactivación de Obama del despliegue antibalístico en Polonia y la República Checa, que Bush y Gates plantearon como defensa de Europa ante un ataque de misiles iraníes, aminoraría las tensiones y ofrecería más tiempo para la toma de decisiones en el uso de armamento nuclear y balístico. La proximidad a Rusia de un despliegue antibalístico cuya función es neutralizar una réplica aniquilatoria ante un primer ataque de Estados Unidos, acortó el tiempo disponible, haciendo necesario automatizar una respuesta contundente (Launch-on-Warning) ante ingresos balísticos al espacio aéreo ruso. La fragilidad en la disuasión conlleva un grave riesgo de guerra: el objetivo real e irresponsable del despliegue antibalístico fue anular la reacción rusa ante un ataque en pos de la reserva petrolera iraní. Se trata de lo que desde estas páginas calificamos de "acoso estratégico", como el "cerco" que Estados Unidos erige (Cuarta Flota, Plan Colombia e Iniciativa Mérida, bases etc.) en torno a los vastos recursos –petróleo, gas, minerales, agua, biodiversidad– de Brasil, Venezuela, México, Centroamérica, Bolivia, etc. En el caso ruso el despliegue antibalístico fue el equivalente al acto de guerra que habría significado si Moscú colocara en Chihuahua y Alberta componentes de un sistema nacional antibalístico ¡para "defender a Norteamérica" de un posible ataque de Corea del Norte!

Aunque la desactivación del despliegue antibalístico no es asunto menor, los vientos de GGT arrecian: Estados Unidos y la OTAN aumentan la tensión en el Mar Negro con todo tipo de provocaciones desde Georgia, mientras Gates plantea un "nuevo plan de defensa coheteril" en tres fases: en 2011 con interceptores SM-3 desde el este del Mediterráneo; en 2015 se mejoraría ese sistema y operaría, según nuevos planes, desde Polonia y la República Checa, y en 2018 actuaría otro despliegue "más poderoso", contra cohetes de alcance medio e incluso intercontinentales, parte de una "nueva arquitectura estratégica" en sustitución del despliegue antibalístico. (Ver R. Rozoff y B. Gagnon globalresearch.ca). Todo según la Casa Blanca, contra "la amenaza" iraní, pero con Rusia y el petróleo en la mira. Esta reconfiguración estratégica sigue planteando una amenaza grave a la paz. El general Vladimir Dvorkin ya advirtió que "todo depende de la escala de tal sistema". Si incluye "una multitud de infraestructuras de lanzamiento" y dispositivos orbitales, entonces "amenazaría el potencial ruso de disuasión nuclear".

El riesgo de GGT aumenta. A la presión militar de Estados Unidos sobre Medio Oriente, el Cáucaso y África, se agrega América Latina. Raúl Zibechi (ircamericas.org) muestra que la crisis del petróleo llegará mucho antes de lo previsto: “la primera evaluación detallada de más de 800 campos de petróleo en el mundo con tres cuartas partes de las reservas mundiales, llegaron a su punto máximo mientras que la tasa de disminución –de la producción– es casi el doble del ritmo calculado hace apenas dos años”.

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jueves, septiembre 10, 2009

Polarización y estallido

Los acoples financieros entre las principales economías del planeta, fuertemente impregnados de tendencias depresivas y de intensificada polarización y explosividad socio-económica, se encaminan hacia una modificación de la ecuación mundial de poder, signada por la incertidumbre, pero en la que hay certeza de que, como ha venido ocurriendo desde la década de 1970, la posición relativa de Estados Unidos seguirá disminuyendo. Ante ello se lanza con saña militar y para-militar sobre su periferia inmediata (Plan Colombia, Iniciativa Mérida). Es algo reconocido por académicos y presente en archivos desclasificados elaborados por el Sistema Nacional de Inteligencia, que Estados Unidos enfrenta amenazas a corto, mediano y largo plazos, incluyendo el estallamiento social en México.

El problema central es la incapacidad del aparato de seguridad de reconocer que los orígenes de la entropía estratégica, hacia Armagedón, están situados en la depredación clasista del capitalismo en general, y del de Estados Unidos en particular, y que los diseños sobre periferias como México, sometidas al Banco Mundial (BM), Interamericano de Desarrollo (BID) y Fondo Monetario Internacional (FMI), siguen la inercia de los últimos 40 años: orientan la riqueza hacia arriba y devastan los recursos humanos y naturales.

Todo ocurre en un medio más y más polarizado. Las conocidas cifras sobre el fenómeno global merecen atención: las 255 personas más ricas del mundo, entre quienes hay algunos conocidos mexicanos, controlan más riqueza que las 2 mil 500 millones más pobres y las tres más ricas del mundo controlan más riqueza que las 48 naciones más pobres.

Tampoco deja de ser significativo el hecho de que el sueldo y compensaciones promedio de los altos ejecutivos en Estados Unidos sea 344 por ciento más alto que el del trabajador promedio o que si en el primer informe de la revista Forbes (1982) sobre los 400 mayores ingresos se requería una base mínima de 100 millones de dólares para estar en la lista, en 2008 se debía contar con al menos un patrimonio equivalente a mil 300 millones de dólares. Esta riqueza se canalizó a las clases altas en los últimos 27 años por medio de lo que Jeff Faux describe como una implacable Guerra Global de Clases (UACM 2008).

En México aumenta la hiper concentración del ingreso, alentada por medio de una tenaz agresión a la economía popular, al aparato productivo, con altas tasas de desempleo a niveles de conflagración social (en la militarización antinarco y crimen de Calderón van 14 mil bajas) y en la privatización de Pemex por medio de una "reforma" que la abre al contratismo de las actividades sustantivas a favor de empresas tipo Oceanografía, Halliburton o Schlumberger. Todo ello con el insólito aplauso de ciertos sectores progresistas.

Con Pemex en el bolsillo los instrumentos empresariales tipo BM y BID prosiguen con el despojo, desde Hacienda y Los Pinos, utilizando líneas de crédito transexenales (2009-2014) que comportan arreglos comiciales (2012) para cambios de estafeta del PAN al PRI, ante un electorado brutalmente agredido en 2006. Todo con continuidad en política económica de atraco. Así lo dejó saber en medio de la carnicería cotidiana, Ellis Juan, del BID, ante el Foro Empresarial Hemisférico organizado por la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de México.

¿Cuál es ahora el diseño oligárquico-imperial?: persistencia "procíclica", más ofensiva antisindical y ampliación de la rapiña que va desde el sector energético, donde se colocan en la cúpula directiva de Pemex alfiles de grandes contratistas, hasta la privatización de la gestión del agua en curso en varias ciudades del país incluyendo el Distrito Federal.

Si los dejamos hacer, desmantelan lo que queda en los próximos cinco años. Ello, según el vocero del BID, por medio de tres reformas: 1) una ley de inversión privada en infraestructura; 2) una "reforma laboral" y 3) "una reforma de bienes y servicios que elimine los monopolios públicos y privados en los sectores de energía, agua y saneamiento".

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jueves, agosto 27, 2009

¡Fuera bases!

Que el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe son esquemas de intervención y ocupación lo muestra una sucinta revisión de documentos oficiales disponibles en torno al veloz despliegue castrense de Estados Unidos en América Latina, protagonizado esta semana por el acuerdo sobre bases militares entre Estados Unidos y Colombia, que incluye cláusulas que en los hechos se traducen en la apoplejía constitucional de la nación sudamericana y en una amenaza grave a la región: a pesar del rechazo de sus vecinos, Uribe, con arrebato cipayo, cabildea en pro de la ocupación extranjera de Colombia, reforzando todavía más, como lo advierte la Red de la Juventud de Medellín, la presencia de tropa yanqui en bases como Palanqueros, Tres Esquinas y Tolemaida, dando "evidencia tangible de que en este país no hay soberanía, ni autonomía, ni independencia".

Los documentos oficiales indican que además de ofrecer al Departamento de Defensa de Estados Unidos (DdD) un uso amplio de bases navales, terrestres y aéreas, tanto para la agresión doméstica como regional, se otorga "inmunidad" ante "crímenes de guerra" cometidos contra la población colombiana, acotando el derecho del Estado de elevar ante instancias como la Corte Penal Internacional acusaciones por la ejecución de crímenes de lesa humanidad por la tropa y oficiales de ocupación.

Información recabada por John Lindsay-Poland, del Programa de las Américas (www.ircamericas.org) indica que las funciones que se desplegarían en Colombia, como la nueva infraestructura militar en la base de Palanquero, “…no se limitarán a operaciones anti-narcóticos, ni siquiera a operaciones en la región andina”. Según un documento de planteamiento del Comando de Movilidad Aérea (CMA) del Comando Sur, la intención es (literal) “establecer enclaves para contingencias logísticas con alcance de movilidad aérea al continente sudamericano”… "además de una capacidad para operaciones anti-narcóticos hasta el año 2025", designio sobre el que advirtió a sus homólogos de UNASUR el presidente Hugo Chávez, desde un país con jurisdicción sobre la mayor reserva de crudo conocida, según registro de Petróleos de Venezuela.

A estas alturas cabe recordar, con Michel Chossudovsky, los lazos entre el espionaje de Estados Unidos y la OTAN con el narcotráfico, fuente mayor para el apoyo de múltiples operaciones secretas, como se ha comprobado ya en la génesis y desarrollo de los triángulos de la droga en Asia y en América Latina. Con financiamientos que evaden el escrutinio legislativo-judicial y rebasan en mucho las cifras oficiales del DdD, la operación por el control militar de los recursos naturales y las economías, incluye América Latina como un todo, ya que el programa se dinamiza desde dos puntales: el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida. Así lo indica la dimensión del sustento logístico contemplado por el Pentágono, que, según esta fuente, también "está buscando acceso a un lugar en la Guyana Francesa que permitiera a las aeronaves militares alcanzar lugares en África, vía las Islas Ascensión", agregando, que el Comando Sur "buscó el uso de instalaciones en Recife, Brasil; con el mismo propósito, pero las relaciones políticas con Brasil no son favorables para el acuerdo necesario". Se indica además que, con ayuda del Comando de Transportes, sólo con la base de Palanqueros (que tiene una "pista de 10 mil pies, hangares que albergan 100 aviones, alojamiento para 2000 soldados y oficiales, restaurantes, casinos, supermercado y un sistema de radar instalado todo por el propio Estados Unidos en la década del 90") el Comando Sur espera "cubrir casi la mitad del continente que puede ser transitado por un C-17 sin recarga de combustible". Las bases "facilitadas" por Uribe a Estados Unidos permiten al DdD activar fuerzas de despliegue rápido con toda clase de equipo. Estados Unidos y sus monopolios contemplan la balcanización, agresión y ocupación de polos clave de Latinoamérica.

Hoy el mensaje es: "fuera bases de América Latina".

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jueves, julio 16, 2009

El malestar de Clinton

Hillary Clinton, secretaria de Estado e integrante del Consejo de Seguridad de Obama, se molestó hace días con el término "golpe de Estado" usado en la condena de la OEA al operativo orquestado en Honduras por medio de un ejército que, como dice Álvaro Montero Mejía, "respira por las narices de sus asesores estadunidenses" (elpais.cr 10/7/09). La señora encabeza la diplomacia abierta (track I) en torno al "putch" y su enojo se hace manifiesto en lo que Montero califica de la trampa de la mediación, es decir, en un "evidente acto de astucia y perfidia" encaminado a re-localizar el debate sobre ese grave acontecimiento sacándolo de cualquier foro multilateral (sea la OEA, el Grupo de Río o la ONU) y confinándolo a la sala de la casa privada de Óscar Árias, el presidente de Costa Rica, que condenó el golpe pero que es "confiable": respalda la Iniciativa Mérida con un entusiasmo sólo comparable al de Felipe Calderón e impulsó el Tratado de Libre Comercio arremetiendo contra la economía popular y bastiones estratégicos como el Instituto Costarricense de Electricidad, la empresa de mayor facturación del país.

¿La intención de la mediación?: ganar tiempo para consolidar el operativo encubierto (“track II”) perpetrado en Honduras como "geopolítica continental" eludiendo "el compromiso y la actitud inclaudicable de los gobiernos de América Latina" y, además, atenuando “la calificación del usurpador y nuevo sátrapa de Honduras, Roberto Micheletti, al que ahora se llama ‘presidente’, con lo que se prolonga indefinidamente la situación; se le da tiempo a las fuerzas oligárquicas de Honduras de articular una recuperación de su poder de facto, social y político y preparar el entramado de las nuevas ‘elecciones’; meter al presidente Zelaya en un acto de objetivo reconocimiento de los golpistas…(y) arrinconar las fuerzas opositoras” (ibid).

En función del “Track II”, la mediación impulsada por Clinton trata de manejar y desactivar el unánime rechazo de la comunidad de naciones democráticas a lo que el coronel Herbert Bayardo Inestroza, principal asesor jurídico del ejército hondureño, en entrevista publicada por el Miami Herald, admite que es "una abierta transgresión a la ley", que se cometió "un delito al sacar a Zelaya, pero había que hacerlo", dijo, "por la situación que se venía dando desde el convenio con Venezuela sobre el Alba". Agregando que “…no hay que ser tan inteligente para darse cuenta de lo que ha sucedido en Bolivia, Ecuador y Venezuela, para saber qué es lo que viene”.

La de Bayardo es una aflicción de la derecha castrense por "las victorias izquierdistas en la región", compartida por el Pentágono y heredada por Condoleezza Rice a la señora Clinton en el Departamento de Estado: se trata de triunfos electorales contundentes en Venezuela, Brasil, Argentina y posteriormente en Bolivia, Nicaragua, Ecuador, etcétera, que se pretenden revertir por medio de operativos de desestabilización asentados en instrumentos e iniciativas legadas por Bush a Obama, entre ellos a) un memorando presidencial autorizando la intensificación de los enlazamientos militares de Estados Unidos con sus contrapartes al sur del Bravo, por medio de la reanudación de programas que habían sido suspendidos desde2002, "ya que algunos países no garantizaban inmunidad a los militares de EU para evitar su enjuiciamiento por crímenes de guerra" y b) por medio de la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe, esquema de intervención y ocupación militar que opera bajo la pantalla de la guerra contra narco y crimen organizado.

El golpe militar en Honduras es parte de esos "enlaces" para, como dicen los documentos del Pentágono, "suavizar la creciente tendencia izquierdista", a los que se agregan los vínculos presupuestales y contratos para equipo y fuerzas mercenarias que operan en la región como "firmas de seguridad estadunidenses", auspiciados con fondos de la Iniciativa Mérida, también adoptada por Obama-Clinton.

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jueves, junio 18, 2009

Perú: genocidio y petróleo


Aunque consistente con su actuación histórica, es deplorable la complicidad de la oligarquía peruana y su régimen con los ambiciosos esquemas de reconfiguración territorial” de Estados Unidos y los monopolios mineros y petroleros, por medio de políticas económicas y de seguridad que desembocaron en la masacre perpetrada la semana pasada por el gobierno de Alan García contra la población indígena. Dicha población, ocupante legítima de la vasta y rica región amazónica del Perú, ha venido protestando por varios decretos legislativos inducidos con jugosos préstamos del Banco Mundial, bajo el régimen de concesiones del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos.

Los decretos atentan contra la Amazonia: al reducir la definición de patrimonio forestal, dejan “en el aire” unos 45 millones de hectáreas, 60 por ciento de los bosques de Perú, o bien permiten la “disponibilidad de áreas naturales” para facilitar concesiones forestales, mineras, petroleras y gaseras. Éstas y muchas otras son iniciativas que se vienen gestando desde la década de 1920 (Finer, Jenkins et al, 2008), pero ahora el acelerado agotamiento de recursos naturales que se detecta a nivel mundial, encabezado por los hidrocarburos y una gama cada vez mayor de minerales críticos y estratégicos, acrecentó la apetencia corporativa sobre una vasta e intacta región: la Amazonia occidental, que engloba partes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y el occidente de Brasil y que ya fue dividida en 180 bloques para la explotación de gas y petróleo en unos 700 mil kilómetros cuadrados incrustados en zona de gran biodiversidad, por siglos habitada y cuidada por culturas de honda tradición y conciencia ecológica.

En Ecuador y Perú, indígenas y residentes locales han tomado acción legal contra petroleras de Estados Unidos por haber lanzado miles de millones de litros de basura tóxica en las forestas. Ahora al menos 35 grandes empresas de gas y petróleo ya están operando en bloques que literalmente se clavan en la Amazonia occidental. El año pasado había 48 bloques en Perú y Alan García estaba a punto de entregar 16 más cubriendo 72 por ciento de la Amazonia peruana. Once bloques se localizan en las Zonas de Reserva Comunal. En torno a la matanza de García et al, el botín no es menor: ya empezaron a explotarse hallazgos recientes en Perú y en su frontera con Ecuador estimados en 500 millones de barriles de petróleo y en la región de Camisea hay cerca de 15 billones (trillions) de pies cúbicos de gas (op cit).
Se giraron órdenes de reprimir y matar: según Gregor McLennan, del programa Amazon Watch, “todos los testigos dicen que las Fuerzas Especiales abrieron fuego sobre manifestantes pacíficos y desarmados, incluyendo ataques desde helicópteros, matando e hiriendo a decenas, en un intento orquestado de desbloquear los caminos”. “No fue un encontrón”, dice McLennan, “sino una coordinada redada con los policías disparando contra los manifestantes desde ambos lados de los retenes”. En entrevista radiofónica con Amy Goodman, McLennan estimó que unos 500 elementos armados sorpresivamente abrieron fuego contra los manifestantes en el bloqueo carretero, “cuando algunos de ellos todavía dormían”. El gobierno y la CNN en español (¿Colonial News Network?) encubren o deforman el genocidio; docenas de cadáveres fueron lanzados al río Marañón y hay silencio total sobre los arrestados; así lo indican abogados defensores de los derechos humanos. Personal del hospital de Bagua Chica y Bagua Grande corroboró que el gobierno trasladó docenas de cuerpos “a un lugar desconocido”.

Con esta proeza, Alan García asienta su presencia en esa larga lista de carniceros del alto capital en América Latina. García es el cuchillo, porque los que llevan la batuta están en Washington y tienen como medios básicos para esta magna operación sobre la Amazonia occidental al Comando Sur, al Banco Mundial/BID y a cipayos locales que por sobornos, ejecutan y son cómplices de crímenes de lesa humanidad.

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jueves, mayo 21, 2009

Desfases

En una época de crisis y transición hegemónica como la que vivimos, son frecuentes, riesgosos y patéticos los desfases y los cruces entre una realidad que cambia estructuralmente y la terquedad de inercias con su retórica, paradigmas e intereses que corresponden a situaciones históricas que se desvanecen o mutan con inusual ímpetu. Son desfases que exigen atención porque afectan áreas críticas y conexas: economía, política y seguridad.

Con un retroceso del PIB mexicano del 5 al 6 por ciento es de alta explosividad social la ausencia de políticas anticíclicas vigorosas y generalizadas que apoyen al aparato productivo, a su sector industrial, agropecuario, de servicios y responda a la baja demanda interna y externa asociada a la crisis económica y financiera mundial.

Es un desacierto agravado por el brote del H1N1 que, como apunta S&P, impacta al comercio minorista, turismo, financiamiento hipotecario, industria automotriz y de la construcción. Que la actual política fiscal y monetaria condena al país a "una contracción mayor", lo saben voceros de Moody’s y Standard and Poor’s (S&P), conocidas firmas calificadoras. Alfredo Coutiño, de Moody’s notó que “el gobierno (de México) no generó la flexibilidad fiscal suficiente –gasto– para mitigar el impacto de un choque externo” y que el Banco de México no sincronizó su política monetaria "al estímulo fiscal a tiempo, a pesar de la clara evidencia de recesión". (La Jornada, 15/5/09, p. 28). Pero nuestros hacendistas tan sujetos a la condicionalidad externa no lo ven así, como el borrachito aquel que, cuando el festín neoliberal acabó, la orquesta calló y es otro día, sigue brindando, lanzando cohetes y confeti.

Pero no es el espectáculo chusco ofrecido por los neoliberales, sino los ruinosos efectos humanos y ecológicos de su sometimiento a Estados Unidos, por el desempleo, pobreza, insalubridad, devastación ambiental, polarización, informalidad económica y criminalidad que acicatea su diseño procíclico de políticas fiscales, monetarias y reformas estructurales, que Estados Unidos y Europa recetan a otros pero consideran un suicidio para sus sociedades y economías. A Washington esos efectos sirven como excusa para imponer regímenes de excepción neo coloniales en México, Colombia y Centroamérica.

Agréguese a la caída económica el colapso de legitimidad del calderonismo y se tendrá un indicio del monumental error histórico y geoestratégico que, como documenta Alfredo Jalife, acarrea la conjunción de la reforma energética y la integración militar con Estados Unidos por medio del Comando Norte. Además, la militarización de la campaña contra el narco desgasta y polariza al Ejército y la función de Defensa nacional.

El ex senador Manuel Bartlett recién advirtió que esa reforma es una privatización de facto para pseudolegalizar el contratismo desatado en Pemex. Lo que ocurre en un contexto de integración militar bajo la Iniciativa Mérida (IM), dado el despliegue terrestre y marítimo de las operaciones de la paraestatal. Semejante al Plan Colombia, la IM nos abre a la intervención/ocupación extranjera abierta o disfrazada, con efectos de gran riesgo para los derechos humanos y la soberanía.

En ese contexto es preocupante lo que ocurre en Pemex: según la senadora Rosario Ibarra de Piedra, desde hace dos años en Nuevo León se registraron “38 desapariciones de personas pertenecientes o vinculadas al sindicato petrolero… las desapariciones de petroleros tienen que ver con policías y soldados, con órdenes de alto nivel”. (La Jornada 17/5/09, p.5). Es una criminalidad de Estado (interna y/o externa) para anular el rechazo a la entrega de la renta petrolera a firmas nacionales y extranjeras como Halliburton, cercana a R. Cheney.

Finalmente debe considerarse el acople y posterior desfase de procesos que afectan la ecuación cívico-militar. En Estados Unidos se cancela por inoperante, la noción de guerra contra el narco, mientras al sur sigue como pantalla del intervencionismo del Pentágono y del entreguismo de Calderón.

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jueves, mayo 07, 2009

La geoestrategia del terror


Ante el embate de la crisis se agudiza la discrepancia entre una realidad signada por el desempleo, cierre de empresas, bancos y aseguradoras y la retórica a favor del free trade y las privatizaciones: hace poco, cuando Luis A. Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), censuró el estatismo y el populismo de algunos gobiernos, parecía una insólita crítica a los colosales rescates bancario-empresariales y al dirigismo de la Casa Blanca de Barack Obama que por esos días forzaba la renuncia del CEO de General Motors. Digo insólita porque el BID junto al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es parte y parcela, con el Pentágono (DdD), la CIA, AID y la DEA, de los instrumentos disponibles al Ejecutivo de EU al sur del Bravo.

Pero no. Moreno dirigía su crítica a Venezuela, Bolivia y Ecuador, que, por su estatismo y populismo, fueron colocadas por el almirante Dennis Blair, director de la Inteligencia Nacional, en la categoría de amenazas a la seguridad estadunidense en la región, junto a Cuba, China, Irán y Rusia. Blair apunta su dedo acusador desde la coordinación de espionaje de la mayor burocracia estatal-militar de la era moderna, cuyo presupuesto rebasa el billón (trillion) de dólares y que opera la geopolítica del terror, con dos campos de prueba: el Plan Colombia y su extensión en la Iniciativa Mérida (IM).

A más de una década del Plan Colombia, existe evidencia ad nauseam de atrocidades y crímenes de lesa humanidad para exigir su enjuiciamiento-supresión y conjurar su clonación en la IM: el reciente informe Impunidad uniformada, de Human Rights Watch sobre el uso indebido de la justicia militar en México para investigar abusos cometidos durante operativos contra el narcotráfico y la seguridad pública, es una fuerte llamada de atención. Al respecto son abrumadores los documentos, reflexiones y testimonios ofrecidos por Hernando Calvo Ospina (Terrorismo de Estado en Colombia, el Perro y la Rana, Venezuela, 2007) sobre el patrocinio y participación del DdD en el uso del terror por medio de las Fuerzas Armadas colombianas (FA) y de unidades paramilitares, el brazo clandestino del Estado –estadunidense y colombiano–, en la ejecución de crímenes de guerra contra una población inerme. Ello como estrategia de control territorial y poblacional permanente y complementario de la política contrainsurgente, según informe de 1997 de la alta comisionada de la ONU.

Hasta 1994 las FA eran responsables de la mayoría de las masacres. Para evitar el hundimiento de la actuación e imagen del principal aliado militar de EU en América del Sur y con el aval de los gobiernos de Bush padre y de Clinton, se desplegó una campaña para hacer lucir al paramilitarismo como un tercer actor en el conflicto interno. Washington y Bogotá se esforzaron por presentar esa aberración como un electrón libre, cuya violencia no podía ser controlada: el Estado pasaba a mostrarse como víctima de los violentos, tanto como la población (p. 257). Los paramilitares se convirtieron en el brazo ilegal de la fuerza pública para la que ejecutan el trabajo sucio. Según el Congreso del Defensor del Pueblo es una nueva forma de ejercer la represión ilegal sin cortapisas que algunos llaman la violencia por delegación.

Los hechos muestran la activa acción de las Fuerzas Especiales y contratistas-mercenarios de EU en el esquema mientras que, de manera sistemática, las FA no se movilizan para evitar las matanzas, sino que aportan a su realización como se asume en los esquemas de dominio geoestratégico del Pentágono y su Comando Sur. Lo esencial de la geoestrategia del terror, de acuerdo con un documento del Departamento de Estado, está en el dominio sobre zonas ricas y estratégicas que, como la de Urabá, no sólo produce 60 por ciento del banano, sino que contiene gigantescas reservas madereras, pesqueras, oro, plata, platino, cobre, titanio, cobalto radiactivo, gigantescos recursos petroleros, y una biodiversidad casi sin igual en el mundo (p.188).

jueves, abril 23, 2009

Obama: carisma y sustancia


Aunque los estilos contrastan, con la primera visita de Barack Obama a México sucede algo semejante a como Bush inició su gobierno: ambos hicieron aquí proclamas de gran impacto militar y geoestratégico, pero la magnitud del mensaje pasó casi desapercibida. En 2001 Bush usó el lenguaje de los hechos militares y desde nuestro territorio ordenó un ataque aéreo contra Irak: un anticipo del encadenamiento de operativos que desembocarían en la agresión a Afganistán y la petroguerra, genocidio y ocupación de Irak.

Fue un evento macroliminal, es decir, un estímulo tan grande, que muchos no lo captaron. También pasó con la visita relámpago de Obama al Distrito Federal, en ruta a la cumbre de Trinidad y Tobago. La escala fue percibida como un acto sin consecuencia por el estilo del mandatario, quien siguió la tradición de Teddy Roosevelt del speak softly, but carry a big stick (habla suave, pero lleva un gran garrote). Al revés de Bush, Obama fue tan tenue en sus dichos, tan subliminal, que la dimensión sustantiva del recado a México, Latinoamérica, el Caribe y el mundo permaneció envuelto en el velo de sonrisas, juventud, buenos deseos y carisma, que también llevó a Puerto España.

De paso en México, casi como por casualidad, ratificó a los medios lo que anunció como candidato: que con la Iniciativa Mérida su gobierno apoyaba a Calderón contra el narcotráfico y crimen organizado. Por ser la iniciativa calca del Plan Colombia, un represivo y corrupto esquema de invasión y ocupación con fuerza militar, paramilitar y mercenaria en curso en ese país, lo dicho por Obama merece traducción: permanecerá la primacía de los dispositivos castrenses y de seguridad (Pentágono –DdD-, CIA, DEA, etcétera) en la proyección de poder estadunidense al sur del Bravo y en aquellas regiones del mundo que, por sus recursos naturales se consideran de interés vital para Estados Unidos, sus contratistas y grandes firmas. El embajador Carlos Pascual es parte de eso.

Esta postura privilegia acciones y diseños que comportan enormes erogaciones militares para la estabilización y reconstrucción, es decir, para operativos de invasión y ocupación por los recursos. Inmune al gran déficit fiscal y la megacrisis económica, en 2010 el DdD gastará 534 mil millones de dólares (mmdd), un aumento de 4 por ciento, más 130 mmdd en Irak y Afganistán. C. Drew y E. Bumiller desde el International Herald Tribune (6, 4/09) sintetizan en qué consiste el nuevo diseño elaborado por el secretario de Defensa, Robert Gates: se rebajan gastos para conflictos convencionales con Rusia y China junto con reducciones o eliminaciones de fondos para sistemas de armamento avanzado (balísticos, aéreo-espaciales, etcétera) y se aumentan las partidas para más efectivos al Ejército y cuerpo de marinos, manteniendo al personal que iba a ser removido en la fuerza aérea y la marina, así como mayor apoyo al espionaje, vigilancia y aviones no tripulados (Predator, Reaper y Drones), como los propuestos para México por el almirante Müllen, jefe del Estado Mayor y que Obama, el Comander-in-Chief, en violación del derecho internacional, lanza hoy sobre Afganistán, Pakistán e Irak con decenas de bajas civiles, pánico y huida de miles de ellos. Como se asignan más fondos a las fuerzas especialesguía de ejércitos extranjeros, Michael T. Klare (The Nation, 4 mayo de 2009) ve símiles con las funestas invasiones, operaciones encubiertas y contrainsurgencia de Kennedy. y la

Finalmente, Gates compra más naves de guerra para litorales que usaría la Cuarta Flota en ríos navegables y cuencas como el Amazonas, Orinoco, etcétera, y pospone la reducción de la marina de aguas profundas hasta 2040, a fin de mantener presencia en las líneas de comunicación marítima donde transitan mercancías, combustibles, entre otras materias primas vitales, desde y hacia Oriente Medio, Japón, Rusia, China, India, África, América Latina y Europa.

Con Obama, estilo y carisma importan. Pero mucho más la sustancia.

jueves, abril 09, 2009

Pascual es el mensaje


Las senadoras Yeidckol Polevnsky (PRD) y Rosario Green (PRI), integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, comentaron hace poco el nombramiento de Carlos Pascual como embajador de Estados Unidos en México: la primera aconsejó a Barack Obama valorar el esfuerzo del país por reconstruir su relación con Cuba. Mandar a alguien de origen cubano, dijo, “es controvertido… Ya han tenido otros diplomáticos, nacidos en la isla, que les han generado conflictos con otros países”. Ojalá, remató, no venga con una visión de querer influir en el gobierno de México en cuanto a la relación con Cuba. Green, por su parte, espera que esa designación no signifique que el mensajero es el mensaje, porque se trata de un experto en estados fallidos (La Jornada, 28/3/09, p. 4).

Ni para México, Brasil, Cuba, Argentina o Venezuela esas observaciones son pueriles: ante la debacle político-militar estadunidense en Irak, la dupla Bush/Cheney trató de derivar lecciones para agilizar, institucionalizar y ampliar a otras regiones esa genocida, pero redituable petroguerra y ocupación usando la rúbrica de la estabilización y reconstrucción.

El Departamento de Defensa (DdD) bajo Rumsfeld encargó el diseño conceptual y operativo para esa tarea al Defense Science Board (DSB). En 2004 circuló un documento titulado Transition to and from hostilities y en agosto Bush designó a Pascual para que encabezara una unidad en el Departamento de Estado que fungiría bajo el inocuo título de Oficina del coordinador para la reconstrucción y estabilización.

El concepto del DSB se apoyó en la praxis imperial británica y en nociones de Thomas P.M. Barnett del Colegio de Guerra Naval, quien había propuesto que el DdD debía dividirse en dos fuerzas con misiones diferentes: una fuerza Leviatán, centrada en el uso de poder aéreo y naval capaz de pulverizar cualquier opositor a los apetitos y objetivos imperial-monopólicos (libre comercio, petróleo, gas, minerales, etcétera) y una fuerza de administración del sistema basada en el ejército y los marines, encargada de ganar la batalla decisiva para “estabilizar y reconstruir naciones” después del desate de las hostilidades y la ocupación que las dejaría aterrorizadas y destrozadas.

En Terror e imperio (Debate, 2006, pp 257-270) analicé el documento del DSB, el papel de Pascual y el endoso del ahora vicepresidente Biden al planteo imperial/militar. También revisé la administración colonial y el uso del terror de Estado en Irak y en México, por ejemplo, contra el movimiento zapatista.

Dos son las consecuencias del accionar de la oficina de Pascual: a) una ampliación sin precedentes de las funciones y operaciones castrenses hacia virtualmente toda la administración del gobierno federal de Estados Unidos; y b) el establecimiento de un programa de nation building en el país objetivo, que captaría dentro de la estructura y presupuesto del gobierno estadunidense las funciones propias a un Estado soberano como Irak o cualquier otro. Me refiero a tareas de defensa, relaciones exteriores y economía.

Irak muestra que la meta no fue ni la reconstrucción o la estabilización, sino el contratismo corrupto, el saqueo de la economía y el control de su reserva petrolera. En 2005 Bill Van Auken (www.archivum.info) informó que según documentos del DdD y del Consejo de Inteligencia Nacional, encabezado hoy por Dennis Blair, existía un listado de 25 países maduros e importantes y que la oficina de Pascual tenía la responsabilidad de diseñar los planes detallados para su invasión y ocupación.

Las identidades de los países que figuran en la lista se mantuvieron en secreto, pero se supo que se concentran en regiones claves, productoras de petróleo en Medio Oriente, la cuenca del Cáucaso y África occidental. No se sabía si países latinoamericanos productores, como México o Venezuela, estaban incluidos.

El nuevo embajador despeja esa duda e ilustra continuismos entre Bush y Obama: Tony Garza vino por la reforma en Pemex. Pascual por el resto.

jueves, marzo 12, 2009

En bandeja de plata


México vive momentos de alto riesgo. Cuando arrecian recesión, desempleo y flaquean los alfileres que sostienen la economía por la caída de petróleo, remesas, turismo y exportaciones, las imprudentes y desatinadas políticas económicas neoliberales y de seguridad del calderonismo nos colocan en serio predicamento. Se privatiza y extranjeriza la renta petrolera; se aplican medidas procíclicas; se arremete contra salario, agricultura, derechos laborales y el aparato productivo en un esquema que anualmente expulsa a 600 mil mexicanos de su espacio nacional. Con la válvula cerrándose por el colapso del empleo en Estados Unidos, a diario aumenta el riesgo de explosión social, en especial en la frontera norte. Mientras, la inconstitucional militarización de la campaña contra el narcotráfico y crimen organizado, tareas exclusivas de entes civiles, alentada por Estados Unidos y Los Pinos, se hunde en un baño de sangre, debilita la función de defensa nacional y gesta una debacle de derechos humanos.

En medio del torbellino, el almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, apologista del Plan Colombia, de visita la semana pasada nos avisa que las fuerzas armadas a su cargo “están listas para ayudar a México en su guerra contra el narco con tácticas de contrainsurgencia como las empleadas contra los rebeldes de Irak y Afganistán”. La declaración es ominosa. Anuncia la ocupación militar con operaciones de inteligencia y patrullajes terrestres, aéreos y navales conjuntos. En Irak y Afganistán Estados Unidos no enfrenta a rebeldes sino a los pueblos organizados como resistencia armada ante una atroz petro-guerra y ocupación militar.

En México el plan de juego del Pentágono incluye, como en Colombia, la Iniciativa Mérida que no ataca las raíces ni los pilares de la criminalidad y el narcotráfico: o los deja intactos o los acicatea y utiliza como excusa para militarizar e intervenir junto al despliegue de bases, esquemas portuarios y empresariales de dominio económico/territorial sobre recursos humanos y naturales.

Ante los riesgos de usar al Ejército Mexicano como eje de la lucha contra el crimen organizado, terrorismo y narcotráfico, Dominique De Villepin, ex primer ministro de Francia, consideró necesario advertir a Los Pinos en 2008, en una conferencia magistral en la sede del PAN, que en esa campaña “la militarización no tiene que ser el elemento central… ya que tiene consecuencias”, e insistió en la importancia de poner adelante los elementos de inteligencia y financieros, económicos. Esto, según De Villepin se acompaña con la estrategia de seguridad y militar.

Para Edgardo Buscaglia del ITAM, asesor de la ONU en estos temas, la violencia desatada revela que la política de enfrentar la delincuencia organizada no es la correcta, ya que privilegia la militarización y no atiende las causas que originan el crimen y el narcotráfico. El resultado, dijo Buscaglia hace un año, está a la vista y puede recrudecerse si no se replantea el camino, si no se trata de desmantelar la red en que se sostienen los grupos criminales, en vez de militarizar, de atacarlos con efectivos y buscar su encarcelamiento como ocurrió en Colombia. Diego Valadés, de la UNAM, advierte de la inconstitucionalidad de esta militarización a lo que se agrega el peligro golpista por los desequilibrios cívico-militares inducidos en México cuyos efectos en Estados Unidos serían de largo alcance en lo social y político.

Advertencias todas de innegable urgencia, pero desoídas. Sin noción de razón de Estado y con levedad, Calderón abre de par en par las puertas a la injerencia del Pentágono. Además, de manera temeraria, en medio de una de las crisis económicas mundiales más severas de la era moderna, aplica políticas recesivas, antipopulares y entreguistas, no sólo en materia petrolera, alentando tensiones de clase y el caldo de cultivo de los males que dice combatir. Mientras México estalla, el panista lo sirve a Washington en bandeja de plata.

jueves, febrero 26, 2009

De crisis, acoples y desacoples


Existe suficiente evidencia para plantear, como hace Jorge Beinstein, de la Universidad de Buenos Aires, en un compacto y bien sustentado estudio (alainet.org/active/28980), que la radicalización de la recesión en centro y periferia capitalista vira, con intensidad que alarma, de un acople recesivo a un acople depresivo global, en el que Estados Unidos es también el motor de la crisis.

A un cabal listado de los renglones económicos y sociales clave que retratan la ruina calamitosa de la economía de Estados Unidos, que seguramente arrastrará el conjunto del sistema global, Beinstein agrega el desplome de 14 billones (trillions) de dólares de la riqueza neta (el valor de propiedades, acciones etc., menos deudas) en 2009 respecto al valor promedio de 2007, equivalente al producto nacional bruto (PNB) de Estados Unidos del año pasado. A esto adosa el abrupto ascenso de desempleados oficiales, crónicos y precarios, que en diciembre de 2008 llegó a casi 22 millones: un salto al vacío de más de 8 millones de personas en 19 meses. Si, como plantea el autor, la lluvia de billones de dólares, euros, etc. arrojados sobre sus mercados no consigue frenar la aceleración de la caída económica, entonces su aserto de que en 2009 se producirá la gran depresión, mucho más grande que la de los años 1930, pasa de catastrofista a un juicio realista. Los masivos rescates, subsidios y estímulos hasta ahora se ven trabados ante la deflación que se generaliza junto a la sobre-capacidad global en los polos asiáticos, europeos y emergentes. Por doquier estallan burbujas y se colapsan manufacturas: producción, precios y ganancias van al precipicio deflacionario.

En Estados Unidos se cerró casi el 50 por ciento de la industria del acero y a fines de 2008 ya la sobrecapacidad global afligía a sectores con gran impacto en los encadenamientos productivos y el empleo: en un mundo capaz de producir 90 millones de vehículos al año, se fabricaron 66 millones, con todos los inventarios abarrotados. En 2009 la tendencia se agrava e incluye los semiconductores, con una producción mensual de 9 mil 260 wafers frente a un potencial instalado de 14 mil 930 unidades, y mientras la capacidad de producción mundial de petróleo es de 89 millones de barriles diarios, el procesamiento de crudo este año no rebasará los 83.8 millones (Businessweek, 16-II-09).

La atención en Asia, reflejada en la gira de Clinton, es por el impacto y sinergia global del frenazo de esas economías. Esa región, que esperaba estar desacoplada del trauma económico de Occidente, dijo The Economist el 31 de enero, se encuentra tan golpeada como cualquier otra y en algunos casos más. El desplome de Estados Unidos, el consumidor/deudor de última instancia, y de la industria mundial debilita el cemento del acople. Asia se recuperó de otras recesiones con las exportaciones: una vía ahora cerrada por el derrumbe de Estados Unidos y Europa. Frente al desplome en Asia –y en el mundo–, la demanda doméstica y regional se presenta como salvavidas de urgencia mayor.

Al calor de la crisis muta la ecuación mundial de poder, con un deterioro hegemónico de Estados Unidos. Los nacionalismos económicos de vieja raigambre (tipo buy american) y el proteccionismo regional en curso, se acentúan en el corto y mediano plazos como respuestas al acople depresivo global. Se trata de desacoples comerciales, monetarios y de seguridad: aunque la proyección de fuerza militar estadunidense es colosal, se hunde en Irak/Afganistán; existe un empate estratégico/nuclear con Rusia y aumenta la capacidad balística-satelital y naval de Asia y Europa.

Del Bravo a la Patagonia la reactivación de la Cuarta Flota, los Comandos Norte y Sur, las bases militares y los diseños del Foreign Relations Council (TLCAN-Aspan/Plan Colombia-Mérida) indican que Estados Unidos va por una integración vertical del hemisferio, anulando nuestra unidad regional. La alternativa al diseño imperial (Unasur/ALBA/ Banco del Sur) es crucial para la vigencia histórica de América Latina en el emergente orden mundial.