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martes, abril 05, 2011

Destrucción de una candidatura

Las alianzas electorales en el México de hoy son reflejo de la transición fallida; son consecuencia del sistema de partidos que tenemos, de la despolitización que ellos mismos han propiciado, de su incapacidad para construir una reforma del Estado, que los cambiaría a ellos mismos y los obligaría a ser definidos ideológicamente. Las elecciones no son para ellos una tarea democrática, sino simples maniobras de operarios de mercancías.

Como vamos, para la elección de 2012 iremos al mismo escenario de 2000 y 2006, en que hubo alternancia de siglas y polarización, pero no hubo los cambios en la forma de gobierno que corresponderían a la nueva realidad política. Resultado de todo eso fue la paralización del país, cambios en favor del conservadurismo y la democracia aparente, que propone como única opción el regreso al régimen de los mismos intereses monopólicos y oligárquicos.

En la tarea de reformar han fracasado la derecha, el partido del viejo régimen y lo que se dice la izquierda; han fracasado los intelectuales del país, más interesados en las disputas por el poder y sus alineamientos que en construir conceptos e ideas contra los vacíos de la transición fallida. Los intelectuales orgánicos de los partidos no van adelante en pensamientos, van atrás justificando las maniobras, por burdas que sean.

En este país inmóvil las derrotas son un buen negocio y hoy se fabrican deliberadamente con toda impunidad y se ofrecen como victorias o resultado de una política de principios. Los que ocuparon la izquierda se hicieron mañosos: ponen lo táctico como estratégico y donde la batalla exige flexibilidad, se actúa con rigidez y sectarismo.

Hoy el PRI tiene 18 gubernaturas ganadas, el PAN seis y dos el PRD. Resultados del pragmatismo y las alianzas entre PAN y PRD hay cinco. Eso mismo se refleja en el Congreso aventajando al PRI como primera minoría, pues ninguno alcanza 51 por ciento. El resto de partidos viven y parasitan en torno a PRI, PAN y PRD, pues ni por asomo se plantean o trabajan por un candidato propio (¿para que existen entonces?); por tanto: éste es un sistema electoral de alianzas pragmáticas, que sirven a los partidos, pero no a la sociedad, y son incapaces de llevar a cabo las reformas que el país necesita. No hay uno que no se haya aliado con su enemigo.

De qué pureza ideológica se habla, cuando los mismos actores actuales en el estado de México, en 1999, en Coahuila, presentaron un frente opositor de todos contra el PRI, en el que se sumaron el PAN, con Luis Felipe Bravo Mena como presidente de ese partido; el PRD, presidido por Andrés Manuel López Obrador; el PT, de Alberto Anaya; Convergencia, con Dante Delgado; el Partido Verde, de la familia González, y Manuel Camacho, del Partido Centro Democrático. Se asomaba para entonces el voto útil donde un radical antialiancista del PT como es hoy Porfirio Muñoz Ledo celebró y colaboró con la derecha panista y se hizo icono de las alianzas espurias. Los personajes con sus historias también suelen ser fraudulentos.

Para 2012, viendo los números electorales que favorecen al PRI, se debería pensar como objetivo estratégico que el PRI fuera derrotado en el estado de México. Sería un objetivo táctico para el estratégico 2012 y tener poder para hacer las reformas. Pero no. Luego de que llevan haciendo 12 años política pragmática, alianzas electorales y legislativas, como las que ahora se cocinan y repudian en el estado de México, se hicieron puros. ¿Qué hace al estado de México diferente a las anteriores? ¿Es en realidad política de principios o una alianza con el PRI para fabricar una derrota y restaurar el viejo régimen?

Si Alejandro Encinas ganara la gubernatura del estado de México, tendría tanto peso en derrotar a Enrique Peña Nieto y lo que representa, que se convertiría automáticamente en una opción como candidato a la Presidencia. Sería un peligro para algunos. Si el PAN apoyara a Alejandro Encinas, un hombre de izquierda, ¿por dónde se votaría mayoritariamente, por el PAN o por el PRD? ¿Es un problema que la derecha se rinda y reconozca que un hombre de izquierda es mejor que todas sus propuestas? ¿Por qué repudiar, sin pensar, que el PAN reconoce como mejor candidato a Encinas? ¿Es congruencia restarle posibilidades?

Pareciera que el fin es acabar con Encinas, pues con alianza o sin ella en el PRD todos lo apoyan como candidato. Prueba de esta sospecha es la licencia pedida al Senado por Yeidckol Polevnsky hace algunos días, para estar en condiciones de cumplir los requisitos y ser registrada como candidata, sustituyendo a Encinas, diputado actual por el DF y con compromisos con su electorado aquí.

Ojalá no fuera así, pero de suceder, sería que se está construyendo una nueva derrota en favor del PRI y que la supuesta pureza ideológica contra las alianzas no fue más que otra maniobra, una burda tranza en favor de Peña Nieto, que festeja ante un PRD sin identidad propia, que resta y presta su fuerza alegremente y garantiza la derrota de su candidato, entregándolo como ofrenda para 2012.

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martes, marzo 15, 2011

La primavera de los patriotas

Cuando se habla de restauración debemos referirnos a intereses más que a partidos, prácticamente inexistentes en México; hoy atacados, no sólo de sordera, sino de soledad y soberbia.

Vale parafrasear a Antonio Machado en sus Proverbios y cantares, que musicalizó en trozos Joan Manuel Serrat, ya que andamos entre el México que muere y otro México que bosteza.

Estamos en un país convulso, de reglas confusas, y queremos resolver con la magia de la violencia verbal lo que no hacemos con el esfuerzo y la prudencia. La primera característica es que no confiamos en lo que construimos y por eso se apuesta a querer repetir la historia.

Nunca la política y sus formas fueron tan histéricas. La invención de los enemigos y elegir entre el menos peor arrojó esta democracia, donde sólo es válido para los ciudadanos votar y consumir.

Rodeados estamos de violencia, creyendo que la paz será eterna, en la capital amurallada; viendo el desastre como si no pasara nada, mientras se construyen ofertas de futuro que nos llevan a la casa del México que muere, de los mismos que ni ven ni oyen.

En ese trayecto, se perdió el humor, la guerra, la soberanía, la democracia, la salud, la razón, la ética, la consecuencia, la coherencia, las convicciones y la noción de realidad.

Hay tanta confusión, que cualquiera dice ser demócrata y define esto como una democracia que se alimenta de insultos, divisiones internas en nombre de los intereses del pueblo. En el fondo, el país funciona por inercia, por las leyes de la oferta y la demanda que actúan al margen de esa política, de la que se alimenta gracias a su ineficiencia para crear un nuevo orden, imponer nuevas reglas, crear nuevas formas superiores de gobierno para resolver problemas.

Al país le sobran diagnósticos de sus problemas. Todos los mexicanos tenemos uno y coincidimos en que, como nunca, el país está mal. El problema es la falta de voluntad política y de entereza para construir opciones que vayan más allá de los intereses de las camarillas y se vuelva a poner al mando la política, la razón, la inteligencia, la estatura de la generosidad, el oído atento, el reconocimiento de intereses legítimos aunque particulares, la dimensión de las acciones para las soluciones de fondo.

Para eso se necesita poder y debe surgir uno grande y fuerte para animar al país entero. La política debe atraer a los jóvenes, no como portadores de ambiciones de viejos, sino de imaginación y talento. Se necesita un poder construido con cantera nueva, de los que pueden equivocarse por voluntarismo, pero unidos a la memoria y la experiencia, salvaguardarse lo más posible para no repetir errores.

Cada primavera es oportunidad para renovar intenciones y voluntades. Las circunstancias del país reclaman definiciones personales y atender llamados de fondo, no trampas para simular cambios que no cambian nada.

Hoy lo extraordinario es avanzar hacia una situación nueva. La derrota es fácil, la vocación por la victimización harta a todos, porque no resuelve nada y sólo sirve para alimentar el vacío.

Existe la necesidad de sustituir la convicción por la esperanza; el riesgo por lo que supuestamente es lo políticamente correcto. Ya no basta la denuncia aislada, sino la acción, lo que cambie de tajo la simulación y la lucha actual por organizar derrotas y hacer de lo posible retrocesos.

Lo cierto es que el país está en peligro, en uno de sus momentos cruciales, y por eso ésta debe ser la primavera de los patriotas, la de los que planteen caminos posibles, no para resolver cada uno de los problemas por separado, sino que señalen la salida de fondo que ayude a sentar las bases de solución para cada uno. No puede ser un listado de ocurrencias, sino el resultado de la inteligencia política, nutrida de lo colectivo, de lo histórico. No hay solución mágica, ni personal, ni liderazgo, ni concepto que venga de la descalificación permanente.

Construir una nueva fuerza política nacional es una tarea para la primavera patriótica; construir unificando más que dividiendo, pues el insulto termina en un espejo que se nos rompe en la cara.

Es la única apuesta posible ante tanto oscurantismo conceptual, tanta incoherencia, tanta complicidad de los que se benefician con el fracaso de México; de los que han tenido en sus manos la posibilidad de transformar el país y fue para ellos más importante su historia personal que la de los mexicanos.

No es necesario poner nombres; es necesario poner conceptos y reconocer que en las opciones sordas y soberbias de hoy no está la solución ni la respuesta.

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martes, marzo 08, 2011

¿Qué no vemos?

Sólo basta contar: más de 80 por ciento del discurso político de la izquierda es contra la misma izquierda.

La campaña por la limpieza ideológica, escupitajos hacia arriba, acusaciones de traición, es la construcción de la opción por la que nos llamarán a votar para salvar al país. ¿Qué no ven lo que hacen? Crece la sospecha y el fundamento de que trabajan para los que dicen combatir. Unos en favor del PRI, otros del PAN.

En estos afanes contra la unidad propia se alimenta el crecimiento de la restauración del viejo régimen y toda la oligarquía festeja la existencia de una opción anulada por ella misma, disputándose la fantasía de la repetición de 2006 que ya no será y que fue tirada a la basura. Para ocultar responsabilidades, sólo queda el radicalismo verbal, el montaje de escenografías con base en el clientelismo y generar noticias que llevan a la suma cero. Hay una carga muy grande de infantilismo, pero no de inocencia, pues el debilitamiento de la opción propia es transferencia de fuerza a los otros.

Lo que se dice la izquierda, ya sea la que se pone apellidos como social, nueva, verdadera, moderada o legítima, ha hecho en conjunto un camino nuevo hacia la marginación o la funcionalidad en favor de los intereses oligárquicos, que duermen tranquilos, mientras eso sea lo que ocupa la opción electoral.

En la izquierda ya no hay corrientes de pensamiento ni de proyectos nacionales y, si alguna vez la izquierda debatía sobre visiones ideológicas conectadas a experiencias revolucionarias en el mundo y había leninistas, trotskistas, maoístas, guevaristas, nacionalistas, eurocomunistas o latinoamericanistas, hoy son chuchos, pejes bejaranos amalios o camachistas.

Particularmente a partir de 2006, y sobre todo por las posiciones poselectorales, se transfirió la fuerza al PRI. La falta de visión se polarizó y se anuló la construcción de nuevas reglas de gobernabilidad, de una reforma del Estado profunda que ganara posiciones y reformas apoyadas en la correlación de fuerzas del 2 de julio de 2006. La tarea no era sólo ganar la Presidencia mitificando la figura presidencial, sino avanzar en las reformas de fondo y sepultar al viejo régimen.

El discurso se fue a la guerra contra la derecha y sólo sirvió para reconstruirle el centro, al PRI. No ha dejado un día de trabajar para ellos.

Por intereses inmediatos, muchos que nunca habían sido de izquierda o se habían reivindicado como tales, se pusieron el disfraz y se subieron a los estrados creyendo que, engañándose ellos mismos, engañaban a la realidad. Por eso hoy, sin nada en las manos, se pasan unos a otros la guillotina mientras el viejo régimen les agradece.

Para no ver lo que sucede, la izquierda se llenó de tránsfugas, oportunistas, provocadores y reventadores. Criticando A se apoya a B. En esta estrategia de marchar entre las patas de los caballos la falla es que se trabaja para los otros con el pretexto de la limpieza y en nombre del pueblo.

En las actuales batallas, todos los flancos están cubiertos y hasta para las opciones sociales, no partidarias, la oligarquía se prepara; la oligarquía quiere espectáculo, pero no sorpresas en esta pelea arreglada. Todo aquello que sean ideas, memoria, conceptos de recomposición, son censurados y aplastados por los insultos vacíos de contenido. Como estrategia, no hay como los discursos amenazantes, las ofertas de paz, la soberbia y las demostraciones de fuerza, como las que dio el PRI la semana pasada con la toma de posesión de Humberto Moreira como nuevo presidente del partido del viejo régimen. Al acto llegaron más de 50 aviones particulares, 18 helicópteros, cientos de camiones, fondo rojo, puño crispado, advertencias, amenaza, mensaje de reconocimiento a quienes desde el insulto los apoyan. Un mensaje claro a Marcelo Ebrard, al cual no consideran totalmente perdido, y a Andrés Manuel López Obrador como el representante de la izquierda que les abre el camino hacia 2012.

Humberto Moreira hizo valor político el discurso de Sócrates Rizzo en Saltillo y anunció la paz, que vendrá de la negociación. Con Humberto Moreira, regresa Elba Esther Gordillo y con Nueva Alianza como cuerpo de elite priísta. Como van las cosas para 2012, el PRI es el que concentrará el papel de la oposición y los llamados al voto útil.

Regresan viejos fantasmas construidos por Carlos Salinas, como Línea Proletaria, que lo mismo tiene ramificaciones hacia los hermanos Moreira en Coahuila, como hacia el PT de Alberto Anaya y Adolfo Orive, base partidaria hoy de Andrés Manuel López Obrador, y que lo que no ganarán desde el lopezobradorismo sí lo lograrán con el PRI de Moreira, como en 1988.

Esto no es simple lucha de partidos políticos en igualdad de circunstancias, es el regreso del viejo régimen que surgirá de la violencia, el fatalismo, el entreguismo y que Felipe Calderón, con ayuda de la siniestra, les facilita, para que ellos sólo pongan la cara buena de la nueva unidad nacional ante el fracaso de lo que se llamó alguna vez, la izquierda y la derecha.

¿Qué no vemos?

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martes, marzo 01, 2011

¿Pueden el PRD y AMLO ganar en 2012?

Así como van, no. La primera razón es porque caminan sobre viejos y nuevos errores, y los que generan los conflictos internos son incapaces de asumir sus responsabilidades.

La propuesta de Cuauhtémoc Cárdenas para que Andrés Manuel López Obrador dirija al PRD de manera formal no parece una ironía, sino un llamado a construir. Las ventajas para el movimiento que representa López Obrador serían:

• Cambiar la correlación de fuerzas dentro del PRD, en favor de su movimiento.

• Fortalecer su proyecto de alianzas con PT y Convergencia, agregando la base del PRD que dice representar.

• Sería un golpe de timón y, en vez de luchar alejándose (pidiendo permiso), como los boxeadores, sería metiéndose a dar la batalla adentro y en corto.

• Aseguraría el registro del PRD para imponer desde la estructura misma del partido y con su movimiento las candidaturas del estado de México, Nayarit y Michoacán en este año, lo cual le aseguraría su candidatura presidencial para 2012.

• Siendo presidente del PRD el 19 de marzo de este año, López Obrador tendría casi el mismo poder de 2005, cuando impuso a Leonel Cota, y no tendría problema para nombrar un interino.

• Se acabaría la política cupular y no habría ya intermediarios ni pretextos para enfrentar directamente, con el PRD bajo su control, a Carlos Salinas y a Felipe Calderón.

• Si López Obrador decide ser presidente del PRD, habría unidad en torno a él y sus propuestas, pues tendría partidos y movimientos.

Al rechazar esta propuesta de Cuauhtémoc Cárdenas, queda como reflexión cuáles son los objetivos de López Obrador respecto del PRD.

La historia nos dice que nunca hubo empatía de él con el partido, ni en tiempos de su gestión como presidente. Fue él quien optó por imponer a Jesús Ortega como su secretario general en contra de Pablo Gómez, que lo acompañaba originalmente en la planilla.

Fue él quien estableció la alianza con Ernesto Zedillo (La Jornada, 3/6/96 y Proceso, 1023, 10/6/96, artículo de Heberto Castillo denunciando esta alianza), de donde surgió la transición pactada con el PRD que él encabezaba. El 1º de septiembre, en el informe de gobierno, Zedillo anunciaba la estrategia de rescate bancario por conducto del Fobaproa, la privatización de Pemex y Ferrocarriles Nacionales de México, sin que hubiese posición en contra por parte de los dirigentes del partido.

Fue él quien renunció de manera anticipada luego de la anulación de las elecciones entre Jesús Ortega y Amalia García, dejando un partido confrontado y al garete. Tiempo después, fue él quien nombró a Jesús Ortega su coordinador de campaña en 2006.

Fue él quien prefirió que la defensa electoral no fuera del PRD, sino por comités ciudadanos. Fue él quien acompañó en cada mitin a César Raúl Ojeda su candidato impuesto a gobernador en Tabasco, perdiendo en octubre lo que había ganado en julio de manera contundente y que fue considerado como un apoyo envenenado, pues hizo aparecer a Ojeda como su simple marioneta. Aún no hay balance de por qué se perdió esa elección.

Fue él quien impulso, mediante Leonel Cota, la candidatura de Ana Rosa Payán para Yucatán, panista de abolengo y ultraderechista reconocida por feministas y demócratas del sureste. Finalmente fue él quien decidió que su sucesor en el Distrito Federal fuera Marcelo Ebrard y no Alejandro Encinas. ¿Por qué Ebrard no fue el interino y Encinas el candidato?

La propuesta de Cuauhtémoc Cárdenas es la de un político actuante, consciente de sus derechos a debatir, reflexionar y proponer, no subordinado a los fraccionalismos actuales del PRD. Le hace la propuesta a un compañero de partido convocándolo a construir y salvar al PRD, no sólo en lo ideológico, donde ahora dice estar centrado López Obrador, sino también en lo político, lo legal y lo organizativo.

El rechazo a bote pronto de López Obrador a la propuesta, luego de la historia y los antecedentes, es que pareciera que el fin no es luchar por el rescate del PRD y sus principios, sino destruirlo y tratarlo como un instrumento del enemigo. Ésa es una diferencia de fondo con Cuauthémoc Cárdenas, quien, pese a todo, ha sido un defensor del PRD como obra histórica y colectiva de la izquierda, no personal. En la campaña de 2006 no lo querían cerca; luego, en el conflicto poselectoral, lo quisieron hacer responsable y reclamaron su apoyo, cuando antes la soberbia les dictó el rechazo.

Así como va, la propuesta lopezobradorista en el estado de México pareciera suicida, pues Alejandro Encinas deja vacante la coordinación legislativa, representa un candidato bueno en una campaña mala, pues al final Peña Nieto y el PRI lo esperan con las pruebas de su inelegibilidad, pues es diputado por el DF y sólo un priísta, el presidente municipal de Texcoco, podría darle la residencia, como un acto de discrecionalidad y benevolencia.

Por otra parte, Alejandro Encinas podría ser una opción de primera línea para ser presidente del PRD el 19 de marzo, pero el mismo López Obrador ahora la anula. ¿Hasta allá llega el odio al PRD?

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martes, febrero 08, 2011

BCS: casi final de un ciclo

Baja California Sur (BCS) ha estado íntimamente ligado a Andrés Manuel López Obrador.

Decirlo hoy es parte del balance político de una época; es una vieja denuncia sistemática sobre el significado de la relación entre Leonel Cota como ex gobernador de ese estado y ex presidente nacional del PRD con su mentor López Obrador, y la relación política de ambos con Ernesto Zedillo.

La derrota del PRD, el pasado domingo 6 de febrero en ese estado, casi cierra un ciclo que se inició con la llamada "transición pactada" que explica la existencia del actual PRD, cuyo impulso electoral fueron las gubernaturas de Tlaxcala, Zacatecas, Nayarit y Baja California Sur hace ya 13 y 12 años, junto a lo que significaron las derrotas inexplicables del mismo PRD en el estado de México y Guerrero, donde el PRD estaba en una posición histórica de fuerza y era el principal peligro para el PRI en lo que sería la alternancia en 2000.

Pactando desde entonces, el PRD ganaba en lo táctico, entregando la perspectiva estratégica. Al sol azteca se le asignaba desde el poder la tarea de ser funcional en la democracia disminuida y electorera que hoy somos, a cambio de liquidar sus principios, su programa y su independencia como partido.

Leonel Cota y Ricardo Monreal, antes de ser gobernadores de Baja California Sur y Zacatecas por el PRD, eran connotados diputados del PRI, palomeados por Ernesto Zedillo en las 56 y 57 legislaturas.

Leonel Cota en la 56 era un diputado del montón, con funciones de secretario particular de Humberto Roque Villanueva, coordinador de la diputación priísta. Algunos lo recuerdan junto a Roque Villanueva festejando con la roqueseñal la subida del IVA de 10 a 15 por ciento; en su maletín Cota Montaño cargó la agenda para la aprobación del Fobaproa y las privatizaciones zedillistas.

Ricardo Monreal jugaba entonces el mismo papel que ahora como miembro de la comisión de insultos, sólo que en diciembre de 1996 lo hacía en nombre del PRI y ahora del lopezobradorismo. Es Monreal el protagonista de querer reventar la sesión de instalación de la 57 Legislatura, donde el PRI había perdido ya la mayoría y donde el PRD estaba ante una nueva correlación de fuerzas en el Poder Legislativo. Resultado de ello, Porfirio Muñoz Ledo, entonces del PRD, contestó el tercer Informe de Ernesto Zedillo.

Tanto Leonel Cota como Ricardo Monreal tenían varias cosas en común: surgir del zedillismo y pertenecer a dos estados débiles electoralmente, que serían punta de lanza de la transición pactada con el PRD a cambio de dejar vía libre al PRI en Tabasco, Guerrero y el estado de México, donde en el caso de los dos primeros se consolidó el fraude, y en el segundo, pese a la fuerza, se impuso a un candidato de trámite y con fuertes sospechas de estar ligado a los intereses de los "atlacomulcos".

No obstante, el balance era de avances electorales para el PRD, pues junto con Zacatecas y Baja California Sur estaban sumados los triunfos en Tlaxcala y Nayarit, estados igualmente considerados débiles, pero que constataban que había un cambio, al ser reconocidos por el PRI y el gobierno. La transición pactada caminaba y eso explica que dos personajes de segunda en el priísmo inauguraran y coronaran las victorias del PRD en Zacatecas y Baja California Sur, donde el PRD anteriormente no tenía nada. ¿Por qué perder en el estado de México, donde desde 1996 el PRD había ganado casi todo el oriente del valle de México, y en Guerrero, donde su fuerza era histórica? Mensaje: ustedes pueden ganar, pero con zedillistas a la cabeza, pues no son confiables. Con ese esquema había que neutralizar la fuerza del DF.

En Zacatecas, en 2008, el PRD nacional ordena liquidar su militancia histórica y entregársela a Ricardo Monreal. En Baja California Sur la familia Cota se adueña del partido y el gobierno y sin vigilancia de ningún tipo privatiza, vende, contamina y corrompe en nombre de la izquierda.

Tras la marcha del 24 de abril de 2005 contra el desafuero a López Obrador, éste se convierte en el hombre fuerte del PRD y sus aliados. Para el 5 de mayo, impone a Leonel Cota como presidente nacional del PRD dirigiendo la campaña presidencial en 2006. Hace un año aproximadamente Cota renuncia al PRD y, a trasmano, como Ricardo Monreal, apoya al PRI, dividiendo en Zacatecas en nombre de la pureza, y Cota sumándose a Nueva Alianza, partido de Elba Ester Gordillo, en favor del PRI.

Ambos son criaturas del lopezobradorismo y prueba viva de los vínculos con Zedillo. Ambos crecieron fomentados e impulsados desde ese movimiento. Por eso la derrota en BCS cierra casi un ciclo de ese proceso perverso de extinguir a la izquierda mexicana, dándole poderes acotados, destruyendo sus principios. Ha sido una alianza oscura con el priísmo.

Podemos decir que casi se cerró un ciclo, pues falta el resultado del estado de México y la elección de 2012, donde Cota y Monreal son la vanguardia que lucha ya por la restauración priísta, con el grito: ¡misión cumplida!

¿O acaso Monreal y Cota son defendibles?

PD: Solidaridad con Carmen Aristegui.

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martes, enero 18, 2011

Ciudadanos estadistas para 2012

Frente al político inmediatista, el ciudadano estadista.

Trascender el voto nulo de 2009, poniendo a elección una propuesta de nación, un rumbo, un concepto construido con las voces de todos, con la experiencia común, con una voluntad colectiva. Votar por una propuesta para trascender la protesta, el escepticismo, el terror, el apoliticismo.

Para una visión ciudadana de Estado, el punto final no es 2012, sino el país de los 20 o 30 años que se está forjando en esta crisis nacional. Es una respuesta necesaria contra la negación de reformas en favor de la ciudadanía, es una estrategia contra toda la próxima manipulación partidaria que se ofrecerá como representante de los derechos ciudadanos, después de que todos ellos la frenaron.

Para un movimiento democrático de Estado la agenda no son los personajes que con un electorado insuficiente estará al frente del gobierno sorteando la paralización crónica que beneficia a la minoría poderosa que no busca certezas, sino ambigüedades, vacíos, polarizaciones insustanciales y dominio, sobre todo el cuerpo de la política, los medios, la sociedad y la economía.

Para los ciudadanos estadistas, la agenda es qué país tendremos en 20 años frente al cambio climático por el calentamiento global; el agua y la sustentabilidad de las grandes metrópolis; las fuentes de energía nuevas y tradicionales, como el petróleo; el trabajo y la producción interna; las relaciones financieras y económicas con el mundo global; las migraciones propias y las que cruzan nuestro territorio; la despenalización de las drogas y la reducción de su consumo; el tráfico de armas y la violencia; los monopolios actuales y leyes para la competencia y la concurrencia; medios para servir y educar entreteniendo; política fiscal justa; representación política desde una sociedad abierta y sin tutelas; la construcción de una cultura de legalidad; elección de gobiernos con legitimidad, mediante procesos verdaderamente autónomos; las nuevas formas de hacer política sin clientelismo ni manipulación de necesidades. Los ciudadanos estadistas deben ver el país de ahora como obra del país del futuro, no depositando la fe ciega en personajes, sino construyendo procesos colectivos de organización y pensamiento que se enlacen por la búsqueda de soberanía, justicia y el bien común del país.

Un ciudadano estadista no puede ser un ciudadano aislado, sino el que ve su beneficio personal o individual, en función de la situación general. Ese es un rasgo de conciencia política profunda, ver los derechos propios, no como se ve la punta de los pies, sino en función de lo que nos rodea y las condiciones para demandarlos, ejercerlos y sustentarlos, no con promesas, sino con condiciones reales.

Este año, como 2012, el calendario electoral marcará muchas expectativas e intereses. No obstante, 2009 nos enseñó que el actual esquema electoral está agotado ¿Cuántos años más de paralización e incertidumbre? ¿Cuántos años más de gobiernos débiles, aislados, y oposiciones mezquinas y ambiciosas por los despojos? ¿Cuánto más de una clase política cerrada y encerrada y una ciudadanía inerme, individualizada, manipulable?

El curso anacrónico de la restauración del viejo régimen, junto a las políticas neoliberales, pretenden suplantar con verdades a medias el fracaso de los actores actuales de la política. La clase política de hoy tiene especial cuidado en que en el proceso no haya sorpresas que cambien la actual situación de desorden y debilidad generalizada que les beneficia, pues así son ellos, los que se imponen frente a una sociedad confundida, dividida y desorganizada.

La construcción de una propuesta nacional a votar, independiente a todos los partidos, sólo se puede construir escuchándonos unos a otros, en igualdad de condiciones y estableciendo propuestas desde la visión ecológica, energética, educativa, económica, cultural, alimentaria, política democrática, agraria, migrante, las pequeñas y medianas empresas, lo fiscal, sindical, laboral, de los géneros, las edades, la seguridad, la despenalización de las drogas, la salud, los medios, el transporte, los servicios y la sustentabilidad de las metrópolis. Es decir, desde las diferencias, construir una visión integral y general.

Estando claros en que la coyuntura electoral constituye un remolino, los ciudadanos estadistas deben ver las implicaciones de un proceso electoral aislado, sobre el futuro nacional. Un movimiento ciudadano con visión de estadista, constructor de colectividades, necesita identidad propia, independiente con capacidad crítica, pero poniendo las propuestas al mando.

Una propuesta a votar sólo puede surgir de un proceso nutrido de otros muchos, surgidos del debate y el acuerdo, frenando toda visión despótica.

Muchas pruebas existen que el inmediatismo político tiene secuestrada a la política, los gobernantes, legisladores y partidos.

Sólo una movilización ciudadana, con visión de Estado, sustentando una propuesta, puede romper esta inercia que nos destruye y, por ahora, nos representa.

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martes, enero 11, 2011

El programa de la restauración

La restauración política y económica del viejo régimen está en marcha. Su proyecto está estimulado por la magnitud de errores y la carencia de visión estadista para transformar el país, convirtiendo la pretendida transición en una alternancia electorera, en una democracia disminuida, protagonizada por políticos menores, donde fue más grande la ambición que el talento.

La restauración es un proyecto oligárquico; una señal de fracaso nacional; un retroceso social, político, ético y económico para el país. México cae destrozado a los pies de los mismos viejos intereses, los monopolios, la corrupción, la especulación, el proteccionismo, el estatismo de viejo cuño en alianza con los promotores del neoliberalismo mexicano. Esto no es un juego de partidos, ni es democracia: es un golpe de Estado surgido de los errores de quienes tuvieron en sus manos el país para transformarlo y lo cedieron al viejo régimen, ya sea por complicidad o ingenuidad.

La restauración tiene un programa elaborado por encargo. Se ha hecho a los ojos de todos, es complejo y será vendido como una opción moderna, con lenguaje político nuevo, de corte progresista, convocando a la sociedad civil, protagonizado no desde el partido (que será el PRI), sino desde una ciudadanía organizada, apropiada de la crítica a los partidos, los políticos, los legisladores, los gobernantes en general y en particular con aquellos que sean redituables por su autoritarismo, demagogia y maniqueísmo.

La restauración y su programa, por tanto, se presentará en el escenario como una fuerza opositora. Se definirá como un movimiento contra el hartazgo y para ello construye el perfil de sus adversarios, pese a ser de las dos fuerzas que se nutre: el neoliberalismo y el neopopulismo, representados, según la restauración, como los extremos de la derecha y la izquierda incompetente.

La restauración tiene argumentos y un análisis sobre la situación internacional; las causas de las últimas crisis y la recesión de 2008 y 2009, respectivamente. Periodiza el neoliberalismo desde su conveniencia y lo define a partir de 1995. La restauración no quiere que en su campaña sea identificado ni con el neoliberalismo que ahora le cuelgan al Partido Acción Nacional en exclusiva, ni con el estatismo, el clientelismo y el corporativismo del que se sustentó por sexenios continuos y ahora le enjaretan a la izquierda. Hoy el programa de la restauración define al neopopulismo como el sinónimo de la izquierda, que viene hablando como el viejo PRI y con sus ejercicios autoritarios, de viejo presidencialismo, centralismo y antidemocrático.

Sobre la situación económica, el programa de la restauración habla contra la especulación del capital, en defensa de la productividad, el desarrollo necesario de un sindicalismo autónomo, de una sociedad organizada e independiente, de los derechos del género femenino como el más golpeado por el desempleo y los bajos salarios impuestos por la crisis. Se pronuncia contra un Estado al servicio del capital financiero que le impuso sus condiciones y contra los intereses globales que se imponen en cada país como el nuestro.

El programa de la restauración hace una crítica al sistema de clientelas y reparto del presupuesto; contra la filantropía empresarial, los teletones y las despensas, pese a ser los que promocionan la restauración del viejo régimen. Reconstruye la crítica contra el papel desorganizador de fundaciones, ONG y política de financiamiento para el control de demandas. Con ello ofrece como tarea la organización ciudadana autónoma, independiente, politizada, cuestionadora, opositora a las medidas del capital especulativo y un Estado paternal o sustituto de la gestión social y económica. Propone la relación directa entre empresas y sindicatos sin conciliación y el arbitraje. La restauración del viejo régimen se presenta cuestionando el individualismo y la crisis del sentimiento de comunidad; dejará perplejo a más de un intelectual o académico que se sentirá robado en sus ideas. Es una de las mejores maneras de ocultar la verdad sobre quienes nos hundieron y sentaron las bases de esta realidad nacional en descomposición.

El programa de la restauración se ha diseñado más allá de lo electoral y está por encima de las caracterizaciones elementales y maniqueas que dividen. La restauración se presenta en su programa, como una fuerza en diálogo, unificadora, tolerante, por la soberanía, nacionalista, con ribetes cosmopolitas, abierta al mundo, introduciendo conceptos de Carlos Marx, obviamente de Antonio Gramsci, el liberalismo mexicano, los intelectuales americanos expertos en México como John Womack o Frederich Katz y hasta los clásicos griegos sobre los conceptos de democracia.

La restauración es la reconstrucción de alianzas en el PRI que van desde Elba Esther Gordillo, intelectuales, gobernadores, facciones y monopolios económicos. Narrar lo que viene, el retroceso que nos espera, fácilmente se convierte en una apología y por ello la restauración vendrá con máscara nueva, a restregarle al país su fracaso.

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martes, enero 04, 2011

Restauración y neoliberalismo no

Si se coloca en perspectiva 2012, más allá de lo electoral, se ve necesario que surga un movimiento desde la sociedad que tenga la aspiración y la fuerza de que hubo en 1968, con la capacidad organizativa y solidaria de 1985 y la contundencia democrática de 1988.

Un movimiento con estas características tendría contundencia nacional para generar desde la sociedad civil la construcción de una alternativa ciudadana y un proyecto de nación opuesto a lo que hoy ofrecen partidos, candidatos en ciernes y gobernantes.

La alternativa ciudadana no podría ser un movimiento abstencionista, sino que su fuerza obligara al cambio de reglas, haciendo protagonistas dinámicos del proceso político-nacional a los ciudadanos organizados liberándose del secuestro de decisiones que el actual sistema de partidos, legisladores y gobernantes han impuesto al pueblo de México.

Debe ser un movimiento en lucha por la soberanía, las libertades democráticas y la inclusión. Por naturaleza debe ser un movimiento progresista, generador de un pensamiento político nuevo, de propuestas generales y específicas contra los dos grandes peligros que se ciernen sobre el país: la continuidad del neoliberalismo y la restauración del viejo régimen.

Para los intereses especulativos globales, para el gran capital, todos los estados nacionales, incluyendo el nuestro, somos "estados fallidos". El sometimiento del Estado a los requerimientos de la especulación financiera nos deja sin posibilidades ni sustento. Para el proyecto democrático, la lucha por la soberanía es fundamental para recuperar legitimidad, justicia, libertad, gobiernos y decisiones en favor del pueblo. Necesariamente, la alternativa ciudadana deberá tener un principio de solidaridad en lucha contra la desigualdad social, cuestionando el régimen de dádivas y clientelismo, por uno de generación de economía, empleos y mejoras salariales. Ninguna perspectiva democrática podrá sustentarse sin una visión económica clara contra las consecuencias de 22 años de neoliberalismo y sometimiento del Estado nacional a los especuladores, monopolios y la oligarquía política-financiera.

La alternativa ciudadana como suma cualitativa de los ejes de 1968, 1985 y 1988 deberá construirse como opción contra la restauración del viejo régimen y lo que sumó para sus fines, utilizando la alternancia en el poder. Por ello, deberá ser una opción contra el neoliberalismo y la restauración que opera ya en todos los partidos políticos, con formas electoreras, vacías, personalistas, pretendiendo legitimar su regreso con actos mediáticos, encuestas y la reinvención de la historia.

Hasta ahora, las reglas partidarias han impuesto a la sociedad civil como única función, votar y consumir. Dos actos que aislados no significan ni democracia ni sustentabilidad económica, pues convierte a cada ciudadano en lo individual en un objeto del sistema clientelar, manipulado por sus necesidades, que termina siendo la base de un régimen autoritario y decimonónico. Hoy las grandes debilidades en el ejercicio de la ciudadanía, el individualismo y la desorganización social, así como los derechos a decidir son la base para la restauración del viejo régimen y la hegemonía del neoliberalismo.

Este peligro requiere que la construcción de ciudadanía tenga la noción de independencia y autonomía respecto de las fuerzas del neoliberalismo y la restauración que hoy se apoya en personajes de todos los partidos políticos, comentaristas, analistas, intelectuales y académicos que se valen de la crítica para que todo quede igual. El peligro es seguir alimentando a quienes se benefician del fracaso nacional.

Los grandes movimientos que hicieron posible los cambios más profundos del país han tenido una gran fuerza organizadora. Fueron los movimientos los que crearon partidos, pero ahora son incapaces de generar movilidad, organización social independiente y pensamiento democrático. Los partidos paralizan, no dinamizan. Hoy una clase política encerrada y cerrada pretende imponer las decisiones del futuro, ofreciendo la salida falsa de un proceso electoral vacío que no responde ya a las expectativas del pueblo mexicano ni crean legitimidad.

Esta clase política cerrada y encerrada somete toda la perspectiva nacional al determinismo de la crisis económica mundial y deja como única opción la posible recuperación del sistema financiero de Estados Unidos, continuando con la transferencia de la economía real y productiva a la especulativa.

La única opción es liberar las fuerzas de la sociedad, de la producción, del trabajo. La opción es una democracia fuerte, no la que plantean los candidatos. Hay que ver horizontalmente hacia el compañero de trabajo, al vecino, al de al lado, a la persona con la que viajamos apretados en el transporte público o en el embotellamiento. Hay que superar el individualismo.

El reto es una sociedad organizada, informada y politizada. El reto es la acción popular contra el neoliberalismo y la restauración del viejo régimen.

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miércoles, diciembre 22, 2010

Salinas y su lucha por existir

Hoy que estamos ante una salida regresiva de la crisis… Carlos Salinas emprende de nuevo su lucha por existir; y para entenderlo a él y su trilogía de libros, hay que leer a William Shakespeare y circunstancias humanas similares, verlo como un rey caído, ciego y sordo; tirado en el piso, buscando su espada, víctima de su propio ni los veo, ni los oigo cuando conducía al país a toda velocidad, al abismo que ahora somos.

Carlos Salinas, en su lucha por existir, sabe que sólo puede intentarlo cuando el país se hunde y para que su reinvención de la historia sea posible, tiene que alimentarse del caos, la incertidumbre, el fracaso, los vacíos, el insulto y la falta de memoria.

Obsesionado por su absolutismo fallido, su dedazo desperdiciado (¿cómo pudo, con tanto poder, aceptar a Ernesto Zedillo como sucesor?, ¿quién se lo impuso? y, por tanto, ¿hubo un asesino solitario?), ahora se preocupó por elegir a sus críticos, bajo un modernizado despotismo ilustrado, que le garantizan critica sin ir más allá de los esgrimas racionales, el debate de personalismos y rasgaduras en el terciopelo, para existir... Buena estrategia para que su libro no pasara desapercibido, mientras distribuye su nuevo ideario que nos llevaría a la pregunta: ¿dónde nació el neoliberalismo mexicano? y, suponiendo sin conceder que surgió en 1994, ¿cómo pudo salir tan perversa hija, de tan buena madre?

La invención de los enemigos es ya una estrategia trillada en nuestra comedia nacional y sirve para eliminar, desfondar, reventar posibilidades, creando señuelos. Como preámbulo a su último libro, fue buena la promoción en foto por el estado de México con Enrique Peña Nieto, reivindicando para su gusto la fantasía de su maximato; anunciando más que denunciando, la reorganización política de la oligarquía, la reunificación del PRI; el regreso de Elba Esther Gordillo y sus acólitos Humberto Moreira y Enrique Peña Nieto. La foto placeada, sin duda, generó unidad y entusiasmo priísta.

Esto sólo podría hacerlo alguien que cree realmente en su existencia y su poder. Es, sin duda, Andrés Manuel López Obrador quien lo reivindica como el protagonista del poder omnímodo en México, el que le da vida, vigencia y existencia. Nadie como López Obrador lo actualiza, prepara sus apariciones y foros, le presenta ideas elementales para que luzcan comparativas las suyas, como novedosas y modernas. Hay entre ellos un objetivo común: desaparecer el año innombrable de 1988 en que estuvieron juntos, en el mismo partido, bajo el mismo voto. Tanto Andrés Manuel López Obrador como Carlos Salinas han compartido los esfuerzos y las ideas de los mismos hombres y mujeres de 1988, como Manuel Camacho, Socorro Díaz, Ignacio Ovalle, Manuel Bartlett, Arturo Núñez, José Guadarrama, Ricardo Monreal, y las pléyades de personajes que se mueven en la imprecisión del sexenio en que se inició el neoliberalismo en México, pero que, llenos de entusiasmo, han sido parte de actos tanto de Carlos Salinas como de Andrés Manuel López Obrador. Quizás lo que más los separa, es Ernesto Zedillo a quien Carlos Salinas hace responsable del principio del neoliberalismo, pero que para López Obrador, es un personaje que jamás toca y cuyo neoliberalismo se propuso humanizarlo.

En su lucha por existir, Carlos Salinas crea un discurso y un lenguaje que no le conocimos entre 1987 y 1994. Jamás puso a debate la tercera vía entre mercado y Estado; nunca hubo una preocupación por una sociedad civil con independencia. Fue sí el primero que habló de la extrema pobreza y la cuantificó en 17 millones de mexicanos en esa condición, pero eso fue para justificar el proceso privatizador. Con respecto a América Latina, ya una vez lo dijo Rafael Caldera en Venezuela, que el principal problema latinoamericano eran “los tres Carlos (Salinas, Menem y Pérez) con su alto grado de dependencia hacia Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y que nosotros vivimos bajo el proyecto de integración del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que sembró lo que hoy es nuestra debacle económica. ¿De quién fue obra eso?

En su lucha por existir, parece que su estrategia de interlocutores designados y promoción fotográfica se apaga muy rápidamente. Para ello ¿Por qué no solicitar inscripción en el Club de Madrid, donde debaten los ex presidentes del mundo actual y que construyeron este desastre global? ¿Por qué no exponer ahí su tercera vía que hoy nos ofrece como novedad a los mexicanos?

Para Carlos Salinas sí hay un interlocutor innombrable: se llama Cuauhtémoc Cárdenas. La obsesión por desaparecerlo da a Carlos Salinas más de un aliado encubierto en ese propósito, porque en el programa del Frente Democrático Nacional de 1988, en los discursos de aquella campaña; en la declaración de principios original y el programa del PRD, están la respuesta a su tres libros y lo que ha sido una verdadera oposición al neoliberalismo y las mentiras de quienes piensan que con ellos se inventó la historia. Entrar a debatir ahí, sí es para Carlos Salinas y el salinismo, un verdadero peligro.

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martes, agosto 31, 2010

Nuestra traición

¿Qué somos como nación, si por anexarnos hemos traicionado el precepto primero de nuestra Constitución y masacramos a los esclavos modernos, migrantes, víctimas de la destrucción de sus naciones por la globalización imperialista y el enfrentamiento norte-sur?

“Artículo 1. En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece.

“Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

Los 72 migrantes asesinados son la consecuencia de nuestra anexión a América del Norte. Voluntaria o involuntariamente fuimos anexados y convertidos en el gran muro de contención de Estados Unidos frente a Latinoamérica. En 17 años nos transformamos de hermano mayor en policía migratoria del norte.

Los 72 migrantes asesinados, más todas las vejaciones a los migrantes del Suchiate al río Bravo en esos años, constituyen el costo que hemos pagado para ser aceptados como parte de América del Norte y en pago de nuestra traición a América Latina. No es una responsabilidad sólo de Estado, sino de nación.

Los 72 migrantes asesinados muestran lo que hoy somos. El resultado del consenso de las fuerzas políticas, todas, que decidieron cambiar nuestra espalda mojada, por la espalda del que huye de los suyos.

Los 72 migrantes asesinados son la expresión del racismo mexicano que se ha expresado lo mismo contra los derechos indígenas y ahora contra los migrantes. México es hoy la tierra del genocidio, el paramilitarismo encubierto, el crimen, el origen de los virus y las epidemias. ¿Cómo luchar contra la ley SB 1070 y calificarla de nazi, si México es el holocausto, los trenes de la muerte y los ranchos del exterminio?

Los 72 migrantes asesinados y los sicarios que los masacraron son la fantasía del alguacil de Arizona, Joe Arpaio, y todos los cazainmigrantes en Estados Unidos. ¿Qué mayor apoyo al racismo y la xenofobia que la aplicación del terror en el patio trasero antes de la llegada y sin ninguna responsabilidad para los genocidas? En la frontera norte somos víctimas, en la sur, los victimarios.

Los 72 migrantes asesinados lo fueron, según la versión oficial, porque se negaron a colaborar con el crimen organizado. La explicación es boba, pues suponiendo una larga fila donde se preguntaba a cada uno su decisión de vivir como sicario o morir como desconocido, ¿cuántos sí decidieron salvar la vida? O morir fue decisión por consenso.

Los 72 migrantes asesinados y el holocausto migrante en México no necesita leyes ni tribunales; no necesita apelaciones, ni disputas constitucionales sobre derechos: con el terror de México basta y los trenes de la muerte mexicanos se logra más que la iniciativa de la gobernadora de Arizona. Los cuerpos no estaban para incinerarse en hornos crematorios, sino para exhibirse y contener la migración al norte.

Los 72 migrantes asesinados son la vergüenza de nuestro bicentenario. Si el Grito de Dolores tuvo repercusiones desde el medio oeste norteamericano hasta Panamá como espíritu de liberación contra la corona española, hoy la vejación y el crimen de migrantes latinoamericanos es un mensaje de terror que nos identifica como lacayos del imperio.

Los 72 migrantes asesinados son la señal más clara de la profundidad de la crisis económica en Estados Unidos y, por tanto, del ascenso del racismo. Es un acto de colaboración mexicana a ese país, poniendo a su servicio la guerra contra el crimen para frenar la migración y presión sobre su frontera. Es la renta del patio trasero. Es la negación de nuestra tradición diplomática que abrió las puertas al exilio español, judío, árabe y latinoamericano tras las guerras y las dictaduras. Es la entrega de nuestro destino e historia. Por eso hoy no somos nada.

Los 72 migrantes asesinados en México es una obra obscura, alianza de los rangers de Chiapas con los de Texas y Arizona. Es el resultado de una mentira de las potencias que no asumen que sólo pueden sostener sus economías con trabajo ilegal y esclavizando.

Conclusión: no aceptemos ya versiones de policía, cuando la causa es el desplome moral de la nación mexicana. México a 200 años de su Independencia está muerto y sólo puede resucitar si buscamos la verdad.

Hace tiempo, no mucho, éramos una nación respetada. Hoy todo es falso: la violencia es política de Estado; nos inventan democracias, candidatos y falsas alternativas, cuando todos son lo mismo.

Los 72 migrantes asesinados es una traición a nosotros mismos.

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martes, agosto 17, 2010

Phil Kelly y los irlandeses en México

Así como en la historia forjamos el concepto de malinchismo, sinónimo de sumisión y entreguismo, así debemos reconocer el irlandismo y a San Patricio reconocerlo como el santo del nacionalismo solidario, traído por los irlandeses que asumieron la causa de México con todas sus consecuencias.

Bajo ese mismo espíritu, por la década de 1980 llegó Phill Kelly (1950-2010) a México y nos tomó como convicción y destino. Forjado en los duros trabajos en Inglaterra, llega Phil a México y sobrevive dando clases de inglés para seguir pintando. Hoy el angelito que identifica la administración de Marcelo Ebrard y al gobierno de la ciudad es un fusil de alguno de los múltiples ángeles de Kelly que seguramente se fusiló el diseñador del icono, pero siendo de origen Irlandés el autor, no era necesario reconocerlo, como tampoco se reconoce en toda su dimensión histórica y como parte de la integración de nuestra cultura nacional la gesta de los del Batallón de San Patricio en la guerra 1846-1847.

Ligados a la causa de nuestra independencia en la guerra contra la intervención estadunidense, los San Patricios son una espina para el imperio norteamericano, así como lo fue Gonzalo Guerrero, en Yucatán, durante la Conquista combatiendo contra Pedro de Alvarado y haciendo suya la causa maya, que le ganó el reconocimiento de ser una espina en el corazón de España.

Más de 800 irlandeses, encabezados por John Riley –de quien Daniel Molina escribió una magnífica novela y biografía–, se integran al Ejército Mexicano como batallón y participan en las batallas de Monterrey, Buenavista, en Cerro Gordo, Churubusco y la ciudad de México. Paradójicamente, son abanderados y reconocidos por Antonio López de Santa Anna, que en la primera etapa de la intervención estadunidense, luego de que las armas mexicanas ganaban batallas, él ordenaba la retirada. Pese a todo, los estadunidenses desistieron de invadir por el norte y entraron por Veracruz hasta llegar en agosto de 1847 a la ciudad de México luego de la batalla de Cerro Gordo, en Veracruz.

Aquí en la ciudad de México, del 20 de agosto al 13 de septiembre, se dan las batallas de Churubusco, Molino del Rey y Chapultepec, siendo la más encarnizada e importante la primera donde los San Patricios junto a los mexicanos resisten, mueren y son prisioneros. El 13 de septiembre de 1847 cuando sólo se conmemora a los Niños Héroes de Chapultepec. Ese día en la plaza de San Jacinto se colocó un gran cadalso para ejecutar a 48 irlandeses de 71 condenados de otras nacionalidades acusados de traidores. El general Winfield Scott ordenó que fueran ahorcados viendo hacia Chapultepec al momento en que se izaba la bandera de la las barras y las estrellas en el castillo para que fuera su última visión en la vida.

Al día siguiente se firmó la capitulación de la capital. Los invasores realizaron un desfile triunfal desde la Alameda hasta el Zócalo por Plateros (hoy Madero). Mientras se izaba la bandera estadunidense en Palacio Nacional un francotirador mexicano mató al soldado invasor que la levantaba. Al mismo tiempo, los habitantes los apedreaban al paso del desfile, hiriendo con una piedra al general Scott. Una dama de nombre Martha Hernández envenenó dulces para ofrecerlos a los soldados estadunidenses, mientras en otros puntos de la ciudad desde las ventanas lanzaban hasta cadáveres para detener a los soldados invasores.

Cuenta la leyenda que los sobrevivientes del batallón terminaron sus días fundando el pueblo de San Patricio a un lado de Barra de Navidad, en la costa de Jalisco. En un viaje con Phil Kelly buscando algún testimonio, nadie sabía nada de esta historia, pero al final de la visita le pedí que fuésemos a la playa de al lado, llamada Melaque, muy conocida, y Phil preguntó: ¿Cómo? Melaque, respondí. “No –me dijo, en su español imperfecto–, es Mélaqui o Melaquías, el otro santo patrono de los irlandeses católicos que seguramente acompañó a los artilleros del San Patricio y que luego se mexicanizó, borrando huellas.”

Ricos y pobres, hay una enorme raíz irlandesa en México, muchos de ellos cambiaron su nombre y lo mexicanizaron como el mismo Riley, registrado en el Ejército Mexicano como Juan Reley. Con ellos la primera promesa incumplida no son las tierras que se ofrecieron, sino la memoria de su gesta y el reconocimiento como parte de nuestra cultura nacional. Gonzalo Guerrero, el vasco Javier Mina, Riley y los del Batallón de San Patricio, son lo opuesto al malinchismo y una forja de nuestra independencia, pero también del gran valor del internacionalismo y la solidaridad sin fronteras.

Este 7 de septiembre Phil Kelly cumpliría 60 años; murió aquí hace 15 días, pintando la ciudad de México, playas, paisajes y nuestro caos. Phil es parte de la aportación irlandesa, de unos que lucharon por nuestra independencia y él por nuestra identidad cultural.

Celebremos con ellos y en su memoria el bicentenario de nuestra independencia.

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martes, mayo 25, 2010

Diego en el laberinto


Si el príncipe calla, el pueblo especula, diría Maquiavelo. No hay mesa ni bar, café o mercado, donde no seamos inquiridos unos a otros con la misma pregunta ¿Quién crees que fue?

Razones económicas hay: los medios pasan una y otra vez la propiedad de Diego Fernández de Cevallos donde se afirma que desapareció, pero no se sabe si es a manera de testigo o también de garantía para el monto del rescate. Ha sido público que el despacho de abogados encabezado por Diego Fernández de Cevallos camina paralelamente entre el litigio contra instituciones del Estado y el influyentismo político. Él mismo ha sido defensor público sobre el derecho a ser legislador y litigante al mismo tiempo. Esto ha significado que las derrotas jurídicas por indemnizaciones han sido ganancias millonarias para su despacho. Lo que pierde como político lo ha ganado como abogado.

Razones de la guerra también existen: Diego Fernández de Cevallos pertenece al mismo partido que como gobierno le ha declarado la guerra al crimen organizado y que lleva ya en dos años más de 23 mil muertos, de los cuales más de 90 por ciento (según el mismo Felipe Calderón, jefe supremo de las fuerzas armadas) son bajas de los criminales, y el restante 10 por ciento, sólo daños colaterales menores, policías y militares, muchos de ellos que no se sabe aún de qué lado de la guerra estaban. En esta guerra, superan los muertos a los apresados; hay un limbo de arraigados que espera que los investigadores les reúnan pruebas de culpabilidad. Mientras, no los presentan al juez, pero tampoco están libres por falta de evidencias tangibles. Las cárceles explotan por el hacinamiento y, si las prisiones son el reflejo de un país y su impartición de justicia, en México no podemos esperar que haya un solo rehabilitado. Las prisiones aquí son el infierno de los mexicanos en la tierra.

Razones de la política: en sentido estricto, es el tercer secretario de Gobernación. Luego de la muerte de Juan Camilo Mouriño, a Diego le propuso el mismo presidente asumir el cargo. No aceptó, declinó, pero no dejó la vacante y propuso a Fernando Gómez Mont en Gobernación y a Arturo Chávez Chávez como procurador, ambos integrantes de su poderoso despacho. Desde ahí, muy a su estilo, rudo en el decir, pragmático en el actuar, se proyectó el convenio con Enrique Peña Nieto y Beatriz Paredes para prevenir alianzas contra el PRI entre PRD y PAN. Diego se manifestó en contra y el firmante por el gobierno, su subordinado, Fernando Gómez Mont, al no ser honrada su palabra por el presidente de su partido, renunció al PAN. En ése y otros temas, Diego Fernández ha discrepado de la conducción presidencial y, aplicando la ley 16 del manual de Robert Greene sobre las 48 leyes del poder –que aconseja [utilizar] la ausencia para incrementar el respeto y el honor–, se ha declarado en retiro. Al momento de su desaparición (para mantenernos en los términos oficiales), Diego era parte de la discrepancia sobre las alianzas de su partido y tenía gran influencia en la política gubernamental desde secretarías de Estado claves. Por eso hoy, pese a su práctica de desaparecer como en 1994 en la campaña presidencial, está más presente que nunca y tendrá relevancia si el 4 de julio próximo hay una gran derrota, de la cual él está deslindado.

La guerrilla: el EPR ya se deslindó, pero el atentado contra Arturo Acosta Chaparro un par de días después de la desaparición, quien, según versiones de los mismos familiares de Diego, había sido contratado para las negociaciones, ha sugerido que la guerrilla de izquierda podría ser la autora. Días antes una declaración de Alfonso Navarrete Prida, ex procurador mexiquense, anticipaba sobre la existencia de una narcoguerrilla.

Intereses particulares: se habla de que Diego tenía muchos agraviados por litigios y, por tanto, es una venganza. Esto le gusta sugerirlo al mismo gobierno, pues dejaría todas las cosas como están; es decir, la guerra, la política, la guerrilla y sólo Diego perdería un poco de su riqueza material.

Sin embargo, en el contexto, la desaparición se da horas antes del viaje a la cumbre en España y la visita de Estado a Washington. Una agenda largamente preparada es modificada y sirve para dar contexto a que los congresistas estadunidenses nos aplicaran el atole con el dedo que don Porfirio repartía en el Zócalo con motivo del centenario de la Independencia: Ovaciones y ninguna respuesta; buena amistad, pero los negocios son otra cosa.

Los autores del delito, o son profundamente despolitizados, como afirma Felipe Calderón, o tocan como el burro la flauta, pues el hecho da para todo: financiamiento, sentar al gobierno a negociar y hasta cobrar facturas políticas internas en el PAN.

El gobierno y los familiares demandan: ¡que nadie especule! Mientras tanto, Peña Nieto, con el caso Paulette, aprovechó los reflectores apuntados a Diego Fernández de Cevallos en el laberinto y salir del reto colocado por la niña, que dejó constancia pública del tamaño que tienen y de lo que viene, si ésos nos gobiernan.

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martes, mayo 04, 2010

Paramilitarismo


El paramilitarismo se encuentra en proceso de articulación nacional. El paramilitarismo surgido de la guerra al crimen organizado lanzada por el gobierno federal no sólo ha creado la espiral de la violencia y la represión ilegal, que ha sido madre de las guerras sucias, sino que empieza su proceso de autonomía y articulación nacional, como ha sucedido en los lugares donde ha surgido como decisión oficial contrainsurgente.

La actual reforma en el Senado sobre las funciones del Ejército, en vez de cerrar, abrió la puerta y justificación al paramilitarismo, como vínculo oscuro entre la acción policial y las fuerzas de origen militar, con misiones ilegales para la limpieza de pandillas, sicarios y narcomenudistas, y que ha arrojado más de 22 mil muertos en los últimos años.

Aplicando la violencia fuera del ámbito constitucional –como hizo el Estado mexicano contra la subversión en las décadas de 1950, 1960 y 1970, que ocasionó cientos de desaparecidos y asesinados por los organismos del Estado y que permanecen impunes–, el gobierno de Felipe Calderón ha desatado una fiera difícil de meter nuevamente en la jaula: el paramilitarismo.

A los brotes de paramilitarismo regional ya existentes bajo el mando de cacicazgos o políticas contrainsurgentes con objetivos locales y precisos, como en Chiapas, la sierra Triqui y Guerrero –por citar tres ejemplos–, la “guerra contra el narco” une las formas de paramilitarismo local con lo nacional y, por esencia, inicia su proceso de autonomía en mandos, financiamiento, armamento y procedimiento, pues lo une el haber surgido de la impunidad y los códigos de protección mutua, incluso contra el poder oficial que le dio origen. Así sucedió en Colombia.

La acción paramilitar en Oaxaca cercana a San Juan Copala contra activistas protectores de derechos humanos y periodistas, tiene raíces muy antiguas ahí, aplicada en contra de los movimientos indígenas contra los cacicazgos priístas. Esta fuerza había permanecido latente, de alguna forma aislada o contenida, pero ahora es respaldada y motivada por el paramilitarismo que se asoma tras las ejecuciones masivas en los estados de la frontera norte, el Golfo, Michoacán, Baja California y Sinaloa. Lo que eran prácticas acotadas a conflictos y regiones, ahora es un proceso nacional en marcha, y ahora tienen un mensaje fuerte y claro: está prohibido asomarse a la realidad.

La violencia paramilitar por eso es invisible y oculta la mano. Actúa organizada y efectiva, para dejar, mediante la violencia ciega y sin rostro, lo que el poder necesita y por la vía legal no puede. Amparados en la impunidad, se trata de paralizar con el terror toda acción y denuncia, pues las víctimas de antemano están catalogadas como delincuentes y criminales. Frente a ello, ni los organismos de derechos humanos se interesan o actúan, y hasta estudiantes y niños son, en primera instancia, catalogados como sicarios o narcotraficantes.

Explicada mayoritariamente como lucha entre bandas criminales (más de 90 por ciento, según Felipe Calderón), el paramilitarismo se desboca y produce una espiral de violencia sin lógica y toma a todo el país bajo el fuego cruzado. Conforme a esta definición, la versión oficial de la violencia tiene una falla lógica, pues defiende los resultados como parte de su ofensiva y, ante los reclamos civiles, se niega a cualquier retirada, con lo cual acepta que los 22 mil muertos son el resultado de su estrategia.

Asomarse a la realidad es peligroso, como lo sucedido a Alberta Cariño, al activista finlandés y a los integrantes de la caravana que iba hacia San Juan Copala, Oaxaca. La tendencia es reprimir por todos los medios, que nadie se acerque a la realidad y se acepten las versiones oficiales como únicas. Eso significa que el lado oscuro del poder paramilitar está creciendo y que la represión se ajustó a las nuevas formas de la democracia.

¿Cuál es el origen de esto? En 1988, Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos y Abel Vicencio Tovar justificaron su reconocimiento al gobierno de Carlos Salinas, con el argumento falaz de que los gobiernos se legitiman con hechos, para proteger al gobierno del calificativo de usurpador. Bajo esta idea, desde el poder se reformó la Constitución contra el ejido, se abrió la puerta a la acción política de la Iglesia, se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y se concretó la gran privatización de empresas del Estado.

Felipe Calderón, haiga sido como haiga sido, llegó a la Presidencia y, más allá de la acusación, lo más sorprendente es que actúa como un gobierno usurpador y golpista; él es el primero en no creer en su legitimidad, pues el centro de su discurso promueve salidas autoritarias, imprecisión, justificación del terror paramilitar y descomposición de las instituciones. Su guerra se extiende contra toda la sociedad y la justifica como una medida de orden.

Calderón y sus opositores perdieron la brújula de la transición y han creado como única alternativa la restauración del viejo régimen.

martes, abril 27, 2010

Pricentenario


A 10 años de haber perdido la Presidencia, el PRI está en todas partes: en la izquierda, la derecha y el centro; en los sindicatos, en el control renovado, en las cúpulas empresariales. Vive como práctica en la vida interna del PRD, el PAN, el Verde, Nueva Alianza, PT y Convergencia.

Los candidatos que no caben en el PRI juegan con otras siglas y ahí están en cada elección local los hijos de la misma madre, disputándose su cariño y poder. Lo que en 1988 fue ruptura programática y semilla para una revolución democrática, los herederos lo convirtieron en un primo cercano, en disputa familiar y simulación de transición. Por eso hoy todo lo que le resiste lo apoya y bajo la mascarada de romper alianzas espurias se le ofrecen patrimonios familiares como Zacatecas.

Todos los partidos trabajan para el Revolucionario Institucional. Es como Roma: todos los caminos van hacia él. Este sistema de partidos lo fortalece, y si no tiene capacidad de unir nacionalmente, sí tiene poder de veto. El PRI es el que determina las reformas.

El viejo aparato electoral fraudulento se transformó en 32 aparatos electorales basados en el ejercicio del presupuesto y el manejo de las clientelas. Su objetivo no es ganar gubernaturas, sino ir con el carro completo de antaño. En este año, el priísmo se juega la restauración en 2012.

El PRI agradece que los que fueron primera y segunda fuerza en 2006 se hayan desgastado en la disputa entre legitimidad e ilegitimidad y hayan abandonado la conducción a la que ahora aspiran en alianzas electorales, cuando pudieron hacerlas antes con los votos que representaban. Son los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Quieren hacer lo que no hicieron. La llamada derecha y la izquierda reconstruyeron el centro y se lo regalaron al PRI, que gobierna desde la oposición, decide y presume. El PRI es la oposición gobernante y hace que el Ejecutivo tome las decisiones, que no haría en su nombre, pues inventó un estilo nuevo de gobernar: utilizar a otros para no ensuciarse.

Hoy en desgracia se unen los extremos contra el PRI y destrozan sus identidades. El viejo palerismo se ha modernizado, y si ayer fue Juanito, ahora rompe alianzas espurias para apoyar causas espurias y facilitarle al PRI triunfos en Oaxaca, Durango, Hidalgo y Zacatecas.

El PRI está en el monopolio de los medios de comunicación. Ellos le dieron concesiones, fuerza a cambio de apoyo, y se hicieron más fuertes que ellos y que el poder político. El monopolio de los medios, creados por el PRI, decide la imagen de los políticos y tiene en las encuestas el instrumento para legitimar la fuerza, no de los candidatos, sino de los medios que les dan existencia.

El PRI son las reformas que envía Felipe Calderón, pero ellos deciden qué pasa, qué no y qué se adiciona. Esto tiene la ventaja de que pueden aprobar todo tipo de reformas regresivas y restauradoras sin ser responsables, sin que se les vea la mano ni la autoría. Es el crimen perfecto, pues se hace todo lo peor en nombre de los partidos emergentes, del PAN y el PRD, sin desgastarse. El PRI sólo le ha dejado al Ejecutivo el despacho como encargo, un micrófono y una cámara, para que se exhiba como el más débil e inútil.

El PRI se crece demostrando la incapacidad de gobernar de otros. Se ufana en demostrar que es la única bandera, que reverdece demostrando a la ciudadanía su error al haberlo sustituido; enrojece con rubor y generosidad al convertir la afrenta en unas merecidas vacaciones de 12 años, pero palidece, blanco de humildad, cuando se le invoca como el mejor, por viejo y conocido.

Desarticulado cuando cayó el viejo presidencialismo, el vacío devino de partido a cultura política nacional. Hoy todas las fuerzas políticas imitan y emulan al PRI, y la prueba es que a todos los partidos hoy los rige el pragmatismo, los fraudes, la corrupción, los caciquismos, el clientelismo, la demagogia, el autoritarismo, la represión, la perversión, la manipulación, el garrote y la zanahoria; el PRI está en cada célula de nuestro sistema político. Es una cultura no en extinción, sino en expansión ante los vacíos y por la necesidad de una fuerza política organizada, dispuesta a enfrentarse en lo programático, lo ético y organizativo. No es un asunto cuantitativo, sino de valores distintos. No es un tema de condescendencias, sino de rupturas.

No obstante, un proceso de salvación nacional no vendrá de la nada, sino de la misma realidad y desde la conciencia crítica y autocrítica de no confundir insulto, resentimiento y sectarismo con alternativa. De construir alianzas con principios y dar adjetivos y compromisos a la democracia.

Gracias al vacío, el PRI sigue siendo revolucionario e institucional, heredero del criollismo devastador, de los que convirtieron el federalismo en centralismo, de los fabricantes de oligarquías con manos invisibles.

Por eso el PRI debería ser el eje en este bicentenario y centenario; a manera de juicio del pasado y sobre si queremos reconstruirnos de forma distinta o continuar siendo lo mismo, con otra piel y otro tiempo.

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martes, enero 05, 2010

Décadas

La década que se fue, es de las que aprietan: la que viene, es de las que ahorcan.

Porque los errores cometidos en estos 10 años, no tuvieron vocación pedagógica, se repiten y no nos enseñaron nada. Son de los errores que se cometen bajo la particularidad que se olvidan deliberadamente, pues su origen son la soberbia, la falsedad y el oportunismo. Son los errores propios, que lo más fácil es convertirlos en acciones del adversario, porque así se mantiene inmaculada la facultad de continuar cometiendo equivocaciones.

Nuestra generación es la más perdida de todas, la más errática: es una generación fallida y mediocre; intelectualmente galardonada como ninguna, déspota e inútil históricamente.

Es una generación que se forjó brillante en las cuatro décadas finales del siglo XX; fue la que vivió cambios extraordinarios en el mundo, pero entró al XXI llena de sombras, frustraciones y derrotas, al concebir la política sin crítica y autocrítica, y lo peor, sin querer correr riesgos. El ejercicio de la crítica oportuna se cambió por el historicismo, el considerarse protagonistas de la historia, sólo por seguir y alimentar ilusiones, sin hacer esfuerzos y considerar que el poder era el fin y llegaría por merecimiento.

Es una generación que a los primeros avances y a la mitad de la marcha, paró el combate para hacer desfiles de condecoraciones, reparto de puestos y autoelogios. Todos los veteranos se presentaron como héroes y los nuevos entraron al desfile con ambiciones más grandes que sus talentos. Su trinchera de lucha fueron los insultos y defender a los héroes repartidores de lealtades y nóminas.

En esa lógica, el ascenso al poder se convirtió en una fecha: ¡ya ganamos¡, se decía y las lenguas se afilaron cuando vino lo que se consideraba una derrota inexplicable. El enemigo verdadero empezó a esfumarse y a desparecer ante los gritos de los inventores de enemigos y traidores, a fin de ocultar las intrigas contrainsurgentes, la división del propio ejército, la depuración y las purgas a la mitad de las batallas. La supuesta pureza de la fuerza en poco tiempo se volvió un ejército andrajoso de demagogos, intelectuales subordinados, activistas histéricos y sectarios gozosos de cada rompimiento, prestos a fabricar nuevas derrotas.

Falsos en la unidad y el optimismo, esperando la fecha de la redención al predecible 2012, se espera que todas las condiciones se plieguen al imaginario, cedan ante la fantasía y se abran las puertas, pues por los discursos estamos ya en la historia al lado de Morelos, de Juárez, de Madero, como parte "del movimiento más importante de la historia de México", así dicho. Ya está en marcha la depuración, para entrar acompañados de una masa de cachuchas y camisetitas nuevas, y de los que claman por un puesto, una dote gubernamental o una canonjía por lo que se considera un derecho por luchas pasadas.

No es necesario reflexionar ni hacer congresos refundacionales. Sólo hay que pensar cómo el mundo se derrumbará a nuestros pies. Somos la generación divina que sin explicaciones puede crear de la nada el universo de las derechas, los centros y las izquierdas, convertidos en adjetivos y ya no en sistemas de pensamiento y acción. Es la nuestra una mentalidad de escalafón en ascenso continuo; hay confusión entre pensarse de izquierda, por ser gobiernistas. La generación perdida logró escaños de poder inimaginables hace 15 años y ahora se refugia en ellos, defendiendo lo indefendible, creyendo en lo increíble. Por eso, se ha confundido la convicción con el oficialismo gobernante, que se padecieron en otras épocas donde dominaban los defectos privados y las virtudes públicas.

Fue una generación que empezó llenando y abriendo las plazas con mujeres y hombres luchando por libertades, y al entrar el nuevo siglo llenó de clientelas a las que se ofreció el poder como única salvación. Que hizo de la política el mercado donde se cambiaba la convicción y las ideas por la fe y la esperanza ciega.

Hoy los contemporáneos debemos pensar ya no en años, sino en décadas.

Las pérdidas nos están ganando, por haber detenido la marcha y haber hecho de las formas de lucha, caricaturas y escenografías, proclamas del resentimiento, abandono del sentido del humor, gritos y acomodos.

La pasada década se le entregó a los adversarios reales el concepto del cambio, las reformas y las transformaciones. Creadores de la izquierda única, constructora de clientelas, el objetivo, la consigna central fue el llamado a "resistir" y con ello a defender el pasado.

Por eso hoy, los conservadores son los que levantan los estandartes del cambio, los derechos ciudadanos, las reformas del Estado, los planes económicos y hacen las propuestas contra los anacronismos que ellos mismos hicieron.

Fue el fin de la primera década del siglo XXI y ahora está la carnada de 2012 para continuar los errores, por la vía de la década perdida, los insultos y la victimización.

Ahí está la generación secándose al sol, sin memoria, sin ideas, pasando de un partido a otro y envejeciendo sin honor.

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