Germán Dehesa
Cosas I
A uno le pasan cosas; hay cosas que no pasan sino que se nos quedan; las cosas ahí están y, según dice el poeta de secreta fama, las cosas ahí seguirán cuando no estemos, "ciegas y extrañamente sigilosas"... las cosas.
En efecto: me han pasado cosas en este meneado enero de 2007. Ninguna de estas cosas merecería el titular de la primera plana, pero, cada una en su ámbito tiene su pequeña o gran importancia.
Les puedo contar, por ejemplo, que, de regreso a la escuela, el Bucles ha sido convertido en el Semibucles por el enérgico mandato de las altas autoridades de la primaria de readaptación social donde el grumete cultiva su espíritu y aprende a socializar. Ahora lo veo y no puedo dejar de pensar en el bíblico Sansón, con la agravante de que, si por mi fuera, yo lo dejaría en entera libertad de que se dejara las greñas como a él le viniera en gana, habida cuenta de que él y yo estamos de acuerdo en un sencillísimo precepto: que tu presentación sea libre y personal, siempre y cuando no ofendas con ella a los que te rodean.
Si lo piensan un poco, estamos frente a la vieja discusión de hasta dónde dispongo yo de mi ser y de mi cuerpo y hasta dónde hemos de permitir que las iglesias, el Estado, las autoridades nos legislen y gobiernen esa ínfima parcelita de creación que es la ínsula de nuestro cuerpo. Ustedes que pueden, disfruten de ese don que es una cabellera, río de misterio como toda mujer sabe.
Otra cosa. Una amiga me pide ayuda porque está trabajando con "menores infractoras" y me cuenta que, para su sorpresa, ha descubierto que estas muchachitas disfrutan la lectura, pero tienen escaso acceso a los libros. Ante esta situación, nos hemos lanzado a la gustosa tarea de hacer para estas chicuelas una biblioteca que les muestre el lado luminoso de la vida y todo lo que ésta puede provocar en la imaginación del hombre. Aquí es donde entras tú, lectora lector querido. Estoy absolutamente seguro de que nos vas a ayudar a formar esta primera biblioteca que ya nos encargaremos de que sea la célula madre de muchas más. Imagínate que eres una muchachita que está en la cárcel, ¿qué libro te gustaría leer?, ¿lo tienes?, ¿qué esperas, criatura?. La información acerca de dónde enviarlo y de dónde puedes proseguir colaborando en "OPERACIÓN COBIJA" la obtienes marcando el teléfono 56-11-65-13.
Ahora que lo pienso, no está nada mal esto de juntar libros con cobijas. Me constan la tibieza y el alivio que un libro puede solicitar para una mente y un corazón atribulados.
Otra cosa chistosa. Lo veía y no lo creía. La escena podría estar sucediendo en Botswana, pero resulta que es Tijuana. Ahí están los recios policías de la localidad dispuestos a enfrentar al crimen con sus disuasivas y letales resorteras. No entiendo cómo el meganaco de Jorge Hank se atreve a aspirar a la gubernatura de su Estado en ese entredicho moral, en ese borroso linde de la legalidad en donde permanentemente vive. Ojalá y estas palabras fueran el resorterazo que tan bien se ha ganado esta exótica sobrevivencia del peor PRI.
Mejores cosas. Esta mañana, durante su participación radiofónica, Denise Dresser, la encendida ciudadana, reactivó una iniciativa que muchos seres de bien hemos patrocinado desde hace varios meses. Se trata de una tarea cibernética. Su objetivo es reunir la suficiente masa crítica como para lograr que esas cantidades millonarias e indignas que se asignan a los partidos se reduzcan en un 50%. Si no le entras, luego no te quejes (www.propuestacivica.org.mx). Entras a esta dirección, dejas tus datos (los de tu credencial de elector) y por este simple hecho, comienzas a dejar de ser un vasallo comebolas e ingresas de lleno a la ciudadanía activa. Aquí te quiero ver.
¿Despertará la justicia?.
Cosas II
¡Qué cosas!. Ricardo Monreal, paladín de la democracia, figura señera de la izquierda mexicana, líder moral de los que no han transigido, está en tribuna y en ella blande, enarbola y ondea uno de los más sagrados símbolos patrios: un paquete de tortillas. Con fuerte dosis de valor civil y sin importarle su seguridad personal, denuncia el fracaso del plan estabilizador del precio de la masa y la tortilla patrocinado por Felipe Calderón. Nadie lo ha respetado, sigue la escalada de precios, los trabajadores y en particular sus durables líderes preparan la megamarcha y exigen el salario de emergencia. Aquí tenemos una muestra más de la incapacidad de la derecha; aquí, en la tortillería de aquí cerquita para mayor escarnio de todos, aquí compré un kilo de tortillas y me cobraron, compañeros, ¡$9.50!; el cúmulo de mentiras se derrumba... Mientras Monreal hace con la palabra una exquisita filigrana zacatecana, un reportero malora abandona San Lázaro y va a la susodicha tortillería, pide un kilo de tortillas y se lo venden a $8.50. Fin de la escena. Entiendo que este hecho en sí es un asunto menor, pero es también una metáfora correcta de la condición moral de Monreal. Nunca le vayan a comprar un coche usado a este celacanto venenoso.
Hay otra cosa que me tiene sorprendidísimo: amanece un día y amanece otro y el Secretario de Salud, como el dinosaurio de Monterroso, sigue ahí. Tal parecería que no dijo lo que dijo, que no sacó su mitra, su capa pluvial y su incensario para proclamar las glorias de su ausencia de pensamiento secular. Y sin embargo lo hizo y al hacerlo, infamó la memoria y la obra de Julio Frenk y que conste que sólo el Dr. Frenk sabe la batalla que tuvo que dar para más o menos poner al día la política mexicana de planeación familiar. Todo para que llegue José Arcángel Córdova Villalobos y salga con su aldeana batea de babas. Otra vez la burra al trigo: una cosa muy respetable es el credo personal, de hecho, por mí pueden creer en la divina zanahoria, o en los síquicos de Walter Mercado y otra es la política pública donde por encima del bien propio, tiene que primar el bien común. Sería ideal que quitaran a ese señor y se fuera de eficiente monaguillo a cualquiera de los muchos templos que lo necesitan; nada más que lo haga con cuidado porque los brasileños se están adueñando de todo: ¡pare de sufrir!.
Cada día es un diluvio de cosas. Que éste nació, que éste murió, que este otro anda a medios chiles y como queriendo buscar las tablas; que en Berlín dijeron, que en Francia otra mujer ya está lista para ser la mera mera (conste que lo vengo avisando desde hace 20 años. Hombres: todavía estamos a tiempo; firmemos una rendición honrosa), que seguimos sin saber, por dar un ejemplo, quién y por qué mató a Enrique Salinas; que un amigo entrañable viene y hace su máximo esfuerzo para explicarme lo que ya pronto será un aparato diabólico llamado I-phone que hace de todo, incluso ralla zanahoria. Me cuentan que todo aquél que logre dominar todas las funciones de ese aparatejo, ya no necesitará ni del mundo, ni de la realidad porque todo lo que requiera estará guardado en esa cajita. La gran alucinación. Y las cosas no dejan de pasar; cada instante se roba un gramo de nuestro polvo y va preparando el montoncito que seremos. "The poor thing I am" dice Shakespeare en Otelo. Si esto es el lujoso Yago, hijo del Príncipe de la Poesía, qué seremos nosotros sino cosas entre las cosas. Lo que nos salva es que nos siguen ocurriendo cosas y podemos seguir sonriendo. Las cosas son chistosas. HOY TOCA.
La justicia está dormida y no asiste. Ahí siguen MONTIEL y Gamboa y Kamel Nacif y el Precioso y tantos más que tan suntuosamente nos roban y nos ofenden. ¿Hasta cuándo?.
Cosas I
A uno le pasan cosas; hay cosas que no pasan sino que se nos quedan; las cosas ahí están y, según dice el poeta de secreta fama, las cosas ahí seguirán cuando no estemos, "ciegas y extrañamente sigilosas"... las cosas.
En efecto: me han pasado cosas en este meneado enero de 2007. Ninguna de estas cosas merecería el titular de la primera plana, pero, cada una en su ámbito tiene su pequeña o gran importancia.
Les puedo contar, por ejemplo, que, de regreso a la escuela, el Bucles ha sido convertido en el Semibucles por el enérgico mandato de las altas autoridades de la primaria de readaptación social donde el grumete cultiva su espíritu y aprende a socializar. Ahora lo veo y no puedo dejar de pensar en el bíblico Sansón, con la agravante de que, si por mi fuera, yo lo dejaría en entera libertad de que se dejara las greñas como a él le viniera en gana, habida cuenta de que él y yo estamos de acuerdo en un sencillísimo precepto: que tu presentación sea libre y personal, siempre y cuando no ofendas con ella a los que te rodean.
Si lo piensan un poco, estamos frente a la vieja discusión de hasta dónde dispongo yo de mi ser y de mi cuerpo y hasta dónde hemos de permitir que las iglesias, el Estado, las autoridades nos legislen y gobiernen esa ínfima parcelita de creación que es la ínsula de nuestro cuerpo. Ustedes que pueden, disfruten de ese don que es una cabellera, río de misterio como toda mujer sabe.
Otra cosa. Una amiga me pide ayuda porque está trabajando con "menores infractoras" y me cuenta que, para su sorpresa, ha descubierto que estas muchachitas disfrutan la lectura, pero tienen escaso acceso a los libros. Ante esta situación, nos hemos lanzado a la gustosa tarea de hacer para estas chicuelas una biblioteca que les muestre el lado luminoso de la vida y todo lo que ésta puede provocar en la imaginación del hombre. Aquí es donde entras tú, lectora lector querido. Estoy absolutamente seguro de que nos vas a ayudar a formar esta primera biblioteca que ya nos encargaremos de que sea la célula madre de muchas más. Imagínate que eres una muchachita que está en la cárcel, ¿qué libro te gustaría leer?, ¿lo tienes?, ¿qué esperas, criatura?. La información acerca de dónde enviarlo y de dónde puedes proseguir colaborando en "OPERACIÓN COBIJA" la obtienes marcando el teléfono 56-11-65-13.
Ahora que lo pienso, no está nada mal esto de juntar libros con cobijas. Me constan la tibieza y el alivio que un libro puede solicitar para una mente y un corazón atribulados.
Otra cosa chistosa. Lo veía y no lo creía. La escena podría estar sucediendo en Botswana, pero resulta que es Tijuana. Ahí están los recios policías de la localidad dispuestos a enfrentar al crimen con sus disuasivas y letales resorteras. No entiendo cómo el meganaco de Jorge Hank se atreve a aspirar a la gubernatura de su Estado en ese entredicho moral, en ese borroso linde de la legalidad en donde permanentemente vive. Ojalá y estas palabras fueran el resorterazo que tan bien se ha ganado esta exótica sobrevivencia del peor PRI.
Mejores cosas. Esta mañana, durante su participación radiofónica, Denise Dresser, la encendida ciudadana, reactivó una iniciativa que muchos seres de bien hemos patrocinado desde hace varios meses. Se trata de una tarea cibernética. Su objetivo es reunir la suficiente masa crítica como para lograr que esas cantidades millonarias e indignas que se asignan a los partidos se reduzcan en un 50%. Si no le entras, luego no te quejes (www.propuestacivica.org.mx). Entras a esta dirección, dejas tus datos (los de tu credencial de elector) y por este simple hecho, comienzas a dejar de ser un vasallo comebolas e ingresas de lleno a la ciudadanía activa. Aquí te quiero ver.
¿Despertará la justicia?.
Cosas II
¡Qué cosas!. Ricardo Monreal, paladín de la democracia, figura señera de la izquierda mexicana, líder moral de los que no han transigido, está en tribuna y en ella blande, enarbola y ondea uno de los más sagrados símbolos patrios: un paquete de tortillas. Con fuerte dosis de valor civil y sin importarle su seguridad personal, denuncia el fracaso del plan estabilizador del precio de la masa y la tortilla patrocinado por Felipe Calderón. Nadie lo ha respetado, sigue la escalada de precios, los trabajadores y en particular sus durables líderes preparan la megamarcha y exigen el salario de emergencia. Aquí tenemos una muestra más de la incapacidad de la derecha; aquí, en la tortillería de aquí cerquita para mayor escarnio de todos, aquí compré un kilo de tortillas y me cobraron, compañeros, ¡$9.50!; el cúmulo de mentiras se derrumba... Mientras Monreal hace con la palabra una exquisita filigrana zacatecana, un reportero malora abandona San Lázaro y va a la susodicha tortillería, pide un kilo de tortillas y se lo venden a $8.50. Fin de la escena. Entiendo que este hecho en sí es un asunto menor, pero es también una metáfora correcta de la condición moral de Monreal. Nunca le vayan a comprar un coche usado a este celacanto venenoso.
Hay otra cosa que me tiene sorprendidísimo: amanece un día y amanece otro y el Secretario de Salud, como el dinosaurio de Monterroso, sigue ahí. Tal parecería que no dijo lo que dijo, que no sacó su mitra, su capa pluvial y su incensario para proclamar las glorias de su ausencia de pensamiento secular. Y sin embargo lo hizo y al hacerlo, infamó la memoria y la obra de Julio Frenk y que conste que sólo el Dr. Frenk sabe la batalla que tuvo que dar para más o menos poner al día la política mexicana de planeación familiar. Todo para que llegue José Arcángel Córdova Villalobos y salga con su aldeana batea de babas. Otra vez la burra al trigo: una cosa muy respetable es el credo personal, de hecho, por mí pueden creer en la divina zanahoria, o en los síquicos de Walter Mercado y otra es la política pública donde por encima del bien propio, tiene que primar el bien común. Sería ideal que quitaran a ese señor y se fuera de eficiente monaguillo a cualquiera de los muchos templos que lo necesitan; nada más que lo haga con cuidado porque los brasileños se están adueñando de todo: ¡pare de sufrir!.
Cada día es un diluvio de cosas. Que éste nació, que éste murió, que este otro anda a medios chiles y como queriendo buscar las tablas; que en Berlín dijeron, que en Francia otra mujer ya está lista para ser la mera mera (conste que lo vengo avisando desde hace 20 años. Hombres: todavía estamos a tiempo; firmemos una rendición honrosa), que seguimos sin saber, por dar un ejemplo, quién y por qué mató a Enrique Salinas; que un amigo entrañable viene y hace su máximo esfuerzo para explicarme lo que ya pronto será un aparato diabólico llamado I-phone que hace de todo, incluso ralla zanahoria. Me cuentan que todo aquél que logre dominar todas las funciones de ese aparatejo, ya no necesitará ni del mundo, ni de la realidad porque todo lo que requiera estará guardado en esa cajita. La gran alucinación. Y las cosas no dejan de pasar; cada instante se roba un gramo de nuestro polvo y va preparando el montoncito que seremos. "The poor thing I am" dice Shakespeare en Otelo. Si esto es el lujoso Yago, hijo del Príncipe de la Poesía, qué seremos nosotros sino cosas entre las cosas. Lo que nos salva es que nos siguen ocurriendo cosas y podemos seguir sonriendo. Las cosas son chistosas. HOY TOCA.
La justicia está dormida y no asiste. Ahí siguen MONTIEL y Gamboa y Kamel Nacif y el Precioso y tantos más que tan suntuosamente nos roban y nos ofenden. ¿Hasta cuándo?.
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