lunes, enero 29, 2007

El comprador ingobernable

Gloria Reza M.

Contrario a su pregonada “mano firme”, Francisco Ramírez Acuña se caracterizó, como gobernador de Jalisco, por la negligencia con que gastó las partidas asignadas a su oficina. Según comprobó Proceso en documentos de la Contraloría General del Estado de Jalisco, los derroches del actual secretario de Gobernación no se justificaban, carecen de comprobantes o sencillamente omitieron los requisitos estipulados en la ley.

GUADALAJARA, JAL.- No es Dubai, pero en el despacho de Francisco Ramírez Acuña cuando era gobernador de Jalisco se pagaron lujos de jeque: en unos cuantos meses de 2005 y 2006 se gastaron 104 mil pesos en el lavado de alfombras persas, 212 mil pesos en cartas de felicitación, casi 38 mil pesos en un traje, 62 mil en una estufa inteligente y 43 mil en tazas térmicas.

En el mismo lapso, y sin comprobar el gasto, se reportó una erogación de aproximadamente 700 mil pesos en combustible de avión, además de la compra de artículos promocionales, entre ellos camisetas azules (el color del Partido Acción Nacional) cuyo destino exacto se desconoce, o al menos no aparece en una primera revisión efectuada al despacho del gobernador por la Contraloría General del Estado dentro de su programa Auditoría continua y cero observaciones.

Según documentos en poder de este semanario, el despacho del gobernador debe comprobar gastos –algunos excéntricos– por al menos 2 millones 655 mil pesos.

Proceso obtuvo esta información en un paquete de auditorías solicitadas a través de la Ley de Transparencia, que incluye la efectuada a la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur), cuyo titular, el arquitecto Claudio Sainz David, y sus principales subordinados no han comprobado gastos administrativos por más de 1 millón de pesos desde 2003.

De acuerdo con dichos documentos, tan sólo en 2005 el despacho del gobernador no comprobó gastos por 1 millón 900 mil pesos, correspondientes principalmente a su quinto informe de gobierno y al Congreso Internacional de la Familia.

La contraloría le advirtió a la directora de Relaciones Públicas del despacho, María del Rocío Acero Reyes, que “deberá comprobar documentalmente los eventos” (el informe de gobierno y el congreso mencionado), pero ella no lo hizo.

Además, llama la atención que el gasto total por ambos hechos no concuerda con los datos recopilados en la auditoría: mientras que en la revisión al “rubro de arqueos al fondo revolvente” se especifica que por el quinto informe se gastaron 859 mil 572.76 pesos, y en el Congreso Internacional de la Familia 592 mil 828.96 pesos (lo que suma 1 millón 452 mil 401.72 pesos), dentro del “rubro de deudores diversos” se registra una erogación de 1 millón 900 mil pesos por las mismas actividades.

Otro dato: aunque Francisco Ramírez Acuña decidió “romper con la tradición” y presentar su informe por escrito ante el Congreso del Estado, ahorrando así al Poder Legislativo 150 mil pesos en instalaciones y acondicionamiento para la ceremonia, el entonces gobernador gastó 860 mil pesos al rendir ese informe en las 12 regiones administrativas de Jalisco.

En cuanto al Congreso Internacional de la Familia, que se efectuó el 7 y el 8 de febrero de 2005 en la Expo Guadalajara, mil 400 personas pagaron una cuota de recuperación de 250 pesos cada una; por lo tanto, el estado percibió 350 mil pesos.

Entre las compras injustificadas de 2005 sobresale la adquisición, entre abril y agosto, de dos autos compactos con un precio unitario de 92 mil 850 pesos, adquiridos en Nissan Vamsa. Se señala como responsable de la operación al entonces secretario particular del gobernador, Édgar Alberto Chávez Navarro, quien ahora sigue trabajando con Ramírez Acuña en la Secretaría de Gobernación. También adquirió otros vehículos semicompactos a 182 mil cada uno y una Cargo-Van 316 Sprinter Mercedes Benz para 17 pasajeros, con un costo de 547 mil 500 pesos.

Al respecto, la contraloría señala que la “Dirección Administrativa deberá instruir al responsable de las compras para que las justifique, y deslindar responsabilidades”. No obstante, se omitió explicar para qué se erogó 1 millón 97 mil 200 pesos en vehículos.

En lo referente a los gastos que hizo en octubre y diciembre de 2005 la Secretaría Particular del despacho del gobernador, sobresalen los siguientes: lavado de tapetes persas –no se especifica cuántos– por 104 mil 430 pesos y una “estufa maestra con horno” por 62 mil pesos.

A principios del año se habían pagado 91 mil pesos en “artículos promocionales” –sin especificar cuáles–, y en abril se erogaron 73 mil 500 pesos por playeras azules impresas. Tampoco se detalla la cantidad de prendas ni con qué finalidad, pero las campañas políticas estaban a la vista.

Posteriormente, el 6 de abril de 2006 se adquirió un traje para caballero de 37 mil 800 pesos. La solicitud de compra no tenía la firma de autorización requerida, pero la contraloría no hizo ningún señalamiento al respecto. De igual forma, en agosto pasado el despacho del gobernador destinó 212 mil pesos a cartas de felicitación, sin especificar a quién y cómo se enviaron, mientras que en febrero del año pasado se registró una compra de “tazas térmicas” por 43 mil 125 pesos.

Fuera de toda regla

La contraloría también encontró que en julio de 2005 el despacho del gobernador, a través de la Secretaría de Administración, adquirió combustible para avión por 678 mil 500 pesos, pero no se presentó factura ni orden de compra, ni se especificó qué aeronaves lo utilizarían.

Dentro del mismo ramo del combustible, la contraloría menciona que la Secretaría Particular del gobernador cuenta con 21 vehículos, pero durante noviembre de 2005 sólo cotejó 25 mil 649 de los 120 mil pesos que se dieron en vales de gasolina, por lo cual sólo se hicieron observaciones no solventadas por 4 mil pesos. No se especificó qué vehículos se abastecieron con esa suma. Los auditores se percataron además de que nueve de esos autos no tienen tarjeta de circulación, 11 no presentan el emblema del Poder Ejecutivo y tres carecen de póliza de seguro.

Otra observación no solventada: de los 214 millones 283 mil 508 pesos que se presupuestaron para la Unidad de Dependencias Auxiliares (que conforman, entre otras, Asuntos Internacionales, Atención Ciudadana, Giras y Eventos, Relaciones Públicas y Comunicación Social), no se ejercieron 30 millones 533 mil 432 pesos, correspondientes a 18 partidas del presupuesto de 2005.

Las partidas que no se ejercieron son las correspondientes a la Fundación Juan de Oñate y a las subrogaciones. Entre tanto, la de gastos para difusión, información y publicaciones oficiales se utilizó sólo 12% de los 10 millones 463 mil pesos asignados. Y en el mantenimiento y conservación de maquinaria y equipo de transporte aéreo se gastó únicamente el 39% de los 3 millones 836 mil que le correspondían.

Las que se ejercieron en menos de la mitad fueron la de mantenimiento y conservación de maquinaria, así como la de capacitación especializada, con montos asignados de 2 millones 472 mil pesos y 654 mil pesos, respectivamente.

En tanto, a “utensilios para servicio de alimentación” se destinaron 180 mil 130 pesos; a medicinas y productos farmacéuticos, 83 mil 817 pesos, y en mantenimiento y conservación de instalaciones se gastaron 7 millones 119 mil 677 pesos.

Por su parte, la directora administrativa del despacho del gobernador, María del Rayo Aceves, no pudo aclarar la diferencia acreedora por 193 mil 356 pesos en el fondo revolvente de la cuenta Banamex 5414915 que se registró en 2005, por lo que la contraloría recomienda fincar responsabilidades al servidor público que hizo mal manejo de los recursos. No obstante, no se inició procedimiento alguno.

De acuerdo con los documentos referidos, Aceves no llevó un adecuado control de los cheques de 2003 a esa fecha; 29 de ellos por un total de 219 mil 623 pesos no han sido cobrados, por lo que la funcionaria “debió investigar por qué existían esos documentos tan antiguos sin cobrar, así como proceder a cancelar y concentrar los importes a la Secretaría de Finanzas”, apunta la contraloría.

Otra deficiencia administrativa es que se expidieron seis cheques que van desde los seis hasta 354 pesos, cuando esas cantidades debieron cubrirse en efectivo.

Por otro lado, Jorge Salinas Osornio, ya designado coordinador de la bancada del PAN en el Congreso de Jalisco, se desempeñó la mayor parte del sexenio de Ramírez Acuña como secretario particular y, por ende, fue responsable del despacho del gobernador.

Pero cuando fue designado coordinador del Comité Para el Desarrollo del Estado (Coplade) tenía tanta prisa por asumir el cargo que no entregó adecuadamente la ratificación de su renuncia en el Tribunal de Escalafón y Arbitraje. En este caso, la ley establece que tal plaza se considera activa y, por lo tanto, el sueldo puede fluir normalmente.

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