martes, marzo 06, 2007

Canción de cuna

Tomás Mojarro

Y ahí, en el silencio de la noche tercer-mundista, la voz abrojuda del paisa tartajea el cuento infantil. Y qué prodigios obra la magia de un buen cuento de hadas: el bibelot de viva carne comienza a acallar sus lloros, y amainando el hipar, a entrecerrar los párpados. La voz del paisa tórnase tenue, sutil, hasta que, lástima...

Lástima sí, porque ahí entra al cuartucho la compañera del paisa, o sea la reina del castillo, en sus manos las ropas del lavadero, ropas ajenas.

- Pero viejo, ¿qué le estás contando a mi criatura? Para eso están Perrault, Andersen, los relatos de la abuela pero tú, leyéndole ese cuento que acaba de ventosearnos uno chaparrito, jetoncito, peloncito, de lentes…

- Se durmió, ¿no?

- Pero ese cuento puede dañarlo. Las pesadillas, imagínate.

- Se durmió, ¿sí o no?

Sh… Y lo que tenía que ocurrir: a la voz destemplada del paisa, la criatura entreabrió los párpados y… “¡Cuñá, cuñá..!”, con todo el desconsuelo del topetazo con la realidad, porque ha vuelto a darse el testerazo contra el hambre, el cólico, los bichos, la realidad de este raigón cariado del mundo cristiano, libre y occidental. “¿Ves, mujer, lo que hicieron tus escrúpulos?”

-
Ese es un cuento para arrullar mediocres domesticados, no una pobre criatura que qué culpa tiene..

- Se había dormido, ¿no? Va otra vez, y a ver si no interrumpes. Oye el cuento, mi hijo:
“Pase lo que pase en otras partes del mundo, México tiene las mejores condiciones para despegar en este siglo XXI. El país tiene orden en las finanzas públicas, en el sistema financiero, y por eso nuestra economía es una economía fuerte y segura. Hemos consolidado la estabilidad macroeconómica. El fantasma de crisis o vulnerabilidad está fuera de radar. ¡México es la envidia de países emergentes..!”

- Síguele, viejo, que ya vas aturdiéndolo, y que Dios te perdone Calderón.

- Sigo, pues.
“Niños jornaleros. Trabajan de sol a sol”.

¿De sol a qué?. Y ahí el chillido, el alarido de tierno querube.
‘Miles de niños padecen abusos, desnutrición y analfabetismo”.

- Viejo, pon más cuidado. Después del cuento de Calderón te seguiste de filo con la noticia de la realidad nacional.

- Válgame Es que como todo está en la misma página...

Es noche cerrada en el reino de magia y encantamiento que nombran ciudad perdida, noche lacerada a los alaridos del querubín. Y qué hacer. ¡Calderón, otro cuento, que el angelito no cesa de llorar!

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