Cuando Carlos Slim apareció por primera vez -1996- en la lista de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna de 6 mil 100 millones de dólares, hubo mexicanos que sintieron el mismo orgullo de cuando Hugo Sánchez anotaba gol en Madrid o un actor nuestro era nominado al Oscar. Un paisano hacía olas entre la gente más acaudalada del mundo. Sin embargo, en los años siguientes cambiaron las cosas. En primer lugar, aunque ya había anunciado su retiro de los negocios y pasaba las riendas a sus hijos, Slim ha dado muestras de haber enfermado de ambición; ya no conoce límites. Luego, la corrupción ha ido en aumento y las instituciones que supuestamente deberían acotar su monopolio más bien se han doblegado. Y mientras tanto, el país se ha empobrecido más. Lo atestiguan 4 millones de paisanos que salieron los ultimos años a buscar el sustento de sus familias en Estados Unidos. La suma de todo esto es que la fortuna de Slim se ha convertido en un factor de desestabilización política y económica, ya que asfixia la libre competencia, epitomiza la desigual distribución de la riqueza y constituye un insulto para los que carecen de todo. Tal pareciera que para hacer su riqueza a cada familia mexicana le ha quitado algo.
Va por todo
En sólo tres sexenios -Salinas de Gortari, Zedillo y Fox-, el magnate de las telecomunicaciones, el tabaco, los restaurantes, las carreteras, los aeropuertos, y últimamente hasta de las plataformas petroleras, amasó una fortuna que este año la revista Forbes estima en 49 mil millones de dólares. Es posible que el año próximo se convierta en el más rico de todos, ya que Bill Gates, el número uno, con 57 mil millones, y el número dos, Warren Buffett, con 52 mil millones de dólares, están repartiendo su fortunas a causas altruistas, principalmente salud y educación de países subdesarrollados.
Va por todo
En sólo tres sexenios -Salinas de Gortari, Zedillo y Fox-, el magnate de las telecomunicaciones, el tabaco, los restaurantes, las carreteras, los aeropuertos, y últimamente hasta de las plataformas petroleras, amasó una fortuna que este año la revista Forbes estima en 49 mil millones de dólares. Es posible que el año próximo se convierta en el más rico de todos, ya que Bill Gates, el número uno, con 57 mil millones, y el número dos, Warren Buffett, con 52 mil millones de dólares, están repartiendo su fortunas a causas altruistas, principalmente salud y educación de países subdesarrollados.
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