lunes, junio 18, 2007

Un poco de Tele : RTCV y Chávez

Un poco de competencia
Por Santiago O'Donnell

Página 12, domingo 3 de junio de 2007

La decisión de Hugo Chávez de no renovarle la concesión del espacio
radioeléctrico al canal de televisión abierta RCTV desató un vendaval
en Venezuela y en el mundo de los medios. Hubo protestas en las
calles, despedidas lacrimógenas de periodistas, discursos
condenatorios en el recinto del Senado estadounidense, el Parlamento
Europeo y el Congreso brasileño. Y hubo también una respuesta
desafiante del gobierno venezolano, que advirtió a otros medios
televisivos opositores que nadie tiene la renovación garantizada.
Parece una obviedad que un gobierno votado por dos tercios de la
población para impulsar un régimen socialista aspire a tener un canal
del Estado que difunda programas culturales en vez de tevé chatarra.

También parece evidente que un gobierno tiene todo el derecho a no
renovar una licencia, porque lo contrario sería suponer que las
licencias son eternas. RCTV no fue censurada ni expropiada ni multada
ni sancionada, sino que debió trasladar su programación a una señal
de cable y a Internet porque cuando se le venció el privilegio de
transmitir por la televisión abierta, el gobierno optó por ocupar la
señal con un canal estatal. Parece obvio pero no es habitual. Los
gobiernos no suelen enfrentar a los grupos económicos que controlan
los grandes medios, porque la respuesta corporativa suele ser
contundente. Cuando se ven amenazados, los multimedios ejercen su
poder de lobby para defender lo que ellos llaman "libertad de
expresión" a través de sus comunicadores a sueldo, que muchas veces
se definen a sí mismos como "periodistas independientes".

Se puede argumentar que no fue prolijo lo de Chávez. Tenía sobradas
razones para no renovarle y hasta para quitarle la licencia a RCTV
porque ese canal había promovido el fallido golpe de Estado del 2002.
Pero el gobierno nunca abrió un expediente para investigar esa
conducta ni explicó por qué RCTV fue el único que pagó un costo por
ese apoyo, cuando la mayoría de los medios "independientes" había
apoyado el golpe. Sin embargo, tampoco son prolijos en este tema los
gobiernos que negocian las renovaciones en reuniones privadas, como
sucede acá y en todos lados.

En un mundo ideal las licencias se abrirían a concurso en el marco de
un proyecto de comunicación consensuado por toda la sociedad, como
acaba de fallar la Corte Suprema de México. Quizá los señores Hadad,
Manzano o De Narváez no son los más idóneos para dirigir un canal de
televisión. Quizá no está bien que el principal diario y el segundo
canal de aire y la empresa de televisión por cable más grande tengan
el mismo dueño. Pero el gobierno argentino les renovó la licencia sin
fundamentar esa aparente discriminación positiva. Lo mismo hicieron
todos los gobiernos que lo precedieron con los dueños de entonces, y
lo mismo pasa en otros países. El propio Chávez negoció la renovación
de la licencia de Venevisión, del grupo Cisneros, el otro gran canal
de la televisión abierta venezolana. Hasta entonces, Gustavo
Cisneros, presidente del grupo, había sido el líder de la oposición
al chavismo, pero después del acuerdo el canal moderó sus críticas.

No parece correcto que el lobby mediático sea juez y parte en el tema
de las licencias televisivas, silenciando los enjuagues que lo
favorecen mientras amplifica y distorsiona las supuestas
consecuencias para la libertad de expresión de las decisiones que lo
perjudican.

Se podrá decir, parafraseando mal a Bertolt Brecht: primero vinieron
por RCTV, después vendrán por otro y por otro hasta acabar con la
pluralidad informativa en Venezuela. Se podrá decir también que el
gobierno de Chávez adoptó leyes antipáticas que se parecen mucho a
criminalizar la crítica. Pero también hay que decir que la oposición
sigue estando mejor representada en los medios que en la población
general, ni hablar del Parlamento, donde no tiene ni un solo
representante porque no se presentó en las últimas elecciones. Y hay
que decir que las leyes mordaza existen e intimidan, pero las
críticas en los medios opositores siguen siendo tan fuertes como en
el primer día, con la notoria excepción ya apuntada del grupo
Cisneros. El único canal de noticias las 24 horas, Globovisión, la
tercera señal en audiencia, sigue siendo rabiosamente antichavista y
hasta ahora ningún periodista venezolano fue detenido.

La polarización no favorece la libre circulación de ideas, pero
tampoco los oligopolios. En Venezuela, cuando llegó Chávez, la cosa
era así: "Si se analiza el índice de concentración de las industrias
infocomunicacionales venezolanas a partir de la influencia de las
cuatro principales empresas de cada sector en facturación y en
dominio de mercado de ventas, se concluye que se trata de un país con
un alto nivel de concentración, particularmente en lo que respecta a
las telecomunicaciones, pero también en televisión de pago,
televisión abierta y prensa".

La cita es de un informe sobre propiedad de medios en América latina
en el año 2000, un año después de la asunción de Chávez. El trabajo
fue preparado por los docentes en comunicación Guillermo Mastrini
(UBA) y Martín Becerra (Universidad de Quilmes) para el Instituto de
Prensa y Sociedad (IPYS), una organización de la sociedad civil con
base en Lima, y presentado el año pasado en Buenos Aires por Horacio
Verbitsky y el periodista peruano Gustavo Gorriti.

Respecto de la televisión abierta, los autores del informe se
permiten la siguiente observación: "La industria televisiva
venezolana aparece dominada por la actividad del grupo Cisneros y por
un volumen de facturación importante (72 por ciento del total de la
torta publicitaria de las industrias culturales). Las dos primeras
cadenas de televisión abierta (Venevisión y RCTV) ejercen un dominio
sustantivo del mercado".

En cuanto a la prensa gráfica, el informe de IPYS señala que los
cuatro diarios principales concentran el 70 por ciento del mercado.
Esos diarios eran y siguen siendo portavoces más o menos virulentos
de la oposición: El Nacional, El Universal, Ultimas Noticias y El
Mundo. "La prensa permanece con un mercado dominado por actores
tradicionales (El Nacional, El Universal), que... establecen alianzas
coyunturales en función de los posicionamientos y colocaciones que
van adoptando en la dinámica política del país, caracterizada por
fuertes disputas tras la corrosión del viejo sistema político
venezolano en los años '90", dice el informe.

La telefonía venezolana, privatizada en 1991, se mantuvo como
monopolio privado hasta fines del 2000. "El mercado de
telecomunicaciones fue regulado por un régimen de monopolio hasta
fines del año 2000, cuando comenzó a liberalizarse. Hasta ese
entonces la concesión del servicio la tenía la compañía Cantv,
mayoritariamente integrada por el grupo Verizon (GTE y Bell
Atalantic)... El nivel de concentración es extremo, dado que se trata
de un monopolio", destaca el trabajo. Después de permitir la entrada
de nuevos actores al mercado telefónico a partir del 2001, el
gobierno de Chávez llegó a un acuerdo económico con Venizon para
nacionalizar Cantv el año pasado y el traspaso se hizo sin grandes
traumas.

La investigación de Becerra y Mastrini no analiza en detalle al grupo
1BC que controla RCTV además de dos radios, una productora de
contenidos y un servidor de Internet entre otros emprendimientos.
Pero la reseña que los autores hacen del grupo Cisneros da una idea
del alcance de los grupos multimedia en el siglo XXI, que dista mucho
del rol testimonial que aparentan cuando tratan las noticias:
"El grupo Cisneros tiene compañías e intereses en las áreas de
telecomunicaciones, medios (fundamentalmente audiovisuales),
cervecería, entretenimientos y alimentos. Entre sus empresas
sobresale la emisora televisiva Venevisión en Venezuela y su
intervención en la compañía DirecTV (aliado con Hughes Electronics).
También cuenta con acciones en la cadena Univisión, dirigida a la
comunidad hispana en Estados Unidos, y en la empresa de servicios de
Internet AOL Latinoamérica. Además, el grupo es propietario de un
equipo de béisbol profesional y cuenta con la embotelladora más
grande de Sudamérica gracias a un acuerdo suscripto a fines de la
década del noventa con la compañía Coca-Cola... Venevisión es hoy uno
de los tres proveedores de contenidos en castellano más importantes
del mundo, a la vez que provee programación a los canales Caracol
(Colombia), Chilevisión (Chile, hasta el 2000) y Univisión, entre
otros. Asimismo, cuenta con los derechos de Space, I.Sat, MuchMusic,
Playboy TV y otras señales presentes en todo el continente americano.
En el sector de entretenimientos, está asociado con Blockbuster en
Puerto Rico y con Vene Music, que promueve música latina, entre otras
compañías que expanden su margen de acción a toda América latina y al
mercado hispano de Estados Unidos... El grupo Cisneros es socio de
grandes operadores del sector medios de comunicación, producción de
contenidos y del mercado financiero (como el Banco Itaú de Brasil)".
Los grupos económicos usan a sus medios para defender sus intereses,
no para abrir espacios que desafíen su hegemonía.

En Venezuela, hasta hace poco, un oligopolio privado controlaba la
agenda mediática. Ahora ese oligopolio enfrenta la competencia del
aparato de comunicación estatal del gobierno chavista, que incluye
más de 200 radios y canales comunitarios, decenas de sitios de
Internet, el canal regional Telesur, el local VTV y el cultural TVes,
sucesor de RCTV en la televisión abierta. Para la diversidad
informativa, un poco de competencia nunca viene mal.

No hay comentarios.: