domingo, julio 22, 2007

Elba Esther Gordillo, arrogante o inconsciente

Miguel Ángel Granados Chapa

Aun sin tener un nexo explícito con la nueva revista AZ, este proyecto editorial se percibe como una iniciativa de búsqueda de diálogo de la maestra Gordillo Morales con ámbitos diferentes a los que cotidianamente la rodean
La reunión de consejo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que prolongó el mandato de su presidenta, Elba Esther Gordillo, al comenzar este mes, se efectuó en Tijuana: porque allí se había congregado por primera vez el conjunto de sus antagonistas; porque estaba por saberse si el madracista Jorge Hank Rhon, alcalde con licencia de esa ciudad, seguiría siendo candidato a gobernador, al que se opone el Partido Nueva Alianza, propiedad de la dirigente magisterial; y principalmente porque ella vive en san Diego, y en vez de que ella se desplazara a una ciudad mexicana más retirada de su domicilio, se consideró pertinente que los 150 consejeros viajaran a la frontera correspondiente al lugar donde reside la inductora y beneficiaria de sus decisiones.
La centralidad de Gordillo en las organizaciones que dirige es una de las características de su estilo personal de mandar. Ha hecho que viaje a aquella ciudad californiana Tomás Ruiz, que apenas hace tres años ansiaba ser candidato priista al gobierno de Veracruz y tras un breve tránsito como funcionario del gobierno panista aceptó presidir el partido gordillista, Nueva Alianza, del que se hartó y se retirará en cuanto lo autorice la mandamás.La prolongación del mandato de la profesora hasta 2012, que para efectos prácticos puede considerarse vitalicio, como se difundió en los primeros momentos, obedece a su temor a la marginalidad, a esa necesidad de estar en el núcleo de las decisiones, y que ello sea perceptible a todos.
En las semanas recientes, por ejemplo, se han difundido las conclusiones del IV Congreso Nacional de Educación, efectuado en mayo. En una onerosa campaña de spots de radio y televisión es la propia Elba Esther Gordillo quien las lee como para singularizar su autoría, como para subrayar que su interés por la tarea educativa va más allá de las obligadas citas en sus discursos. Ella aparece así como la voz autorizada en el ramo, y en ramos aledaños como el desarrollo social, pues hay conclusiones del IV congreso que necesariamente vinculan la escuela con su medio ambiente. En vez de que voces profesionales (como se hace en la difusión de los acuerdos de la 23 reunión del consejo, la de Tijuana), o quienes tuvieron ese papel en la reunión de mayo dieran cuenta de sus resultados, Gordillo se encarga de presentarlos, desafía con su omnímoda presencia audiovisual, ajena a toda tentación de reserva, de resguardo de la curiosidad pública.Es de reconocerse, sin embargo, que lanza o apoya iniciativas en que aparece más tenuemente (porque cuando lo hace de modo contundente el designio se frustra). La suponemos figura central, aunque su nombre no aparezca, en la organización respectiva del proyecto de AZ, una "revista de educación y cultura" al que enseguida nos referiremos, y que está por aparecer y cuyos consejeros y participantes pertenecen a las más variadas esferas de la vida política. No es una pretensión nueva, la de Gordillo, la de sentirse de tal modo rodeada. Lo intentó y logró de varias maneras en los noventa, como secretaria general del sindicato y luego como poderosa emisora de decisiones por encima de sus sucesores. En ese tiempo creó la Fundación SNTE para la cultura del maestro mexicano y luego publicó, por medio del Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América, la colección Diez para los maestros.
La fundación tuvo en aquellos años dos periodos, en que la presidieron Olac Fuentes Molinar y don Manuel Bravo Jiménez. El primero había sido crítico rotundo del sindicalismo magisterial previo al ascenso de Gordillo y de sus primeros años, hasta que ella le propuso el desafío de corregir los yerros que señalaba en sus artículos periodísticos y en su militancia política por medio de una asociación civil en que contaría con amplio apoyo financiero y plena libertad. Fuentes Molinar aceptó e invitó a formar parte del patronato respectivo a figuras respetadas en sus ámbitos, quienes tuvieron clara conciencia de no generar ninguna liga con el sindicato magisterial ni con su lideresa, pues su participación se constreñía a la fundación. Luego de que Fuentes Molinar fue invitado por el secretario de educación Ernesto Zedillo a ser subsecretario, asumió la presidencia de la fundación Bravo Jiménez, cuya aparición más reciente había sido encabezar la Universidad Pedagógica Nacional en los años de Jesús Reyes Heroles al frente de la SEP, pero cuya historia personal de servicios al país había sido prolongada. Junto con ellos formaron parte del patronato investigadores notables como Héctor Nava Jaimes, María de Ibarrola, Aurora Loyo, Josefina McGregor; pedagogas sobresalientes como Cristina Barros y Sylvia Ortega, ex funcionarios de gran capacidad como Roger Díaz de Cosío, universitarios eminentes como el actual director de la Facultad de Medicina, José Narro Robles, y Rafael Pérez Pascual que lo había sido de la de Ciencias; empresarios como Jacobo Zaidenweber y Jorge Kahwagi. Por mi parte fui designado tesorero de la fundación, en una peculiar tarea en que jamás firmé cheques u otra documentación porque no se constituyó nunca el comité técnico del fideicomiso respectivo. Cuando quedó claro que había cesado el interés de Gordillo en una organización como ésa todos renunciamos de modo explícito.
En el año 2000, el interés de la dirigente se encauzó hacia el grupo de autores que escribieron obras para la colección Diez para los maestros, en que figuraron Por un progreso incluyente, de Carlos Fuentes; El valor de educar, de Fernando Savater; Las herencias ocultas, de Carlos Monsiváis; Conocer y decidir, de Federico Reyes Heroles; Para qué estudiar y enseñar la historia, de Enrique Florescano, etcétera.
Luego de un periodo opaco de la fundación, en que la presidió Esteban Moctezuma, hace pocos meses Gordillo otorgó ese puesto a Emilio Zebadúa, a quien ya había atraído al Panal durante la elección para gobernador de Chiapas, y al que así como inclinó a aceptar la postulación hizo que la declinara a favor del candidato priista José Antonio Aguilar Bodegas.Al margen de la fundación, puesto que no se establece nexo explícito con ella, Zebadúa figura como director de la revista AZ, que aparecerá en el otoño próximo y de la que se ofreció un anticipo en una edición especial que sirve para conocer sus consejos editoriales, donde se aprecian las relaciones personales del antiguo consejero electoral (por ejemplo sus ex colegas en el IFE, Gastón Luken y Virgilio Muñoz son consejeros en Baja California, donde residen), pero también un empeño por practicar un ecumenismo político tan amplio como el que se evidencia en la integración del consejo editorial nacional, cuyos miembros no necesariamente guardan relación con la educación y la cultura y cuyo coordinador es Luis Nava Calvillo. He aquí la lista:
Mariclaire Acosta, Rubén Aguilar Valenzuela, Sealtiel Alatriste, Miguel Álvarez Gándara, León Bendesky, Jesús Cantú, Rogelio Carvajal, Hugo Concha, José Antonio Crespo, Rodolfo de la Torre, Javier Garciadiego, Carmen Gaytán Rojo, Rafael Giménez, Ishie Gitlin, Víctor Godínez, Manuel Gómora, Mónica González Dillon, Carlos Heredia, Edgar Jiménez, Enrique Ku, María Marván, Carlos Montemayor, Luis Morfín, Xavier Nava Palacios, Norma Ogarrio, Francisco José Paoli Bolio, Manuel Pérez Cárdenas, Jacqueline Peschard, Armando Reza, José Antonio Rodríguez, Luis Rubio, Consuelo Sáizar, Rodolfo Stavenhagen, Alfonso Zárate y el propio Zebadúa.
Líbreme el cielo de reproducir esta lista con ánimo policiaco, de delación de relaciones secretas o asociación delictuosa. Sí hago notar, en cambio, la variedad de perfiles profesionales, políticos y partidarios, de ubicación social y pertenencia institucional de tales consejeros y que los lectores advierten.
En el tiempo de su poder, concentrado y prolongado, Elba Esther Gordillo necesita ampliar su diálogo hacia nuevos espacios de la sociedad. Es bien vista y recibida en algunos círculos del poder, pero necesita mostrarse, ante sus obsecuentes consejeros del SNTE, como interlocutora de protagonistas de otros ámbitos, no sólo como cruda manejadora de la política de pan y palo con que ha manejado su sindicato y comienza a manejar a su partido. Quiere mitigar su imagen caciquil y suplirla por una de liderazgo social. A eso apunta esta nueva iniciativa.

No hay comentarios.: