jueves, octubre 18, 2007

El Hijo del Santo festeja 25 años de carrera y apuesta la máscara

Notimex

El sueño del niño se hizo realidad: El Hijo del Santo es el resultado del esfuerzo durante 25 años como luchador profesional, cuyo aniversario festejará apostando la mítica máscara de plata en un cuadrangular en el Toreo de Cuatro Caminos, el próximo 8 de diciembre, en el que enfrentará a su acérrimo rival Blue Demon Jr.

A escondidas de su padre debutó en 1982 con el nombre de Korak y se presentó así seis meses, porque el 18 de octubre de aquel año nació el personaje del Hijo del Santo en la Arena Nuevo Laredo, durante un combate junto a Ringo Mendoza, el cual ganaron a Sangre Chicana y Coloso Colosetti.

“Me enamoré del personaje de El Santo y de la lucha libre. Fue una atracción muy fuerte para mí desde niño. Comencé a soñar con convertirme en luchador profesional y ser como mi padre”, sostuvo.


No fue fácil porque el legendario Enmascarado de Plata no vio con buenos ojos que su hijo menor ingresara al mundo del pancracio, quien sólo le permitía entrenar, porque la enmienda era que terminara una carrera universitaria. Y así lo hizo: concluyó Ciencias de la comunicación sin descuidar el trabajo en el cuadrilátero.

“Mi papá tenía la idea de dejar el personaje en manos de uno de sus hijos. Yo demostré ser un niño deportista, disciplinado, independiente y creo que esas características eran las que se requerían para ser un digno continuador de El Santo”, dijo.

Así, cuando el luchador descubrió que su hijo combatía bajo el nombre de Korak con una vestimenta que le había robado a su padre, el Enmascarado de Plata decidió brindarle su apoyo y le ayudó a enfrentar las críticas por ser un junior, al que hacía sombra la leyenda de su progenitor.

El Hijo del Santo poco a poco empezó a ganarse un lugar y la recompensa llegó pronto con títulos mundiales. Más de 30 cabelleras y 41 máscaras son parte de su carrera deportiva profesional.

En ese trayecto, don Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, murió el 5 de febrero de 1984, con lo cual aumentó la responsabilidad de su vástago para portar con orgullo y dignidad el legado de su padre.

El hijo de la leyenda plateada conoce el riesgo de perder su máscara y truncar así su carrera. “Si fuera el caso me daría tristeza, me retiraría de la lucha libre, no tendría valor ni cara para subirme a un ring. Terminaría mi trayectoria, pero seguiría detrás de El Santo con lo que estoy haciendo”, dijo.

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