Cheryl Savageau
Yaces a tu lado esta noche
extendiendo tu cuerpo oscuro
más allá de lo visible
y la Tierra, sólo ella
en un lecho de planetas
gira hacia ti,
y tú desnudas tus pechos
para la noche invernal.
Mira, dice mi compañero,
un anillo alrededor de la luna.
Pero jamás un anillo lunar
llenó como éste mis ojos
de uno a otro horizonte.
Aprieto el rostro contra la noche
y ensortijo en mis dedos
las nubes
mientras aspiro el frío cielo de invierno
y envuelvo mis labios en torno a la luna.
Paladeo un dulzor de estrellas
que giran volando
y centellean en mis dientes.
Pronto galaxias enteras
me invaden garganta abajo
hasta que la noche toda
se arremolina y pulsa dentro de mí
y me echo atrás
satisfecha y sonrío
gracias, Mamá.
Son cristales de hielo, explica él.
Sí, digo yo
y me lamo las estrellas de los labios
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