Vísperas del día internacional de la mujer, discursos van discursos vienen, se habla de la liberación femenina y yo pregunto ¿Cuál liberación femenina?, ¿de que nos hemos liberado las mujeres?, esa sentencia de que la mujer es solo para el petate y el metate, a cambiado en apariencia pero en el fondo, la opresión y explotación de la mujer es la misma y podemos decir que hoy, es más grande la explotación de la mujer, pues ahora salimos a la calle a cumplir la jornada de 8 horas y regresamos a la casa a cumplir como mama, como esposa, hermana ,como hija etc., hoy somos las primeras que nos levantamos y las ultimas que nos acostamos.
Dice la ley federal de trabajo: “a tareas iguales, salarios iguales”, pero en la práctica no sucede así, a las mujeres se les paga menos y se les obliga a más.
La caridad burguesa da ayuda económica a la madre soltera, pero esta ayuda ¿a quien beneficia más? Al hombre pues le quita la obligación de mantener al hijo que engendró; en algunos lugares aun nos exigen a las mujeres para darnos trabajo, un certificado de no embarazo, violando nuestros derechos laborales nuestro derecho natural a tener hijos, se inventan píldoras y diferentes métodos para no embarazarse; por un lado es bueno para que no aumente indiscriminadamente la población del planeta, pero por otro lado la pobreza y la marginación empuja a la prostitución.
Parafraseando a una conocida escritora decimos: “liberación femenina de la rodilla para Riba y de la cintura para bajo”.
Para la televisión las mujeres no somos más que vaginas y solo servimos para la relación sexual, con una llamada telefónica “el macho” (hombre) encuentra quien le satisfaga “todas sus fantasías sexuales”.
En los modernos centros educativos como son los Cetis y Cebetis que pregonan prepararnos para el trabajo nos forman para “ayudante de doctor”, para ayudante del director, pero no nos forman para doctora o directora.
Por eso y mucho más repetimos con voz muy alta y clara: ¡si la mujer es doblemente explotada, las mujeres debemos ser doblemente revolucionarias!
Angeles Quiteño
Dice la ley federal de trabajo: “a tareas iguales, salarios iguales”, pero en la práctica no sucede así, a las mujeres se les paga menos y se les obliga a más.
La caridad burguesa da ayuda económica a la madre soltera, pero esta ayuda ¿a quien beneficia más? Al hombre pues le quita la obligación de mantener al hijo que engendró; en algunos lugares aun nos exigen a las mujeres para darnos trabajo, un certificado de no embarazo, violando nuestros derechos laborales nuestro derecho natural a tener hijos, se inventan píldoras y diferentes métodos para no embarazarse; por un lado es bueno para que no aumente indiscriminadamente la población del planeta, pero por otro lado la pobreza y la marginación empuja a la prostitución.
Parafraseando a una conocida escritora decimos: “liberación femenina de la rodilla para Riba y de la cintura para bajo”.
Para la televisión las mujeres no somos más que vaginas y solo servimos para la relación sexual, con una llamada telefónica “el macho” (hombre) encuentra quien le satisfaga “todas sus fantasías sexuales”.
En los modernos centros educativos como son los Cetis y Cebetis que pregonan prepararnos para el trabajo nos forman para “ayudante de doctor”, para ayudante del director, pero no nos forman para doctora o directora.
Por eso y mucho más repetimos con voz muy alta y clara: ¡si la mujer es doblemente explotada, las mujeres debemos ser doblemente revolucionarias!
Angeles Quiteño
Machetearte
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