Miltos Sajtouris
Sobre la mesa habían puesto
una cabeza de barro
las paredes las habían adornado
con flores
sobre la cama habían hecho de papel
dos cuerpos eróticos
en el suelo merodeaban serpientes
y mariposas
un perro grande vigilaba
en el rincón
Hilos cruzaban la habitación desde todas
partes
no sería prudente que alguien
tirara de ellos
uno de los hilos incitaba los cuerpos
al amor
La desgracia afuera
desollaba las puertas.
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