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sábado, mayo 05, 2012

¿Será América Latina el nuevo Medio Oriente?

Raúl Zibechi

Todos los años la región latinoamericana escala posiciones en el ranking geopolítico mundial por el constante incremento de sus reservas de recursos estratégicos. Cuando Petrobras difundió en 2006 el descubrimiento de la capa pre-sal de petróleo, que puede albergar hasta 100 mil millones de barriles de crudo, el peso de Brasil en el mundo creció notablemente, ya que en 2020 será el cuarto productor mundial de crudo.

La pasada semana se supo que posee también enormes reservas de gas natural en las regiones de Mato Grosso y Minas Gerais. El ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, aseguró que en cinco años el país tendrá autosuficiencia y se convertirá en exportador aunque seguirá importando gas boliviano (O Globo, 29 de abril de 2012). Hasta ahora Brasil es un modesto productor de gas con reservas de 340 mil millones de metros cúbicos, puesto 36 en el mundo.

Las cifras que difundió el gobierno de Dilma Rousseff elevan las reservas a 7 billones de metros cúbicos, lo que coloca al país entre las cinco principales reservas de gas del mundo, detrás de Rusia, Irán y Qatar y a la par de Arabia Saudí. Un salto espectacular, similar, según Lobão, al que se dio con la capa pre-sal. En suma, la sexta economía del mundo se coloca como potencia gasífera y petrolífera, en una región cuya importancia en materia de recursos minerales y energéticos no deja de crecer.

Apenas un año atrás, Venezuela había desplazado a Arabia Saudí como la primera reserva de petróleo. Además posee la tercera reserva de bauxita, la cuarta de oro, la sexta de gas natural y la décima reserva de hierro del mundo. En 2007 se supo que Perú contiene enormes reservas de uranio, disperso en 13 de sus 25 regiones, que ya se comienza a explotar en la provincia sureña de Carabaya, en Puno. A eso debe sumarse que Chile es el mayor productor mundial de cobre, y Brasil el mayor de hierro.

Un reciente informe de Metals Economic Group señala que la caída del mercado de acciones favorece las inversiones en minería que crecieron 44 por ciento en 2010 y 50 por ciento en 2011, luego de una fuerte caída en 2009 (Tendencias de la exploración mundial 2012). La región latinoamericana es el primer destino de las inversiones mineras en el mundo, con 25 por ciento del total, donde destacan Chile, Perú, Brasil, Colombia, México y Argentina, los tres últimos por ser grandes productores de oro. En 2003, apenas 10 por ciento de la inversión minera mundial se dirigía hacia América Latina.

Perú es el primer destino de las inversiones mineras en la región, seguido por México, Chile y Brasil. En 2010 la región proveía 51 por ciento de la plata del mundo, la mitad del litio, 45 por ciento del cobre, 27 por ciento del molibdeno, 25 por ciento del estaño, 23 por ciento del zinc y la bauxita, 19 por ciento del oro y 18 por ciento del hierro (Reuters, 16 de abril de 2012). Hasta 2020 el sector minero recibirá 300 mil millones de dólares de inversiones.

Un verdadero desastre, ya que consolida la dependencia de la región a la explotación y exportación de sus recursos naturales. El periodista peruano Raúl Wiener sostiene que 30 por ciento de los ingresos fiscales de su país se originan en la minería y que la única forma más o menos rápida de incrementar estos fondos en el corto plazo y poder llevar adelante los programas sociales que todo candidato promete para ganar las elecciones, es con más inversiones en minería, por lo que pelearse con este sector sería hacerse el harakiri (La Primera, 12 de abril de 2012).

La región ocupa un lugar destacado no sólo en reservas de gas natural y gas de esquisto (shale gas), petróleo, mineral de hierro, sino también en los más diversos metales. Para las multinacionales es el momento de hacer negocio. ¿Cómo evitar esta avalancha de inversiones que depredan la naturaleza y remachan nuestra dependencia? ¿Cómo hacer para que las riquezas no se conviertan en una maldición, como señala el ex presidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador, Alberto Acosta?

El primer punto es que en los gobiernos no existe clara conciencia de que la región es un nuevo Medio Oriente. Atados a una mirada de corto plazo para aumentar la recaudación fiscal, ni siquiera saben cómo harán para defender esas riquezas. La segunda cuestión es que la resistencia de los movimientos, vigorosa y valiente, no tiene aún la potencia suficiente para frenar este proceso. Por cada emprendimiento que se frena o aplaza, como el proyecto explotación aurífera Conga, en Perú, decenas de otros siguen adelante.

En tercer lugar, el único país de la región que tiene la capacidad tecnológica y financiera para encarar proyectos de extracción e industrialización de los recursos es Brasil, a través de Vale (segunda minera del mundo), Petrobras (cuarta petrolera), Braskem (quinta petroquímica) y sus grandes constructoras como Odebrecht, OAS, Andrade Gutierrez, Camargo Correa y Queiroz Galvão. Y cuenta con el mayor banco de fomento del mundo, el BNDES, para financiar cualquier proyecto.

El fracaso de la refinería que decidieron construir en Manabí las estatales Petroecuador y PDVSA, que crearon una empresa binacional para desarrollar el proyecto, muestra los límites de las iniciativas regionales. El proyecto fue anunciado por el presidente Rafael Correa en 2008 y nunca se concretó. A mediados de abril Correa informó que China estaría dispuesta a financiar los 13 mil millones de dólares de la Refinería del Pacífico que podría estar terminada en 2016 (La Hora, 21 de abril de 2012). Ecuador debió recurrir a China ante la crisis y ruptura con las empresas brasileñas en 2008.

La sensación dominante es que más allá de la voluntad de los gobiernos de la región, que apuntan hacia la profundización del modelo extractivo con mayor presencia estatal, no hay condiciones para eludir a las multinacionales. La buena nueva, relativa por cierto, es que el menú se ha ampliado: a las tradicionales megaempresas del norte se suman ahora las chinas y las brasileñas. Los que crean que son mejores, les pueden preguntar a los pueblos –y también a los gobiernos– que las sufren.

lunes, enero 16, 2012

Five Reasons Not to Attack Iran

Adam B. Lowther

With U.S. President Barack Obama and Defense Secretary Leon Panetta announcing that major cuts are coming to the Defense Department, hawks seeking to stop nuclear weapons development by Iran by any means necessary will soon have less “means” to call upon. With the Army set to shrink by approximately 80,000 soldiers, and a broad swath of cuts set to affect every service, “Operation Iranian Freedom” may be far less likely than many hawks had previously hoped.

The diminished prospect for a military confrontation with Iran is particularly bad news for some considering that Secretary Panetta just last month suggested that Iran could – although it was unlikely – have a nuclear weapon before 2012 is over.

Yet while few outside the Iranian regime see a nuclear Iran as desirable, any decision that could lead to war between the United States and the Islamic Republic deserves considerable discussion before the American people. Simply beating the war drums so loudly as to drown out the voices of any opposition is a poor substitute for real debate.

Five points deserve particular consideration as decision makers consider the United States’ option. They are particularly important as the 2012 election gets closer and calls for a military solution increase.

First, Iran possesses what is likely the most capable military the United States has faced in decades. Iran is no Grenada, Panama, Somalia, Haiti, Bosnia, Serbia, Afghanistan or Iraq. In all of these examples, the U.S. military defeated an adversary incapable of competing with superior American land, naval, and air forces. The Iranian military is far more competent and capable, and after watching the war in Iraq for a decade has a good understanding of U.S. tactics and strategy.

For example, Iran's regular navy is adept at littoral combat and may be capable of closing the Strait of Hormuz for sufficient duration to wreak economic havoc. The recent naval exercises by the Iranian navy illustrate a clear strategy that would seek to close the strait while attempting to sink American combat vessels that enter the area. This would result in a significant loss of commercial shipping and cause the price of oil to skyrocket.

If it comes to war, the proliferation of advanced air defense systems to countries like Iran may give it one of the best integrated anti-aircraft defense systems the United States faces in combat. They may be capable of inflicting casualties on American airpower not seen since Vietnam. And with a declining bomber force, losses could be unacceptable.

Unlike Iraq, Iran’s regular Army and the Iranian Revolutionary Guard Corps won’t lay down their arms at the first sight of U.S. ground troops. They, more than any other element of the regime, watched Afghanistan and Iraq for lessons on how to defeat the Americans.

Second, the Ministry of Intelligence and National Security (MOIS), Iran’s espionage service, is among the most competent in the world. Over the past thirty years, MOIS agents have successfully hunted down and assassinated dissidents, former officials of the Shah's government, and real or perceived threats to the regime. MOIS is still capable of carrying out assassinations, espionage, and other kinetic attacks against government and civilian targets. The spy service is also likely to have covert agents in the United States.

While information is incomplete, there’s reason to believe that Manssor Arbabsiar, the Iranian who allegedly attempted to hire the Zeta drug cartel to assassinate a Saudi ambassador on American soil, was tied to MOIS. While the effort failed, it demonstrates the lengths to which MOIS will likely go.

MOIS has also been known to target Iranian expatriates, imprisoning their family members and causing bodily harm. A small number of the 1-1.5 million Iranian-Americans may very well become targets of such tactics.

Third, Iranian-backed Hezbollah is more capable of conducting terrorist attacks than al-Qaeda ever was. With three decades of experience fighting the Israelis in Lebanon and northern Israel, suspected ties to Latin American drug cartels, and a global network, Hezbollah is an international network that is able to conduct large-scale attacks against the United States and its interests abroad.

In fact, Hezbollah cells are believed to be active in the United States, Europe, Latin America, and elsewhere, making the organization more than a hypothetical threat. With the U.S. Marine Barracks bombing (Beirut,1983), Argentine Israelite Mutual Association bombing (Buenos Aires,1994), Khobar Towers bombing (Saudi Arabia,1996), and many other attacks under their belts, Hezbollah has a history of global terrorism. Should the U.S. military attack Iran, Hezbollah is likely to launch a series of terrorist counter-attacks that will not be as readily thwarted as those of al-Qaeda.

Fourth, Iran’s cyber capabilities are impressive and growing. An attack on Iran’s nuclear infrastructure is likely to prompt a sustained cyber-attack unlike any we have seen. It will likely target critical data in the public and private sector and seek to wreak havoc, shut down systems, and destroy data.

Fifth, after a decade of intense combat operations, the United States military deserves a rest from war. Afghanistan and Iraq have taken their toll on America's fighting men and women, their families, and the equipment they rely on. A “limited attack” on Iran will likely escalate into a wider war, making it difficult for the military to rest and refit.

When considering whether to use military force against Iran it’s important to understand that there is an asymmetry of interests at stake. The Iranian regime sees itself as fighting for its very survival. The stakes are considerably lower for the United States.

Even a focused strike against Iran's nuclear facilities will elicit a response well in excess of the United States' “limited” objectives. While a U.S. withdrawal from Iraq and troop reductions in Afghanistan – Iran’s western and northern neighbors – may cause the Iranian leadership to slow the development of a “Shi’a bomb,” a strategic attack by the United States will only strengthen their resolve and solidify the regime’s worst fears.

While Mahmoud Ahmadinejad’s bellicose statements make good political theatre, there is rarely much behind them. To suggest that Ahmadinejad is all bark and no bite is not far from the truth. The fact is that the Iranian regime is more risk averse than many give it credit for. Regime survival is of paramount concern and greatly explains why the regime acts as it does. Pushing the regime to the edge may turn empty threats into reality and will certainly undermine any effort by President Barack Obama to save defense dollars.

In the end, Iran may prove less capable than I’ve described, and a military conflict with Iran may be less costly in blood and treasure than suspected. However, weighing all options before resorting to military conflict is critical to reaching the best solution.

For the United States, determining what a nuclear weapons-free Iran is worth is critical. Had the American people understood the costs of Iraq before the war began, it’s unlikely they would have given their consent. Given the current economic woes of the country, that cannot happen again.

Dr. Adam B. Lowther is a member of the faculty at the U.S. Air Force's Air University. The views expressed are those of the author.

http://the-diplomat.com/

domingo, enero 15, 2012

La primavera árabe, Irán, Israel y el imperialismo

Guillermo Almeyra

La gravísima crisis que sacude a la Unión Europea, los problemas políticos que enfrenta Barack Obama en Estados Unidos y la discusión en la dirección del Partido Comunista de China y del gobierno de ese país sobre cuál rumbo seguir en la tormenta económica mundial, sacaron del primer plano de los acontecimientos mundiales el análisis de las continuas derrotas imperialistas en el Cercano Oriente.

De allí Washington tuvo que retirar tropas de Irak –que está hundido en el caos– y ha perdido la guerra de Afganistán, donde está negociando con los talibanes; además, se deterioran rápidamente sus relaciones con Pakistán, que antes era su marioneta. Y en ambos casos la posición de Irán –que tiene fronteras con Irak y con Afganistán– se ha reforzado social y políticamente.

El Departamento de Estado, antes de la primavera árabe, se apoyaba en la dictadura de Ben Alí en Túnez, en la monarquía de Marruecos, en la colaboración estrecha del régimen de Muammar Kadafi en Libia, en la dictadura en Egipto de Hosni Mubarak y en la sangrienta dictadura tribal yemenita del general Alí Abdalla Saleh, así como en los emires y sultanes de la península árabe. Había establecido así un cerco de acero que controlaba estrechamente los bordes del Mediterráneo y la zona del Golfo Pérsico y, por consiguiente, aseguraba su abastecimiento en combustibles fósiles y amenazaba el de sus competidores europeos. Su casamata, Israel, estaba defendida por los sátrapas árabes proimperialistas –los Kadafi, los Ben Ali, los Mubarak– y por la alianza militar con Turquía y la estabilidad del gobierno conservador sirio de Bachir Assad, el heredero de Hafez Assad que luchó contra el Irak de Saddam Hussein y contra la revolución palestina. Hasta hace un año el único punto negro para Estados Unidos en ese cuadro era el régimen de los mulás iraníes.

Turquía, hoy, se opone a Israel y apoya a los nuevos gobiernos resultantes de la primavera árabe, que a su vez apoyan a los palestinos, los cuales se unieron y tienen lazos con el Hezbolá libanés pro iraní. Y lo que pasó en las riberas del Mediterráneo derribó la dictadura yemenita, dejó una situación absolutamente incierta en Túnez, Libia y Egipto y obligó a reformas en las monarquías del Golfo, incluso entre los salafíes sauditas.

El Partido Baas, muy debilitado en Irak, también lo está en su otra ala tradicional y opuesta, la de Siria, antes aliada a Washington. Ese partido proclamaba el laicismo y el panarabismo (su fundador fue el cristiano libanés Michel Aflak) y buscaba una modernización burguesa de las sociedades árabes, atribuyendo al Estado la sustitución de una burguesía nacional que no existía sino en germen. Formaba parte de aquella derecha del nacionalismo árabe que, en sus mejores momentos, gobernó Argelia, el Egipto de Nasser, Yemen del Sur, y que hoy ya no existe.

El vacío que dejó ese nacionalismo es llenado ahora por nuevas fuerzas sociales, políticas e ideológicas. Los ignorantes en Europa y Estados Unidos temen el progreso en toda la zona de un Islam sectario y duro, salafista (al mismo tiempo que están aliados con los emires feudales y con los saudíes) y creen que Internet es todopoderoso. Pero en el mundo árabe la cultura no se puede separar del Islam. La uma’a es la vez la unidad de los creyentes y la unidad nacional. Es lógico que incluso los sectores urbanos pobres, que son la inmensa mayoría en las ciudades, y no sólo los campesinos, recurran a esa cultura (que es también religión), del mismo modo que en vastos sectores de América Latina los campesinos y otros sectores pobres siguieron la teología de la liberación o se unieron a confesiones evangélicas o cultos esotéricos para oponerse a sus explotadores.

Las masas árabes pobres, sunitas o chiítas, del Magreb (Norte de Africa) o del Machrek (Asia), dan una interpretación democrática y justiciera a un Islam que, en sus orígenes, era igualitario y no diferenciaba entre un esclavo, un camellero o un emir. No apoyan al salafismo sino una versión turca y moderada. Y se agarran de la religión, como expresión social, para crear un vasto movimiento democrático y multifacético en el cual, sin duda, se mueven también agentes y provocadores impero, pero que es muy desestabilizador para Estados Unidos y para Israel.

La primavera árabe, como la primavera de los pueblos del 1848 europeo, es democrática y nacionalista, y en algunos lugares más avanzados (Egipto, Túnez) tiene incluso núcleos obreros anticapitalistas. Es una revolución que surgió en las ciudades gracias a la generalización de la educación y de la información y la cibernética, pero su capacidad de decisión no viene de Internet sino que se amasó mediante el teléfono árabe, de boca a boca y, sobre todo, en las reuniones masivas, enormes, de los viernes en las mezquitas. Su dirección es de clase media y su expresión religiosa, pero su base es campesina y obrera, su dinámica es antimperialista y sabe que el capitalismo sólo significa para el mundo árabe sumisión colonial, dependencia, desocupación. Además, es un proceso único, contagioso, y no algo local, libio, tunecino, libanés, sirio. Los regímenes autoritarios y religiosos minoritarios, como el de los alauitas Assad, en Siria, no pueden sostenerse ya sólo con la violencia. Éste ahora enfrenta una revolución democrática que recibe la influencia continua de la del norte de África y del Islam turco. Tendrá que hacer concesiones.

Si Israel o Washington atacasen a Irán aumentarán brutalmente sus contradicciones con Rusia, China y Alemania (grandes clientes de Teherán) y, sobre todo, avivarían el fuego de la revolución democrática y antimperialista árabe. Salvo que un sector israelí y estadunidense enloquecido esté dispuesto a pagar el precio de una situación ingobernable y hasta de una guerra atómica, se puede apostar a que el establishment en Washington está sopesando los riesgos de sus aventuras.

lunes, mayo 16, 2011

"Strauss-Kahn, c'est fini!"

Que ce soit en France ou au FMI, l'avenir de Dominique Strauss-Kahn semble désormais devoir s'écrire en pointillés. Le Français a été inculpé le 14 mai pour agression sexuelle aux Etats-Unis. Largement reprise et commentée dans la presse étrangère, cette information choque certains, mais ne surprend pas grand monde.

"Le pervers", titre le New York Daily News. Selon lui, Dominique Strauss-Kahn serait "connu en France comme 'le grand séducteur'". La nouvelle de l'interpellation du patron du FMI, le 14 mai à New York, a rapidement fait le tour de la planète médiatique. Les tabloïds conservateurs américains s'en donnent à coeur joie, et racontent par le menu l'agression sexuelle dont s'est déclarée victime une employée d'un hôtel de Manhattan. "Le gros calibre français qui dirige le FMI a été arrêté pour avoir prétendument sodomisé une femme de chambre", raconte, dans son style inimitable, le New York Post.

Révélé le 14 mai au soir par le New York Times, le scandale fait la une de tous les sites de presse ce 15 mai. "L'arrestation de Dominique Strauss-Kahn, poursuivi pour tentative de viol, me frappe comme une information à la fois étonnante - et pas totalement surprenante", réagit sur son blog Gideon Rachman, éditorialiste au Financial Times de Londres. Tous les journalistes font le même constat que le Britannique: DSK, même s'il est présumé innocent - il a choisi de plaider non coupable -, a contre lui une solide réputation de coureur de jupon. "Que les parties génitales étaient son point faible était de notoriété publique", attaque par exemple Michael Klasgen dans le quotidien allemand Süddeutsche Zeitung. Il rappelle que DSK avait déjà défrayé la chronique fin 2008, quand le FMI avait mené une enquête interne sur son directeur pour abus de pouvoir, après la révélation d'une relation qu'entretenait l'ancien ministre des Finances avec l'une de ses subordonnées. A l'époque, DSK avait été blanchi. Il avait ensuite présenté ses excuses au personnel du FMI et à son épouse Anne Sinclair, plaidant une "erreur de jugement".

Deux questions reviennent inlassablement sous la plume des commentateurs et autres chroniqueurs : DSK peut-il encore prétendre, en France, à l'investiture socialiste pour la présidentielle de 2012? Et comment peut-il rester en poste au FMI, en pleine crise financière et alors que l'institution doit négocier un délicat plan d'aide à la Grèce? A la première question, le tabloïd allemand Bild apporte une réponse tranchée en parlant déjà de DSK au passé : "Le socialiste de luxe qui voulait diriger la France", titre-t-il sur son site Internet. "Strauss-Kahn, c'est fini!" acquiesce Joëlle Meskens, correspondante à Paris du quotidien belge Le Soir: "Celui en qui la gauche voyait l’homme providentiel, celui que les sondages donnaient gagnant depuis des mois ne sera pas le prochain président français. Et vraisemblablement, pas même le challenger de Nicolas Sarkozy. Quelles que soient les conclusions de l’enquête américaine, Dominique Strauss-Kahn sera bien trop affaibli dans toutes les hypothèses pour donner encore à son camp l’espoir de le conduire vers la victoire."

"Strauss-Kahn plonge le FMI dans une grave crise", titre pour sa part l'Handelsblatt, prestigieux quotidien financier allemand. Le Français devait rencontrer ce 15 mai à Berlin la chancelière Angela Merkel, et assister demain 16 mai à une réunion des ministres des Finances de l'Eurogroupe. Quand bien même certains saluent ses efforts pour revitaliser le FMI, depuis son accession à la tête de l'institution en 2007, tous considèrent cependant impensable qu'il puisse désormais rester en poste. "Les efforts du FMI [pour stabiliser l'économie mondiale après le choc financier de 2008] restent une oeuvre au long cours, que n'aideront en rien des controverses juridiques et un scandale politique au sommet de l'institution - surtout depuis que John Lipsky, le numéro 2 du FMI, a décidé de se retirer en août", considère en éditorial le Financial Times, qui appelle DSK à quitter ses fonctions le temps de l'enquête. Le Guardian, lui, en est déjà à envisager l'après-DSK : "Qui pourrait lui succéder au FMI ?", interroge-t-il sur son site Internet, misant sur un candidat venant d'un pays en développement.

A Washington ou Paris, l'avenir politique du Français semble bien compromis. "No he Kahn't", titrent de concert The Economist (Londres) et El Pais (Madrid), en référence à des T-Shirt à l'effigie de DSK qui commençaient à se vendre des deux côtés de l'Atlantique, avec le slogan "Yes, he Kahn" - un jeu de mot sur l'ancien slogan de campagne de Barack Obama ("Yes, we can", soit en français "oui, nous pouvons").

www.courrierinternational.com

viernes, mayo 06, 2011

Ética, geopolítica y razón de estado

Raúl Zibechi

La convergencia de las diversas crisis en el escenario global y su impacto en la región latinoamericana no dejan de proyectar sombras y opacidades que imponen profundizar debates, de modo muy particular sobre cómo promover los proyectos emancipatorios en un momento de profundos virajes geopolíticos. En los últimos días, y de modo simultáneo, asistimos a la conformación de la Alianza del Pacífico entre Chile, Colombia, México y Perú, y la entrega de Joaquín Pérez Becerra, director de la agencia Anncol, por el gobierno de Hugo Chávez a la Colombia de Juan Manuel Santos.

La impresión es que estamos viviendo un retroceso de los gobiernos vinculados a la Alba y la simultánea profundización de la estrategia estadunidense para frenar el ascenso de Brasil en Sudamérica y, sobre todo, poner piedras en la alianza estrecha que está soldando con China.

Como describe el economista Óscar Ugarteche, la Alianza del Pacífico nacida en Lima pretende revivir los objetivos de la extinta ALCA con base en los TLC que Estados Unidos tiene firmados con los cuatro miembros, aunque aún está pendiente de aprobación el tratado con Colombia. Es, ciertamente, un pacto contra el Mercosur y la integración regional, y de modo más explícito contra el Consejo de Defensa Sudamericano, que avanza muy lentamente. Es un modo de frenar a Brasil y su creciente hegemonía regional. Pero es también el mejor camino para remachar la vocación de exportadores de minerales de esos países, que los convierte en campos de operaciones de las grandes multinacionales mineras y, por lo tanto, en sociedades extremadamente desiguales y polarizadas, sin industria ni ampliación del mercado interno.

El 5 de julio deben reunirse los presidentes de los 32 países que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, nacida en febrero de 2010 como la primera alianza de toda la región sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. Heredera del Grupo de Río y de la Cumbre de América Latina y del Caribe sobre Integración y Desarrollo, tiene prevista una reunión de ministros de Finanzas en mayo para diseñar mecanismos de comercio sin la utilización del dólar, para crear un sistema monetario, financiero y económico que desde América Latina se fortalezca desarrollando las capacidades necesarias para integrarse al mercado en condiciones de igualdad y beneficio mutuo en la construcción de un mundo pluripolar, según el canciller venezolano Nicolás Maduro (Aporrea, 30 de abril).

Es evidente que toda tendencia encuentra su resistencia, y que Washington no podía dejar de tomar iniciativas en el patio trasero ante su creciente pérdida de protagonismo, ante un futuro inmediato en el que lo más probable es la profundización de la crisis de su economía y del dólar como moneda de reserva global. En el escenario interestatal de aguda disputa hegemónica, donde cada pieza que se mueve es observada en detalle por cada uno de los gobiernos, las elecciones en Perú son el elemento más importante a tener en cuenta en las próximas semanas.

Nadie ignora lo que está en juego. La revista brasileña Isto E entrevistó a Ollanta Humala sobre si la carretera interoceánica entre Río Branco, en el estado de Acre, y Puerto Maldonado, en la selva peruana, contribuirá al desarrollo de ambos países. La respuesta del candidato presidencial fue transparente: Brasil necesita un socio estratégico en este lado del Pacífico y creo que Perú es el socio ideal para cumplir ese papel (Isto E, 20 de abril). Pero los puertos del Pacífico son estratégicos también para el comercio de China con Sudamérica, país que se ha convertido en el segundo socio comercial de la región y en el primer socio de Brasil, desplazando a Estados Unidos del lugar preferencial que ocupó casi todo el siglo XX.

En este escenario, las relaciones entre Colombia y Venezuela vienen experimentando cambios importantes desde que Santos llegó al Palacio de Nariño. Nada cambió en Colombia: la guerra sigue su curso mientras el modelo neoliberal se profundiza con un Plan de Desarrollo 2011-2014 que profundiza el despojo a pueblos indígenas y campesinos. Pero hay un cambio en la política exterior, un cambio cosmético pero que le permite pasar a la ofensiva ante sus vecinos. A la elección del ex izquierdista y ex sindicalista Angelino Garzón como vicepresidente se suma el nombramiento de María Emma Mejía como secretaria de la Unasur, cargo que comparte con el ministro venezolano de Electricidad Alí Rodríguez para suceder al fallecido Néstor Kirchner.

Además de haber sido canciller y ministra de Educación, Mejía tuvo su paso por el izquierdista Polo Democrático Alternativo, lo que consolida la estrategia de Santos de desmarcarse del uribismo en su política exterior para mostrar una cara más amable. En ese nuevo clima se produjo la deportación de facto de Pérez Becerra a Colombia, sin debate, sin juicio, obedeciendo sólo a una más que discutible razón de Estado. Todo indica que el periodista, acusado de vínculos con las FARC, fue víctima de una maniobra de Santos y de un cálculo de intereses de Chávez. El proceso bolivariano no atraviesa su mejor momento y las elecciones de diciembre de 2012 pueden ser la oportunidad que busca la oposición desde hace más de una década.

La razón de Estado y los intereses geopolíticos pertenecen a familias diferentes a los valores éticos de izquierda. Los primeros se guían por el pragmatismo, que es el arte de la política para conquistar o conservar el poder. La ética guía la acción colectiva para ir más allá de lo que tenemos, teniendo como norte la preservación de los colectivos humanos y no humanos, eso que llamamos naturaleza. En ciertos momentos puede haber coincidencia de intereses entre ambas lógicas. Pero lo que caracteriza la política ética es que nunca pone por delante los pequeños intereses, en general individuales, y las mezquindades grupales. Salvo que se mire el mundo desde arriba, no existe política sin riesgos, sin poner en juego en cada acción todo lo conquistado hasta ese momento.

jueves, marzo 03, 2011

Trayectorias en la globalidad / II

Jorge Eduardo Navarrete

Hace dos semanas me referí a la inminente realización en la UNAM del seminario internacional México en los escenarios globales, una visión prospectiva. Concluyó el lunes 28. La última de sus sesiones sustantivas se refirió al tema Evolución de los equilibrios geopolíticos: hacia un mundo multipolar. Como relator-moderador de esa sesión, ofrecí en la clausura la siguiente síntesis de su contenido.

“La propuesta inicial postulaba que ya está en marcha un movimiento irreversible hacia un mundo multipolar, debido a la declinación relativa, sobre todo en la economía y las finanzas globales, de Estados Unidos, la potencia hegemónica en los últimos decenios, y al ascenso veloz y sostenido de otras potencias, China en especial. Esta tesis fue objetada con el argumento de que la primacía estadunidense en el plano militar, expresión por excelencia del poder duro, se sostendrá aún por varios lustros debido a la enorme brecha en los arsenales estratégicos y en la tecnología nutrida por un gasto bélico mayor a la mitad del total mundial, y la renuencia de algunos otros actores, entre ellos la Unión Europea, a destinar en medida suficiente recursos que, por fortuna, se prefiere orientar a otras finalidades. Los nuevos balances surgen entonces en otras áreas globales: comercial, económica, monetaria y financiera, y se manifiestan en el ascenso de paradigmas culturales y estilos de vida alternativos al llamado american way of life. En suma –concluye la relatoría–, resultaría precipitado proclamar el inicio de un mundo verdaderamente multipolar.

“Se coincidió en la creciente trascendencia de otras expresiones de poder, como los llamados soft power y, novedosamente, green power. El primero alude a la influencia mundial derivada del avance del conocimiento, el rápido desarrollo tecnológico, la generación de innovaciones y, entre otras, la proyección cultural. Una manifestación reciente y creciente del poder suave, que involucra, además, a actores no estatales cuya influencia va en ascenso, es la expansión de las redes sociales, basadas en las modernas tecnologías de la información. Un crecimiento exponencial, al principio orientado sobre todo al intercambio social y al entretenimiento, se ha revelado como una poderosa herramienta de acción política y organizativa que ha estado presente, con diversos grados de influencia real, en acontecimientos muy diversos.

“El poder verde se centra en el desarrollo de respuestas tecnológicas y la construcción de nuevos equipos para restaurar y proteger el medio y mitigar el daño ambiental derivado de sistemas convencionales de producción y consumo. Los bienes y servicios ecológicos abren grandes oportunidades para que diversos países –Brasil, México y otros de la región entre ellos– se sumen a la vanguardia de acciones que responden a una imperiosa necesidad social y ofrecen una enorme oportunidad económica. En esas dos áreas, la multipolaridad es ya una realidad en expansión.

“Si se atiende al número de menciones, China atrajo el mayor interés en los intercambios entre los ponentes y con el público. Se le presentó como expresión de un ‘poder armonioso’, interesado en la evolución pacífica de la sociedad internacional y, en cierto sentido, como una potencia renuente a proyectar su poderío en formas que puedan ser resentidas por otros actores. Se advirtió, sin embargo, que, sobre todo en la competencia por el control y apropiación de recursos naturales de escasez creciente, el ascenso de China, en ausencia de acuerdos multilaterales efectivos, puede dar lugar a enfrentamientos y conflictos. La propuesta de que la Unión Europea, Estados Unidos y China –las tres mayores economías del planeta– constituyan una alianza trilateral para influir en la gestión de temas globales en Naciones Unidas, el Grupo de los Veinte y otros organismos fue vista como incompatible con la tendencia a confiar esa gestión a grupos más amplios y representativos. China, que es ahora uno de los mayores motores de crecimiento, debería pugnar por establecer con sus socios del mundo en desarrollo relaciones que rechacen los moldes tradicionales del intercambio norte-sur y, más aún, del colonialismo.

La posición de México en el juego de las relaciones económicas globales fue discutida desde el prisma de su lugar en el hemisferio: sin terminar de integrarse al norte avanzado, por la exclusión del factor trabajo de los circuitos de integración y la falta de reconocimiento de las asimetrías, y distanciado del sur latinoamericano. Se propuso superar el dilema de privilegiar de manera exclusiva el relacionamiento estratégico con una u otra de las porciones del continente y buscar, en ambas, oportunidades de cooperación redituables y mutuamente benéficas. Se adujo, por otra parte, que la elección no puede eludirse, pues las opciones son, en buena medida, excluyentes. Si bien se confirmó la ventaja de una relación menos concentrada, no hubo coincidencia en si la diversificación debe buscarse en los márgenes que deja libres la integración en América del Norte, para hacer que ésta actúe por fin a favor del desarrollo y la simetría, o si se requiere un vuelco más decido hacia América Latina para integrarse al centro de poder global que ahí quizá se conformará en el horizonte de mediados de siglo. No dejó de advertirse que el actual no parece ser el mejor momento para la cooperación política regional, pues han desaparecido algunos comunes denominadores. Se trata, sin embargo, de una situación cambiante y fluida.

Cajón de sastre. En entrevista publicada el 22 de febrero, Felipe Calderón afirmó que “donde sí hay descoordinación es entre agencias en materia de seguridad en Estados Unidos. Nosotros vemos que la DEA, la CIE y el ICE siempre tienen una política de ‘Borondongo le dio a Bernabé’… La verdad es que no se coordinan y sí rivalizan”. Respondía a un cable de la embajada estadunidense en México, remitido más de un año antes y revelado por Wikileaks a finales de 2010, en el que se afirmaba que las instituciones de seguridad [en México] están entrampadas en una competencia de suma cero, en donde el éxito de una agencia es percibido como el fracaso de otra; la información es mantenida aparte y casi no hay nada que se pueda llamar operación conjunta. Cuando sólo se puede imputar al acusador la acusación recibida, hay que preguntarse por qué hacerlo, excepto para aportar una alusión erudita. Hubiera sido mejor responder: “botellita de jerez…”

miércoles, marzo 02, 2011

Libia en el gran juego

Manlio Dinucci

No sólo familias que temen por sus vidas e inmigrantes pobres de otros países norafricanos huyen de Libia. Hay decenas de miles de refugiados que son repatriados por sus gobiernos en barcos y aviones: sobre todo son ingenieros y ejecutivos de grandes compañías petroleras. No sólo de ENI, que realiza cerca de 15 por ciento de sus ventas desde Libia, sino otras multinacionales europeas, en particular BP, Royal Dutch Shell, Total, BASF, Statoil, Repsol. Cientos de empleados de Gazprom también se vieron obligados a abandonar Libia y más de 30 mil trabajadores chinos de la compañía petrolera y de la construcción. Una imagen simbólica de cómo la economía libia está interconectada con la economía global, dominada por las multinacionales.

Gracias a sus ricas reservas de petróleo y gas natural, Libia tiene una balanza comercial positiva de 27 mil millones de dólares al año y un ingreso per cápita medianamente elevado de 12 mil dólares, seis veces mayor que el de Egipto. A pesar de fuertes diferencias en los ingresos bajos y altos, el nivel de vida promedio de la población de Libia (sólo 6.5 millones de habitantes en comparación con los casi 85 millones de Egipto) es por lo tanto mayor que el de Egipto y otros países norafricanos. Lo muestra el hecho de que casi un millón y medio de inmigrantes, sobre todo del norte de África, trabajan en Libia. Cerca de 85 por ciento de las exportaciones libias de energía van a Europa: Italia tiene el primer lugar con 37 por ciento, seguida por Alemania, Francia y China. Italia también ocupa el primer lugar en importaciones de Libia, seguida por China, Turquía y Alemania.

Este marco ahora revienta como resultado de lo que se puede caracterizar no como una revuelta de masas empobrecidas, como las rebeliones en Egipto y Túnez, sino como una verdadera guerra civil, debido a una división del grupo gobernante. Quienquiera que diese el primer paso ha explotado el descontento contra el clan de Kadafi, que prevalece sobre todo entre las poblaciones de Cirenaica y los jóvenes en las ciudades, en un momento en el cual todo el norte de África ha tomado el camino de la rebelión. A diferencia de Egipto y Túnez, sin embargo, el levantamiento libio se planificó y se organizó con anterioridad.

Las reacciones en la arena internacional también son simbólicas. Pekín ha dicho que está extremadamente preocupado por los sucesos de Libia y llamó a un rápido retorno a la estabilidad y la normalidad. El motivo es obvio: el comercio chino-libio ha crecido considerablemente (cerca de 30 por ciento solamente en 2010), pero ahora China puede ver que toda la estructura de las relaciones económicas con Libia, de donde importa cantidades crecientes de petróleo, se ha puesto en juego. Moscú se encuentra en una posición semejante.

Diametralmente opuesta es la señal de Washington: el presidente Barack Obama, que cuando se vio enfrentado a la crisis egipcia minimizó la represión desencadenada por Mubarak y llamó a una transición ordenada y pacífica, ha condenado rotundamente al gobierno libio y anunció que Estados Unidos prepara “toda la gama de opciones que tenemos a nuestra disposición para responder a esta crisis, incluidas ‘acciones que ponemos emprender solos y otras que podemos coordinar con nuestros aliados a través de instituciones multilaterales’.” El mensaje es evidente: existe la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos y la OTAN en Libia, oficialmente para detener el derramamiento de sangre. Las verdaderas razones son obvias: si se derroca a Kadafi Estados Unidos podría derribar todo el marco de las relaciones económicas con Libia y abrir el camino a las multinacionales basadas en Estados Unidos, que hasta ahora están casi totalmente excluidas de la explotación de reservas de energía en Libia. Por lo tanto, Estados Unidos podría controlar el grifo de las fuentes de energía de las que depende en gran parte Europa y que también provee a China.

Estos son las apuestas en el gran juego de la división de los recursos africanos, por los que tiene lugar una creciente confrontación, en especial entre China y Estados Unidos. La creciente potencia asiática, con la presencia en África de cerca de 5 millones de gerentes, técnicos y trabajadores, construye industrias e infraestructuras a cambio de petróleo y otras materias primas. Estados Unidos, que no puede competir en ese terreno, puede utilizar su influencia sobre las fuerzas armadas de los países africanos importantes, que entrena mediante el Comando África (Africom), su principal instrumento para la penetración en el continente. La OTAN también entra ahora en el juego, ya que está a punto de concluir un tratado de cooperación militar con la Unión Africana, que incluye a 53 países.

La central de la cooperación de la Unión Africana con la OTAN ya se está construyendo en Addis Abeba una estructura moderna, financiada con 27 millones de euros de Alemania, bautizada Construyendo paz y seguridad.

Il Manifesto,

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

domingo, enero 23, 2011

¿China vs Estados Unidos o China con Estados Unidos?

Guillermo Almeyra

Dos días antes de viajar a Estados Unidos para encontrarse con el alicaído Barack Obama, el presidente chino, Hu Jintao, había declarado que la preminencia del dólar era cosa del pasado y había condenado indirectamente su devaluación para promover las exportaciones estadunidenses. Es más, desde hace rato los chinos consideran despectivamente eso que llaman siempre billete verde para subrayar que el dólar es puro papel pintado. Además, dado que tienen un billón (un millón de millones) de dólares en reservas y 700 mil millones en títulos del Tesoro de Estados Unidos y en títulos de inversión estadunidenses, y sólo 300 mil millones en otras divisas, si decidieran vender sus dólares y colocar sus reservas en otros títulos y monedas, la economía de Estados Unidos podría sufrir un durísimo golpe.

Como las reservas de China se inflan mensualmente en 18 mil millones de dólares, y puesto que se calcula que a finales de esta década –dentro de apenas nueve años– el billón actual se convertiría en dos billones, no faltaron, por tanto, quienes, llevados por un análisis superficial del aspecto monetario del problema, plantearon que era inminente el cambio chino a otro patrón monetario, y veían como posibles candidatos al euro (a pesar de que ya se veía venir la crisis europea) e incluso al rublo y una canasta de monedas de los llamados países emergentes. No se daban cuenta, al excluir lo político, sin lo cual lo económico no existiría, de que, detrás del dólar y de la imposición al mundo de una moneda que el gobierno de Washington puede imprimir y devaluar según le plazca, la garantía principal era y son, como siempre lo han sido en la historia de todas las potencias, las armas y las tropas del complejo militarindustrial que gobierna Estados Unidos.

Este país, en efecto, no es un tigre de papel, como decía Mao Zedong, pero sí es un tigre viejo, enfermo, lleno de heridas, aunque a pesar de eso sigue siendo el animal más potente de la selva capitalista mundial. Y, además de la hegemonía militar indiscutida (posee más armas que todos sus posibles adversarios juntos y tiene un presupuesto militar declarado o escondido que más que duplica el de todos ellos), posee también la hegemonía cultural. ¿Acaso China y los llamados países emergentes no imitan el modelo productivo y de consumo de Estados Unidos, y el capitalismo que está desarrollando el Partido Comunista chino desde el poder no es calco y copia del yanqui?

Esto último no es para nada secundario: en el tormentoso pasado chino, todas las invasiones que llegaban a dominar el país sucumbían ante su cultura y se sinizaban, porque ésta era superior y asimilaba a los bárbaros, pues éstos eran militarmente más fuertes, pero inferiores en la batalla de las ideas, de las costumbres y las técnicas. Ahora, en cambio, China está siendo conquistada por la americanización, sin necesidad de invasión, y la colonización y macdonalización de su vieja cultura es algo gravísimo para la nación asiática, donde nació la civilización, y para el mundo, todo.

Ahora bien: la crisis actual es sistémica, del capitalismo, de la que no se sale con más capitalismo, sino sólo mediante una terrible reducción del nivel de ingreso y de la calidad de vida de los habitantes del planeta, especialmente de los oprimidos de todo tipo y de los trabajadores, diezmando a la población actual y causando un inmenso desastre ambiental o, por el contrario, mediante una alternativa al capitalismo apoyada en rebeliones y movilizaciones populares en todas partes.

China y Estados Unidos optan por la misma vía capitalista. Los países con muchas reservas, como China, pero también los emiratos árabes del Golfo, creen en efecto poder sortear la crisis comprando y explotando gran cantidad de tierras y gran cantidad de productos en África o en América Latina. Eso, además de convertir en colonialistas a esos países –que fueron colonias hasta la mitad del siglo pasado–, los lleva a chocar con los intereses de Estados Unidos y de otras potencias medias, como las europeas, o a trabajar como agentes de Washington en esas regiones. Además, fomenta y consolida el nacionalismo dominador y excluyente entre sus respectivas poblaciones y el nacionalismo anticolonial, hoy antiyanqui, después antichino, en los países donde compran tierras y bienes, empeorando la vida de sus habitantes.

China, además, sostiene el dólar con sus adquisiciones de empresas (Hu Jintao hará compras en Estados Unidos por un valor de 42 mil millones más) y sostiene al gobierno estadunidense, que no puede resolver el problema de sus 47 millones de pobres, de los 15 millones de desocupados, de los inmigrantes orientales y latinos que se transforman en pretexto para un nuevo estallido del racismo y de la violencia siempre presentes en el american way of live, que es excluyente, racista, imperialista.

China, que necesita tiempo y dinero para desarrollar su mercado interno y convertirlo en factor principal de su economía, que está basada en la exportación, no va a revaluar su moneda porque se lo pida Obama (lo hace sólo al 3 por ciento anual), pero va a necesitar mantener grandes importaciones de alimentos si rompe su estructura agraria actual aumentando la productividad en el campo y modernizándolo. Eso significa que el costo interno de la alimentación será más caro, que se presentará un problema mayor que el actual con la emigración campesina en busca de empleo, que el mismo costo de la mano de obra industrial china aumentará. O sea, en pocos años China será diferente mientras Estados Unidos tendrá muchos más problemas que ahora. El plan de cooperación a 30 años ofrecido por Obama a Hu Jintao suena demasiado irrealista en perspectiva, aunque en lo inmediato, China y Estados Unidos están unidos por la misma cuerda capitalista asfixiante.

sábado, enero 22, 2011

La impresionante China: ¿Un nuevo polo mundial?

Orlando Delgado Selley

MÉXICO, D.F., 21 de enero (apro).- Hu Jintao, el presidente de la República Popular China, llegó a Estados Unidos, en visita oficial, como una celebridad de gran calibre. Y así fue atendido y tratado en cada uno de los actos oficiales y encuentros que sostuvo con legisladores, empresarios y líderes políticos hasta este viernes, cuando concluyó su visita.

Y es que no era para menos. Se trataba del jefe de gobierno de un país que tiene capacidades únicas y que ha deslumbrado al mundo. Hace apenas unos días Hu dijo a los periódicos insignia de Estados Unidos, The Washington Post y The Wall Street Journal: “Ambos países tenemos mucho que ganar de unas buenas relaciones y mucho qué perder de la confrontación”.

Al buen entendedor, pocas palabras. El creciente peso económico de China le ha dado una relevancia política extraordinaria. No sólo es la segunda economía del mundo, sino la primera nación exportadora y una enorme importadora.

En un reciente artículo publicado en la revista del Fondo Monetario Internacional, Finanzas y Desarrollo, de diciembre de 2010, se señala que el alto ritmo de crecimiento, logrado desde las reformas económicas y políticas de finales de los años setenta, le ha permitido a China duplicar su economía cada 7-8 años, al tiempo que ha multiplicado 16 veces su ingreso nacional en el tiempo de vida de una generación, lo que no tiene precedente histórico.

Su enorme población, más de mil 300 millones de habitantes, que representa la quinta parte del total mundial, hace que este logro sea asombroso. Cerca de 400 millones de chinos salieron de la pobreza como resultado de este esfuerzo. Además, su expansión económica hace apenas unas décadas impactaba solamente a sus vecinos, pero actualmente afecta al mundo entero.

Esta influencia se ha expandido también al mundo financiero. China, con base en sus enormes excedentes comerciales, ha establecido una estrategia de inversión, que primero adquirió bonos gubernamentales del Tesoro de Estados Unidos, luego compró papel de empresas presupuestalmente controladas por el gobierno estadounidense, se movió a emisiones de deuda de otros gobiernos y llegó incluso a plantearse invertir en derivados y papeles representativos de los títulos de vehículos de inversión estructurada.

Se cuenta que el presidente y el vicepresidente del Banco Central Chino reunieron un grupo de economistas de la Universidad de Pekin, a quienes preguntaron sobre el riesgo de invertir en derivados, conduits, estructuras complejas y otras innovaciones financieras.

Ante el desconocimiento de la naturaleza del riesgo de esos instrumentos, se ordenó una investigación que concluyó señalando que el valor de los nuevos productos financieros que circulaban en el mundo podía entenderse si se ordenaban decenas de espejos ligeramente inclinados, para que la vista pudiera recorrerlos.

Al final la lejana imagen era imprecisa. Así era el valor que respaldaba esos instrumentos y, en consecuencia, el riesgo no era medible.

Los funcionarios chinos decidieron no invertir en eso y se mantuvieron en papeles menos complejos que, por supuesto, ofrecían menores rendimientos. De modo que la debacle financiera de 2008 a ellos no sólo no les afectó, sino que incrementaron sensiblemente su capacidad de inversión en los mercados globales.

Según The Financial Times, entre 2008 y 2010, justo en el epicentro de la crisis financiera, China prestó a países en desarrollo 110 mil millones de dólares, por supuesto más que Estados Unidos e incluso más que el Banco Mundial.

China se ha convertido en el banquero del mundo. Un prestamista que compra deuda de Grecia, Portugal, Irlanda y España en el mercado secundario. Lo hace, además, en momentos decisivos.

Frente a los ataques de mercados a gobiernos europeos, los chinos compran y calman la situación, lo que venden como apoyo a los gobiernos de los países en cuestión. Aprovechan las presiones que han elevado la tasa que pagan las emisiones de deuda soberana, de modo que obtienen rendimientos elevados, muy por encima de los que obtendrían comprando bonos del Tesoro estadounidense.

Así que el apoyo les reditúa. La crisis europea les ha ayudado a diversificar su portafolio, reduciendo su tenencia de papeles de Estados Unidos. Además, cuando anuncian apoyos en el mercado de capitales a gobiernos apurados, aprovechan para conseguir contratos en los que aparece que anuncian inversión china directa en sectores fundamentales para garantizar sus abastecimientos a mediano y largo plazo.

En Grecia están invirtiendo cantidades exorbitantes en la compra de activos en el puerto de El Pireo; en Irlanda también han abierto la cartera. A España llegarán los poderosos banqueros chinos.

En 2004 las inversiones chinas en el mundo ni pintaban. En 2009 llegaron a 4% del total mundial. En 2010 aumentaron a 5% y en este 2011 seguramente crecerán hasta 7% u 8%, coinciden análisis internacionales.

Esta capacidad de inversión directa hace de China un jugador económico muy relevante y le permite ser un actor político decisivo. La pasada reunión del G 20 atestiguó que si China no acepta, no hay acuerdo en ese grupo. Probablemente tampoco tenga la capacidad para imponer sus puntos de vista, pero su capacidad de veto es indudable.

Así que esta potencia emergente no sólo es ya un protagonista fundamental en el escenario mundial, es un nuevo polo mundial. Ha aprendido de Occidente la manera de hacer negocios, pero tiene otra cultura.

Sus valores políticos no son los de la democracia occidental, su organización política con un partido único es diferente. Tiene, por supuesto, pesadas culpas: lejanas algunas, como lo ocurrido durante la revolución cultural, cercanas otras, como la represión en Tiananmen a una manifestación pacífica.

Por eso ha detenido y mantiene en prisión a disidentes que han reclamado, con razón, que China adopte valores universales de tolerancia y respeto, incluso valores democráticos. Ese es su talón de Aquiles.

Y en su visita a Estados Unidos, algunos así se lo reclamaron a Hu Jintao. Pero esas críticas y esos reclamos en nada empañaron la cortesía.

Estados Unidos no está para darle malos tratos a los chinos, y menos ahora que tanto necesita de ellos, pues su economía –que es un tercio de la de EU-- está creciendo a un ritmo entre dos y tres veces más rápido que la estadounidense.

Estados Unidos ha hecho todo lo que está a su alcance, en materia fiscal y monetaria, para echar a andar su economía. Pero ésta se recupera lentamente, y el empleo, peor aún, avanza a paso de tortuga.

Es sintomático que uno de los primeros acuerdos entre Hu y Obama haya sido la firma de contratos de inversión china en EU –incluidos unos 19 mil millones de dólares en Chicago para la compra de 200 aviones Boeing--, que podrán generar más de 235 mil empleos.

No hay duda, pues, que China está ya en las grandes ligas de la economía y la política internacionales.



o_selley2001@yahoo.com

viernes, noviembre 26, 2010

2012: año de cambios

Jorge Camil

Nos acercamos a 2012, año de importantes decisiones políticas nacionales y de reacomodo de potencias internacionales. En México habrá una guerra de matar o morir, porque representa la oportunidad de que el PRI recupere Los Pinos, y de que el PAN se aferre al poder, convirtiéndose tal vez en el PRI del siglo XXI. Es obvio que el PRI, por su parte, se prepara a retomar las riendas de un poder que para muchos electores jamás debió abandonar. ("Esto no sucedía en tiempos del PRI", escuchamos cada vez con mayor frecuencia en boca de quienes cambiarían en un instante nuestro remedo de democracia por la calma que prevaleció en los 71 años de gobierno revolucionario.) El PRI necesita recuperar la Presidencia para no convertirse en un anquilosado partido de oposición que desaparezca en la mente y en los ánimos de los electores.

En el caso de Acción Nacional todo apunta a que, habiendo probado finalmente los beneficios del poder, hará todo lo posible para no abandonarlo jamás. Vicente Fox y Felipe Calderón, los únicos presidentes panistas, necesitan un sucesor panista que les cuide las espaldas. Han dejado mucho equipaje indeseable a su paso por Los Pinos: los negocios multimillonarios del traidor a la democracia y las consecuencias de su enorme frivolidad; los negocios de la señora Marta y los negocios aún más redituables de los hijos de la señora Marta. 2012 podría ser también el año en el que Andrés Manuel López Obrador y la izquierda nacionalista-populista opten con realismo a la Presidencia de la República.

Calderón necesita más que Fox de una victoria panista para continuar legitimando su cuestionable llegada el poder y su enorme responsabilidad por haber iniciado una guerra civil que podría tener, en la fecha de la próxima elección, un saldo de más de 40 mil muertos: ¡un auténtico genocidio!

En Estados Unidos las cosas no marchan mejor. Obama es un presidente débil que no convence: mucho ruido y pocas nueces (especialmente después de su sonado fracaso en las pasadas elecciones legislativas). Es un mandatario destinado a convertirse en presidente de un solo periodo (como Jimmy Carter). Abandonado a su suerte por las bases del Partido Demócrata, y asediado por republicanos, evangélicos, racistas, miembros del Tea Party y poderosos analistas de la derecha, Obama podría ser sustituido por Sarah Palin, la ignorante de buen ver que fue vilmente utilizada como compañera de fórmula de John McCain.

En política todos los pecados llevan su penitencia. Y en el caso de Palin su improbable elección en 2012 representaría, por supuesto, el triunfo de la primera mujer en la Casa Blanca, pero también la llegada al poder de una derecha aún más recalcitrante que la que llevó a George W. Bush al poder. Palin propulsaría como nadie la agenda de la ultraderecha evangélica, pero al mismo tiempo ocasionaría casi de inmediato la caída de Estados Unidos como líder del mundo occidental. ¿Cómo podrían respetar los tradicionales aliados europeos a un país representado por una ignorante fanática religiosa que insiste en conocer las intrincadas relaciones políticas con Rusia, "porque puede divisar sus confines geográficos desde el jardín de su casa en Alaska"?

Es bien sabido que en política no existen vacíos de poder. Ese podría ser el caso de Estados Unidos. Y por ahora, reconociendo que el mundo se prepara para experimentar la hegemonía económica de China y los principales países asiáticos, el liderazgo ideológico del mundo occidental podría recaer sobre los hombros de Gran Bretaña.

Francia, inmiscuida en huelgas interminables, y en los escándalos de Sarkozy y Carla Bruni, es una potencia definitivamente en decadencia. Por otra parte, los aliados tradicionales jamás dejarían el liderazgo del llamado "mundo libre" en manos de la Alemania de Angela Merkel.

Inglaterra por otra parte está saliendo rápidamente de la crisis financiera de 2009, y tiene un primer ministro respetado; un político que ha sabido gobernar forjando importantes alianzas con la oposición. Sin desconocer que China llevará el liderazgo económico en los próximos 10 años, el Reino Unido está hoy perfectamente posicionado y calificado para asumir el papel de guía de la civilización judeo-cristiana en el mundo occidental. ¿Quién podría negar que Inglaterra tiene el poderío económico, financiero, tecnológico y militar para hacerse respetar en el mundo?

Consciente de esa oportunidad histórica, Gran Bretaña está aprovechando deliberadamente el próximo casamiento del príncipe heredero Guillermo (Wills, le llaman por cariño) y Kate Middleton, una chica moderna, joven, inteligente y elegante, preparada para asumir el papel que en una ocasión ocupó lady Diana, la madre de Wills. La boda está siendo promovida como una manera de recuperar el aprecio de la gente por la familia real, y aseguran que el evento será un espectáculo que podrían presenciar mil 500 millones de espectadores: 200 millones más de los que presenciaron el último Mundial de Futbol. Así que prepárese para presenciar, disfrutar o sufrir uno de los años más trascendentales de los últimos tiempos.

lunes, octubre 11, 2010

La nueva América Latina

Víctor Flores Olea

En días pasados, precisamente cuando tuvo lugar el intento de golpe de Estado en Ecuador para derrocar al presidente Rafael Correa, se celebró en Buenos Aires, en la Universidad Nacional de Lanús, un Congreso extraordinario sobre las Malvinas, para expresar una vez más la exigencia de la República Argentina de que se reconozcan sus derechos soberanos sobre el archipiélago, en el extremo sur del continente.

Temas que parecen disociados pero que al final de cuentas no lo son. Veamos: en el caso de las Malvinas se recordó la manera imperial, incluso filibustera, en que Gran Bretaña se apoderó desde 1833 de esas islas, y la manera en que, desde entonces, ha echado sus reales sin la mínima atención a los reclamos de Argentina.

Y, desde luego, se recordó la aventura de 1982 en que el gobierno golpista del general Galtieri pretendió recuperar por las armas las islas, confiando en que el apoyo de Estados Unidos disuadiría a Margaret Thatcher de empeñarse en conservar ese territorio de conquista, logrando al mismo tiempo para el gobierno de Galtieri cierta legitimidad, por atender una vieja reivindicación argentina.

Pero a Galtieri le salió el tiro por la culata: ni Estados Unidos lo apoyó (¿cómo hubieran podido, en la histórica mancuerna del arranque neoliberal de Ronald Reagan y Margaret Thatcher?). Además, la dama inglesa, digna heredera de los Drakes y los Cooks, se lanzó con éxito al salvamento armado de unas minúsculas islas situadas a 14 mil kilómetros de su tierra. Según ha quedado claro en documentación desclasificada posteriormente, ciertos oficiales estadunidenses sorprendieron o engañaron como a ingenuos a sus congéneres oficiales argentinos, asegurándoles que Ronald Reagan los apoyaría para establecer posteriormente una administración tripartita de las Malvinas.

En perspectiva histórica no parecería tan extravagante la hipótesis, puesto que ahora se anuncia en esa región una de las mayores reservas petroleras del mundo. Sobre la cual los británicos, por supuesto, han iniciado ya los primeros trabajos de exploración.

El hecho es que el seminario-congreso en la Universidad de Lanús, con abundante participación de intelectuales del Cono Sur y de Venezuela (y un servidor, mexicano que resultaba la excepción dislocada), y de dirigentes políticos y sindicalistas, resultó antes que nada una muestra elocuente (y emocionante), no sólo de la genérica aspiración centenaria a la unidad latinoamericana, sino de la concreta voluntad política de avanzar en ese sentido, llevando el propósito del reino de los sueños al de su realización específica en marcha.

Debo decir que en éste y otros puntos se ha convertido en sideral la distancia entre América del Sur y México. Así como nuestro país, durante muchos años, fue punta de lanza contra el vasallaje imperial, ahora vemos cómo nuestro perfil se deslava dramáticamente, y la manera en que nos hemos salido de las acciones del sur para integrarnos al norte: no el norte digno y respetable del sur, sino el sur indigno del norte, en que todavía discutimos si nuestro futuro se encuentra en la anexión abierta a Estados Unidos o en mantener un poco de libertad y autodeterminación.

Sin añadir que en prácticamente todos los órdenes, la atmósfera intelectual y ética sudamericana está libre de la abrumadora penetración cultural y social (de mentalidad) de Estados Unidos, mostrándose con mucho más fuerza que en México la pertenencia de nuestros pueblos a otras raíces sociales y culturales. Además, la diversificación económica, política, social y cultural es un hecho sudamericano en cuyo camino México ha avanzado muy poco.

Claro que el intento del golpe de Estado en Ecuador exaltó excepcionalmente la nueva realidad política, social y cultural de muy amplias zonas del continente en su lado sur, mostrando al mismo tiempo su eficacia: la reunión casi instantánea de todos los presidentes sudamericanos en las siguientes horas al intento golpista en Ecuador, precisamente muestra el nuevo espíritu (ejecutivo, con respuestas aceleradas) y la voluntad política inquebrantable en forja en América del Sur.

De paso muestra hasta qué punto una organización como la OEA pertenece al pasado y la manera en que la nueva América Latina va organizando sus instituciones, acordes y correspondientes al tiempo presente. La Unasur y su Comité de Defensa Militar convierten a la OEA y al TIAR en desperdicios de la historia, aunque no deben olvidarse las más recientes maniobras militares de Estados Unidos a lo largo y ancho del continente (movilización de la Cuarta Flota, colocación de siete bases en Colombia, el golpe militar en Honduras, nuevas bases en el Caribe, etcétera), lo cual hace presente siempre la vigilancia y el peligro que representa la potencia imperial (ahora interesada además en el agua y en el petróleo continental).

Reivindicación de las Malvinas para el pueblo argentino, organización con instituciones autónomas al sur del continente, inclusive militar, la cual tiene actualmente un carácter primordialmente estrategico-defensivo, transformación de un mundo que ya no es el patio trasero de nadie. En cambio México, que un día estuvo a la vanguardia de esas luchas, se presenta hoy como un hermano disminuido y deslavado, en la cola de la gran potencia, más bien interesado en aprovechar (sin éxito) las supuestas oportunidades al norte que por construir un mundo de autodeterminación que nos defina, y que nos debiera acercar decididamente al sur.

jueves, septiembre 02, 2010

Irán: la hora de Obama

Ángel Guerra Cabrera

Falta una semana apenas para el 9 de septiembre, cuando vence el plazo fijado por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para que Irán cumpla con las nuevas sanciones, arbitraria e injustamente impuestas como siempre. A partir de esa fecha, los buques iraníes –siguiendo la resolución– deben permitir su inspección por los de Estados Unidos, Israel y otros dispuestos a sumarse a la aventura. Con ese propósito fue despachada hacia el golfo Pérsico una importante fuerza naval estadunidense acompañada por unidades de superficie y submarinas de Israel, desplegadas desde principios de agosto frente a las costas de Irán.

Irán no aceptará la humillación de su soberanía. Ha reiterado que rechazará el intento de abordaje de sus barcos por lo que la flota enviada al Pérsico, a menos que reciba contraorden, se vería ante la única alternativa de intentarlo por la fuerza. Si no hay contraorden, siguiendo la lógica expuesta por Fidel Castro, no es difícil imaginar la andanada de fuego que se desataría en ambas direcciones cuando las embarcaciones iraníes se nieguen a ser abordadas e imposible calcular el número de naves de ambas partes que serían hundidas en un lapso muy breve. Se insiste, por cierto, en círculos de inteligencia que los portaviones de Washington serían enormemente vulnerables al ataque de las cientos de lanchas rápidas lanzamisiles de los Guardianes de la Revolución iraníes. Lo cierto es que se incrementan por días las noticias y opiniones que hablan de una situación explosiva límite en Medio Oriente debido doblemente a la amenaza de un inminente ataque a Irán y también al temor que no sólo Israel sino gobiernos árabes aliados de Estados Unidos, como la monarquía saudita, dicen tener a un Irán nuclear. Según Victor Kosev, especialista de Asia Times, los nervios están erizados hasta el punto de ruptura debido a la escalada militar en Medio Oriente. En el mismo tenor se expresa en la revista alemana Der Spiegel el veterano de los servicios secretos occidentales Ayad Alawi, ex primer ministro de Irak a comienzos de la ocupación: Cada esquina de la región –dice– está atemorizada. Incluso Estados Unidos está atemorizado e Irán también. Nos dirigimos a una situación que casi se compara con la crisis cubana de 1962. Cada uno debiera hacer hasta lo imposible por prevenir las tensiones (las cursivas son mías). Alawi es uno de los políticos más influyentes de Irak, se afirma que será el próximo primer ministro, un hombre que conoce bien la zona. Aunque se opone a un Irán nuclear, aboga por el diálogo con Teherán. Argumenta que los iraníes son gente lógica y que hay que tratar de ver y sentir dónde descansan los temores de Irán. A la pregunta de si piensa que la guerra estallará por el programa nuclear de Irán, responde que es una alta posibilidad.

Desde polos ideológicos y políticos diferentes, a veces antagónicos, coinciden en la alta explosividad de la situación en Medio Oriente políticos y analistas experimentados como Alawi, el académico de izquierda Michel Chossudovsky, el periodista pro israelí Jeffrey Goldberg y el líder revolucionario Fidel Castro, quien titula una de sus más recientes Reflexiones 238 razones para estar preocupado, días después de que apareciera en la página web de la revista The Atlantic el documentado artículo de Goldberg El punto de no retorno, en referencia al momento en que, según él, es muy probable que Israel se adelante a Estados Unidos en atacar a Irán. Pero lo más grave es que según Chossudovsky, conocedor a fondo de los temas militares, Estados Unidos e Israel prevén utilizar armas nucleares contra Irán, opinión en la que coincide Fidel Castro, de quien el mejor testimonio de su maestría política y militar es su ejecutoria invencible en la guerra revolucionaria de liberación, la sobrevivencia de Cuba por más de medio siglo bajo amenaza de Estados Unidos y el éxito de las armas cubanas en la solidaridad con los pueblos de África.

Fidel no ceja –afirma Carmen Lira en la entrevista concedida a La Jornada por el líder cubano–: nada ni nadie es capaz de frenarlo siquiera. Él necesita, a la mayor brevedad, CONVENCER para así DETENER la conflagración nuclear que –insiste– amenaza con desaparecer a la mayor parte de la humanidad. Tenemos que movilizar al mundo para persuadir a Barak Obama, presidente de Estados Unidos, de que evite la guerra nuclear. Él es el único que puede o no oprimir el botón

aguerra_123@yaho.com.mx

miércoles, agosto 18, 2010

La guerra contra Irán: primavera 2011

Alejandro Nadal

El 7 de junio de 1981 aviones de Israel bombardearon y destruyeron el reactor nuclear iraquí de Osirak. Se dice que ese hecho detuvo para siempre el desarrollo de un programa de construcción de armas nucleares por parte de Bagdad. En 2007 bombardeó un reactor norcoreano en Siria. Y ahora esa es la opción que vuelve a ser considerada por Israel para detener el pretendido proyecto de Teherán para dotarse del arma nuclear. ¿La fecha? Casi para el treinta aniversario del ataque al reactor de Osirak. Para más seguridad, en la primavera de 2011.

Parece una fecha lejana, sobre todo a la luz de los urgentes problemas actuales: una crisis que resiste convertirse en recuperación, sequías, incendios e inundaciones que parecen gritar cambio climático en cada torbellino. Sin embargo, el tiempo se escurre rápido. Para los halcones en Israel, la carga del reactor de Bushehr hace una semana y el ritmo de producción en las centrifugadoras de Natanz son las señales que cuentan.

La influyente revista The Atlantic publica este septiembre un artículo de Jeffrey Goldberg sobre las perspectivas de un ataque israelí en contra de Irán (www.theatlantic.com). Goldberg es un bien conocido vocal de grupos vinculados con posiciones intervencionistas en el Medio Oriente. Esta vez entrevistó a más de cuarenta altos funcionarios israelíes y concluye que existe una alta probabilidad de un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán.

El artículo es parte de una campaña para llevar a cabo dicho ataque. La conclusión central es que antes de junio 2011 Benjamín Netanyahu podría lanzar sus aviones contra las instalaciones nucleares de Irán. La ofensiva puede llevarse a cabo con un variado arsenal, incluyendo cargas nucleares para destruir estructuras enterradas a gran profundidad. La política de amimut o de opacidad que mantiene el gobierno de Israel en relación con su arsenal nuclear (estimado en 200 cargas nucleares) no permite asegurar nada sobre esta eventualidad. El ataque incluiría varias docenas de blancos nucleares. Se me ocurre que otro escenario es el de un ataque selectivo con misiles desde Israel o con su arsenal de misiles crucero de alta precisión, disparados desde sus submarinos en el Golfo Pérsico.

Obama se comprometió en su campaña a buscar un diálogo directo con Teherán para detener su programa nuclear militar. Pero el enfoque diplomático fue inconsistente. En lugar de enviar a Teherán un mensaje claro de que Estados Unidos ya no está obsesionado con la vieja idea de un cambio de régimen, Hillary Clinton transmitió las señales equivocadas. Su bravuconería mostró a Teherán que poco había cambiado con Obama. Sobre la mesa de negociación permanecía no sólo la obsesión del cambio de régimen, sino la amenaza del empleo de la fuerza para lograrlo. Para Teherán, el único camino es hacer prohibitivo el precio de un ataque, ya sea de Israel o de Estados Unidos. Su plan nuclear es un instrumento para lograrlo.

Entablar un diálogo con Teherán implicaba una transformación profunda en la relación de Estados Unidos e Israel. La realidad es que el poder del lobby judío en Washington hace pensar desde hace años en el síndrome de que la cola mueve al perro y no al revés. En lugar de que Israel obedezca órdenes de Washington, ésta última es la que acaba por seguir y apoyar las iniciativas de Tel Aviv. De tal modo que si Washington deseaba interrumpir el apoyo de Irán a Hezbollah, por ejemplo, tenía que comenzar con replantear sus relaciones con Israel y detener su política de expansión y genocidio en Gaza y la margen occidental del río Jordán. Obama ni siquiera quiso explorar este camino.

Todo indica que el tiempo se agota. Washington ahora presiona colocando sanciones más severas sobre Teherán. Servirán de muy poco, pero su cálculo es que de doblegar a Ahmadinejad, el mundo se estará ahorrando una nueva guerra. Por su parte, Teherán acelera el ritmo de producción de uranio enriquecido y abraza el apoyo ruso para hacer más difícil un ataque a sus instalaciones nucleares. Ya tiene emplazados centenares de misiles tierra-aire proporcionados por Rusia, de gran alcance y velocidad, así que no es seguro que un ataque alcance todos sus objetivos.

Lo que es seguro es que dicha aventura tendrá efectos desastrosos a escala global. Las guerras en Afganistán e Irak, por no mencionar a Pakistán (y si es que sobrevive a las inundaciones de estas semanas), se intensificarán y fusionarán en una gran zona de actividad bélica. Todo Medio Oriente será envuelto en llamas. Irán podría responder con ataques de misiles balísticos a Israel, lo que provocaría una andanada de misiles israelíes. Teherán probablemente tendría éxito en bloquear el estrecho de Hormuz, interrumpiendo el flujo de petróleo, sacudiendo el mercado mundial y agravando la crisis económica mundial. Sin duda el precio a pagar por un ataque a Irán es muy elevado. Pero para el complejo industrial y militar en Israel (y Washington), ese costo ya ha sido descontado por el mercado de la guerra.

http://nadal.com.mx

viernes, agosto 13, 2010

Se intensifica disputa hegemónica en Sudamérica

Raúl Zibechi

Cuando Marco Aurelio García, asesor especial en política externa del presidente Lula, dijo que América Latina ha dejado de ser el patio trasero, no exageraba. Podría haber acotado su afirmación a Sudamérica, siendo así más exacto. Hemos remodelado la casa, así que el patio está muy revaluado, remató en un encuentro sobre América Latina convocado por la Fundación Friedrich Ebert, en Berlín, en junio pasado.

¿Esta pérdida de poder explica la creciente militarización de la política exterior de Estados Unidos? Si así fuera, se explica la disposición de bases militares en Colombia y Panamá, así como el ingreso de 43 buques, 200 aeronaves y 7 mil marines a Costa Rica. Sin embargo, hace falta encontrar un enemigo que justifique semejante despliegue, toda vez que el argumento del combate al narcotráfico es insostenible. La hipótesis que venimos defendiendo es que el objetivo del Pentágono y la Casa Blanca es Brasil, siendo Venezuela un objetivo colateral en la estrategia para contener al principal rival del imperio en la región.

Los hechos se van encadenando. Desde abril de 2009 China se convirtió en el mayor socio comercial de Brasil, desplazando a Estados Unidos, que ocupaba ese lugar desde la década de 1930. Una posición que durante siglos anuncia con precisión la irrupción de los grandes liderazgos mundiales, acota el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab No. 43). Además, China se convirtió en el primer socio comercial del Mercosur y de Chile, y el segundo de Argentina y Perú.

Un siglo atrás, Estados Unidos compraba a Brasil 36 por ciento de sus exportaciones, porcentaje que ahora cayó por debajo de 10 por ciento. Cuando la compañía noruega Statoil vendió 40 por ciento de su campo petrolífero frente a las costas de Brasil a la china CNOOC por 3 mil millones de dólares, el diario oficial de Pekín recordó que su país ingresó a la región mediante una alianza estratégica con Argentina y Brasil, porque ambos disponen de una dinámica industria nuclear, poderosa industria de aviación y excelentes infraestructuras en telecomunicaciones (Diario del Pueblo, 10 de junio).

Una revista militar atenta a los cambios en el mundo destacó que aunque China aún no es un gran proveedor de armas en la región, “existe un vínculo directo entre las grandes transferencias de armas y la naturaleza de las relaciones políticas y económicas (Military Review, enero de 2009). Asegura que en los últimos años más de 100 oficiales de 12 países de la región egresaron de las academias del Ejército Popular de Liberación chino y que decenas de otros oficiales viajan a menudo al país asiático.

Con Brasil las relaciones chinas son más estrechas aún. Fuentes de inteligencia aseguran que han cooperado en tecnología militar secreta para misiles balísticos y comunicaciones avanzadas, como parte del proyecto brasileño de desarrollo de su industria de misiles.

El 28 de julio The Washington Times difundió un informe en el que la inteligencia estadunidense asegura que se está reactivando la red de contrabando nuclear del científico Abdul Qadeer Khan, padre de la bomba atómica paquistaní. Además de varios países de porte menor, como Burma, Sudán y Siria, las fuentes involucran a Brasil. Juego sucio a cargo de los servicios de Washington, que recelan de la autonomía nuclear y militar brasileña.

Los estrategas del Pentágono y la Casa Blanca, así como el pensamiento duro de la superpotencia, saben de sobra que el único país latinoamericano que puede significarles un problema en algún momento es Brasil. Es el único que tiene una proyección global y, muy en particular, regional. Cuenta con el séptimo parque industrial del mundo, con un complejo militar-industrial importante y mucho dinero para invertir. Tiene, sobre todo, estrategia propia. Muestra de ello es la Estrategia Nacional de Defensa aprobada dos años atrás.

Ahora está incrementando considerablemente su capacidad de combate. El 31 de julio finalizaron los 12 días de maniobras militares Atlántico II, un amplio ejercicio militar que abarca todo el litoral marítimo, con especial énfasis en la defensa de las plataformas petrolíferas en mar abierto y las instalaciones nucleares. Diez mil hombres de las tres armas fueron movilizados por segunda vez. La defensa de la Amazonia Azul debería transformarse en una de las prioridades de la nación, dijo el almirante de escuadra Augusto Dias Monteiro.

Samuel Pinheiro Guimaraes, titular de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, acaba de publicar un importante artículo, América del Sur en 2020 (Carta Maior, 26 de julio). El futuro de Brasil depende de América del Sur y el futuro de América del Sur depende de Brasil, asegura. Sostiene que el principal desafío será la superación de las asimetrías entre los estados de la región, promoviendo el desarrollo de los más atrasados para convertir la región en una gran área económica, dinámica e innovadora.

Acepta que las multinacionales brasileñas (Petrobrás, Vale, Odebrecht…) están asumiendo una importancia cada vez mayor en cada Estado vecino y apuesta a un enorme esfuerzo, sobre todo brasileño, para evitar el estancamiento –que considera inevitable si quedan librados al mercado– de los pequeños y poco poblados países que rodean a Brasil. Propone un Plan Marshall para estimular y financiar la transformación económica de los países menores. Si esto no se hace, y sólo Brasil puede hacerlo, la inestabilidad volverá a reinar.

Quien propone un Plan Marshall necesita acotar la presencia extracontinental en la región. La América del Sur con que sueña Brasil excluye a Estados Unidos. Washington no tiene ya fuelle económico para mantener su hegemonía en Sudamérica, que es imprescindible para sostener su hegemonía global. Ni siquiera puede garantizar que Colombia y Venezuela resuelvan su conflicto en la OEA y debe aceptar la intervención de Unasur. Sólo atina a emplear la fuerza de las armas para retrasar el proceso, política que se convirtió en el núcleo de su estrategia para la región.

miércoles, marzo 17, 2010

La otra cara de las elecciones iraquíes

Jesús Aldabi Olvera


MEXICO, D.F., 16 de marzo (apro).- El triunfalismo estadunidense por el “éxito” de las elecciones en Irak del 7 de marzo, aderezado el mismo día con el Óscar para la invasión estadunidense con la película The Hurt Locker, no se asemeja a la realidad que retratan medios y bloggers iraquíes.

Para el periodista experto en Irak, Dahr Jamail, existe el riesgo de que estalle una guerra civil sectaria como en 2006, debido a que varios grupos puedan sentirse excluidos del proceso.

“Una vez que se conozcan los resultados, necesitamos ver qué grupos sienten que hubo fraude electoral; si comienzan a usar sus milicias para extender su poder y hacer valer sus reclamos”, afirma Jamail a Apro.

Para el periodista que cubrió la invasión estadunidense de Irak en 2003, las consecuencias de la elección se verán a mediano plazo:

“Los días después de la elección son muy importantes. Pero es más adecuado decir que los meses que sigan serán los que contarán la historia”, añade.

Estas elecciones son decisivas para las fuerzas de ocupación estadunidense, ya que la administración del presidente Obama está presionada por su compromiso de sacar sus fuerzas de Irak para finales de agosto.

“Hay que ser claros. Esto no será una desocupación total, ya que se mantendrá una potente fuerza residual de 50 mil soldados, quizá por décadas; además de las bases de Estados Unidos y una embajada gigante”, advierte el periodista.

“Si las elecciones causan más violencia sectaria en la forma de escaramuzas, el retiro de tropas será más lento y Obama perderá más popularidad por sus promesas rotas sobre Irak”, dice.

Las elecciones ya son cuestionadas por diversos medios y la oposición, quienes reclaman un eventual fraude, principalmente en el sur del país controlado por las milicias del gobierno chiíta del Primer Ministro Nuri al-Maliki.

Medios como Al-Sharqiya reportaron que, el día de las elecciones, el bloque nacionalista y secular de oposición Al Iraqiya (El Iraquí) denunció diversos actos irregulares, como el relleno de urnas electorales con boletas extras y la falta de nombres de varios votantes en las listas.

Según la blogger iraquí Layla Anwar, los reclamos de los votantes iraquíes van desde el riesgo de presentarse a votar con el peligro de morir en un atentado con bomba, hasta daños deliberados al transporte que llevaría a la gente a votar. (Los iraquíes no podrían ir en sus vehículos particulares, debido a la prohibición el día de las elecciones ante el riesgo de explosión de carros bomba).

Los iraquíes en el exilio sufrieron varias trabas para votar, ya que no sólo se les pidió sus pasaporte, sino un comprobante de su origen provincial (por regiones).

Muchos iraquíes salieron de su país sin ningún documento, por lo que no podían comprobar el lugar exacto de su antigua residencia ni votar.

Además, algunos iraquíes en el extranjero, acusados por oponerse al gobierno de Maliki, no aparecían en las listas. Los sitios de votación en el extranjero no contaban con representantes de los partidos que debían verificar el conteo, reportó el pasado 7 de marzo el medio árabe Mideast Youth.

Iraqi media network y Sumaria news denunciaron este tipo de irregularidades, además del periódico The Christian Science Monitor, que reportó quejas de antiguos aliados de Maliki, como el expremier Ahmed Chalabi.

Mideast Youth también reportó que en las provincias de dominio chiíta se usó tinta para votar que podía ser fácilmente borrada de los dedos.

“Hay muchos reportes de fraude en diversos medios árabes, pero este asunto es ampliamente ignorado por las corporaciones mediáticas de Estados Unidos, que parecen muy enterados por mostrar la elección como un gran triunfo”, denuncia Jamail.

A pesar de las rampantes irregularidades antes y después de la elección, los 42 muertos, la corrupción de gobierno de Maliki (el 176 más corrupto del mundo), los ataques con morteros a las bases estadunidenses, el presidente Barack Obama felicitó a los iraquíes que "desafían las amenazas para ampliar su democracia”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, David Miliband, calificó de “alentadores” los primeros informes sobre las elecciones.

Y aunque los medios europeos se mostraron escépticos con titulares como “Frágil éxito electoral en Irak”, del De Volkskrant de Holanda, y “Democracia sin garantías”, del Neue Zürcher Zeitung de Suiza, el estadunidense Newseek puso en su portada la frase: “Victoria al final: Un Irak democrático emerge”.



Las cuatro hienas



“Los estadunidenses están trabajando conjuntamente con esas hienas de Irán e Israel para dividir y fragmentar cada uno de los países árabes musulmanes a su alrededor” escribió en febrero pasado Layla Anwar.

Para la internauta, el número uno de la lista es Irak, ya que representa todo lo que Irán e Israel “odian de los árabes”.

Según el periodista Jamail, la metáfora de las hienas ilustra bien la situación del país.

Israel está preocupado por mantener un Irak débil y fragmentado para asegurar su posición como el único poder de la región:

“Este ha sido su objetivo desde la invasión y a largo plazo, y ahora tienen su deseo casi satisfecho. La última cosa que Israel quiere es otro poder regional islámico, como Irán, con el cual competir”, explica Jamail.

Por su lado, Irán quiere otro Estado Islámico fuerte para aliarse con él. Para ello, explica el periodista, ya inició varias incursiones en Irak, como la conformación de frentes políticos chiítas.

“Maliki, por ejemplo, estuvo en exilio en Teherán (durante la dictadura de Hussein) y encabezó el partido opositor Dawa desde Irán, ahora es primer ministro de Irak. Irán quiere que Maliki permanezca en el poder y continué fusionando el poder con los grupos religiosos chiítas en Irak, país que, como Irán, es en su mayoría chiíta”, señala.

Estados Unidos, como potencia de ocupación, quiere mantener una larga huella militar en Irak y un gobierno proestadounidense, explica el periodista, por lo que mantendrá un mínimo de 50 mil soldados por décadas con al menos cuatro mega bases y una embajada del tamaño de la Ciudad del Vaticano.

¿El motivo? “Acceso a largo plazo de las reservas petroleras de Irak, así como el uso del territorio como pista de lanzamiento para aventuras militares en la región, quizá en Irán”.

Además, desde mayo de 2003, el antiguo gobernador militar de Irak durante la invasión, Paul Bremen, lanzó un plan de reconvertir Irak y lanzarlo como la plataforma de su Proyecto del Gran Oriente Medio, que consistiría en aumentar la seguridad, el orden, transformar la política interna del país y orientarlo al libre mercado.

Estos países infiltraron sus agentes en la política de Irak, quienes han fundado partidos que cuentan con violentas milicias.

El Primer Ministro Nuri al-Maliki y su partido Dawa (fraguado durante su exilio en Teherán) quien antes colaboró con Estados Unidos para invadir Irak, ahora es apoyado por Irán.

Su mayor oposición es la alianza secular moderada chiíta llamada Al Iraqiya (La Iraquí), dirigida por el exPrimer Ministro Ayad Alawi, quien dio informes al gobierno británico sobre las supuestas armas de destrucción masiva diseñadas por el gobierno de Hussein y colaboró en la matanza de Fallujah en noviembre de 2004, cuando era Premier.

“Este grupo tenía una fuerte oportunidad de ganar si es capaz de capitalizar la insatisfacción extendida en Irak hacia los poderosos partidos religiosos”, dice Jamail.

Otra personalidad fuerte es Ahmed Chalabi, quien dio información a George Bush para la invasión y ahora es director del Comité por la Justicia y la Responsabilidad.

Recientemente, el embajador de Estados Unidos en Irak lo acusó de tener conexiones con Irán.

En los meses anteriores a las elecciones, el Comité que preside Chalabi prohibió postularse a elecciones a los partidos y a las personas acusadas de tener nexos con el antiguo partido de Sadam Hussein, el Baath. Cerca de 500 candidatos fueron vetados. El caso más famoso fue el del prominente congresista sunní secular, Saleh al-Mutlaq, del Frente de Diálogo Nacional.

Pero la prohibición no fue la única forma que usaron los partidos chiítas para eliminar a sus opositores. En enero pasado hubo 1,625 arrestos sectarios y una mujer candidata en Mosul fue asesinada.

Incluso, la eliminación de candidatos nacionalistas llegaron al asesinato, Tan solo el domingo 21 de febrero 67 personas fueron asesinadas. La mayoría de las víctimas era servidores civiles, exmiembros del Baath y oficiales de la armada, reportó el periódico iraquí Azzamán.

Ante este escenario, explica Jamail, sólo queda esperar las decisiones de los políticos a largo plazo y ver si son capaces de controlar a sus milicias.



El blues de una mujer árabe



El 7 de marzo, ante una posible victoria del grupo chiíta secular de Alawi en el norte de Irak, la blogger Layla escribía:

“Esta es una amplia derrota moral para los partidos chiítas y para Maliki en particular. Los iraquíes en las provincias han mostrado que rechazan el sectarismo chiíta, a Irán y han mostrado lo que he dicho desde hace cuatro años: los iraquíes somos esencialmente gente secular y nacionalista.”

La internauta metía a dos enemigos, Estados Unidos e Irán, en el mismo saco:

“Además, es una derrota simbólica contra Irán y contra el Plan Americano, la agenda con la que ellos, brutal y criminalmente, nos han ocupado, dividiéndonos en líneas sectarias”

El 10 de marzo, ante la falta de la mayoría necesaria de cualquiera de los dos partidos para gobernar los próximos años y el anuncio de una probable alianza entre los nacionalistas-seculares de Alawi y los partidos chiítas sectarios lidereados por al-Maliki, escribió:

“Esta no es una carta de resignación (no todavía). Sólo una corta nota de principios: si alguno de los nacionalistas o seculares forman una alianza con los partidos sectarios chiítas, voy a dejar de bloggear acerca de Irak”.

“Seguiré escribiendo un artículo o dos acerca de cuestiones sociales, de las consecuencias interminables de la maldita ocupación de Estados Unidos e Irán, acerca de las mujeres; de los miles de refugiados en el limbo; de la pobreza rampante; de los defectos de nacimiento gracias al la radiación por las armas que estará con nosotros por siglos, contaminando el agua y la tierra; de la historia iraquí y su bella y destruida arqueología, pero no me involucraré más…”.

Y culmina así: “Y no es porque no ame a la tierra iraquí, al país; es porque estoy enferma y cansada de los políticos iraquíes… dejé de confiar desde hace años en los inútiles, decepcionantes e hipócritas estadunidenses y británicos. Tengo todavía un destello de fe en nosotros”.