A muchos católicos que amamos la verdad, que separamos lo que es del César de lo que es de Dios, y que no somos fanáticos, nos indigna el cinismo de Hugo Valdemar & Co., que urdió, alentó y se hizo “del oído sordo” con el concierto de 12 minutos de las campanas de la Catedral para llamar a unos cuantos cientos de feligreses, cuando había cien mil personas congregadas en el Zócalo en un acto político. Evidentemente fue una provocación que pretende soslayar. Señor Valdemar & Co.: ustedes no tienen derecho de cerrar la casa de Dios, que es de todos, no propiedad del clero, ni de bloquear ese monumento histórico que es propiedad de la nación.
Alberto Pineda/ Distrito Federal
Enrique Galván: Estimado Alberto, sucesos como el de la Catedral nos muestran quiénes son los que verdaderamente mandan en este país. Uno de ellos es el cardenal Campanita.
Alberto Pineda/ Distrito Federal
Enrique Galván: Estimado Alberto, sucesos como el de la Catedral nos muestran quiénes son los que verdaderamente mandan en este país. Uno de ellos es el cardenal Campanita.
2 comentarios:
¿Para qué creer en Dios si ese Dios abandonó a sus creyentes a su suerte en esta tierra? Exista o no algo superior, me parece que Dios es la salida más fácil para soportar el hecho de saber que somos conscientes de nuestra libertad (que implica resposabilidad de nuestros actos) y que también somos consciente de nuestra ignorancia (que implica una angustia permanente). En fin... me gustaría que el clero aprovechara la ocasión para cerrar todos los templos sagrados del mundo para después poder convertirlos en bibliotecas, museos, y salas de concierto, etc...
P.D.1. me desconcierta constatar que exista gente creyente en pleno siglo XXI. Trato de respetar la diversidad pero el razonamiento lógico (mi lado occidental) no aprueba la fe. Cuando logremos eliminar el concepto "esperanza" y veamos más allá del bien y del mal, nuestras relaciones serán poco menos borrosas...
P.D.2.(para antropólogos): Me apasiona el estudio de las religiones vistas como mitologías. Pero profesarlas no. Claro que los mitos aparecen también en el siglo XXI y son consecuencia directa de nuestra ignorancia. Pero me gustaría eleminar la relación entre el mito y el poder. O sea, aceptar la diversidad de creeencias siempre y cuando los creyentes no se vuelvan un grupo de poder que imponga a los demás sus mitos. Sí efectivamente es mi parte idealista.
Dios abandonò a todos sus creyentes que murieron luchando en nombre de èl?, y estuvo al lado de los que vencieron tambien en su nombre?
Cerrar los templos sagrados (aun si èstos se convierten en bibliotecas, museos y salas de conciertoso), o mas allà, todo lo que implique un contacto con el mundo espiritual, sea de Dios o no, para mi implica tambien perder parte de nuestra historia ancestral donde hay una combinaciòn de mundo espiritual precolonial con misticismo, religion, tradicion, cultura e historia misma. . Es cierto que la lectura, el cine y la musica cultivan el espiritu, abren la mente, y ayudan a no perderse en el mundo material del consumismo, pero... que serìa de Mèxico sin un Dios o una Virgen de Guadalupe en quienes tienen fè todos los desvalidos (incluidos los pobres) y, aun, esperanza de una mejor vida?. Quizà solo asì se alentarìa una revoluciòn?.
Me parece peligroso un razonamiento meramente lògico. Hay que verse reflejados en Francia con su pensamiento cartesiano que consagra la razon y que propicia el individualismo, la desesperanza, y el materialismo que se opone al idealismo. Se puede ser de pensamiento cartesiano e idealista a la vez?.
En particular pienso que los mitos y las diferentes corrientes religiosas, mas que ser muestra de ignorancia, han surgido ante la necesidad de llenar ese vacìo creado por el pensamiento cartesiano carente de ideales: El pensamiento indìgena (el zapatista mismo) es la prueba de un pensamiento opuesto al mero razonamiento lògico aun haciendo de lado la religiòn misma, es decir, un pensamiento que cubre esa parte espiritual con sus propias creencias ancestrales, sus tradiciònes, su cultura, su contacto con la tierra y la naturaleza, pero sobre todo con sus ideales.
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