Vela, viajero business class
El presidente de Conaculta pagó boletos especiales en trayectos de menos de 4 horas
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Jueves 20 de marzo de 2008
miguel.ceballos@eluniversal.com.mx
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sergio Vela Martínez, viajó en clase business a Monterrey, Cancún, Culiacán, Guadalajara y Morelia —destinos a menos de cuatro horas de vuelo— desde el DF. Vela hizo lo anterior a pesar de que no lo permiten las normas que regulan los viáticos y pasajes para las comisiones en el desempeño de funciones de la Administración Pública Federal.
El precio de la clase business es normalmente del doble o incluso más que el de la clase turista, dependiendo la compañía aérea.
Una de las ventajas que ofrece la clase business es la sala VIP, pues mientras quienes viajan en turista esperan sentados en las sillas del aeropuerto, los de business y primera pueden descansar en áreas especialmente acondicionadas para ellos.
Según información proporcionada por el Sistema de Agencias Turísticas TURISSSTE, a través del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, se aprecia que aunque hizo viajes en clase turista, la tarifa pagada es muy alta: por ejemplo, el presidente del Conaculta pagó boletos de más de 9 mil pesos por viajar en el mes de julio de 2007 a Oaxaca; 9 mil 537 pesos en mayo a Zacatecas, y 10 mil 816 a Ciudad Obregón. En su viaje a Houston, del 24 al 27 de agosto de 2007, pagó pasajes de clase turista por 12 mil 133 pesos, cuando en esta época vacacional, en la misma aerolínea por la que viajó, un boletos se cotiza en 5 mil 800 pesos.
Vela se hizo un álbum de 130 mil dólares
La memoria El anillo del Nibelungo publica más fotos de sus hijas que del resto del reparto
Héctor de Mauleón
El Universal
Jueves 13 de marzo de 2008
cultura@eluniversal.com.mx
Un año después de haber consumado el montaje de El anillo del Nibelungo, el proyecto más costoso en la historia operística de México (más de 24 millones de pesos), Sergio Vela, titular del Conaculta, se mandó a hacer un monumento de 130 mil dólares, que eternizara la hazaña de montar, por primera vez en este país, la célebre tetralogía de Richard Wagner: una memoria iconográfica que revela lo que sucedió detrás del escenario, “en los ensayos y los camerinos”.
Cuestionado en 2006 sobre el costo total de El anillo wagneriano, Vela pronunció esta frase: “La formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, siempre me ha parecido una banalidad”.
Interrogado sobre su experiencia personal al dirigir la ambiciosa puesta, pronunció esta otra: “Abundar en temas de índole privada, íntima, sería incurrir en la obscenidad, es decir, en evidenciar lo que no debe ser visto por ojos ajenos”.
Meses más tarde, el funcionario se desentendió de esta última opinión y entregó a la editorial Turner, para que fuera editada con recursos del Festival de México en el Centro Histórico y el Patronato de la Industria Alemana para la Cultura, con una inversión de 130 mil dólares, una lujosa memoria gráfica, impresa en China, cuyo tiraje fue de 3 mil 500 ejemplares.
El libro incluye una amplia sección fotográfica, destinada a revelar “los secretos y anécdotas de quienes participaron en la empresa”. Al registrar diversos momentos del montaje, sorprende la página 74, donde aparecen cinco fotos de una de las hijas de Vela, en proceso de maquillaje para interpretar a una de las valquirias voladoras. La sección vuelve a sorprender en la página siguiente, dedicada a mostrar dos fotos de otra de las hijas de Vela, “imitando los movimientos de su hermana”.
Vertiginosamente, la memoria se va convirtiendo, no en el registro de la ópera mexicana más costosa de la historia, sino en una especie de álbum familiar que evidencia lo que, según el funcionario, no debía ser visto por ojos ajenos: su costumbre de realizar ingresos corporativos; su afición por rodearse de amigos, conocidos, familiares.
Monumento familiar
Página 84: con el pie de foto “El jardín de niños”, las hijas de Vela posan muñeca en mano al lado de los dos hijos de Álvaro Hegewisch (asistente de dirección y actual secretario técnico “B” del Conaculta). Página 86: nuevamente las hijas de Vela, desplegadas a toda plana “al comienzo del ensayo general”. Página 90: foto a página entera de María Morett, también asistente del director y esposa de Álvaro Hegewsich (a quien Vela entregaría después la dirección de la ópera Lucia di Lammermoor). Página 91: imagen, otra vez a plana entera, del asistente Hegewisch. Página 92: tres fotografías que muestran al hijo del actual secretario técnico “B” en el proceso de prepararse para su papel de “valquirio”. Página 93: el propio Vela, caracterizándose como Wotan, ante la mirada de los niños y del propio Hegewisch, quien apura un refresco.
En contraparte, la sección iconográfica destina sólo tres fotografías al tenor austriaco Peter Svensson, quien encarnó a Sigfrido, y seis a la soprano alemana Ursula Prem, que interpretó a Brunilda. La mezzosoprano mexicana Encarnación Vázquez aparece sólo dos veces.
Entre reparto, orquesta, coro, personal de producción y cuerpo técnico de bellas artes, más de 400 personas participaron en el proyecto. La mayoría no tuvo el privilegio de que quedara registro de su paso.
“Querría pensar que ha ocurrido en mí un aprendizaje excepcional, que acaso contribuya al mejoramiento moral y profesional de mi persona”, declaró Vela, cuando el ciclo fue consumado.
Hoy, echando mano de recursos públicos del Festival de México en el Centro Histórico, que dirigía su amigo José Areán y que financió la tetralogía El anillo del Nibelungo, el funcionario se levanta un monumento sobre los detalles de su aprendizaje. Pero ya se sabe: al titular del Conaculta, la formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, le ha parecido siempre una banalidad.
Arrojan pocos resultados los viajes de Sergio Vela
El Conaculta no ha ofrecido datos concretos de los beneficios de dichas visitas al extranjero
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Miércoles 27 de febrero de 2008
miguel.ceballos@eluniversal.com.mx
De los nueve viajes que en 2007 realizó al extranjero el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sergio Vela, el resultado concreto fue el festival “México en el Smithsonian”, que durante la segunda mitad del año pasado ofreció casi una veintena de espectáculos culturales en Washington.
No son claros los proyectos que se lograron durante sus visitas a Nueva York, Madrid, Londres, Chile, Houston y París. En los viajes internacionales que el funcionario hizo, gastó 571 mil pesos. Al añadir las giras nacionales, la erogación fue de casi 800 mil pesos.
Según información del Conaculta, Vela asistió a reuniones con directores de instituciones como el Kennedy Center for the Performing Arts, el British Museum, la National Portrait Gallery y el Royal Academy of Arts. Además, se entrevistó con la ministra de Cultura de España, Carmen Calvo; el secretario general de la Organización de los Estados Iberoamericanos, Enrique Iglesias; asistió a la décima Conferencia Iberoamericana de Cultura, y en Chile visitó a la presidenta Michellet Bachelet.
El informe del Conaculta indica que el viaje de Vela a Houston en agosto de 2007 fue con el fin de “sostener entrevistas con distintos personajes para analizar las posibilidades de llevar a cabo proyectos en los ámbitos de las artes visuales, las artes escénicas y la música”. Pero hasta el momento no hay datos concretos de los resultados de dichas reuniones.
En el viaje del 4 al 6 de septiembre, a Washington, Vela inauguró la exposición Tesoros mexicanos en el Smithsonian, que exhibió un centenar de las obras artísticas más representativas de la cultura mexicana.
El festival “México en el Smithsonian” incluyó exposiciones con obras de Frida Kahlo, Lola Álvarez Bravo y la exhibición de películas mexicanas.
Del viaje a Nueva York se anota que presenció la puesta El rey Lear con la intención de traerla a México, situación que tampoco ha sucedido.
En junio viajó a Londres con el fin de “sostener reuniones de trabajo con funcionarios del British Museum, Royal Academy of Arts, National Gallery y acudir a las presentaciones líricas del festival de Glyndebourne”.
Acepta abusos
En entrevista ayer con Carlos Loret de Mola, en su espacio de “Primero Noticias”, Vela aceptó que la tarifa por esos viajes es un abuso, pero subrayó que no son abusos de él, por lo que ordenaría averiguar el procedimiento para adquirir los boletos por parte del proveedor del Conaculta. Aseguró que todos los gastos de sus viajes al extranjero y en el país están apegados a la normatividad y transparencia.
“Se pueden cuestionar las cifras, pero no han sido determinadas por un servidor, ni por la institución, es por la agencia proveedora”, afirmó Vela.
Durante la entrevista, aceptó que las cifras publicadas son reales. Tras insistir en que no se ha pagado un solo boleto de primera clase, dijo que el Consejo hace la solicitud para adquirir los boletos a través de una agencia de viajes autorizada, Turissste: “Si nosotros los buscamos por un conducto distinto, caeríamos en una irregularidad. Esa licitación ya existía, sí me importa aclararlo”.
El presidente de Conaculta pagó boletos especiales en trayectos de menos de 4 horas
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Jueves 20 de marzo de 2008
miguel.ceballos@eluniversal.com.mx
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sergio Vela Martínez, viajó en clase business a Monterrey, Cancún, Culiacán, Guadalajara y Morelia —destinos a menos de cuatro horas de vuelo— desde el DF. Vela hizo lo anterior a pesar de que no lo permiten las normas que regulan los viáticos y pasajes para las comisiones en el desempeño de funciones de la Administración Pública Federal.
El precio de la clase business es normalmente del doble o incluso más que el de la clase turista, dependiendo la compañía aérea.
Una de las ventajas que ofrece la clase business es la sala VIP, pues mientras quienes viajan en turista esperan sentados en las sillas del aeropuerto, los de business y primera pueden descansar en áreas especialmente acondicionadas para ellos.
Según información proporcionada por el Sistema de Agencias Turísticas TURISSSTE, a través del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, se aprecia que aunque hizo viajes en clase turista, la tarifa pagada es muy alta: por ejemplo, el presidente del Conaculta pagó boletos de más de 9 mil pesos por viajar en el mes de julio de 2007 a Oaxaca; 9 mil 537 pesos en mayo a Zacatecas, y 10 mil 816 a Ciudad Obregón. En su viaje a Houston, del 24 al 27 de agosto de 2007, pagó pasajes de clase turista por 12 mil 133 pesos, cuando en esta época vacacional, en la misma aerolínea por la que viajó, un boletos se cotiza en 5 mil 800 pesos.
Vela se hizo un álbum de 130 mil dólares
La memoria El anillo del Nibelungo publica más fotos de sus hijas que del resto del reparto
Héctor de Mauleón
El Universal
Jueves 13 de marzo de 2008
cultura@eluniversal.com.mx
Un año después de haber consumado el montaje de El anillo del Nibelungo, el proyecto más costoso en la historia operística de México (más de 24 millones de pesos), Sergio Vela, titular del Conaculta, se mandó a hacer un monumento de 130 mil dólares, que eternizara la hazaña de montar, por primera vez en este país, la célebre tetralogía de Richard Wagner: una memoria iconográfica que revela lo que sucedió detrás del escenario, “en los ensayos y los camerinos”.
Cuestionado en 2006 sobre el costo total de El anillo wagneriano, Vela pronunció esta frase: “La formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, siempre me ha parecido una banalidad”.
Interrogado sobre su experiencia personal al dirigir la ambiciosa puesta, pronunció esta otra: “Abundar en temas de índole privada, íntima, sería incurrir en la obscenidad, es decir, en evidenciar lo que no debe ser visto por ojos ajenos”.
Meses más tarde, el funcionario se desentendió de esta última opinión y entregó a la editorial Turner, para que fuera editada con recursos del Festival de México en el Centro Histórico y el Patronato de la Industria Alemana para la Cultura, con una inversión de 130 mil dólares, una lujosa memoria gráfica, impresa en China, cuyo tiraje fue de 3 mil 500 ejemplares.
El libro incluye una amplia sección fotográfica, destinada a revelar “los secretos y anécdotas de quienes participaron en la empresa”. Al registrar diversos momentos del montaje, sorprende la página 74, donde aparecen cinco fotos de una de las hijas de Vela, en proceso de maquillaje para interpretar a una de las valquirias voladoras. La sección vuelve a sorprender en la página siguiente, dedicada a mostrar dos fotos de otra de las hijas de Vela, “imitando los movimientos de su hermana”.
Vertiginosamente, la memoria se va convirtiendo, no en el registro de la ópera mexicana más costosa de la historia, sino en una especie de álbum familiar que evidencia lo que, según el funcionario, no debía ser visto por ojos ajenos: su costumbre de realizar ingresos corporativos; su afición por rodearse de amigos, conocidos, familiares.
Monumento familiar
Página 84: con el pie de foto “El jardín de niños”, las hijas de Vela posan muñeca en mano al lado de los dos hijos de Álvaro Hegewisch (asistente de dirección y actual secretario técnico “B” del Conaculta). Página 86: nuevamente las hijas de Vela, desplegadas a toda plana “al comienzo del ensayo general”. Página 90: foto a página entera de María Morett, también asistente del director y esposa de Álvaro Hegewsich (a quien Vela entregaría después la dirección de la ópera Lucia di Lammermoor). Página 91: imagen, otra vez a plana entera, del asistente Hegewisch. Página 92: tres fotografías que muestran al hijo del actual secretario técnico “B” en el proceso de prepararse para su papel de “valquirio”. Página 93: el propio Vela, caracterizándose como Wotan, ante la mirada de los niños y del propio Hegewisch, quien apura un refresco.
En contraparte, la sección iconográfica destina sólo tres fotografías al tenor austriaco Peter Svensson, quien encarnó a Sigfrido, y seis a la soprano alemana Ursula Prem, que interpretó a Brunilda. La mezzosoprano mexicana Encarnación Vázquez aparece sólo dos veces.
Entre reparto, orquesta, coro, personal de producción y cuerpo técnico de bellas artes, más de 400 personas participaron en el proyecto. La mayoría no tuvo el privilegio de que quedara registro de su paso.
“Querría pensar que ha ocurrido en mí un aprendizaje excepcional, que acaso contribuya al mejoramiento moral y profesional de mi persona”, declaró Vela, cuando el ciclo fue consumado.
Hoy, echando mano de recursos públicos del Festival de México en el Centro Histórico, que dirigía su amigo José Areán y que financió la tetralogía El anillo del Nibelungo, el funcionario se levanta un monumento sobre los detalles de su aprendizaje. Pero ya se sabe: al titular del Conaculta, la formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, le ha parecido siempre una banalidad.
Arrojan pocos resultados los viajes de Sergio Vela
El Conaculta no ha ofrecido datos concretos de los beneficios de dichas visitas al extranjero
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Miércoles 27 de febrero de 2008
miguel.ceballos@eluniversal.com.mx
De los nueve viajes que en 2007 realizó al extranjero el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sergio Vela, el resultado concreto fue el festival “México en el Smithsonian”, que durante la segunda mitad del año pasado ofreció casi una veintena de espectáculos culturales en Washington.
No son claros los proyectos que se lograron durante sus visitas a Nueva York, Madrid, Londres, Chile, Houston y París. En los viajes internacionales que el funcionario hizo, gastó 571 mil pesos. Al añadir las giras nacionales, la erogación fue de casi 800 mil pesos.
Según información del Conaculta, Vela asistió a reuniones con directores de instituciones como el Kennedy Center for the Performing Arts, el British Museum, la National Portrait Gallery y el Royal Academy of Arts. Además, se entrevistó con la ministra de Cultura de España, Carmen Calvo; el secretario general de la Organización de los Estados Iberoamericanos, Enrique Iglesias; asistió a la décima Conferencia Iberoamericana de Cultura, y en Chile visitó a la presidenta Michellet Bachelet.
El informe del Conaculta indica que el viaje de Vela a Houston en agosto de 2007 fue con el fin de “sostener entrevistas con distintos personajes para analizar las posibilidades de llevar a cabo proyectos en los ámbitos de las artes visuales, las artes escénicas y la música”. Pero hasta el momento no hay datos concretos de los resultados de dichas reuniones.
En el viaje del 4 al 6 de septiembre, a Washington, Vela inauguró la exposición Tesoros mexicanos en el Smithsonian, que exhibió un centenar de las obras artísticas más representativas de la cultura mexicana.
El festival “México en el Smithsonian” incluyó exposiciones con obras de Frida Kahlo, Lola Álvarez Bravo y la exhibición de películas mexicanas.
Del viaje a Nueva York se anota que presenció la puesta El rey Lear con la intención de traerla a México, situación que tampoco ha sucedido.
En junio viajó a Londres con el fin de “sostener reuniones de trabajo con funcionarios del British Museum, Royal Academy of Arts, National Gallery y acudir a las presentaciones líricas del festival de Glyndebourne”.
Acepta abusos
En entrevista ayer con Carlos Loret de Mola, en su espacio de “Primero Noticias”, Vela aceptó que la tarifa por esos viajes es un abuso, pero subrayó que no son abusos de él, por lo que ordenaría averiguar el procedimiento para adquirir los boletos por parte del proveedor del Conaculta. Aseguró que todos los gastos de sus viajes al extranjero y en el país están apegados a la normatividad y transparencia.
“Se pueden cuestionar las cifras, pero no han sido determinadas por un servidor, ni por la institución, es por la agencia proveedora”, afirmó Vela.
Durante la entrevista, aceptó que las cifras publicadas son reales. Tras insistir en que no se ha pagado un solo boleto de primera clase, dijo que el Consejo hace la solicitud para adquirir los boletos a través de una agencia de viajes autorizada, Turissste: “Si nosotros los buscamos por un conducto distinto, caeríamos en una irregularidad. Esa licitación ya existía, sí me importa aclararlo”.
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