jueves, agosto 14, 2008

Cajas Populares y Nuevos Bancos


Nazario Soto.

Podemos observar, como desde hace unos meses, en diversas ciudades del país se ha permitido la operación de nuevos bancos, los que más llaman la atención son los que operan las grandes cadenas comerciales en las sucursales de las tiendas Wal Mart, Coppel y Chedraui . Existen otros bancos que también fueron autorizados pero son menos conocidos.

Esta modalidad de los bancos en las tiendas, por ejemplo se ve en el caso del Banco Azteca y la cadena de tiendas de Electra, Tiendas Salinas y Rocha ; pero también en el caso de otros productos y servicios bancarios, como los prestamos hipotecarios para adquirir vivienda, apreciamos como el crédito bancario tiende a desarrollarse en el consumo y en la población de ingresos bajos.

Pero la bonanza de los bancos, se ha convertido en preocupación en todas las sociedades de ahorro y préstamo (cajas populares o cooperativas de ahorro y crédito) la pregunta es la misma ¿Cómo evitar que los socios no terminen como clientes en estos bancos?

Una caja popular ofrece el servicio de ahorro o préstamo y, en ocasiones, tiene un tiempo de respuesta mucho mayor al de estos nuevos bancos, los cuáles le resuelven sus solicitudes de crédito a una persona mientras hace sus “compras” en los almacenes. ¿Se trata del mismo servicio financiero? ¿Da exactamente lo mismo contratar con uno u otro el crédito? La respuesta evidentemente es no. Una caja popular normalmente no tiene comisiones para los socios, si se solicita un crédito a uno le cobran muchos menos intereses, si uno lleva sus ahorros le reportan una mayor tasa de rendimiento. Hemos comentado en otras ocasiones sobre las altas tasas bancarias en las tarjetas de crédito, los datos del CAT –costo anual total-, en muchos casos hace impagable las deudas, arriba del 48% en el caso de Santander Clásica , por ejemplo, pero de igual manera tasas de 8, 9, 11 y 12% en créditos hipotecarios a 25 o 30 años, hacen que el crédito otorgado se pague varias veces.

¿Si resulta mucho más atractivo atender las necesidades financieras en una cooperativa de ahorro y crédito, por qué temer la presencia de estos nuevos bancos? Una primera respuesta consiste en el número de sucursales de las tiendas Wal Mart, Coppel y Chedraui en el país, en comparación a la presencia de las cajas populares. Además, por ley la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), limitan a las cajas populares en el tipo de servicios financieros que pueden realizar, es decir, las autoridades financieras ofrecen facilidades a estos nuevos bancos para que se expandan libremente mientras que contienen el crecimiento para el sector social y popular de ahorro y préstamo.

Desde luego existen otras consideraciones, estos nuevos bancos están en posibilidades de cruzar financiamiento a partir de sus actividades comerciales y financieras: el apoyo del capital transnacional, el abuso a los usuarios de los servicios financieros con pleno consentimiento de las autoridades públicas, etc. ¿Qué posibilidades tiene una caja popular para continuar atendiendo a sus socios? Si todo el público conociera las prácticas de cada una de las partes podría elegir entre alguna de las cajas populares o uno de estos nuevos bancos, pero la información es escasa y en ocasiones nula, solamente se sabe el monto del crédito que autorizan, pero no el seguro de vida que te cobran, tampoco cuanto cuesta el “manejo de cuenta”, a que tasa de interés se da el préstamo, el plazo, o la corrida financiera del crédito en cuestión, etc.

La ambición desmedida se encuentra en marcha. Desde la crisis de 1994-1995 se ha venido dando una reactivación del sistema financiero en México. Los ahorros de los trabajadores a partir de las Afores, implementadas en 1997, están acumulando cifras astronómicas, y una tajada muy importante va a los bancos por el cobro de comisiones de flujo. Y los trabajadores que aportan, no se prevé que al final de su vida laboral, las pensiones que les paguen sea de una cantidad de ingresos digna para los pensionados, aunque sí está siendo un negocio extremadamente rentable para los bancos, especialmente para Bancomer y Banamex.

En esa misma lógica, los constructores y promotores de vivienda por medio de las Sociedades Financieras de Objeto Limitado -SOFOL-, promueven los créditos hipotecarios a 25 o 30 años, están utilizando recursos bancarios y de las Afores para los desarrollos urbanos que pagan los trabajadores por muchos años a pesar de que el costo de la vivienda se liquida en un breve período. No se percibe ningún beneficio para el trabajador a pesar de estar financiando con su Afore el proyecto de vivienda.

La meta del gobierno y de los banqueros, nuevos y viejos, nacionales o extranjeros, es el de encadenar el futuro de la población, ya sea a el crédito al consumo, al de mediano plazo o el hipotecario; se habla de que México no tiene los niveles de desarrollo financiero de un país industrializado, que apenas 25 millones de personas en el país están usando un instrumento financiero (tarjeta de nómina, de crédito, chequera, hipoteca, etc.) y se preguntan ¿por qué los otros más de 75 millones de mexicanos no son clientes de los bancos? Varias encuestas en la materia lo responden claramente, por ejemplo la primera encuesta sobre cultura financiera de Banamex–UNAM; responde, los mexicanos no utilizan el sistema financiero porque no tienen dinero, ni trabajo, no tienen la necesidad, ni la motivación, las causas son esa situación social que tiene más de 60% de la población en el país, de lidiar a diario para sobrevivir y de verse a la cara directamente con la pobreza. También se califica de mala la información que ofrecen los bancos.

En el país existe la posibilidad de atender las necesidades financieras con alguna caja popular, que no tiene ni de cerca la bombardeante publicidad de Wal Mart , Cooppel, Chedraui, ni tampoco el número de sucursales; pero comparando los servicios financieros y la promoción del sector social resulta mucho más benéfico para toda la población. Tomémonos el tiempo de informarnos acerca de estas alternativas y de los procesos, sobre todo los de tipo cooperativo, para impulsarlos, pues frente a la voracidad de los bancos, siempre serán una mejor opción.

Taller de Economía Social y Políticas públicas, Facultad de Economía de la UNAM.


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