viernes, agosto 08, 2008

Como Fue el 68 Mexicano

Recopilación por Millán

Las Brigadas

“Sabes? las brigadas eran la vida del Movimiento. La gente iba a las manifestaciones por las brigadas. ¿Por qué seguía toda la gente a los estudiantes? Por las brigadas, porque antes habíamos ‘volanteado' en los camiones, los trolebuses, los mercados, los grandes almacenes, los talleres, las esquinas en las que hacíamos mítines relámpago y nos pelábamos hechos la mocha apenas olíamos un granadero… ¡Jijos! Como me acuerdo yo de las brigadas”. Salvador Martínez Della Roca, del CNH. [1]

“Yo empecé a trabajar en el Movimiento a partir de agosto. Me hice amigo del representante de la Vocacional 7 ante el CNH y me nombraron jefe de una brigada de dieciséis chavos: diez hombres y seis mujeres: la brigada ‘Che Guevera', ¡una brigada a toda madre! Hacíamos pintas, mítines relámpago, recolectábamos dinero en los camiones, en la calle, en los mercados. Yo pocas veces estaba en la Vocacional 7, siempre fuera, de brigada. No, yo no soy estudiante, pero soy joven; era yo comerciante, vendía ropa, pero me atrajo mucho el Movimiento estudiantil, su pliego petitorio, la posibilidad de que cesara la represión policíaca y la arbitrariedad en que vivimos todos. La primera vez que hicimos un mitin fue en el mercado grande de Tacuba. Logramos juntar tres mil personas y como enfrente está la 9ª Delegación fuimos atacados por los policías y todos los comerciantes se encargaron de repeler el ataque con palos y piedras, jitomatazos y romanicazos. Esto nos emocionó un chorro”. Antonio Careaga García, vendedor. [1]

“Nosotros decidimos recurrir a lo único que sabemos hace: actuar. Dijimos: “Vamos a tratar de hacerle comprender a la gente que es el Movimiento, que quieren los estudiantes, cuales son los seis puntos, vamos a demostrar que no son vándalos ni salvajes”. ¿Cómo?: actuando. Desde el primer momento el Grupo de Teatro de Bellas Artes decidió: “No nos podemos quedar con los brazos cruzados. Hay que hacerle publicidad al Movimiento”. Entonces fuimos a la Lagunilla , a la Merced , a Jamaica, a todo ese tipo de mercados, además de organizar brigadas a plazas, parques públicos, dos o tres fábricas, cafés, fondas, y allí sin más ni más nos soltábamos hablando con la gente. También en los camiones de pasajeros, en los tranvías, en los trolebuses, comenzábamos a hablar en voz alta, de modo que la gente nos oyera. Hacíamos ‘encuentros', ¿ves?, happenings . Por ejemplo yo llegaba a un puesto de periódicos y pedía un periódico y al instante llegaba una señora muy nice , muy burguesa con sus aretitos, su collarcito de perlitas, de esas que hacen su mercado cada quince días, y que no era sino otra compañera actriz. Ella tomaba un periódico del estante y decía en voz alta como tanta gente que comenta algo al comprar un periódico:

-Estos locos estudiantes toda la vida haciendo nada más borlotes, miren nada más, y una que vive tan tranquila y tan pacíficamente en México sin meterse con nadie. ¿A ver, que es lo que quieren? Molestar, nada más. Mo-les-tar, eso es. Para mi que son comunistas, eso es lo que han de ser.

Entonces yo, con mis botas y mi minifalda, me le ponía al brinco:

-Señora, me va usted a tener que aclarar que es lo que está diciendo porque está diciendo estupideces, fíjese, ¿Cómo la ve?

Y yo alzaba la voz. Entonces ella me la alzaba más. Y yo la alzaba más aún hasta que acabábamos a gritos. Se empezaba a juntar la gente porque un pleito a todo mundo le interesa, ¿no?, y además se ponía la cosa tan al rojo vivo que parecía que iba a haber cachetadas y de hecho llegó a haberlas. Siempre al principio cundía el silencio en nuestro público, hasta que de repente, cuando menos lo sentían, empezaban a tomar parte y un señor decía:

-Oiga señora, esta muchacha tiene razón, fíjese, tiene razón porque usted no conoce ni los seis puntos que están pidiendo los estudiantes. Son estos y estos y estos…

Y este señor no era actor ni nada. Pasaba por allí y se detuvo porque seguramente estaba también sufriendo en carne viva el problema estudiantil por equis razón. Entonces dejábamos de hablar al compañero, que no sabía que era nuestro compañero, y muchas veces los espontáneos que intervinieron estaban mucho más politizados que nosotros y hacían una labor mucho más eficaz. Casi siempre todo el mundo acababa a favor mío y a la ‘catrina' le iba de la patada; la corrían, pinche vieja rota, sáquese de aquí, usted que sabe, pinche rota, y la pobre actriz salía por piernas siempre. Resulta que en realidad ella pensaba como nosotros pero era la mártir del happening ”. Margarita Isabel, actriz del INBA. [1]

5 de agosto

Se llevó a cabo una de las primeras grandes manifestaciones del Movimiento, convocada por el Comité Coordinador de Huelga del IPN; la marcha reunió alrededor de mil estudiantes. Es estos momentos las consignas contra la represión no se referían a la defensa de la autonomía universitaria, sino que hacían un llamado a que se uniera el pueblo al Movimiento (únete pueblo…) y se lanzaron consignas contra la represión y el gobierno. En una asamblea anterior a la marcha, se formó el Comité de Profesores del IPN Pro Libertades Democráticas. Se le pidió al director del Politécnico, Massieu, que encabezara la marcha pero se negó.

Es muy importante recordar que del 4 de agosto en adelante no dejarían de actuar las brigadas estudiantiles de información y vinculación, las asambleas estudiantiles posteriormente las asambleas generales, que fueron el motor de las decisiones y acciones durante el movimiento, así como los Comités de Lucha. Las brigadas estudiantiles realizaban el boteo, el reparto de volantes y los mítines relámpago, estos últimos con el fin de evitar la represión policíaca y de agitar y agrupar a la población. Durante los mítines relámpago habían numerosos casos en que los que ahí congregados defendían al orador cuando atacaban los granaderos.

La gran simpatía que el Movimiento había logrado también se demostraba con el actuar de los sectores populares, por ejemplo, en los mítines relámpago que realizaban en mercados les regalaban todo tipo de mercaderías; en las marchas se unían espontáneamente vendedores ambulantes, boleros y niños periodiqueros, además de algunos trabajadores organizados. Al paso de las marchas se oían atronadores aplausos y gritos de apoyo a los estudiantes formándose enormes vallas a las orillas de las manifestaciones. [2]

[1] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska

[2] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA

www.machetearte.com

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