lunes, septiembre 15, 2008

Así fue el 68 Mexicano

El silencio puede decir más que las voces

“La escuela de Físico-Matemáticas (del IPN) propuso al CNH una gran manifestación en absoluto silencio para demostrar nuestra capacidad de disciplina y control. Los delegados de Humanidades y Chapingo querían intentar una movilización obrera, pero era difícil conseguirla dentro de las circunstancias actuales. Sin embargo, yo insistí. Siempre alego”. Siempre insisto. Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, agrónomo, delegado ante el CNH, por Chapingo. [1]

“El helicóptero seguía volando casi al ras de las copas de los árboles. Finalmente a la hora señalada, a las cuatro, se inició la marcha en absoluto silencio… Salíamos apenas del bosque, habíamos caminado solo unas cuadras cuando las filas comenzaron a engrosarse. Todo el Paseo de la Reforma, baquetas, camellones, monumentos y hasta los árboles estaban cubiertos por una multitud que a lo largo de cien metros duplicaba el contingente inicial. Y de aquellas decenas y después cientos de miles solo se oían los pasos… Pasos, pasos sobre el asfalto, pasos, el ruido de muchos pies que marchan, el ruido de miles de pies que avanzan. El silencio era más impresionante que la multitud. Parecía que íbamos pisoteando toda la verborrea de los políticos, todos sus discursos, siempre los mismos, toda la demagogia, la retórica, el montonal de palabras que los hechos jamás respaldan, el chorro de mentiras; las íbamos barriendo bajo nuestros pies… Ninguna manifestación me ha llegado tanto. Sentí un nudo en la garganta y apreté fuertemente los dientes. Con nuestros pasos vengábamos en cierta forma a Jaramillo, a su mujer embarazada, asesinados, a sus hijos muertos, vengábamos tantos años de crímenes a mansalva, silenciados, tipo gángster. Si los gritos, porras y cantos de otras manifestaciones les daban un aspecto de fiesta popular, la austeridad de la Silenciosa me dio la sensación de estar dentro de una catedral. Ante la imposibilidad de hablar y gritar como en otras ocasiones, al oír por primera vez claramente los aplausos y voces de aliento de las gruesas vallas humanas que se nos unían, surgió el símbolo que pronto cubrió la ciudad y aún se colocó a los actos públicos, a la televisión, a las ceremonias oficiales: la V de ‘Venceremos' hecha con los dedos, formada por los muchachos al marchar en las manifestaciones, pintada después en casetas de teléfonos, autobuses, bardas. En los lugares más insólitos brotaba el símbolo de la voluntad inquebrantable, incorruptible, resistente a todo, hasta a la masacre que llegó después. Aún reciente Tlatelolco, la V continuó apareciendo hasta en las ceremonias olímpicas, en las manos del pueblo”. Luis Gonzáles de Alba, del CNH. [1]

“La decisión política que marcó el climax de enfrentamiento político con el gobierno fue la manifestación silenciosa. El 13 de septiembre se dio una respuesta cualitativamente diferente a la campaña de intimidaciones y de amenazas extremas que había desatado el gobierno de Díaz Ordaz. La Manifestación Silenciosa fue el factor que decidió la trayectoria del Movimiento hasta el 2 de octubre y creó el estado de ánimo que hicieron posibles las fiestas del 15 de septiembre, la defensa del Casco de Santo Tomás y la reacción de repudio que siguió a la ocupación militar de CU.” Raúl Alvarez Garín, del CNH. [2]

San Miguel Canoa

“En los días más álgidos sucede la tragedia de San Miguel Canoa, un poblado indígena de Puebla. El relato es macabro: en la tarde del 14 de septiembre un grupo de excursionistas, empleados de la Universidad Autónoma del Puebla, llega a Canos en busca de hospedaje, ya que al día siguiente escalarán la montaña [sic] de la Malinche. Un campesino los aloja. Alertado el Cura (y capitalista principal) del pueblo, Enrique Meza Pérez, un convencido de la maldad intrínseca de los estudiantes, delibera su [propia] teoría de la conjura, manda colocar en el pueblo altoparlantes que difunden su obsesión: “Tenemos que estar alertas, porque un día de éstos llegará el diablo para implantar el comunismo”. Cerca de la media noche, el cura Meza ordena o autoriza el llamado a la acción: han venido a matar al sacerdote, a robarse nuestros santos. No creen en Dios. Son comunistas. Tenemos que defendernos, antes de que degüellen a nuestro hijos.

La turba se precipita en pos de los jóvenes, y al linchamiento acude la mayoría de los seis mil habitantes del pueblo, con todo y viejos, mujeres y niños. Con hachas, machetes, palos pistolas y escopetas ejecutan a tres excursionistas y al campesino que los hospedó. Los que se salvan le deben la vida [paradójicamente] a la llegada del ejército y la policía”. Carlos Monsiváis, escritor. [3]

“Los comunistas han colocado una bandera en la casa del señor: ¡roja como el infierno, negra como el pecado!”. Enrique Meza Perez, Cura de San Miguel Canoa (en alusión a la bandera dejada en la catedral por los estudiantes). [4]

13 de septiembre

Se llevó a cabo la Gran Manifestación Silenciosa. Cerca de 250 mil personas marcharon en orden hasta la Plaza de la Constitución. Contingentes de obreros, amas de casa, empleados públicos, manifestaron su apoyo al movimiento.

Esta marcha mostró la gran cohesión y combatividad del movimiento, fue una de las marchas más impresionantes que se habían visto en las últimas décadas.

En un desplegado el CNH declaró: “ha llegado el día en que el silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas”.

Había numerosas mantas: “Libros sí, granaderos no”, “Estos son los agitadores: ignorancia, hambre y miseria”. Al llegar al Zócalo se hizo un mitin en el que se dijo: “nuestra primera responsabilidad es saber ser mexicanos y cumplir con la obligación de luchar al lado del Pueblo, por encima del interés mezquino de obtener un título para enriquecernos. Volveremos a la normalidad , si, pero sin democracia no, y tampoco sin libertad…” “Esta marcha del silencio es la respuesta a la injusticia. Pueden todavía desatar la más brutal represión, pero ya no nos doblegarán; no nos pondrán de rodillas. Hemos comenzado a hacer un México justo por que la libertad la estamos ganando todos los días… Estamos demostrando que millones de mexicanos están dispuestos a llegar al sacrificio. Estamos dispuestos a entablar pláticas públicas porque al pueblo no se le engañará más”. [5]

…En los alrededores del Museo de Antropología, personas vestidas de blanco y con ametralladoras realizan atentados contra los automóviles dejados por los manifestantes. Los daños ocasionados, a 123 vehículos, son valuados en más de 300 mil pesos, sin contar 9 vehículos más que han desaparecido. [6]

15 de septiembre

Hubo diferentes actos en conmemoración de la Independencia por parte de los estudiantes y el pueblo que los apoyaba (se realizaron en CU y Zacatenco; en Tlatelolco hubo un festival popular. [5]

El Ingeniero Heberto Castillo da el Grito de conmemoración de la Independencia en la explanada de la ciudad Universitaria. [1]

16 de septiembre

Mientras se realiza el desfile militar tradicional, se efectúan asambleas en todas las escuelas superiores y facultades para aclarar el falso rumor de que las clases se reanudarán. [6]

17 de septiembre

Se realizan asambleas en los diversos planteles de la UNAM, en las que se acuerda mantener la huelga. Y se efectúa una marcha en Ciudad Universitaria, con el propósito de hacer patente la determinación de los estudiantes de continuar la huelga. La marcha concluye en un mitin frente al edificio de la Rectoría. En este acto se señala la necesidad de "continuar e intensificar las brigadas informativas, ya que constituyen el medio más eficaz de ampliar los vínculos del movimiento estudiantil con los diferentes sectores del pueblo."

Alumnos de la Preparatoria 1 son atacados sorpresivamente por un grupo de estudiantes, identificados como pertenecientes al MURO y a las porras de las preparatorias 2 y 7. Por la tarde, son agredidos estudiantes de las escuelas y facultades de Economía, Derecho, Medicina, Ciencias y Artes Plásticas en el momento en que se dirigían a la Preparatoria 2. "Uno de los estudiantes de la Facultad de Ciencias, Hugo Alvarado Monterrubio, recibió un balazo en la pierna." [6]

[1] La Noche de Tlatelolco , Ediciones Era, Elena Poniatowska.

[2] La Estela de Ttatelolco , Itaca, Raúl Alvares Garín.

[3] Parte de Guerra , Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis

[4] Canoa , Felipe Cazals, cine, 1975

[5] Por un 68 Vivo y Combativo , Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.

[6] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968 , Consuelo Sánchez.

www.machetearte.com

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