En la edición 1392, del 2 de septiembre, publicamos Exclusión por el lado de la matricula para evaluar los problemas de acceso a la educación media superior y superior. Ahora continuamos con la discusión del sistema nacional de educación.
El Sistema Educativo Nacional de México , un país de 106 millones, lo constituyen 33 millones de alumnos que en su mayoría, 25 millones y medio, se encuentran en el nivel básico y solo 2.6 millones estudian a nivel superior en universidades y tecnológicos.
La educación pública en México, en su carácter gratuito, publico y laico; ha sido un mecanismo que permite a las clases trabajadoras y pobres tener una forma de sustraerse socialmente, con algunos de sus miembros, y de tener un progreso benéfico que de otro modo sólo los condenaría a reproducirse en su misma condición. El sistema educativo público crea este mecanismo que posibilita, de tanto en tanto, que miembros de las clases pobres escalen social y culturalmente, y esto se ha realizado a partir de una visión humanística.
Las habilidades que se forman en los espacios educativos son esenciales para lograr resolver problemas sociales, mejorar la calidad de vida y ser más productivos en la economía. Por lo anterior, podríamos señalar que existe una significativa correlación, entre más años de escolaridad tenga la población, más capacidad se tiene para abatir el subdesarrollo. En México la escolaridad promedio es de secundaria, es decir en el mejor de los casos es de nueve años.
Si comparamos el número de personas de más de 25 años que han concluido la educación media superior, el resultado es que, dos mexicanos de cada 10, lo han logrado; en Italia es de cinco, en Reino Unido de siete y en Canadá de 8, por supuesto, no pasamos por alto que en Italia, Reino Unido y Canadá los ingresos y nivel de vida son más altos, y que una mayor escolaridad contribuye a generar economías más favorables para sus mayorías y sociedades más equitativas y con mayor cohesión.
También podemos añadir que de cada 10 Alemanes, tres cuentan con nivel de educación superior y los Canadienses con cinco, y que sin embargo México solo cuenta con uno, ya que sus espacios educativos son reducidos. Y penosamente debemos reconocer que aquellas oportunidades que se han tenido en los últimos años corresponden a escuelas o universidades particulares, porque no debemos pasar por alto que la educación privada ha cobrado gran importancia recientemente y que las autoridades educativas han quedado rebasadas en su función de supervisión.
Entre las dificultades para universalizar la educación, y poder contar con la posibilidad de asistir a instituciones de educación superior, se encuentra el escaso presupuesto para ampliar la infraestructura, el cual es proporcional a los presupuestos nacionales; Estados Unidos e Italia destinan cuatro veces más que México; y Japón invierte cinco veces más, lo importante no es una comparación de la cantidad de dinero, sino de los montos que se deben de asignar para garantizar que haya más espacios y por ende más personas beneficiadas. De hecho, México con el fuerte rezago en el número de jóvenes que pueden ingresar a universidades o tecnológicos, debe contar entre sus prioridades con presupuestos para infraestructura, edificios y nuevas instituciones de educación superior.
La problemática está fuertemente presente: seis de cada 10 mexicanos entre 16 y 18 años están inscritos en una institución de educación media superior, esto es, una preparatoria o un bachillerato ¿Qué están haciendo de su vida los millones de jóvenes que no están formándose en el sistema escolar? ¿Qué tipo de trabajo productivo pueden lograr conseguir con escasos ocho o nueve años de escolaridad? Al respecto no podemos especular mucho en torno a la condición que estos guardan. Sobradamente podemos decir que, como sociedad, la inversión que hagamos con ellos en educación, sería devuelta con creces en poco tiempo. Tampoco debemos pasar por alto que a nivel superior sólo tres de cada 10 jóvenes, de entre 19 y 23 años, están inscritos en una universidad o tecnológico.
Con todo, la baja asistencia escolar se ha pretendido resolver con el Programa Nacional de Becas de Educación Superior (PRONABES), apoyo que se da a 234 mil estudiantes y que se pretende ampliar a 400 mil; Estas cifras resultan demasiado pequeñas para el tamaño del problema que se enfrenta, además de que se otorgan a familias de escasos recursos, quienes primeramente han de cubrir sus necesidades básicas antes de pensar en la formación de sus hijos. Es por ello que de manera manifiesta, en los hogares con mayores ingresos se incrementan las condiciones de escolaridad. En toda América Latina se registran estas mismas circunstancias, sin embargo, en Costa Rica y en Argentina las familias más pobres tienen, comparativamente a México, mayor asistencia escolar a las universidades.
A partir de observar la realidad de México, ante América Latina y ante países de mayor desarrollo, debemos concluir que la política educativa está excluyendo en forma estructural a una parte sustancial de sus jóvenes, de la posibilidad de obtener educación media y superior. El costo como sociedad es elevado, ya que en está crítica condición el sistema empresarial está encontrando trabajadores dispuestos a laborar en condiciones precarias y a cambio de mínimas remuneraciones.
La ausencia de un alto nivel escolar trae aparejada, el desconocimiento generalizado de los derechos civiles, laborales sociales y políticos y por ende su ejercicio; lo más común en estos días son personas que no se informan y que no se involucran en las decisiones que nos afectan como sociedad.
Existen otros aspectos que debieran comentarse y tenerse en cuenta, como la concepción en la que ahora se debate la educación pública, que desde la implantación de exámenes nacionales, como lo es la prueba enlace; o que se ha pretendido, incluso a nivel gasto publico –ver la distribución de educación en la Reforma Fiscal-, que una parte se distribuya por matricula de alumnos inscritos, y otro porcentaje sea por las calificaciones de la evaluación, esto hace que ahora todo se oriente hacía el examen mientras que los valores, y el propio conocimiento básico y los valores comunitarios, vale decir la orientación humanística, sea relegada por la necesidad de traer presupuesto, este tema que es nodal para entender la Alianza para la Educación, que ha lanzado el gobierno federal espurio y los charros del SNTE encabezados por Elba Esther Gordillo; necesita ser analizado cuidadosamente, como lo hacen en las calles los generosos profesores del Estado de Morelos.
www.machetearte.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario