Chivo-comentario: Segun la derecha...
Marcela Tamayo
“¡Camarada presidente!”, le corregía así en su expresión el chileno Salvador Allende al periodista Jacobo Zabludowsky que lo entrevistaba para el Noticiero “24 horas” de Televisa. Jacobo, en su actitud respetuosa de periodista, no imaginó que al dirigirse a él para iniciar la entrevista, como “señor presidente”, se vería interrumpido y corregido: “No, no me diga así. Llámeme ‘camarada presidente’”.
Corría el año 1972 cuando el entonces presidente Luis Echeverría había hecho una gira presidencial a la Hermana República de Chile para visitar al camarada presidente (así se hablaban entre ambos mandatarios) de aquel país.
Salvador Allende fue el primer presidente marxista en el mundo que llegó democráticamente al poder. Salió electo presidente con un 36.6 por ciento de los votos, con la votación más alta. Le siguió, por sólo 30 mil votos, el candidato de la derecha y ex presidente, Jorge Alessandri.
Tradicionalmente, en esa época quien obtenía más votos ganaba sin segunda vuelta y el Congreso lo ratificaba. La derecha no era partidaria de eso, la Democracia Cristiana cede pero le hace firmar para dar su voto y asegurar un pacto de garantías constitucionales, ya que se estimaba que con eso se protegería al pueblo chileno de un gobierno totalitario, pues la constitución era incompatible con ese tipo de régimen y, en el fondo, eso se temía.
Asume el poder el 3 de noviembre de 1970. No volvería a haber elecciones pluripartidistas porque estaba en marcha una revolución para establecer un régimen socialista al estilo de las democracias populares, acordado en el Congreso del Partido Socialista en La Serena en 1971, y en el que Allende dijo que no entregaría el poder.
Apoyado por la Unidad Popular (un conglomerado de partidos de izquierda), destacó tanto por el intento de establecer una sociedad socialista –la “vía chilena al socialismo”–, como por proyectos como la nacionalización del cobre.
En septiembre de 1973, Chile había llegado a una situación insostenible de caos económico, armamentismo ilegal, atropellos a la ley y a la constitución, y justos temores de la mayoría democrática –el gobierno era minoría– en el sentido de que los grupos marxistas-leninistas pretendían perpetuarse en el poder.
Libros, enciclopedias y los medios de información han acaparado hasta la fecha la falsa idea de que el General Pinochet dio un golpe de Estado para derrocar a Allende, y escasa información tenemos al alcance de lo que sucedió en realidad.
El 22 de agosto de 1973, la Cámara de Diputados, sólo con los votos en contra de los parlamentarios marxistas-leninistas, y con el respaldo de los partidos Demócrata Cristiano, Nacional, Democracia Radical y de Izquierda Radical, representativos del 57 por ciento del electorado chileno, aprobó un acuerdo que acusó al gobierno de Salvador Allende de:
“Atropellos reiterados a la Constitución y las leyes, entre ellos detenciones ilegales y torturas de opositores políticos, permitiendo la formación de grupos armados que están destinados a enfrentarse a las fuerzas armadas, formación de organismos destinados a crear el mal llamado poder popular cuyo fin es sustituir a los poderes legítimamente constituidos, y servir de base a la dictadura totalitaria”. Redactado y firmado por quien sería posteriormente el presidente Patricio Aylwin.
Hubieron atentados contra la libertad de prensa y enseñanza, contra el derecho de propiedad, y tras ese recuento, la Cámara concluía formulando una llamado a las Fuerzas Armadas a poner inmediato término a todas las situaciones de hecho referidas.
Lo propio hizo también el Poder Judicial, alegando que no se estaba respetando el Estado de Derecho ni la institucionalidad. En consecuencia, dos poderes del Estado solicitaron la intervención del tercer poder, a saber, el Ejecutivo. El entonces presidente Salvador Allende replicó expresando:
“El día de anteayer, los diputados de oposición han exhortado formalmente a las Fuerzas Armadas y Carabineros a que adopten una posición deliberante frente al Ejecutivo”.
El comandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, le replicó: “No corresponde al ejército como tal, calificar de por sí, si determinadas órdenes o decisiones del ejecutivo son ilegales”.
Hubo manifestaciones y muchas presiones de la gente. El 23 de agosto de 1973 Carlos Prats, tras un incidente callejero en que, fuera de sí, amenazó con una pistola al automóvil de Alejandrina Cox una automovilista que le hizo un gesto despectivo (pero no le disparó), demostró que su estado emocional era incompatible con el ejercicio de su cargo, al cual renunció.
Fue reemplazado por el General Augusto Pinochet. Diecinueve días después, el 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas y el cuerpo de Carabineros derrocaron al presidente Salvador Allende, quien se suicidó en La Moneda.
Este último hecho, ha sido reiteradamente testificado por el médico personal, el Dr. Patricio Guijón Klein, quien entró y alcanzó a verlo. Su testimonio ha sido aceptado como verídico en el Informe Rettig de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, por el presidente Patricio Aylwyn, para analizar los atropellos a los derechos humanos en Chile, en 1990.
La verdad fue que la contundente acción militar permitió que, tras un breve periodo de resistencia armada del extremismo de izquierda, y con un coste en vidas de mil 261 personas – entre ellas las de 82 soldados–, al terminar el año de 1973, el ejército irregular pudiera considerarse derrotado, pese a haber contado con apoyo cubano.
Pinochet asumió la presidencia el 16 de diciembre de ese mismo año. Durante su gobierno existieron profundas reformas económicas, cuyo éxito llevó a hablar del “milagro económico chileno”, y en cuanto a la represión de la que él se dice como gobernante, se trató de un régimen militar, duro como tal, pero que a ojos de la opinión internacional se trataba del gobierno de un “tirano”.
En ese régimen los ciudadanos tenían una vida normal, podían viajar al extranjero o al interior del país, disfrutar de fiestas, ir al cine, acudir a la escuela libremente elegida, etc. Pero el derecho de libre agrupación se veía limitado, pues no se podían hacer actividades subversivas. Había toque de queda entre 1 ó 2 am, y 5 ó 6 am; las películas pasaban por censura, la tv y las noticias también, aunque no había la tv masiva como ahora, y que hacia el año de 1980 fue aumentando su cobertura a todo el territorio chileno.
Cerca de 30 mil personas fueron exiliadas. Hubo casos de tortura denunciados y que terminaron en el castigo a los responsables. Estos casos tuvieron como antecedente (al igual que en México con gobiernos como el de Díaz Ordaz, Echeverría y otros presidentes con la policía y los granaderos), frecuentes acusaciones de tortura formuladas contra la policía uniformada y la civil, ocurridos desde muchos años antes de 1973.
Esta es la represión de la que se habla y se dice violatoria de los derechos humanos por un “tirano” como siempre se ha dicho del General.
Cuando los militares depusieron a Allende obedeciendo a un clamor mayoritario, en la vieja URSS, Leonid Brezhnev pronunció su famoso anatema: “Nunca más otro Chile”, al justificar su invasión a territorio afgano diciendo que si no lo hacían, habría pasado lo mismo que en Chile.
Año tras año la vieja URSS conseguía que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobara votos contra Chile y, por supuesto, nada contra Cuba. Perseguía aislar al gobierno militar chileno, pero con los años se suscribieron a los acuerdos de Helsinki, Gorvachov publicó la Perestroika y Glasnot, se desintegró la URSS y los gobiernos comunistas, y simbólicamente fue destruido el muro de Berlín.
Durante ese tiempo, los chilenos votaban de acuerdo al itinerario democrático diseñado desde los primeros años del gobierno militar estudiado por el Consejo de Estado y aprobado por una mayoría popular en 1980.
Este programa político contemplaba una transición de ocho años, que culminaría en el plebiscito de 1988, y si en él era derrotado el candidato propuesto por el gobierno militar, habría una elección abierta en 1989.
Todo eso se cumplió. El tema de los derechos humanos internacionales por Leonid Brezhnev para aislar y destruir al gobierno militar, no alteró el proceso democrático chileno; en cambio, provocó el colapso del socialismo marxista y éste jamás habría de perdonar tal cosa. He aquí la explicación de los ataques mundiales contra Pinochet.
He aquí también cómo los medios internacionales hacen creer a la opinión pública en pleno siglo XXI, que el plebiscito se hizo para quitarle el poder que no quería soltar el General, siendo que ya había un programa anteriormente previsto años atrás, y que se llevó a cabo en tiempo y forma. ¿Qué “tirano” entrega el poder así por las urnas?
El Chile que recibió Pinochet era una ruina de país, anarquizado, dividido, pobre. El que legó es citado como ejemplo de progreso y estabilidad social. El modelo económico ha sido ejemplo para muchos países.
La izquierda Internacional jamás podrá perdonarle el haber derrocado un régimen comunista, el haber derrotado a la guerrilla y al terrorismo de extrema izquierda, el haber pacificado al país y fundado una economía libre, y legado a sus ciudadanos una democracia estable entregando el poder a sus sucesor tras elecciones limpias, bajo el lema de “Misión Cumplida”.
www.yoinfluyo.com
Marcela Tamayo
“¡Camarada presidente!”, le corregía así en su expresión el chileno Salvador Allende al periodista Jacobo Zabludowsky que lo entrevistaba para el Noticiero “24 horas” de Televisa. Jacobo, en su actitud respetuosa de periodista, no imaginó que al dirigirse a él para iniciar la entrevista, como “señor presidente”, se vería interrumpido y corregido: “No, no me diga así. Llámeme ‘camarada presidente’”.
Corría el año 1972 cuando el entonces presidente Luis Echeverría había hecho una gira presidencial a la Hermana República de Chile para visitar al camarada presidente (así se hablaban entre ambos mandatarios) de aquel país.
Salvador Allende fue el primer presidente marxista en el mundo que llegó democráticamente al poder. Salió electo presidente con un 36.6 por ciento de los votos, con la votación más alta. Le siguió, por sólo 30 mil votos, el candidato de la derecha y ex presidente, Jorge Alessandri.
Tradicionalmente, en esa época quien obtenía más votos ganaba sin segunda vuelta y el Congreso lo ratificaba. La derecha no era partidaria de eso, la Democracia Cristiana cede pero le hace firmar para dar su voto y asegurar un pacto de garantías constitucionales, ya que se estimaba que con eso se protegería al pueblo chileno de un gobierno totalitario, pues la constitución era incompatible con ese tipo de régimen y, en el fondo, eso se temía.
Asume el poder el 3 de noviembre de 1970. No volvería a haber elecciones pluripartidistas porque estaba en marcha una revolución para establecer un régimen socialista al estilo de las democracias populares, acordado en el Congreso del Partido Socialista en La Serena en 1971, y en el que Allende dijo que no entregaría el poder.
Apoyado por la Unidad Popular (un conglomerado de partidos de izquierda), destacó tanto por el intento de establecer una sociedad socialista –la “vía chilena al socialismo”–, como por proyectos como la nacionalización del cobre.
En septiembre de 1973, Chile había llegado a una situación insostenible de caos económico, armamentismo ilegal, atropellos a la ley y a la constitución, y justos temores de la mayoría democrática –el gobierno era minoría– en el sentido de que los grupos marxistas-leninistas pretendían perpetuarse en el poder.
Libros, enciclopedias y los medios de información han acaparado hasta la fecha la falsa idea de que el General Pinochet dio un golpe de Estado para derrocar a Allende, y escasa información tenemos al alcance de lo que sucedió en realidad.
El 22 de agosto de 1973, la Cámara de Diputados, sólo con los votos en contra de los parlamentarios marxistas-leninistas, y con el respaldo de los partidos Demócrata Cristiano, Nacional, Democracia Radical y de Izquierda Radical, representativos del 57 por ciento del electorado chileno, aprobó un acuerdo que acusó al gobierno de Salvador Allende de:
“Atropellos reiterados a la Constitución y las leyes, entre ellos detenciones ilegales y torturas de opositores políticos, permitiendo la formación de grupos armados que están destinados a enfrentarse a las fuerzas armadas, formación de organismos destinados a crear el mal llamado poder popular cuyo fin es sustituir a los poderes legítimamente constituidos, y servir de base a la dictadura totalitaria”. Redactado y firmado por quien sería posteriormente el presidente Patricio Aylwin.
Hubieron atentados contra la libertad de prensa y enseñanza, contra el derecho de propiedad, y tras ese recuento, la Cámara concluía formulando una llamado a las Fuerzas Armadas a poner inmediato término a todas las situaciones de hecho referidas.
Lo propio hizo también el Poder Judicial, alegando que no se estaba respetando el Estado de Derecho ni la institucionalidad. En consecuencia, dos poderes del Estado solicitaron la intervención del tercer poder, a saber, el Ejecutivo. El entonces presidente Salvador Allende replicó expresando:
“El día de anteayer, los diputados de oposición han exhortado formalmente a las Fuerzas Armadas y Carabineros a que adopten una posición deliberante frente al Ejecutivo”.
El comandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, le replicó: “No corresponde al ejército como tal, calificar de por sí, si determinadas órdenes o decisiones del ejecutivo son ilegales”.
Hubo manifestaciones y muchas presiones de la gente. El 23 de agosto de 1973 Carlos Prats, tras un incidente callejero en que, fuera de sí, amenazó con una pistola al automóvil de Alejandrina Cox una automovilista que le hizo un gesto despectivo (pero no le disparó), demostró que su estado emocional era incompatible con el ejercicio de su cargo, al cual renunció.
Fue reemplazado por el General Augusto Pinochet. Diecinueve días después, el 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas y el cuerpo de Carabineros derrocaron al presidente Salvador Allende, quien se suicidó en La Moneda.
Este último hecho, ha sido reiteradamente testificado por el médico personal, el Dr. Patricio Guijón Klein, quien entró y alcanzó a verlo. Su testimonio ha sido aceptado como verídico en el Informe Rettig de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, por el presidente Patricio Aylwyn, para analizar los atropellos a los derechos humanos en Chile, en 1990.
La verdad fue que la contundente acción militar permitió que, tras un breve periodo de resistencia armada del extremismo de izquierda, y con un coste en vidas de mil 261 personas – entre ellas las de 82 soldados–, al terminar el año de 1973, el ejército irregular pudiera considerarse derrotado, pese a haber contado con apoyo cubano.
Pinochet asumió la presidencia el 16 de diciembre de ese mismo año. Durante su gobierno existieron profundas reformas económicas, cuyo éxito llevó a hablar del “milagro económico chileno”, y en cuanto a la represión de la que él se dice como gobernante, se trató de un régimen militar, duro como tal, pero que a ojos de la opinión internacional se trataba del gobierno de un “tirano”.
En ese régimen los ciudadanos tenían una vida normal, podían viajar al extranjero o al interior del país, disfrutar de fiestas, ir al cine, acudir a la escuela libremente elegida, etc. Pero el derecho de libre agrupación se veía limitado, pues no se podían hacer actividades subversivas. Había toque de queda entre 1 ó 2 am, y 5 ó 6 am; las películas pasaban por censura, la tv y las noticias también, aunque no había la tv masiva como ahora, y que hacia el año de 1980 fue aumentando su cobertura a todo el territorio chileno.
Cerca de 30 mil personas fueron exiliadas. Hubo casos de tortura denunciados y que terminaron en el castigo a los responsables. Estos casos tuvieron como antecedente (al igual que en México con gobiernos como el de Díaz Ordaz, Echeverría y otros presidentes con la policía y los granaderos), frecuentes acusaciones de tortura formuladas contra la policía uniformada y la civil, ocurridos desde muchos años antes de 1973.
Esta es la represión de la que se habla y se dice violatoria de los derechos humanos por un “tirano” como siempre se ha dicho del General.
Cuando los militares depusieron a Allende obedeciendo a un clamor mayoritario, en la vieja URSS, Leonid Brezhnev pronunció su famoso anatema: “Nunca más otro Chile”, al justificar su invasión a territorio afgano diciendo que si no lo hacían, habría pasado lo mismo que en Chile.
Año tras año la vieja URSS conseguía que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobara votos contra Chile y, por supuesto, nada contra Cuba. Perseguía aislar al gobierno militar chileno, pero con los años se suscribieron a los acuerdos de Helsinki, Gorvachov publicó la Perestroika y Glasnot, se desintegró la URSS y los gobiernos comunistas, y simbólicamente fue destruido el muro de Berlín.
Durante ese tiempo, los chilenos votaban de acuerdo al itinerario democrático diseñado desde los primeros años del gobierno militar estudiado por el Consejo de Estado y aprobado por una mayoría popular en 1980.
Este programa político contemplaba una transición de ocho años, que culminaría en el plebiscito de 1988, y si en él era derrotado el candidato propuesto por el gobierno militar, habría una elección abierta en 1989.
Todo eso se cumplió. El tema de los derechos humanos internacionales por Leonid Brezhnev para aislar y destruir al gobierno militar, no alteró el proceso democrático chileno; en cambio, provocó el colapso del socialismo marxista y éste jamás habría de perdonar tal cosa. He aquí la explicación de los ataques mundiales contra Pinochet.
He aquí también cómo los medios internacionales hacen creer a la opinión pública en pleno siglo XXI, que el plebiscito se hizo para quitarle el poder que no quería soltar el General, siendo que ya había un programa anteriormente previsto años atrás, y que se llevó a cabo en tiempo y forma. ¿Qué “tirano” entrega el poder así por las urnas?
El Chile que recibió Pinochet era una ruina de país, anarquizado, dividido, pobre. El que legó es citado como ejemplo de progreso y estabilidad social. El modelo económico ha sido ejemplo para muchos países.
La izquierda Internacional jamás podrá perdonarle el haber derrocado un régimen comunista, el haber derrotado a la guerrilla y al terrorismo de extrema izquierda, el haber pacificado al país y fundado una economía libre, y legado a sus ciudadanos una democracia estable entregando el poder a sus sucesor tras elecciones limpias, bajo el lema de “Misión Cumplida”.
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8 comentarios:
¡Qué verguenza! ¿Qué significa la publicación de este artículo? ¿Es un botón de muestra del museo infame de la reacción? En cualquier caso parece inadaptado al resto de sus publicaciones.
Efectivamente, no es un articulo muy apegado a nuestra manera de pensar, por eso lo etiquete Derechas y ultraderechas, porque refleja su pensamiento, no el nuestro...
Cuantas mentiras en tan poco espacio.
Intentar justificar las acciones de los milicos de mierda, de los asesinos, es volver a matar a los resistentes.
Hay que informarse mejor, hay cientos de informaciones que contradicen lo que esta escrito en este post.
el dichoso yoinfluyo.com es pura basura. Me extraña que se esten pegando cosas de ese sito aqui...
Efectivamente, la gran mayoria de las cosas que publican no son agradables, pero nos da una vision de como piensa la derecha en Mexico...
Siempre tan conciliador X. Por eso me caes bien caray. Los posts de Montemayor y el video de Aristegui estan chidos. Tambien hay que decirlo no.
Perdon, pero una cosa es una vision de derecha de las cosas y otra cosa es la manipulacion grosera de los eventos historicos.
Calificar a ese titere de EU de heroe por haber derrocado un regimen electo democraticamente, por torturar a ciudadanos inocentes, me parece un punto simple para descalificar todo el articulo, que deberia intitularse "las mentiras de Pinochet".
Estoy de acuerdo con el comentario de JA, hay partes del articulo verdaderamente aberrantes que en principio me hicieron pensar en no terminar de leerlo. Sin embargo el articulo me parecio interesante porque critica posturas de la URSS con respecto a Chile como las que criticamos a diario de EUA con respecto a Cuba y porque casi nadie habla de la forma en como dejo el gobierno. Yo he platicado con chilenas (antipinochetistas) que me comentan que su equipo de economia era realmente bueno y lo que vemos ahora es que Chile es el pais mas estable economicamente y con la mejor proporcion de clase media (pero tambien el mas neoliberal) y es el pais donde existe una mayor cultura de la democracia de AL, hechos que no podemos negar.
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