Comenzó la resistencia civil pacífica. A las siete y media de la mañana, un grupo de 50 mujeres, encabezado por la actriz y dramaturga Jesusa Rodríguez, cerró el edificio del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), a unos pasos de la glorieta del Angel de la Independencia, y se mantuvo allí hasta las tres de la tarde sin que se produjeran incidentes violentos.
Las activistas, que dijeron ser integrantes de una organización autodenominada Resistencia Creativa, que "no tiene relación con ninguno de los partidos que forman la coalición Por el Bien de Todos", colocaron una banda de papel azul sobre la reja y el estrecho acceso peatonal del inmueble de siete pisos, y en seguida desplegaron una veintena de cartulinas con mensajes escritos para explicar el motivo de su protesta.
Muchos de esos rótulos estaban dirigidos a José Luis Barraza, titular del CCE, a quien le reprocharon los "ilegales" anuncios que el organismo patronal difundió por televisión días antes de los comicios del 2 de julio, "violando el artículo 48 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, que señala que sólo los partidos políticos pueden hacer propaganda electoral".
De acuerdo con datos en poder de las activistas, los anuncios habrían costado al CCE 136 millones de pesos, cantidad, explicó Jesusa Rodríguez, que "habría sido suficiente para pagar un sueldo de 10 mil pesos mensuales durante un año a mil 136 personas".
Cuando los rayos del sol comenzaron a calentar la mañana, las activistas, apoyadas por un acordeonista que llegó a solidarizarse con ellas, empezaron a bailar y a cantar coplas, ensayando variaciones sobre el lema "voto por voto, casilla por casilla", mientras agentes de diversas corporaciones policiacas vigilaban la escena a prudente distancia y los transeúntes aceptaban los volantes explicativos que repartían las guapas mujeres.
En respuesta a la nueva campaña mediática, según la cual López Obrador "amenazó" al candidato panista en su discurso del domingo, Jesusa Rodríguez recordó lo que éste en realidad dijo: "Le recomendó (a Calderón) pensar, por el bien de él y de su familia, que la mancha de un fraude electoral no se borra ni con toda el agua de los océanos, y eso no es ofensivo ni amenazante". Y añadió: "Yo le exijo a Televisa que deje de mentir, que deje de polarizar con mentiras al país".
La toma de Banamex
El Grupo Ciudadano Resistencia Creativa, con Jesusa Rodríguez a la cabeza, levanta sus carteles: "Si seguimos por el mismo camino, mañana Roberto Hernández será más rico que ayer", "Roberto Hernández, usurero, no tienes llenadero", "¿Cómo te deshaces de la deuda con el Fobaproa? Vendiendo tu banco", "¿Cómo ahorras 30 mil millones de pesos en un momento? Vendiendo Banamex"
Mira estos nacos, mira estos léperos", comentan los transeúntes en la calle de Isabel la Católica y Venustiano Carranza. Frente a las 13 puertas del bellísimo Palacio de Iturbide, más de 250 personas a las ocho de la mañana impiden el paso a los trabajadores de Banamex. "Les dimos el día libre." "No hay trabajo, hoy hay descanso."
Jesusa Rodríguez ordenó comprar rollos de papel kraft, pegol y pintura, y los muchachos empiezan a envolver Banamex como el gran regalo que nunca ha sido. Encima, en grandes letras verdes que son las de la esperanza, escriben: "Banamex es un robo a la nación". También envuelven ante los ojos de los transeúntes el edificio corporativo, donde están los directivos y las oficinas de atención al cliente. Un motociclista de Telmex, número 21 GAT, todo vestido de azul rey, haciendo juego con su motocicleta, no puede dejar entrar documentos y nos mira y hasta me pide un autógrafo.
Una militante le pregunta a Jesusa Rodríguez: "¿Hasta qué hora nos vamos a quedar?", y le responde con su magna voz: "vamos a estar hasta que nos vayamos", y ella, a su vez, interroga a los manifestantes frente a las 13 puertas de Banamex: "¿Ustedes se van a cansar?" El "nooooo" resuena hasta el Zócalo.
Resistencia civil: de Juárez a Santa Fe
Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, portó por unas horas un moño tricolor en defensa del voto.
Mediante unas escaleras destartaladas y unidas con alambres, Ruizdael Ramírez, estudiante de filosofía de la UNAM, alcanzó la estatua de Benito Juárez que corona el hemiciclo en su honor, y colocó el distintivo.
Ése fue el inicio de la jornada que el grupo Resistencia Creativa (cuyo comité incluye a artistas e intelectuales como Jesusa Rodríguez y Elena Poniatowska) preparó para este lunes, y que incluyó una "visita turística" al monumental centro comercial de Santa Fe y la colocación de señalamientos de "Peligro" en sucursales de American Express y Sears.
Alrededor de 300 personas se unieron a esta manifestación para exigir que los votos de la pasada elección presidencial sean contados uno por uno y casilla por casilla.
El joven bajó del monumento sudoroso y sonriente. Los simpatizantes, después de vitorear, se aprestaron a abordar los camiones que los llevaron a una visita guiada a Santa Fe. La artista Jesusa Rodríguez, aderezada con megáfono, botas y casco de safari, fue la guía de turistas.
Pero antes de partir, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal retuvieron a Ruizdael por infringir la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal.
Jesusa explicó: "se trata de una multa, la pagaremos entre todos. Ya ven que somos acarreados que pagamos por venir".
El joven fue remitido a la agencia 33 del Ministerio Público, donde permaneció unos 15 minutos, en lo que pagaba una multa de 535 pesos y se le preguntaba si era consciente de lo que había hecho.
Ocho camiones (de la empresa privada CISA, la cual presta servicio también al Metrobús) y más de 23 coches particulares partieron a Santa Fe, la "tierra mágica" o "Foxilandia", ambos calificativos orquestados por la guía de turistas.
La primera parada del tour fue una sucursal de Bancomer y una agencia de Mercedes Benz. Bajo una lluvia chipi chipi, Jesusa presentó a la cantante Regina Orozco, invitada especial del tour, explicó la guía, porque es nativa de Santa Fe y las Lomas.
La siguiente parada fue el inmenso mall del poniente capitalino, "Saquen los dólares, que vamos de shopping", dijo Jesusa al llegar al lugar.
Entre "oohs" y "aahs" de admiración, los turistas, con globos y pancartas amarillas, se adentraron en la construcción. Algunos clientes (la mayoría) los miraban con reprobación; otros con simpatía. Unos vendedores aplaudieron la audacia. Los agentes de seguridad del centro comercial no se despegaron ni un minuto de la caravana, pero uno de ellos no podía ocultar una risita que se asomaba en los labios por lo que en el lugar acontecía.
Los turistas colocaron señalamientos de "peligro" en una sucursal de American Express (la cual permaneció cerrada por media hora) y en Sears. A la salida, se unió una turista más: la escritora Elena Poniatowska, acompañada de su hija Paula y su nieta Luna.
La caravana regresó al punto de partida: el hemiciclo a Juárez. Pero al benemérito ya le habían quitado su moñito.
Cobran manifestantes a Sabritas su apoyo ilegal a la campaña de Calderón
La resistencia civil pacífica llegó a su cuarto día consecutivo. Ahora tocó el turno de "pagar el costo" por su "ilegal" apoyo al candidato del PAN, Felipe Calderón, a la empresa Sabritas. Cuando aún no amanecía, simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador bloquearon una de sus principales bodegas en el oriente de la capital para evitar la salida de los camiones distribuidores; tres horas más tarde, del otro lado de la ciudad, otro contingente tomó las oficinas de la compañía.
Integrantes del Grupo Ciudadano Resistencia Creativa se apostaron desde temprana hora en la sede de Sabritas, en la delegación Miguel Hidalgo, donde denunciaron que esa empresa se sumó a la campaña mediática en favor del candidato panista.
Encabezados por la actriz Jesusa Rodríguez, los manifestantes bailaron el Jarabe tapatío sobre una bolsa de papas, luego de que tres encapuchados que representaban la democracia, el pueblo y a Calderón simularon una feroz lucha, en la que éste último pidió el auxilio de Sabritas. Con canciones en las exigían el recuento voto por voto, manifestaron su rechazo al "fraude" electoral. La protesta molestó a algunos transeúntes. Una señora de plano soltó: "mejor váyanse a trabajar. Nada más están esperando que López Obrador les dé sus 500 pesos". Pero una integrante del comité reviró de inmediato: "estamos construyendo la nueva patria".
Pese a estar en una zona panista, sorprendió que automovilistas se sumaran a la protesta sonando el claxon y mostrando el pulgar.
Jesusa Rodríguez leyó un mensaje en el que se condena la campaña mediática a la que se sumaron los dueños de Sabritas. "Estas personas, pensando que la ciudadanía es idiota, incluyeron imágenes y lemas favorables al candidato de la derecha en televisión. Cada uno de los mensajes, por cierto no contabilizados en el gasto final de campaña del chaparrito, pelón de lentes, tiene un costo aproximado de 500 mil pesos." Agregó que el "gigantesco" gasto en publicidad pudo destinarse para mejorar las condiciones laborales de los miles de empleados de la compañía.
En Iztapalapa, antes de las seis de la mañana, unas 100 personas impidieron de manera pacífica que salieran los vehículos distribuidores de Sabritas de las bodegas asentadas en la zona.
Con el desayuno bajo el brazo, algunos vecinos madrugadores miraban a los manifestantes; otros, ante la dificultad para volver a conciliar el sueño, optaron por unirse a la protesta: "es pecado levantarse tan temprano, pero hoy lo hacemos con pasión, porque es por nuestro presidente López Obrador", aseguró un participante.
Entre danzas y cantos los manifestantes aclararon que estas acciones "se realizarán todos los días hasta librar al país de los panistas que se dicen pacifistas, pero que arrojan la piedra y esconden la mano".
En las puertas de Televisa, jóvenes crearon el programa denominado Telerresistencia, para exigir a la televisora que presente la información de manera veraz, además de que deje de catalogarlos como "violentos". Más de un centenar de integrantes de la Coordinadora Nacional de Jóvenes en Defensa del Voto se manifestaron frente a las instalaciones de la empresa en avenida Chapultepec, donde retaron a Víctor Trujillo, conductor del programa matutino El cristal con que se mira, para que en su sección de El calambre 2006 pregunte a los televidentes si están de acuerdo con el conteo voto por voto.
La resistencia civil va de compras
Para denunciar a Jerónimo Arango, accionista de Wal-Mart, como "delincuente electoral" por haber financiado la campaña de odio en contra de López Obrador, el grupo Resistencia Creativa, que dirige la actriz Jesusa Rodríguez, se fue ayer "de compras" a la tienda que esa cadena tiene en Plaza Universidad. Las y los activistas ingresaron al establecimiento discretamente y comenzaron a recorrer los pasillos seleccionando productos fabricados por otros empresarios que han sido señalados igualmente como "delincuentes electorales" por haber violado el artículo 48 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), que prohíbe a los particulares hacer propaganda en favor o en contra de cualquier candidato.
Así, las y los militantes de Resistencia Creativa llenaron sus carritos con bolsas de pan Bimbo y Gansitos Marinela, de Lorenzo Servitje, propietario de Bimbo; pañuelos Kleenex, de la trasnacional Kimberly Clark, que representa el ex asesor de Carlos Salinas de Gortari, Claudio X. González, miembro del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios y del Consejo Coordinador Empresarial.
Acapararon también diversos productos de la fábrica de comida chatarra Sabritas, que pertenece a la trasnacional Pepsico, y envases de Coca-Cola distribuidos por Femsa, empresa ligada a la trasnacional The Coca-Cola Company y al presidente Vicente Fox, que participó activamente en la campaña contra López Obrador, de acuerdo con abundantes denuncias de la coalición Por el Bien de Todos.
Una vez que terminaron de poner en sus carritos las mercancías que buscaban, formaron filas en el área de cajas y aprovecharon para conversar con los clientes e invitarlos a la tercera asamblea informativa, convocada por López Obrador, que se realizará el domingo próximo en el Zócalo. Sin embargo, al llegar ante las máquinas registradoras decidieron no comprar nada, "en protesta contra Jerónimo Arango, el dueño de este changarro, que violó el derecho que tenemos todos los mexicanos a escoger libremente a nuestras autoridades", dijo Regina Orozco.
En ese momento salieron a relucir los panderos y los tambores de garrafón, y se armó la "fiesta" con discursos contra el fraude del 2 de julio y consignas de "voto por voto, casilla por casilla", que crisparon los ánimos de no pocas amas de casa, algunas de las cuales se retiraron furiosas, tachando de "acarreados" a los manifestantes, mientras gente de pocos recursos -sirvientas, cajeras, policías y ancianos empacadores- expresaba su simpatía de diversos modos.
Quince minutos después de haber iniciado el mitin, el grupo salió bailando a ritmo de conga -"todos a la marcha/ ¡ja!/ nos vemos el domingo"-, y en un clima de insurrección popular, porque muchas personas más se incorporaban aplaudiendo y gritando "voto por voto, casilla por casilla", recorrió el mall de Plaza Universidad para instalarse en las escaleras eléctricas que suben a las salas de Cinépolis.
Mientras unos policías bajaban las cortinas metálicas de Sears -para reabrirlas a los diez minutos-, las escaleras dejaron de funcionar, pero la gente que descendía de los cines o se dirigía a ellos a pie no pudo no involucrarse con el alegre y colorido mitin, y cuando la maestra de ceremonias (Jesusa Rodríguez disfrazada de señora panista) felicitó a unos "jóvenes de camisa anaranjada" que se incorporaron a la protesta, cientos de gargantas saludaron a éstos coreando como en los viejos tiempos: "¡El pueblo/ unido/ jamás será vencido!", lo que produjo lágrimas de emoción en los nostálgicos.
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