Foro de la Cineteca: "Iluminados por el Fuego"
Javier Betancourt
¿Sabía usted que la Guerra de las Malvinas causó más de 600 bajas entre los soldados argentinos? ¿Y sabía usted que el número de suicidios entre los veteranos, excombatientes argentinos de esa misma guerra, casi alcanza, hasta hora, la misma cifra de las bajas?Iluminados por el fuego (Argentina-España, 2005), dirigida por Tristán Bauer, es la adaptación del libro publicado en 1993 por Edgardo Esteban, ahora periodista, y en su momento, conscripto de la guerra de 1982. La cinta, premiada en San Sebastián, aborda, por primera vez a gran escala, el espinoso tema de esa absurda guerra ideada por la dictadura militar como salida a la crisis política y económica del país.
Entrenado en el documental, Tristán Bauer (Mar del Plata, 1959) reproduce la historia de la derrota en dos tiempos, el momento actual cuando el periodista Esteban Leguizamón (Gastón Pauls) acude al hospital a ver a un amigo junto con el que peleó en la guerra y que ahora trató de suicidarse, y el tiempo de la guerra alternando los recuerdos de Esteban en el campo de batalla durante los 72 días que duró el conflicto. Bauer introduce material grabado auténtico de los discursos de los militares (el funesto Galtieri) azuzando al pueblo argentino en la Plaza de Mayo durante la invasión a las islas Malvinas, que los ingleses llaman The Falklands. Ver al excompañero de contienda, al que sólo había encontrado un par de veces en 20 años, remueve la heridas en la psique de Esteban; la desesperación y la culpa de la mujer del enfermo (Virginia Innocenti), las confidencias sobre la vida en pareja dan cuenta del estado de un hombre que nunca logró reponerse del trauma. Los recuerdos reavivan el dolor y la confusión ante el voto de silencio impuesto por los mandos militares a los jóvenes soldados luego de la derrota. El ajuste de cuentas impone un regreso a las islas en el presente, una especie de ritual que implica un cementerio y una zona minada y abandonada, fantasmagórica en medio de la estepa, en la que aún es posible encontrar objetos personales de los soldados.
Aunque la línea del presente es bastante previsible, los diálogos un poco acartonados a pesar de la intensidad de la interpretación de Virginia Innocenti, las secuencias en las Malvinas transmiten eficazmente la acción de los combates, la ignorancia y la arbitrariedad de los mandos, el horror y la frustración de los soldados.Y si bien el paisaje helado y sin árboles, de cielos grises y mares vacíos se prestaría a un discurso elegíaco, Bauer no propone una mística del conflicto de lo humano consigo mismo y con la naturaleza como lo hace Terrence Malick en La delgada línea roja. La mirada del documentalista Bauer busca lo objetivo, el ruido y las explosiones, los fragmentos discontinuos en la confusión del combate; la subjetividad de los soldados se construye con sensaciones, la humedad, el lodo de las trincheras, un estar ahí en la guerra donde el frío gangrena los pies.
Esa misma objetividad de documentalista, que impone la sensación de derrota desde las primeras de cambio mientras un teniente vocifera un patriótico discurso, y un bombardero británico ataca el campamento argentino poniendo en claro la diferencia de medios y armamento, narra el combate sin pudor y sin pretensiones de heroísmo. Quizá sin proponérselo, Bauer logra un amasijo de lodo, ropa de combate, cuerpos de jóvenes soldados ensangrentados arrastrándose bajo las bombas, que transmiten la clara impresión de lo que debe ser la carne de cañón en un campo de batalla.Aunque la narrativa del momento presente carece de reflexión y comentarios que propongan un diálogo con el espectador (aunque periodista, Esteban es bastante lento en ese sentido), a Iluminados por el fuego el corresponderá el mérito de haber sido la primera cinta argentina que aborde así el escabroso tema de Las Malvinas, y también la primera que proponga un estilo de filmar la guerra en América Latina, diferente al del cine de entretenimiento. ?
Entrenado en el documental, Tristán Bauer (Mar del Plata, 1959) reproduce la historia de la derrota en dos tiempos, el momento actual cuando el periodista Esteban Leguizamón (Gastón Pauls) acude al hospital a ver a un amigo junto con el que peleó en la guerra y que ahora trató de suicidarse, y el tiempo de la guerra alternando los recuerdos de Esteban en el campo de batalla durante los 72 días que duró el conflicto. Bauer introduce material grabado auténtico de los discursos de los militares (el funesto Galtieri) azuzando al pueblo argentino en la Plaza de Mayo durante la invasión a las islas Malvinas, que los ingleses llaman The Falklands. Ver al excompañero de contienda, al que sólo había encontrado un par de veces en 20 años, remueve la heridas en la psique de Esteban; la desesperación y la culpa de la mujer del enfermo (Virginia Innocenti), las confidencias sobre la vida en pareja dan cuenta del estado de un hombre que nunca logró reponerse del trauma. Los recuerdos reavivan el dolor y la confusión ante el voto de silencio impuesto por los mandos militares a los jóvenes soldados luego de la derrota. El ajuste de cuentas impone un regreso a las islas en el presente, una especie de ritual que implica un cementerio y una zona minada y abandonada, fantasmagórica en medio de la estepa, en la que aún es posible encontrar objetos personales de los soldados.
Aunque la línea del presente es bastante previsible, los diálogos un poco acartonados a pesar de la intensidad de la interpretación de Virginia Innocenti, las secuencias en las Malvinas transmiten eficazmente la acción de los combates, la ignorancia y la arbitrariedad de los mandos, el horror y la frustración de los soldados.Y si bien el paisaje helado y sin árboles, de cielos grises y mares vacíos se prestaría a un discurso elegíaco, Bauer no propone una mística del conflicto de lo humano consigo mismo y con la naturaleza como lo hace Terrence Malick en La delgada línea roja. La mirada del documentalista Bauer busca lo objetivo, el ruido y las explosiones, los fragmentos discontinuos en la confusión del combate; la subjetividad de los soldados se construye con sensaciones, la humedad, el lodo de las trincheras, un estar ahí en la guerra donde el frío gangrena los pies.
Esa misma objetividad de documentalista, que impone la sensación de derrota desde las primeras de cambio mientras un teniente vocifera un patriótico discurso, y un bombardero británico ataca el campamento argentino poniendo en claro la diferencia de medios y armamento, narra el combate sin pudor y sin pretensiones de heroísmo. Quizá sin proponérselo, Bauer logra un amasijo de lodo, ropa de combate, cuerpos de jóvenes soldados ensangrentados arrastrándose bajo las bombas, que transmiten la clara impresión de lo que debe ser la carne de cañón en un campo de batalla.Aunque la narrativa del momento presente carece de reflexión y comentarios que propongan un diálogo con el espectador (aunque periodista, Esteban es bastante lento en ese sentido), a Iluminados por el fuego el corresponderá el mérito de haber sido la primera cinta argentina que aborde así el escabroso tema de Las Malvinas, y también la primera que proponga un estilo de filmar la guerra en América Latina, diferente al del cine de entretenimiento. ?
1 comentario:
Excelente reflexion...
Sobre la guerra de las Malvinas, hay una descripcion muy buena en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Las_Malvinas
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