martes, abril 10, 2007

El activismo de Fox: Inoportuno, irresponsable, indeseable.

J. Jesús Esquivel y Jenaro Villamil
Proceso

La percepción de la autonomía del Instituto Federal Electoral fue afectada por la “inoportuna” intervención del presidente Vicente Fox en los comicios de 2006, admite Luis Carlos Ugalde, presidente del organismo. Sin embargo, en entrevista con este semanario, defiende a toda costa la legalidad y el carácter “técnico” de la actuación del IFE. El camino para superar la crisis, dice, no es la remoción de los consejeros del instituto, sino contar con una nueva ley electoral.

El activismo de Vicente Fox durante la campaña de 2006 fue “irresponsable”, “indeseable”, “inoportuno” y generador de “tensión y contaminación en la contienda”, admite el consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, a nueve meses de las elecciones presidenciales más conflictivas y con el margen de victoria mas estrecho en la historia de los comicios federales.

A pesar de todo ello, Ugalde señala que tanto los spots del mandatario como sus discursos e intervenciones “alegóricas” durante la campaña fueron legales, porque “la ley electoral en ninguna parte prohíbe que el presidente hable. No le prohíbe opinar”.

El mismo funcionario se pregunta y se responde: “¿Fue irresponsable? Sí, sí fue irresponsable. ¿Fue indeseable? Sí, sí fue indeseable. ¿Fue inoportuno? Sí, sí fue muy inoportuno”.

–¿Eso no era un motivo para anular las elecciones? –se le pregunta.

–De acuerdo con el Tribunal Electoral, hubo medidas del IFE que atemperaron la causal de nulidad, pero esa es una pregunta para los jueces –justifica.

–¿Realmente pudieron atemperar a Fox? –se le insiste.

–Así como estoy advirtiendo de situaciones nuevas y complejas que se presentaron durante 2006, también debo defender con toda contundencia lo que sí hizo el IFE y que nunca se había hecho: el acuerdo de neutralidad, la tregua navideña... fue la primera vez que se les prohibió a Ejecutivos estatales y al federal que se anunciaran.

–Pero, con todo y acuerdo de neutralidad, Fox hizo lo que quiso. Nadie lo pudo parar…

–El acuerdo de neutralidad no incluía referencias alegóricas, poéticas o simbólicas de los gobernantes. Imagínese que un acuerdo dijera algo así. Un acuerdo no podía contener referencias abstractas, no podíamos establecer situaciones ex ante, donde un personaje como Fox habla sobre cosas como el caballo y el jinete.

–O los renegados…

–O los renegados o la crisis económica. Si se comenta, si se sonríe, si se camina, se sanciona. Eso es imposible. Ir más allá de eso es entrar a un campo inaplicable.

El gesto de enojo y tensión es inevitable en Ugalde al abordar con Proceso el tema del expresidente Vicente Fox.

Durante la entrevista exclusiva, realizada en dos momentos y en dos lugares distintos: en Washington el 28 de marzo, y en la Ciudad de México el 4 de abril, el consejero presidente del IFE admite que el mensaje televisivo simultáneo que emitieron él y Fox la noche del 2 de julio de 2006 para anunciar la ausencia de un ganador claro, contribuyó a afectar la imagen de autonomía del IFE.

“Seguramente si el presidente de la República no hubiera aparecido, dado el escenario de empate, hubiera sido mejor para la percepción de la autonomía del IFE. Eso es muy diferente a decir que el presidente apareció porque había una comunicación previa. Eso es falso. En el mundo de las percepciones este tipo de apariciones no contribuyen a la sensación de pulcritud, pero es un asunto que estaba fuera del ámbito del IFE”, argumenta.

La molestia del consejero presidente del IFE es mayor cuando se le pide su opinión sobre la declaración que hizo Vicente Fox en febrero pasado en Washington, en la que admitió su intervencionismo en los comicios para evitar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Por el Bien de Todos.

“Me parece que es una expresión desafortunada que no contribuye al clima de discreción política que el país está viviendo”, responde Ugalde.

Se requiere una nueva ley

En relación con las dudas sobre la legitimidad y la equidad de la elección presidencial, a Ugalde se le mencionan varios acontecimientos y reuniones entre él y Fox que presuntamente tuvieron lugar el sábado 1 y el domingo 2 de julio.

“Es totalmente falso e incorrecto que haya habido una reunión con el presidente Vicente Fox el 1 de julio. Durante ese día, a partir de las nueve de la mañana y hasta cerca de las 11 de la noche, tuve actividades ininterrumpidas en el IFE. Hay diversos testigos que lo corroboran”, afirma. Y entrega a Proceso una copia de su agenda de aquel sábado, que incluyó dos reuniones logísticas sobre el conteo rápido y un ensayo general para su mensaje del 2 de julio por la noche.

El presidente del IFE admite algunas críticas, pero finalmente se deslinda de responsabilidad sobre sucesos como los spots del Consejo Coordinador Empresarial, las campañas negativas, la crispación electoral, el despilfarro de los partidos en publicidad televisiva y el rechazo del IFE a abrir todos los paquetes electorales. Todo eso, advierte, debe resolverse mediante una nueva ley electoral:

“Creo que se debe modificar el modelo que regula las campañas políticas en la vertiente de su financiamiento, de su duración, de la difusión de la propaganda electoral y en la vertiente del debate de las ideas. Es necesario acortar la duración, acotar el financiamiento.

“El modelo vigente de spoteo de 20 segundos, de mantenerse así, va a conducir a un deterioro más agudo de la democracia electoral mexicana y, entonces, lo que se tiene que hacer es introducir incentivos nuevos al sistema para que se haga obligatorio un mecanismo que mantenga el spoteo, pero también que existan franjas diarias de publicidad, administradas por el IFE”, indica.

Ugalde defiende la actuación del Consejo General del instituto: “Querer culpar al IFE de los modales, dichos y estrategias de los políticos, de sus irresponsabilidades, es trasladar a la autoridad algo que es responsabilidad de los políticos. Creo que estamos desbalanceando las cargas de la responsabilidad. El IFE hizo muchas cosas en cuanto a lo que le compete sobre el proceso electoral, pero que cada quien asuma su responsabilidad”.

–Sin embargo, la percepción de la pérdida de autonomía del IFE prevalece…

–¿Perdió autonomía o carece de instrumentos sancionatorios? ¿Perdió autonomía o en la ley no se establece con precisión qué hacer con el caso de los sindicatos y de los organismos empresariales? ¿Perdió autonomía o los políticos mexicanos siguen actuando de manera irresponsable? –pregunta a su vez, a la defensiva.

–¿Usted qué cree?

–Creo que la reflexión fundamental es que la ley electoral de 1996 tenía como propósito fundamental evitar el fraude. Eso lo logró, pero no previó fenómenos nuevos, como son las condiciones de la competencia, las precampañas, el acceso a los medios de comunicación, la intervención de terceros y de particulares, la participación de funcionarios públicos...

Luis Carlos Ugalde tiene además dos propuestas para evitar que en comicios futuros se contamine el proceso electoral y para contener a los gobernantes que pretendan inclinar la balanza en cualquier sentido: “Prohibir que el gobierno federal y estatal anuncien su obra pública durante períodos electorales, de manera absoluta; prohibir que la imagen del titular de un órgano de gobierno aparezca vinculada a la publicidad oficial porque genera distorsión, provoca un gasto excesivo y abre un espacio para la promoción política y de las precampañas al amparo de la publicidad oficial”.

La crisis poselectoral

En vista de la división política que persiste hasta hoy, y que derivó de la crispación durante las campañas, se le pregunta al consejero presidente del IFE:

–¿La responsabilidad fundamental está entonces en los actores políticos?

–Ahí y en el reglamento. Es una combinación de factores: una ley que no da respuestas claras a fenómenos inéditos, la responsabilidad de los actores políticos y el margen tan estrecho de diferencia entre el primero y el segundo lugar. La estrechez del margen explica en buena parte la crisis poselectoral. Sucedió en Taiwán, en Costa Rica, en Estados Unidos y en Italia. Los márgenes estrechos dan lugar a conflictos poselectorales, no es que sean resultado de irregularidades. No. Los márgenes estrechos dan incentivos a los jugadores para revertir el resultado mediante recursos legales.

–¿No es conveniente, entonces, la segunda vuelta electoral para evitar esta situación?

–La segunda vuelta tiene una ventaja, porque genera un ganador más contundente y evita un conflicto poselectoral –concede Ugalde–, pero no se debe incluir sólo para evitar conflictos poselectorales, sino reflexionar si contribuye a la gobernabilidad y a la estabilidad de un sistema. Creo que sí, la segunda vuelta es una manera de evitar conflictos poselectorales, pero también hay otras maneras.

Y entonces se remite al miércoles 5 de julio, el día del conteo en los 300 distritos electorales. Para el funcionario, esa fase se convirtió en “la segunda elección”, ya que el domingo 2 de julio no se obtuvo un ganador contundente.

–Frente a las circunstancias de crisis poselectoral, ¿no hubiera sido mejor abrir todos los paquetes electorales el 5 de julio?

–Una vez más: la autoridad actúa a partir de consideraciones de ley, no con consideraciones estratégicas o de prospectiva. La autoridad para abrir paquetes electorales está en los 300 distritos. Recuerdo que se nos solicitó que el IFE ordenara la apertura de todos los paquetes. La respuesta ahora y entonces fue que el IFE no tiene autoridad para ordenar la apertura de todos los paquetes. Esa es una decisión autónoma de los 300 consejos distritales.

–¿Entonces a qué se debió el comunicado interno del Consejo General a los 300 distritos para aclarar las condiciones para abrir paquetes?

–El comunicado sólo establecía cuáles eran las causales que ordenaban la apertura de los paquetes. Había un precedente muy importante, en el cual en elecciones locales se abrieron los paquetes sin causales claras: fue el caso de Tabasco, y eso fue causal de nulidad de la elección. En los cómputos distritales se abrieron un poco más de 3 mil paquetes, pero creo que en circunstancias futuras las causales se deben modificar para que existan más aperturas de paquetes, las partes queden satisfechas durante los cómputos distritales y no sea necesario esperar a que el Tribunal Electoral haga una revisión general y dé su punto de vista.

–Usted enfatiza que el IFE sólo toma decisiones legales y no a partir de consideraciones estratégicas. ¿No fue una decisión estratégica no haber dado a conocer en la noche del 2 de julio el resultado del conteo rápido?

–Fue una decisión técnica. Y aquí voy a compartir unas precisiones: el conteo rápido fue diseñado por los partidos políticos y un comité de científicos. Todos acordamos que si la diferencia caía en un margen de 0.6 % de diferencia, el IFE no daría a conocer los resultados. A mí lo que se me mandata es que debía leer el mensaje B, es decir: no hay manera de determinar al ganador de la elección presidencial. Es exactamente lo que hice a las 11 de la noche.

“Si el IFE hubiera dado a conocer los rangos de votación, habría generado un mal efecto. De los tres modelos que utilizó el comité de científicos (el vallesiano, el robusto y el clásico), en dos de ellos el rango o intervalo del candidato Felipe Calderón iban por arriba del candidato López Obrador. Perdón. Vuelvo a repetir esto: en los tres modelos, el intervalo del candidato Calderón estaba siempre por arriba del candidato López Obrador; sin embargo, no era conclusivo.

“¿Qué hubiera pasado si el presidente del IFE hubiera salido a decirles: están empatados, pero saben qué, los intervalos de Felipe Calderón están un poco arriba de López Obrador? ¿Habría eso generado tranquilidad, moderación entre los candidatos, o habríamos estado en una peor situación de la que tuvimos esa noche? Yo no creo que haya sido un error porque fue un mandato y porque estaban estadísticamente empatados.”

–¿Qué sucedió con la llamada telefónica que le hizo Vicente Fox a usted a las 11:40 de la noche, después del mensaje de ambos?

–Fox manifestó preocupación porque la falta de un ganador claro podría generar consecuencias negativas para el país, lo cual indica que en Los Pinos había preocupación por que leyera el escenario B. En la noche del 2 de julio, la falta de un ganador claro generó incertidumbre, molestia, críticas a la autoridad electoral, pero creo que la autoridad actuó con base en lo que acordó con los partidos políticos.

Sin embargo, otra consecuencia de las dudas sobre la actuación del IFE se tradujo en la propuesta de senadores del PRD y del PRI para que los actuales integrantes del Consejo General sean sustituidos. Ugalde reitera su posición:

–Desconozco las motivaciones de los políticos, pero defiendo la legalidad con la que se organizó la elección de 2006, que el 2 de julio se actuó conforme a lo que se estableció con el comité de científicos. Si los empates y la falta de un ganador contundente generan críticas, eso no es un asunto que le corresponde al IFE evaluar. La autoridad toma decisiones con base en la ley y en los acuerdos. Y eso es lo que hicimos.

“Los consejeros electorales –continúa– tenemos un mandato constitucional que es inamovible por una razón de independencia del IFE. Los consejeros electorales no actuamos con base en negociaciones políticas de los partidos ni con base en propuestas de intelectuales o académicos.”

Tras descartar que exista una polarización entre los nueve consejeros del IFE y enfatizar que han tomado por unanimidad más de 90% de sus decisiones, Luis Carlos Ugalde vuelve al tema de la remoción de los consejeros cuando se le plantea:

–A Proceso le han relatado que antes de que Felipe Calderón asumiera la Presidencia de la República, usted sostuvo un encuentro con Jorge Alcocer, enviado de Calderón, quien le planteó la necesidad de que los nueve consejeros dejaran el cargo. ¿Así fue?

–Con Jorge Alcocer he platicado muchas veces en mi vida. Es mi amigo. Es una persona que conoce como pocos la materia electoral, con quien he tenido conversaciones e intercambios. No recuerdo si hablamos del tema, pero no es una consideración relevante.

–¿Ha hablado usted con Calderón sobre la renovación del Consejo General del IFE? –se le insiste.

–No, yo no he hablado con nadie (de eso), con ningún partido, ningún político y ningún académico he hablado de que los consejeros tomen en consideración factores políticos o negociaciones políticas. Si los consejeros iniciáramos en esa ruta, entonces mañana, en la fiscalización de las campañas, podríamos tomar en consideración negociaciones políticas de los partidos.

El negocio político y el publicitario

Al calor de la reforma electoral y la solicitud de algunas agrupaciones políticas de constituirse en partidos para 2009, Ugalde subraya que “las reglas actuales para formar un nuevo partido político no necesariamente están generando los partidos representativos que México necesita”.

–¿Le conviene a la democracia mexicana tener más partidos?

–Creo que nuestro sistema es fundamentalmente tripartidista, aunque existan cinco o seis partidos pequeños. Me parece importante enriquecer el sistema, pero tenemos que tener en cuenta que sean partidos representativos, transparentes, honestos y que respondan al público. La gran crítica en los últimos años ha sido que en algunas situaciones estos partidos pequeños son negocio, que algunos sobreviven por formar coaliciones y que no necesariamente enriquecen el debate plural.

–¿Cómo evitar que algunos partidos políticos pequeños se conviertan en un negocio?

–Si la gran crítica social ha sido en ocasiones que el propósito es el dinero más que la representación, entonces invirtamos los incentivos: en lugar de darles dinero una vez que fueron constituidos como partido, démosles el dinero una vez que obtienen la representación en el Congreso, de tal forma que abramos la puerta para que todos aquellos que quieran competir en elecciones lo puedan hacer, pero cerremos la puerta del dinero para que solamente aquellos que accedan al cargo obtengan los recursos.

La fiscalización del presupuesto de los partidos es uno de los elementos más controvertidos de una reforma electoral, admite Ugalde, y señala que el IFE ha recibido más de 700 quejas sobre irregularidades cometidas el año pasado, entre ellas la que se interpuso contra el PAN por violar la tregua navideña de 2005.

El consejero presidente del IFE adelanta que el resultado de la fiscalización del proceso electoral se dará a conocer el próximo 21 de mayo. Sin dar detalles, deja entrever que ese análisis deberá ser motivo de reflexión en la reforma electoral:

“Creo que a partir de ahí seguramente saldrá la necesidad de revisar el marco legal para discutir temas como el papel de las campañas negativas, su carácter o no democrático, la importancia de los medios electrónicos para definir la voluntad de los votantes, la importancia de prohibir o no la publicidad de la obra de gobierno durante procesos electorales y la magnitud de los recursos que se destinan a los medios y a los partidos.”

–¿Por qué Televisa no cumplió con el acuerdo de transparencia firmado con el IFE para dar a conocer todas las facturas que se pagaron durante la campaña electoral?

–Televisa ha entregado información parcial de un convenio voluntario que celebramos con la empresa. Y justamente en este momento la información que nos entregó Televisa, más la que están obligados los partidos a entregar, está siendo utilizada para poder cruzarla. Pero hay algo muy importante: la información voluntaria que entregó Televisa y otros medios electrónicos es secundaria frente a la información obligatoria de los partidos políticos, es decir, la fiscalización pasa por los reportes de los partidos, no por la información voluntaria que, siendo útil, no es la más relevante para la fiscalización de este año.

Desde su punto de vista, no debe prohibirse totalmente la compra de tiempo-aire por los partidos en medios electrónicos, sino aplicar otro modelo, que no consista sólo en el libre mercado de promocionales:

“Yo desearía campañas de más calidad, que no hubiera difamación o diatriba, pero en lugar de prohibir, es mejor obligar a que se realicen debates presidenciales, tener un debate de más calidad y menos mediatizado. ¿Por qué no pensar que haya franjas electorales gratuitas diarias, como se da en Brasil, además del espoteo?”

–Ahí se enfrentará el IFE a los intereses del mercado mediático. A ninguna de las dos compañías televisivas les interesa una franja gratuita electoral; lo que les interesa es el negocio de la crispación a través de los spots –se le comenta.

Ugalde guarda un largo silencio. Luego precisa: “Creo que los principales responsables de la calidad del debate son los partidos y los candidatos. Sería tanto como decirle que los semanarios, los periódicos o los canales de televisión son los responsables de que los candidatos se ofendan”.

–Sin embargo, es responsabilidad del IFE frenar la publicidad negativa en los medios electrónicos.

–En 2006 fue la primera vez que observamos un fenómeno sistemático de publicidad negativa, fundamentalmente por parte de las dos principales fuerzas políticas que quedaron en primero y segundo lugar. La definición de diatriba, calumnia y difamación que establece la ley electoral es muy ambigua, porque en la publicidad es muy difícil la línea divisoria entre difamación y veracidad.

“En 2006 corregimos 22 spots y lo que descubrimos es que es muy difícil que a través de estos medios sancionatorios se pueda evitar la publicidad negativa. Retirábamos un spot y luego salía otro a los tres días, con el mismo formato y con el mismo propósito. La experiencia de 2006 muestra que es profundamente difícil evitar la propaganda negativa, que es inoportuno porque el proceso de investigación y de descargo de pruebas entre las partes lleva varios días y los spots negativos por definición tienen un período corto de cuatro días.

“Eso nos debe llevar a la reflexión de qué es lo mejor: prohibirla o fomentar un mejor debate a través de franjas electorales gratuitas con cargo al Estado, con debates electorales y spots. Creo que eso es lo deseable.”

Finalmente, Ugalde se refiere a su relación con la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, considerada como uno de sus apoyos más fuertes para llegar a su cargo actual: “Hay un mito sobre la influencia de Elba Esther en el IFE”.

Añade: “Creo que es necesario explicar y lo haré por primera vez porque creo que vale la pena ponerlo sobre la mesa y desmontar ese mito: yo conocí a Elba Esther Gordillo en el año 2003, pocos meses antes de mi nombramiento como presidente del Consejo General del IFE. La conocí en casa de mi gran amiga María Elena Pérez Jaén, en una reunión que hizo con más de 20 personas, quizá por allá del mes de abril o mayo.

“Entre la fecha que la conocí y la fecha de mi nombramiento, probablemente haya conversado con ella en dos ocasiones, manifestándole mi interés de ser considerado candidato a ser consejero electoral del IFE, igual que lo hice con posibles diputados del PRD, del PAN, del Partido Verde y de Convergencia.

“Una vez que fui designado consejero presidente del IFE, tuve probablemente dos encuentros adicionales con ella y otras personas. Y desde hace más de dos años no he tenido comunicación, conversaciones, encuentros con Elba Esther Gordillo. Por lo tanto, esta idea de que hay una presencia desproporcionada, una influencia en las decisiones del IFE, es totalmente falsa”.

No hay comentarios.: