jueves, agosto 07, 2008

Reflexionemos sobre el futuro de nuestra Patria (Bolivia)

Hoy nuestra Patria cumple 183 años desde que en la entonces La Plata, hoy Sucre, se firmó el Acta de la Independencia, documento fundamental que unió a las provincias del Alto Perú para fundar una nueva Nación en el Continente Latinoamericano, libre de yugos y dependencias, bajo la égida de la unidad y la soberanía, principios que deben ser el principal objetivo de todos los bolivianos, aún a costa de nuestra propia sangre.

En esta fecha, al margen de izar la tricolor, que debe flamear en todos los confines del territorio, los nacionales estamos obligados a reflexionar seriamente por el futuro de nuestra Patria, hoy amenazada por oscuros intereses sectarios, de grupos que han preferido el enfrentamiento y la violencia, antes que el diálogo y la razón.

Cuando el recuerdo y el homenaje a este acontecimiento debían prevalecer en los corazones y en la mente de los bolivianos, se ahondan las diferencias políticas y regionales y se falta el respeto a Bolivia, con actitudes intolerantes y con muestras de evidente desprecio hacia los elementales principios de patriotismo y de amor a esta Nación, que tuvo cimientos de sacrificio de aquellos que en 16 años ofrendaron sus vidas y sus haciendas.

Esta fecha histórica debía habérsela recordado en una absoluta unidad, deponiendo odios e intereses sectarios, en un clima de entendimiento y, sobre todo, de voluntad para que prime el interés de la Patria y, por lo tanto, del pueblo, de ese pueblo que, estamos seguros, no es el que nos presentan en las propagandas políticas.

La intolerancia de quienes ayer rechazaban su identidad nacional, izando banderas sectarias y que hoy se escudan detrás de la rojo, amarillo y verde, ha sumido a la Nación en una de sus crisis más graves, por cuanto a ninguno de los grupos en controversia le interesa una solución negociada, en la misma que se contemple la justicia social para todos los bolivianos, sin excepción alguna.

Por esa intransigencia se ha privado a la Patria de un merecido homenaje en la Casa de la Libertad, con movimientos sociales, políticos y regionales, que han puesto la mayor voluntad y esfuerzo para deslucir esta fecha, lo que nos hace comprender cuán perniciosa es la politiquería, practicada por quienes no tienen conciencia de lo que es servicio y que el arte de gobernar no consiste en depredar el Erario Nacional y entregar nuestro territorio y nuestras riquezas a la voracidad externa e interna.

No se puede levantar el nombre de la Patria para justificar atropellos en contra de ella, mancillándola a cada momento, además de buscar su propia desintegración y polonización, para satisfacer apetitos personales y económicos, de quienes consideran que sus intereses están por encima de una Nación, que no es de grupos, sea cual fuese su tinte político, sino de más de nueve millones de bolivianos.

Como un justo homenaje a Bolivia, en esta magna fecha, deberíamos reflexionar por su futuro, inflamando nuestros corazones de amor por ella, prometiéndonos mantenernos firmes ante cualquier peligro que atente contra su integridad y soberanía.

Aún queda tiempo para que la razón predomine, antes que la confrontación derive en un enfrentamiento sangriento y luctuoso, el que, al parecer, es buscado por "moros y cristianos", que han preferido el sacrificio del pueblo en el ara de sus ambiciones.

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