viernes, marzo 27, 2009

Quema mucho el sol

Necesitados de ganar partidos internacionales para mantener el flujo publicitario, sobre todo en las televisoras, los mercaderes que manejan la selección nacional mexicana de futbol han abierto groseramente las puertas de ese máximo equipo a extranjeros sin pizca de apego genuino a México. Sudamericanos aventureros, que en las selecciones de sus países no serían convocados, y que no necesariamente juegan mejor que los nacidos en México, han sido conminados a naturalizarse mexicanos no por apego al país, sino para enrolarse en juegos de escaparate internacional. No es un asunto de chovinismo: México es un país de larga tradición hospitalaria y su historia está llena de ejemplos brillantes de acogida a nacionales de otros países. Pero en el caso futbolero en mención se trata de meras operaciones mercantiles rápidamente aprobadas por las autoridades federales. Un ejemplo de ese desdén por lo local está en Nery Castillo, un jugador que nació en San Luis Potosí porque su padre, del mismo nombre, jugaba en ese tiempo en esa ciudad, pero que se formó profesionalmente en otros países y que dudó entre enrolarse con la selección de Uruguay o de alguno de los lugares europeos donde ha jugado, aunque acabó prefiriendo las mejores condiciones que la mexicana le ofrecía. Yo estoy en Europa y tú estás aquí, en México, dijo Castillo a un reportero de deportes, durante una ríspida conferencia de prensa, para establecer diferencias...

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