TIJUANA, B.C.- Dueño de una fortuna estimada en más de 3 mil 500 millones de dólares, una red de casas de apuestas que opera en 22 estados de la República y que extendió sus dominios a 12 países, a Jorge Hank Rhon, alcalde de Tijuana, parece no incomodarle que lo relacionen con crímenes, excesos y hasta con el tráfico de drogas o de animales exóticos en peligro de extinción y lavado de dinero.
“No me han probado nada. Nada más falta que me investiguen el tipo de sangre”, suelta con tono seco.
Vestido con pantalón negro, camisa blanca, su habitual chaleco de piel rojo y un reloj Piaget en la mano derecha (todos los días usa uno diferente), Hank Rhon reconoce que esas acusaciones son producto de su “forma de ser” y de su gusto por los animales.
A punto de cumplir 22 años de radicar en Tijuana, Hank Rhon dice que sigue un consejo de su padre, el profesor Carlos Hank González: “Todo lo que esté a tu alcance hacer, hazlo”.
Así, Jorge Hank presume, con voz engolada, que tiene 300 pares de botas y procura mandarse a hacer un par cada mes; que tiene el sistema de apuestas “más sofisticado del mundo”, que sus negocios –principalmente el de las casas de apuestas– se han multiplicado en 12 países, que tiene 22 hijos y que piensa tener más.
Ya se prepara para contender como candidato del PRI a la gubernatura del estado, carrera en la que, dice, no tiene obstáculos: “Yo siempre he dicho que el día que me comprueben algo, yo estoy a sus órdenes, pero no se vale hablar sin bases”, comenta mientras conduce una camioneta rumbo a dos actos en sendas colonias populares.
Por eso el jueves 4 fue determinante para sus aspiraciones. Ese día, los militares que encabezan el operativo contra el narco en la ciudad decidieron concentrar, desarmar e investigar a todos los policías municipales por sus presuntos vínculos con el cártel de Tijuana y con los asesinatos de jefes en 2006.
Pero el mismo día, y después de un largo litigio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le allanó el camino a Hank Rhon hacia la gubernatura de Baja California, al anular la reforma electoral local promovida por el PAN, que impedía a los servidores públicos en funciones abandonar su cargo para contender por otro. Con la determinación de la corte, Hank sorteó ese obstáculo.
De inmediato, el alcalde de Tijuana retomó sus giras semanales por las colonias populares, en abierta campaña política: inauguró obras y prometió más beneficios para las clases necesitadas. En Divina Providencia –una demarcación paupérrima– comió birria con frijoles, se tomó dos tequilas y se fumó dos cigarrillos. Y entre besos y abrazos se despidió de niños, mujeres y ancianos.
Las envidias
Hank refiere que varias de sus casas de apuestas en Reynosa y Matamoros, Tamaulipas, han sufrido ataques. Un comando armado amagó a los empleados y cerró los negocios. “Me ofrecieron apoyo, pero siguen cerrados”.
–¿Quién fue?
–El narco.
–¿No le pesa cargar con tantos señalamientos? –se le pregunta mientras maneja.
–No comprueban nada. Dicen que mandé a matar al Gato Félix, a Luis Donaldo Colosio, a (José Francisco) Ruiz Massieu, al cardenal Posadas… En algún momento dijeron que lavaba yo dinero y que traficaba. Ninguna acusación tiene bases ni fundamento. Cuando tengan bases, pues yo estoy a sus órdenes. Pero como ves, yo circulo, y circulo por toda la ciudad y por todas partes porque tengo la conciencia totalmente tranquila.
–¿A qué atribuye que usted atraiga tanto los reflectores?
–Obviamente a mi manera de ser…
Y se define: “Soy como me ves, trato de no lastimar a la gente y sí ayudar a la mayor cantidad de gente posible. Me gustan los animales, tengo un zoológico privado totalmente legalizado, que es el Parque Zoológico Internacional de Tijuana. Me gustan las botas y tengo más de 300 porque me hago una al mes desde hace muchos años. Me gustan los niños; Dios me ha hecho el favor de favorecerme y espero que me dé más. Lo que me gusta, me gusta mucho... A diferencia de muchos otros, yo no trato de esconder lo que tengo. Lo que me produce lo gasto, y lo hago con muchísimo gusto, y por consiguiente eso crea suspicacias y envidias entre la gente.
–¿Así ejerce usted su libertad?
–Es una forma de vida, nunca lo he visto como ejercer o no ejercer. Tengo un librito que me enseñaron mis padres, el cual establece que lo que se puede hacer lo hago, y lo que no se puede hacer trato de evitarlo al máximo. Y lo que me gusta lo gozo verdaderamente… Disfruto la compañía, estoy con quien me gusta estar. Y si no me gusta estar, pues no me voy a meter a ese lugar. A lo mejor esa falta del estereotipo del mexicano les molesta a los demás…
–¿Esa es su forma de vivir intensamente?
–Siempre he dicho que lo que puedes hacer para repartir es tener. Entonces reparto lo que me sobra dentro de la fundación Cuauhtémoc Hank y reparto la felicidad, porque soy feliz y vivo intensamente, gozo intensamente a mi familia, a mis hijos y a mis animales.
El cártel
A menudo se le han señalado ligas con el cártel de Tijuana, pero cuando se le pregunta a Hank Rohn si ha convivido con ellos, responde:
–Con ninguno, que yo sepa. En algún momento dijeron que alguien tenía una fotografía mía con alguno de los Arellano, y les dije que, indiscutiblemente si hay una fiesta de mil personas, a lo mejor ahí me los encontré y a la mejor hasta me sacaron fotos sin yo conocerlo.
–¿Conoce a algún miembro de esa familia?
–A ninguno.
Informes del Centro Binacional de Derechos Humanos establecen que existe una complicidad de dos décadas entre la policía local y el cártel de Tijuana.
–¿Es real ese vínculo? –se le pregunta.
–No te puedo decir si lo tenían o no. Yo no estaba en ese entonces. Lo que sí te puedo decir es que aquí se solapó durante muchísimos años a estas personas y eso hizo que se metieran en la sociedad impresionantemente. Es una generación completa de todos aquellos jóvenes que ahorita son testigos protegidos o están detenidos o en la cárcel. Una gran mayoría de ellos eran jóvenes de la sociedad que los involucraron, que los metieron, que los marearon con el hecho del dinero fácil.
–Con los golpes asestados al cártel de Tijuana, ¿usted opina que ese grupo criminal está exterminado?
–No, para nada. Se llevaban a las cabezas, pero no a todos los demás. A cualquiera de los capos los protegen 10, 20 o 30 gentes y 100 gentes. Y a sus lugartenientes, la misma cantidad. Ésos siguen aquí. A El Tigrillo se lo llevaron porque andaba fuera, pero si hubiera estado aquí (no lo detienen) porque ellos siempre andan rodeados de mucha gente.
Hank explica que en algún momento mucha gente contratada por el cártel de Tijuana tuvo que buscar otro negocio y se dedicaron al secuestro. Y sobre el boom del narcotráfico, lo explica con una frase del expresidente Díaz Ordaz –“que descanse en paz”–: mientras haya alberca habrá trampolín. Se refería a los consumidores de droga de Estados Unidos.
También explica a su modo la violencia contra la Policía Municipal tijuanense: “Hemos pisado muchos callos, son represalias en contra de la gente que hace su trabajo, aunque la SIEDO tiene otra postura y, con base en sus investigaciones, sostiene que la policía local está infiltrada por el narco”.
–En un informe de la PGR se afirma que una parte de la iniciativa privada de Tijuana está relacionada con el lavado de dinero.
–Indiscutiblemente debe de haber alguien que les limpie el dinero, sí, pero que sea tijuanense o que se haga aquí, no tengo ningún conocimiento. Se me hace una afirmación muy a la ligera el hecho de catalogar así a los empresarios. Eso incluye a todos y eso se me hace una falta de respeto. Estoy convencido de que si hay algunos, es un porcentaje muy menor”.
En Tijuana, Jorge Hank sigue siendo noticia por sus prolongadas ausencias de la alcaldía, aparentemente injustificadas, por los excesos de su vocabulario y hasta por darse el lujo de contratar a Luis Miguel para que cantara en la boda de su hija, hace un mes. “Así me gusta vivir”, comenta en el estacionamiento del Palacio Municipal y se enfila hacia el elevador.
“No me han probado nada. Nada más falta que me investiguen el tipo de sangre”, suelta con tono seco.
Vestido con pantalón negro, camisa blanca, su habitual chaleco de piel rojo y un reloj Piaget en la mano derecha (todos los días usa uno diferente), Hank Rhon reconoce que esas acusaciones son producto de su “forma de ser” y de su gusto por los animales.
A punto de cumplir 22 años de radicar en Tijuana, Hank Rhon dice que sigue un consejo de su padre, el profesor Carlos Hank González: “Todo lo que esté a tu alcance hacer, hazlo”.
Así, Jorge Hank presume, con voz engolada, que tiene 300 pares de botas y procura mandarse a hacer un par cada mes; que tiene el sistema de apuestas “más sofisticado del mundo”, que sus negocios –principalmente el de las casas de apuestas– se han multiplicado en 12 países, que tiene 22 hijos y que piensa tener más.
Ya se prepara para contender como candidato del PRI a la gubernatura del estado, carrera en la que, dice, no tiene obstáculos: “Yo siempre he dicho que el día que me comprueben algo, yo estoy a sus órdenes, pero no se vale hablar sin bases”, comenta mientras conduce una camioneta rumbo a dos actos en sendas colonias populares.
Por eso el jueves 4 fue determinante para sus aspiraciones. Ese día, los militares que encabezan el operativo contra el narco en la ciudad decidieron concentrar, desarmar e investigar a todos los policías municipales por sus presuntos vínculos con el cártel de Tijuana y con los asesinatos de jefes en 2006.
Pero el mismo día, y después de un largo litigio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le allanó el camino a Hank Rhon hacia la gubernatura de Baja California, al anular la reforma electoral local promovida por el PAN, que impedía a los servidores públicos en funciones abandonar su cargo para contender por otro. Con la determinación de la corte, Hank sorteó ese obstáculo.
De inmediato, el alcalde de Tijuana retomó sus giras semanales por las colonias populares, en abierta campaña política: inauguró obras y prometió más beneficios para las clases necesitadas. En Divina Providencia –una demarcación paupérrima– comió birria con frijoles, se tomó dos tequilas y se fumó dos cigarrillos. Y entre besos y abrazos se despidió de niños, mujeres y ancianos.
Las envidias
Hank refiere que varias de sus casas de apuestas en Reynosa y Matamoros, Tamaulipas, han sufrido ataques. Un comando armado amagó a los empleados y cerró los negocios. “Me ofrecieron apoyo, pero siguen cerrados”.
–¿Quién fue?
–El narco.
–¿No le pesa cargar con tantos señalamientos? –se le pregunta mientras maneja.
–No comprueban nada. Dicen que mandé a matar al Gato Félix, a Luis Donaldo Colosio, a (José Francisco) Ruiz Massieu, al cardenal Posadas… En algún momento dijeron que lavaba yo dinero y que traficaba. Ninguna acusación tiene bases ni fundamento. Cuando tengan bases, pues yo estoy a sus órdenes. Pero como ves, yo circulo, y circulo por toda la ciudad y por todas partes porque tengo la conciencia totalmente tranquila.
–¿A qué atribuye que usted atraiga tanto los reflectores?
–Obviamente a mi manera de ser…
Y se define: “Soy como me ves, trato de no lastimar a la gente y sí ayudar a la mayor cantidad de gente posible. Me gustan los animales, tengo un zoológico privado totalmente legalizado, que es el Parque Zoológico Internacional de Tijuana. Me gustan las botas y tengo más de 300 porque me hago una al mes desde hace muchos años. Me gustan los niños; Dios me ha hecho el favor de favorecerme y espero que me dé más. Lo que me gusta, me gusta mucho... A diferencia de muchos otros, yo no trato de esconder lo que tengo. Lo que me produce lo gasto, y lo hago con muchísimo gusto, y por consiguiente eso crea suspicacias y envidias entre la gente.
–¿Así ejerce usted su libertad?
–Es una forma de vida, nunca lo he visto como ejercer o no ejercer. Tengo un librito que me enseñaron mis padres, el cual establece que lo que se puede hacer lo hago, y lo que no se puede hacer trato de evitarlo al máximo. Y lo que me gusta lo gozo verdaderamente… Disfruto la compañía, estoy con quien me gusta estar. Y si no me gusta estar, pues no me voy a meter a ese lugar. A lo mejor esa falta del estereotipo del mexicano les molesta a los demás…
–¿Esa es su forma de vivir intensamente?
–Siempre he dicho que lo que puedes hacer para repartir es tener. Entonces reparto lo que me sobra dentro de la fundación Cuauhtémoc Hank y reparto la felicidad, porque soy feliz y vivo intensamente, gozo intensamente a mi familia, a mis hijos y a mis animales.
El cártel
A menudo se le han señalado ligas con el cártel de Tijuana, pero cuando se le pregunta a Hank Rohn si ha convivido con ellos, responde:
–Con ninguno, que yo sepa. En algún momento dijeron que alguien tenía una fotografía mía con alguno de los Arellano, y les dije que, indiscutiblemente si hay una fiesta de mil personas, a lo mejor ahí me los encontré y a la mejor hasta me sacaron fotos sin yo conocerlo.
–¿Conoce a algún miembro de esa familia?
–A ninguno.
Informes del Centro Binacional de Derechos Humanos establecen que existe una complicidad de dos décadas entre la policía local y el cártel de Tijuana.
–¿Es real ese vínculo? –se le pregunta.
–No te puedo decir si lo tenían o no. Yo no estaba en ese entonces. Lo que sí te puedo decir es que aquí se solapó durante muchísimos años a estas personas y eso hizo que se metieran en la sociedad impresionantemente. Es una generación completa de todos aquellos jóvenes que ahorita son testigos protegidos o están detenidos o en la cárcel. Una gran mayoría de ellos eran jóvenes de la sociedad que los involucraron, que los metieron, que los marearon con el hecho del dinero fácil.
–Con los golpes asestados al cártel de Tijuana, ¿usted opina que ese grupo criminal está exterminado?
–No, para nada. Se llevaban a las cabezas, pero no a todos los demás. A cualquiera de los capos los protegen 10, 20 o 30 gentes y 100 gentes. Y a sus lugartenientes, la misma cantidad. Ésos siguen aquí. A El Tigrillo se lo llevaron porque andaba fuera, pero si hubiera estado aquí (no lo detienen) porque ellos siempre andan rodeados de mucha gente.
Hank explica que en algún momento mucha gente contratada por el cártel de Tijuana tuvo que buscar otro negocio y se dedicaron al secuestro. Y sobre el boom del narcotráfico, lo explica con una frase del expresidente Díaz Ordaz –“que descanse en paz”–: mientras haya alberca habrá trampolín. Se refería a los consumidores de droga de Estados Unidos.
También explica a su modo la violencia contra la Policía Municipal tijuanense: “Hemos pisado muchos callos, son represalias en contra de la gente que hace su trabajo, aunque la SIEDO tiene otra postura y, con base en sus investigaciones, sostiene que la policía local está infiltrada por el narco”.
–En un informe de la PGR se afirma que una parte de la iniciativa privada de Tijuana está relacionada con el lavado de dinero.
–Indiscutiblemente debe de haber alguien que les limpie el dinero, sí, pero que sea tijuanense o que se haga aquí, no tengo ningún conocimiento. Se me hace una afirmación muy a la ligera el hecho de catalogar así a los empresarios. Eso incluye a todos y eso se me hace una falta de respeto. Estoy convencido de que si hay algunos, es un porcentaje muy menor”.
En Tijuana, Jorge Hank sigue siendo noticia por sus prolongadas ausencias de la alcaldía, aparentemente injustificadas, por los excesos de su vocabulario y hasta por darse el lujo de contratar a Luis Miguel para que cantara en la boda de su hija, hace un mes. “Así me gusta vivir”, comenta en el estacionamiento del Palacio Municipal y se enfila hacia el elevador.
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